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sábado, abril 18, 2015

Trilero matemático

Al igual que un trilero se dedica a mover cubiletes para esconder una bolita donde más le interesa, existen trileros de los números que los mueven a su antojo hasta conseguir el resultado que más les conviene.

Cualquiera puede hacerlo con un poco de imaginación para llegar a resultados tan sorprendentes como inútiles y sobre todo carentes de sentido. Pero son menos los que gracias a estas manipulaciones se sacan ni más ni menos que un doctorado en arquitectura, para vergüenza de la institución que se lo concede. Y para vergüenza de las instituciones que posteriormente ayudan en la difusión, como el CSIC, el Ateneo de Madrid, la Universidad Politécnica de Madrid, o peor aún, el Ministerio de Educación y Cultura.

Hablo del arquitecto Miquel Pérez-Sánchez, agraciado con un doctorado por la Universidad Politécnica de Cataluña con la tesis "La gran pirámide, clau secreta del passat". Una tesis calificada de gilipollez desde el punto de vista histórico y arqueológico, y que desde el punto de vista matemático, se puede calificar del juego de los trileros.

Todos hemos oído ya más de una vez los típicos juegos de números con la base, perímetro, altura, área de la gran pirámide... para encontrar la distancia Tierra-Sol, π, o cualquier otro número aparentemente relevante. Sin embargo, creo que el Dr. Pérez-Sánchez va un paso más allá. No vamos a ver todas y cada una de las afirmaciones del Dr. Pérez-Sánchez (que son muchas), sino que me voy a centrar en una de las que me ha parecido más delirante por toda la manipulación numérica que lleva. Tranquilos, que no hace falta ser ni Einstein ni John Nash para entenderlo. Sólo hace falta saber hacer las operaciones matemáticas más básicas, y un poquito de geometría. En todo caso, también es necesario olvidarse de por qué hay que hacer tales operaciones, y realizarlas al tuntún. Suspender el pensamiento crítico, en una palabra.

Pues al parecer, los egipcios conocían el Monte Everest. No sólo eso, sino que además sabían que era la montaña más alta de la Tierra y que por tanto, es el punto natural desde donde referenciar la posición de cualquier punto en la Tierra, pero sólo en longitud. Para la latitud podemos seguir usando el ecuador.

Así de entrada ya plantea muchos problemas esta afirmación, pues ¿acaso conocían los egipcios todas las montañas del mundo? ¿y además sabían como medir su altura respecto a un nivel de referencia definido a nivel global, como es el nivel medio del mar que usamos nosotros hoy en día?. Pero lo que vamos a ver es la prueba matemática que ¿lleva? a tal conclusión, y que se puede leer en la segunda mitad de este texto.

Las coordenadas del Monte Everest son 27º 59’ 18,09” N y 86º 55’ 30,73” E, que en el sistema decimal resultan ser 27,988358º N y 86,925203º E

Como la medida del meridiano es 40.007,832 km, y la del ecuador, 40.075,017 km, y como la distancia entre meridianos, medida sobre los paralelos, es proporcional al coseno de la latitud, resulta que las coordenadas de la Gran Pirámide referidas al ecuador y al meridiano del Monte Everest, expresadas en un número entero de km, serían: latitud norte 3.332 km, longitud oeste 5.380 km.

Estos dos números forman una terna pitagórica, ya que 5.3802 – 3.3322 = 4.2242.
[Las coordenadas de la gran pirámide que usa el Dr. Pérez-Sánchez son 29º 58' 45,02'' N (29,9791722º); 31º 08' 03,14'' E (31,134221º)]

Las cuentas, tal cual, las operaciones matemáticas en sí mismas son correctas. La distancia (d) sobre una circunfernencia se calcula como d=R·θ, siendo R el radio, y θ el ángulo en radianes entre los dos puntos.

Calculemos la distancia de la gran pirámide al ecuador, usando el radio polar de la Tierra:

Rp=40.007,832/(2π)=6367,444 km

Pasando la latitud de la gran pirámide a radianes, se obtiene:

θ1=29,9791722º·π/180=0,523235262 rad.

Y finalmente, la distancia lineal al ecuador en km es

d1=Rp·θ1=3.331,671 km, que redondeado al entero más cercano son 3.332 km.

Por otro lado, para la distancia entre los meridianos de la gran pirámide y el Everest, primero necesitamos el radio del paralelo sobre el cual calculamos esta distancia. Que corresponde con el radio ecuatorial, corregido por el coseno de la latitud a la que estamos:

Req=40.075,017/(2·π)·cos (29,9791722º)=5.524,788 km

Ahora calculamos la diferencia angular entre las longitudes de ambos sitios, en radianes, por supuesto:

θ2=(86,925203-31,134221)·π/180=0,973736329 rad,

y finalmente la distancia entre ambos meridianos:

d2=Req·θ2=5.379,686 km, que redondeado al km más cercano son 5.380 km.

Con estos dos números y una calculadora, ahora es fácil comprobar que efectivamente, estos números son dos de un trío que pueden formar una "terna pitagórica", que es aquella que cumple A2+B2=C2, siendo A,B y C números enteros. En este caso, d1 sería A o B, y d2 sería C. De forma que podemos calcular el tercer número en discordia como C2-A2=B2. Y efectivamente, el tercer número también resulta ser un entero:

5.3802 – 3.3322 = 17.842.176, cuya raíz cuadrada es 4.224.

Una terna pitagórica, que según el Dr. Pérez-Sánchez es prueba de que el Everest sirve como referencia objetiva para establecer la longitud 0º, frente a la referencia totalmente subjetiva y arbitraria de establecer la longitud 0º en el meridiano que pasa por Greenwich.

Ahora la pregunta: ¿Cuántos movimientos de cubiletes han sido capaces de detectar? Sí, las cuentas son correctas. Pero en matemáticas, los números representan "cosas" que se relacionan entre ellas con un orden y una lógica. Siempre hay una razón para multiplicar, sumar o elevar a la enésima potencia uno o varios números, las operaciones no se hacen al tuntún, y más aún si detrás de ellos hay una unidad de medida (sean metros, radianes o megabytes).

1. La precisión imprecisa

Usamos una elevada precisión las coordenadas angulares, ni más ni menos que una centésima de arcosegundo, o 3·10-6 grados, es decir, 3 partes por millón.

Igual se puede decir de las distancias. El perímetro terrestre (polar y ecuatorial) se expresa con una precisión de metros para distancias de decenas de miles de kilómetros. Eso representa una precisión de una parte por diez millones (1·10-7).

Pero al final redondeamos el resultado al número entero más cercano [en kilómetros], cargándonos toda esa precisión anterior, y dejándola en 1 parte entre mil (es decir, se reduce en un factor 1000)

No vamos a entrar en si los egipcios eran capaces de posicionar con una precisión de 3 microgrados, cosa que se antoja harto imposible. Ahora bien, una vez escogida una precisión, lo lógico y normal es mantenerla hasta el final de los cálculos, y no cargársela por conveniencia al final del proceso para dejar una cantidad en kilómetros enteros. ¿Por qué kilómetros? ¿Por qué no usamos la precisión original de metros? Porque en ese caso (pasando las cantidades a metros para que sean números enteros):

5.524.7882-3.331.6712=4.407.181,7292

deja de ser una terna pitagórica porque no todos los números son enteros.

Si el Dr. Pérez-Sánchez quiere usar el kilómetro como precisión de medida, entonces le hubiera bastado con establecer las posciones geográficas de la pirámide y el Everest con 0.5 minutos de arco, y hubiera encontrado las mismas relaciones. Lo que se traduciría en que la pirámide podría haber estado 500 metros más al Este, Oeste, Sur o Norte de donde está sin problemas, pero claro, se hubiera cargado el mito ese de la altísima precisión en la elección del lugar de construcción.

2. Pitágoras, y los números bailarines

¿Cual es el origen de las ternas pitagóricas? Obviamente, el teorema de pitágoras, ese que dice que la hipotenusa al cuadrado es la suma del cuadrado de los catetos.

A2+B2=C2

Es una relación básica en geometría, pues nos permite descomponer distancias (o vectores) en dos componentes que son perpendiculares entre sí, que indican dos direcciones del espacio. O al revés, teniendo las componentes, poder calcular la distancia (o magnitud del vector).

Razonemos qué cálculos hemos realizado: Primero hemos calculado la distancia desde el paralelo donde se halla gran pirámide hasta el ecuador. Y luego la distancia desde el meridiano donde está la pirámide hasta el meridiano donde está el Everest. Es decir, hemos obtenido dos componentes perpendiculares, los dos catetos. De forma que d1 y d2 en realidad se corresponden con A y B, y no con A y C. Y en estas circunstancias, aún usando el tramposo redondeo a kilómetros, al calcular C:

5.3802 + 3.3322 =40.046.624, cuya raíz cuadrada es 6.328,24 y deja de ser la mágica terna pitagórica.

El Dr. Pérez-Sánchez mueve los números cual cubilete para colocarlos donde le interesa y conseguir la relación que busca. Si tenemos ademas en cuenta lo que nos dice él mismo en su web:

el Teorema que lleva su nombre… ¿Lo inventó Pitágoras o lo aprendió de sus maestros egipcios después de pasar entre 10 y 20 años en el país del Nilo y de ser ungido sacerdote?

Porque los antiguos egipcios habían de ser maestros en agrimensura, el arte de medir las tierras, porque cada año, después de la crecida del Nilo, habrían de volver a marcar los límites entre propiedades. Y el Teorema de Pitágoras lo que geométricamente nos ofrece es una suma de superficies.
Si tenemos que dar por válido que los egipcios conocían lo que representa el teorema de Pitágoras (aunque lo llamaran de otra forma) y su utilidad, no tendrían por qué andar bailando números a lo loco para cuadrar relaciones matemáticas. Lo que tenemos en cambio, es un baile sin sentido de números del Dr. Pérez-Sánchez para obtener lo que le interesa, sin atender al significado de los números ni lo que representan.

3. Euclides se retuerce de dolor en su tumba

Hay una característica del teorema de Pitágoras que de nuevo revela la inutilidad o sinsentido de los cálculos de Pérez-Sánchez. Porque el teorema de Pitágoras sólo se puede aplicar sobre geometría euclidiana, es decir, superficies planas. En superficies curvadas (y más concretamente en una esfera como la Tierra), de pronto las líneas paralelas se cortan en un punto, los ángulos de un triángulo no suman necesariamente 180º, y por supuesto, el teorema de Pitágoras no funciona como debe.

La Tierra es una superficie esférica, curvada. Para distancias muy cortas, se puede hacer la aproximación de que la superficie es plana y usar la geometría euclidiana. Pero no lo es para las distancias que estamos contemplando en nuestro caso. De hecho, para calcular la distancia entre la pirámide y el ecuador, y la distancia al meridiano del Everest, hemos usadi el radio terrestre, y las coordenadas angulares (latitud y longitud). No hemos usado la geometría euclidiana para calcular la distancias d1 y d2.

Por ese motivo carece totalmente de sentido apelar al teorema de Pitágoras, e introducir datos que se han obtenido de una superficie curvada. Es incoherente.

4. ¿Y por qué no el océano Atlántico?

Hemos usado el meridiano 86º 55’ 30,73” Este para hallar (muy tramposamente) una relación determinada. Pero, ¿qué hubiera pasado si hubiéramos usado el meridiano 24º 39' 24,34'' Oeste ? Que hubiéramos obtenido la misma relación numérica que tanto le llama la atención al Dr. Pérez-Sánchez.

¿Y qué hay en ese meridiano? Nada. Sólo el océano Atlántico de Norte a Sur. Y (**tachán**) las islas de Cabo Verde. ¿Sorprendido? ¿No? Ya me lo imaginaba.

Estamos hablando de todo un meridiano que va de Norte a Sur, es inevitable que pase por algún sitio en algún momento. En realidad, sólo hay que echarle imaginación al asunto y encontrar un punto al que le queramos dar la relevancia que subjetivamente nosotros mismos queramos darle.

Sí, por mucho que el Dr. Pérez-Sánchez quiera definir el Everest como referencia objetiva, en realidad es él mismo quien le está dando una relevancia a ese punto que no tiene por qué darle nadie más, cosa que yo también podría hacer con el meridiano 24º 39' 24,34'' Oeste.

[modo cachondeo=on, recuerden la Ley de Poe]
Es un meridiano que va por todo el Atlántico desde el Ártico al Antártico, pero el único terreno firme que cruza es Cabo Verde. ¿Casualidad? ¿Las únicas islas en medio del Atlántico en ese meridiano, del que se calcula una terna pitagórica respecto de la gran pirámide? ¿Cuales son las probabilidades de tal coincidencia?
[Nótese el uso de la jerga misteril para predisponer al lector]

Lo cual nos lleva a la conclusión obvia de que esas islas son los restos de la Atlántida. Tras el cataclismo que la destruyó, algunos supervivientes llegaron al Nilo, donde en un último intento de hacer perdurar su cultura y conocimientos, construyeron la gran pirámide escondiendo en ella la localización exacta de la Atlántida y la fórmula de la Coca Cola. Y los egipiciós son sus tataranietos.
[modo cachondeo=off]

Y en realidad, existen dos meridianos más que cumplirían con el requisito de formar una terna pitagórica: son aquellos que se encuentran al Este y Oeste a 4224 km del meridiano de la gran pirámide. Con la ventaja de que cumplen con el teorema de pitágoras sin necesidad de hacer el baile de números mencionado en el punto 2. Un meridiano es el 74º 56' 24'' E, y el otro está en 12º 40' 19'' O. Seguro que alguien se puede inventar una razón para que ese meridiano sea especial.

5. ¿Y el tercer número, qué?

Entonces, el Dr. Pérez-Sánchez nos ha hecho calcular la distancia lineal de la gran pirámide al ecuador, y al meridiano que pasa por el Everest. Y de ahí se saca de la manga una relación matemática que implica un tercer número.

¿Y qué significa o representa este tercer número? Pues no lo sabemos, porque (afortunadamente) el Dr. Pérez-Sánchez no ha hecho intentos por saber qué significa. Simplemente se da por contento de que haya aparecido para darle un (presunto) sentido a los otros dos.

Lo cual denota el esfuerzo realizado por suspender el pensamiento crítico. Una vez logrado el objetivo (encontrar una relación mágica) se olvida de entender qué es lo que significan los números que obtiene, de entender qué tipo de operaciones ha realizado con ellos y para qué las usa. Simplemente ha dado palos de ciego hasta encontrar cualquier cosa, sin saber qué estaba buscando.

Como quien tira una caña al río, saca una bota y la exhibe sobre la chimenea.

6. Lo que mide un metro

El último juego de trilero (aunque no menos importante) que quiero comentar es el hecho de haber usado kilómetros, unidad derivada de metro (1 km=1.000 m). Porque los egipcios no sabían lo que medía un metro. Muy a pesar del Dr. Pérez-Sánchez, que arregla el asunto diciendo que sí, que "codificaron" el metro en el diseño de la pirámide, siendo esta otra de las grandes proezas sus constructores: Tenemos que creer que los egipcios conocían lo que medía un metro varios miles de años antes de que se definiera por primera vez cuanto era la longitud de un metro. Más tarde, la oficina de pesos y medidas ha ido variando la definición, por lo que aunque un metro siempre ha medido un metro (por definición), un metro no ha medido siempre lo mismo.

Sin embargo, reproducir los cálculos del Dr. Pérez-Sánchez en millas resultaría en un fracaso total en cuanto a sus conclusiones, gracias a la arbitrariedad que supone que el metro se haya impuesto como la unidad de medida del Sistema Internacional, frente a esos pérfidos y malvados individuos que prefieren medir en pulgadas, pies, yardas o millas... (sin contar con que además existen las millas terrestres y las millas náuticas)

Como fracaso igualmente resultaría usar las unidades de medida que usaban los egipcios: dedos, palmos, y codos... y dentro del codo, también había para elegir. Intente el lector rehacer los cálculos anteriores en codos, kilocodos o megapalmos. Igual suena la flauta.

En resumidas cuentas, este es un ejemplo de cómo una persona se ha dedicado durante 10 años a cambiar números de un sitio a otro números para llegar a resultados aparentemente sorprendentes, pero que en realidad carecen de ningún sentido. Jugar con la precisión, las unidades, la arbitrariedad, obviar el significado y lo que están describiendo los cálculos realizados... en definitiva, un trilero de las matemáticas. Y esto, por lo visto, merece una subvención del Ministerio de Educación y Cultura.

Quizás debería dedicarme 10 años en buscar todos estos triles matemáticos de esta tesis. Visto lo visto, estoy seguro de que la Universidad de Politécnica de Barcelona me concedería un doctorado cum laude por ello.

miércoles, agosto 01, 2012

Numerología de la Torre Picasso

La Torre Picasso está situada en pleno centro de Madrid, y forma parte de su skyline característico. Pero pocos saben de las maravillas numéricas que encierra este edificio, que hace pensar que sus arquitectos eran mentes privilegiadas y adelantadas a su tiempo.

Torre Picasso, vía Wikipedia

Veamos estas maravillas. La torre resulta tener 157 metros de altura, que es un número primo. Y la planta del edificio tiene 38x50 metros. Si dividimos la altura por el lado largo, obtenemos 157/50=3.14, es decir, el número π con una aproximación del 0.05%

Además, tiene 47 plantas, que es otro número primo. Si multiplicamos ambos números, obtenemos 7379 (que obviamente no es un número primo), pero si interpretamos este número en un sistema sexasegismal, como los grados minutos y segundos, resulta ser 2º2’59’’. Es decir, casi 2 grados y 3 minutos, y si cogemos ambos números y les aplicamos el teorema de Pitágoras, obtenemos que 22+32=13, otro número primo.

Pero no queda la cosa ahí, porque dos veces 13 son 26, el número de ascensores que contiene la Torre Picaso, que llevan a sus 43 plantas habitables. ¡43, otro número primo!

¿Y qué pasa si ahora hago la cuenta 43*47*157? Pues que el resultado es 317297, que aparte de aproximarse con una precisión del 1% a 100.000 veces π=314159, si lo paso a grados sexagesimales como antes, resulta ser 88º 8’ 17’’
¡88, el año de su inauguración!
¡¡8, los años que se tardó desde su diseño hasta el inicio de la construcción!!
¡¡¡17, otro número primo!!!

Pero ahí no queda la cosa, porque si dividimos la altura por el lado corto de la planta, y lo elevo al cuadrado, se obtiene (157/38)2=17.05, que redondeado al número entero, ¡¡¡¡coincide con el número primo anterior!!!!

Sin duda alguna, el diseño de la torre Picasso es de una complejidad mayúscula. Tanta coincidencia junta no puede ser casualidad.

A estas alturas, Algún lector debe estar ya flipando en technicolor, pensando que son cuentas sin sentido, ni lógica, ni coherencia. Y tiene toda la razón, eso es lo que son.

Porque cuando se usa la (i)lógica del “todo vale” se puede llegar a la conclusión que te de la gana. Me queda la duda de a cuantas conclusiones interesantes sobre la Torre Picasso llegarían quienes creen que la Gran Pirámide de Keops encierra miles de estas no-coincidencias numéricas

Y si alguien se anima a seguir buscando milagros numéricos en la Torre Picasso, aquí tiene los comentarios para comunicar sus brillantes descubrimientos

lunes, marzo 16, 2009

Sorpresa piramidal

Que sorpresas da la vida. Hace poco subí a youtube aquél video con el experimento de la pirámide y los cuatro trozos de jamón york.

¡Nunca me hubiera imaginado un enlace desde este lugar!



(Y ahora, para gozo y disfrute del personal, el video una vez más)

miércoles, diciembre 26, 2007

Iker Jiménez se hace piramidólogo, parte II

Cinco minutos. Eso parece ser todo lo que le ha dado de sí a Iker Jiménez la energía piramidal. En la entrada anterior nos preguntábamos si mostrarían resultados de un experimento, cosa que hicieron, con unos resultados que… ni bien, ni mal, pero sí. Cosa que debería extrañar a los piramidólogos, y ponerles rápidamente a himbestigar, ya que ni los objetos estaban a 1/3 de altura, ni esperaron los 15 días de carga previos, necesarios para que funcione la energía piramidal.
Claro, que también deberían preguntarse si el hecho de que una pirámide encierre 1/3 del volumen del aire que tiene un cubo con igual base y altura (esto es, por cada 10 moléculas de oxígeno dentro del cubo, en la pirámide hay 3, lo cual siginifica menos cantidad oxígeno y menos reacciones químicas) pude haber tenido alguna influencia. Pero ya sabemos que estas minucias son... cosas de la malvada ciencia oficial comeniños y dogmática, y por tanto totalmente despreciables (en todos los sentidos)

Así que cinco minutos no parecen mucho, teniendo en cuenta que su colaborador Alberto Granados incluso se desplazó hasta Alicante a visitar a Gabriel Silva, vendedor de camas piramidales, y del que se hizo cumplida publicidad (a eso sí que dio tiempo). Y poco más hay que contar, porque ni se habló de neutrinos, ni de campos magnéticos, ni de moléculas de agua que forman pirámides…
¡Qué gran oportunidad perdida para revolucionar la ciencia! Otra vez será, Iker.

lunes, diciembre 10, 2007

Iker Jiménez se hace piramidólogo

Cuarto Milenio es un programa cada vez más aburrido. Por ello, no suelo aguantar más que los primeros minutos antes de acostarme, que los lunes servidor madruga. Ayer sin embargo, el programa consiguió llamar mi atención cinco minutos más de lo habitual.

Hace ya algún tiempo, a Iker Jiménez, a través de su colaborador Alberto Granados, le dio por publicitar el negocio de Masaru Emoto. Aquel que vendía agua a precio de oro, porque según la música que le ponía, ésta cristalizaba de una forma u otra. El mismo que reescribió la ecuación más famosa de Einstein.

Ahora, toca el turno de publicitar la piramidología, las piramicamas, piramicasas, y medicinas oficiales cubanas. Ya saben, meten una manzana debajo de una pirámide, y esta se conserva perfectamente, algo de lo que hemos hablado largo y tendido una, dos, y tres veces.

El caso es que esas palabras a uno le remiten de inmediato a Gabriel Silva, que cuenta en su currículum hazañas como tener un yogurt bajo una pirámide durante dos años, comérselo, y seguir vivo (véase, Capítulo II, Manual básico de piramidología [.doc]) , o defender que la tierra es hueca; y su fiel seguidor, Juan Carlos Arambarri, (más conocido por “Kolni”, “Bismy”, “Chesire’s cat”y varios nicks más, habitual de la difunta lista Charlatanes, y comentando asiduamente por Magonia últimamente).

El caso es que Granados y Jiménez se prestan a hacer un “experimento”. Para ello, no dudan en colocar varias pirámides, con las proporciones exactas respecto de la pirámide de Keops (como mandan los cánones), y varios cubos con el mismo tipo de contenidos. Y nos anuncian que sea lo que sea el resultado, lo darán a conocer, así como actividades al respecto que se desarrollan en España.







Bueno, pues en las próximas semanas habrá que ver varias cosas. Primero, a ver se realmente se acuerdan de dar resultados de su “experimento”. Si recuerdan, con el agua de Emoto también quisieron hacer un “experimento”. No es que siga demasiado el programa, pero también prometieron resultados… y a día de hoy, yo al menos no tengo constancia de ellos (tampoco es que me importen mucho, la verdad) . Así que, por si se vuelven a olvidar, dejo aquí constancia de ello. Por cierto, que algún experto piramidólogo se habrá dado ya cuenta de que ese “experimento” está mal hecho (¡¡piensen en la de excusas que le pusieron a un servidor!!).

Después, por conocer a quien se llevará los cinco minutos de fama en Cuarto Mileno (¿Será Gabriel? ¿Será Juan Carlos? Yo apuesto por el primero, que tiene libro publicado, y hay que venderlo)

Terceramente, ¿mostrarán en pantalla ese fabuloso detector de neutrinos de bolsillo? ¿y las pruebas de que en el interior de la pirámide se produce una aceleración del campo magnético, sea eso lo que sea? ¿O aquello de que el agua es un polímero de 5·H2O con forma de pirámide? ¿y de las demás piramidioteces?


Pero mientras esperamos a que se desvelen estas incógnitas, se pueden ir ilustrando sobre quienes son estos personajes, a quien Iker Jiménez va a publicitar.

-Extractos de la web Piramicasa de Gabriel Silva.


-Mensajes de Juan Carlos Arambarri en la extinta lista Charlatanes (incluyendo el favorito de muchos)


- Juan Carlos, afirmando sin ruborizarse que p=4, y que 1=0


- La historia del hormigón armado conacerovenga.

lunes, octubre 15, 2007

Jamones y pirámides

Se puede decir que en el mundo paranormal hay dos puntos característicos:

El primero, un efecto o fenómeno, que puede ser real, aparente, o simplemente una invención. Por ejemplo, ruidos en grabaciones (psicofonías), luces en el cielo (OVNIs), personas que aciertan con cartas Zener más de lo previsto por azar un 40% de las veces (telepatía), o que los alimentos se conservan bien debajo de una pirámide.

El segundo punto, es la interpretación de ese supuesto fenómeno: los ruidos en grabaciones son voces de muertos, las luces del cielo son extraterrestres de veraneo, hay gente con capacidad de conectarse con la mente de otros, o que existe una energía piramidal.

Escépticos y creyentes podemos estar de acuerdo la mayoría de las veces en el primer punto: hay un efecto. Sin embargo, lo más normal es que discrepemos en el segundo, dado que no hay que irse a interpretaciones extraordinarias cuando existen respuestas ordinarias (no, no hablamos de insultar a nadie)

Ya habíamos demostrado tanto téorica como experimentalmente, que la interpretación de la energía piramidal para conservar alimentos no son más que fantasías. Sólo nos quedaba una cosa, y es demostrar que ni siquiera hay efecto alguno sobre el que basar una interpretación. Es decir, que el presunto efecto de las pirámides es una invención.

Así pues, el Laboratorio Secreto de Gluon con Leche se mete en harina una vez más.

Prueba de agudeza visual: ¿Cuál de estos 4 trozos de jamón estuvo durante más de 2 días y medio bajo la acción de una pirámide?

Imagino que así a simple vista es difícil decidir cual fue. Para explicar qué pintan esos cuatro trozos, y qué fue de ellos, el Departamento de Audiovisuales les ha resumido el experimento en un video. Que lo disfruten:




sábado, abril 21, 2007

Medida experimental casera de la energía piramidal en el interior de una pirámide de mondadientes (II)

En el capítulo anterior…

En la entrada anterior establecimos un protocolo para medir una presunta energía piramidal, fuente de varios milagros según sus partidarios. Para ello, dimos varios pasos, todos de forma una razonada, y expuestos de forma clara y entendible:

1- Repasamos la hipótesis acerca del origen de esta energía: la energía piramidal es de origen magnético, dado que la pirámide reorganiza el campo magnético de tal forma que se noten sus efectos, cuando está orientada con el eje magnético terrestre.

2- Elegimos unas magnitudes que se pudieran medir experimentalmente: la reorganización del campo magnético deben provocar cambios en el campo magnético en el interior de la pirámide, ya sea en la intensidad o en su orientación.

3- Construimos una pirámide acorde con las hipótesis: material diamagnético, con las proporciones de la Gran Pirámide.

4- Elegimos una instrumentación adecuada: Una brújula y un cronómetro son suficientes para medir el campo magnético. Habrá medidores mejores, pero estos están al alcance de cualquier mortal, para que lo replique si le apetece.

5- Establecimos la precisión de nuestro instrumental: para poder discernir si una medida concreta es significativa, o sólo ruido.

6- Se expuso de forma clara el protocolo de medida: durante 15 días, se mide el campo magnético terrestre, y el campo magnético en el interior de la pirámide con varias orientaciones

7- Se decidió qué resultado sería una evidencia de la existencia de la energía piramidal, teniendo en cuenta el punto 4: En nuestro caso, una variación de la intensidad del campo magnético mayor del 2.3%, y/o una desviación de más de 2.5º respecto del campo magnético terrestre, se considerarían como evidencias de esta existencia.

Resultados
datos, datos, datos...
Orientación del campo magnético

Durante estos 15 días no se ha observado ningún cambio en la orientación: es decir, no ha habido cambios de orientación en el campo magnético respecto del terrestre mayores de 2.5º, que es la precisión de la brújula. Les ahorro la gráfica correspondiente, porque es tontería: Una línea recta en 0

Intensidad del campo magnético

Recordemos que la medida se hace en referencia al campo magnético terrestre. La precisión del medidor, según vimos en la entrada anterior, está en torno al ±2.3%. Esto quiere decir que cualquier valor de Bq/Bref que se encuentre dentro del rango (0.977 – 1.023) está dentro del error de la medida, y por tanto, se considera indistinguible del campo magnético terrestre (que por definición es 1).

En la gráfica se ha marcado el límite de este rango, y tal y como se puede observar, ningún valor sobrepasa estos límites.

Conclusiones

A la vista de estos resultados, y dentro de la precisión del instrumental elegido, se pueden concluir varias cosas respecto de las hipótesis de partida:

- Energía piramidal: No hay evidencia de que haya una reorganización del campo magnético en el interior de la pirámide, ni hay por tanto evidencia de la existencia de la energía piramidal que lo provoca.

- Orientación de la pirámide: No hay evidencia de que la orientación de la pirámide respecto del eje magnético terrestre afecte a la existencia de una energía piramidal.

- Periodo de carga: No hay evidencia de que se necesite un “periodo de carga” de 15 días para la aparición de la energía piramidal.

- Material de construcción no ferromagnético. No hay evidencia de que en una pirámide con aristas de mondadientes de madera, y sin paredes, exista una energía piramidal. Hemos probado un solo material en concreto, pero a la vista de los puntos anteriores, y del conocimiento científico actual sobre campos y materiales magnéticos, nos tiramos a la piscina, y predecimos que estos resultados son extensibles a cualquier pirámide construida con materiales diamagnéticos o paramagnéticos (tanto con pared, como sin pared)


Por tanto, se puede decir, dentro de la precisión del experimento, que no hay evidencia de ninguna de las afirmaciones que hacen los piramidólogos. Cosa que a nadie debería extrañar.

Unos comentarios

1

Los expertos piramidólogos afirman que es posible obtener resultados rápidamente, sin necesidad de hacer una pirámide muy sofisticada, con tal de que sea proporcional a la Gran Pirámide. Es decir, los efectos piramidales deberían ser más que evidentes y notables, aún sin tener una pirámide perfecta, o instrumental muy preciso.

Estos resultados aquí expuestos vienen a decir que, de exisitir una energía piramidal, esta es en realidad muy débil (o al menos, tan débil que no hace variar el campo magnético terrestre más del 2.3%). Lo cual contradice esa supuesta facilidad para obtener resultados, y se puede considerar otra evidencia más de que la piramidología no deja de ser una piramidiotez.

2

Como ven, hemos llegado a varias conclusiones que atacan directamente a la línea de flotación de las hipótesis, con sólo un experimento. ¿Se podría haber llegado a las mismas (o las contrarias) metiendo una pechuga de pollo bajo la pirámide?

No.

Es práctica común en las pseudociencias lanzar hipótesis a diestro y siniestro, pero luego "experimentar" sin tenerlas en cuenta. Y por eso nunca se llega a ninguna conclusión, incluso después de miles de repeticiones del mismo "experimento". Aquí en cambio, hemos usado la hipótesis para diseñar el experimento. Esto hace que los resultados sirvan para llegar a conclusiones válidas directamente relacionadas con la hipótesis. Y esta moraleja es válida tanto para las pirámides energéticas, como para las psicofonías, como la telepatía, como ... (añádase lo que se quiera)

3


Durante este tiempo, ningún experto piramidólogo ha tenido a bien criticar, o argumentar en contra del protocolo experimental expuesto anteriormente. Ahora que hay un resultado, seguro que tienen más de mil razones para justificar que haya sido negativo, aunque ninguna de ellas incluirá la posibilidad de que la energía piramidal no exista. Es lo que tiene la pseudociencia, que siempre es la realidad que que es falsa, pero nunca sus "hipótesis".


Pero no se apuren, queridos charlatanes: en los comentarios estamos deseando poder leer todas esas miles de justificaciones. A su disposición quedan.

lunes, abril 09, 2007

Medida experimental casera de la energía piramidal en el interior de una pirámide de mondadientes (I)

Hemos hablado ya un par de veces sobre el poder energético de las pirámides (y más concretamente de la ausencia de éste). Vimos cómo célebres científicos habían desarrollado toda una teoría acerca de la naturaleza de esta energía, que les llevaba a concluir, básicamente, que esta energía era de carácter magnético, lo cual producía una acumulación de neutrinos, cosa harto sorprendente porque estas partículas al carecer de carga eléctrica, no interaccionan con campos magnéticos. Una hipótesis interesante, sí, pero sin el aval de unos resultados experimentales, no deja de ser la típica elucubración después de varias copas. Va a ser por ello que todavía nadie les ha propuesto para el Nobel.

Así pues, los Laboratorios Secretos de Gluon con Leche, se han decidido a dar el paso de encontrar la evidencia experimental que demuestre la existencia de esta energía piramidal de origen magnético. ¿Por qué lo hacemos?

¿Por la salud mundial? No. Los piramidiotas ya usan la piramidología sin necesidad de pruebas, siempre que estén sanos: cuando están realmente enfermos acuden al hospital como todo hijo de vecino. Así que dará igual el resultado del experimento que vamos a desarrollar, que la medicina “oficial” seguirá siendo la que funcione, y a la que acudirán cuando la necesiten.

En realidad, lo confesamos, lo hacemos por la fama y el dinero que nos dará el premio Nobel por demostrar experimentalmente la existencia de este tipo de energía.

El protocolo experimental

¿Cuál es el mejor método de comprobar esta energía piramidal? Es curioso cómo preguntados los expertos, su protocolo experimental consiste en fabricar una pirámide, poner trozos de carne debajo, y comparar posteriormente su estado de conservación con otro trozo de carne fuera de la pirámide.(Protocolo en la sección de archivos de la lista Charlatanes) Es decir, un método en que la medida es de carácter puramente subjetivo (como en toda pseudociencia que se precie: no vamos a dejar que un dato nos estropee una creencia). Pero es que, aunque haya (que seguramente la hay) una forma de determinar objetivamente el grado de putrefacción de la carne, y se diera un resultado positivo para el “experimento”, de ninguna forma quedaría probado que hay una energía piramidal de origen magnético, ya que nos enfrentamos a un producto final del que no hemos podido analizar el mecanismo por el cual ha salido tal resultado, porque que se ha obviado la teoría que (se supone) lo sustenta. Por eso, los Laboratorios Secretos de GcL, siempre dispuestos a hacer ese trabajo que los pseudoexpertos no quieren (ni saben) hacer, han desarrollado su propio protocolo experimental, destinado a comprobar la existencia de la energía piramidal.

1. Hipótesis a falsar

La pseudoteoría piramidal establece que (Véase el panfleto del Dr. Sosa, y el “protocolo” en la sección de archivos de la lista de correos “charlatanes”):

- La esencia de la energía piramidal es magnética, se encuentra en todas partes y la pirámide la “organiza” de forma tal que su existencia se ponga de manifiesto
- La pirámide debe estar orientada con el eje magnético de la Tierra
- La pirámide puede ser construida de cualquier material que no sea ferromagnético. Puede tener o no paredes.
- El punto de mayor concentración de la energía es a un tercio de la altura de la pirámide.
- Las dimensiones de la pirámide deben ser proporcionales a las de la Gran Pirámide de Keops [Arista = Base x 0,951]
- Se necesita un periodo de 15 días para cargar de energía la pirámide.



2. Qué medir y por qué

Una vez conocida las hipótesis y afirmaciones que se hacen, podemos decidir qué magnitudes se pueden medir, y por qué hay que medirlas. Dado que la pirámide “reorganiza” la energía magnética, es de esperar una variación del campo magnético en el interior de la pirámide, una magnitud física que es posible medir. El campo magnético se caracteriza por dos parámetros: intensidad y orientación. Entonces, si existe una energía piramidal, se debe de observar una diferencia de la intensidad y/u orientación del campo magnético en el interior de la pirámide respecto al exterior. Éstos son los parámetros a medir.

3. Control de variables

La reorganización de la energía magnética depende de la orientación de la pirámide respecto al eje magnético de la Tierra. Por tanto, se deben medir intensidad y orientación en función del ángulo de orientación de la pirámide. Es de esperar que el cambio en el campo magnético sea máximo cuando la orientación sea cercana al eje magnético terrestre (es decir, una desorientación de 0º), y mínima cuando la desorientación sea cercana a 45º

También se establece un “periodo de carga” de 15 días, por lo que se pueden repetir todas las medidas cada día, para intentar observar cómo la variación del campo magnético aumenta durante esos 15 días.

4. Materiales

La pirámide puede ser fabricada en diversos materiales, siempre y cuando no sean ferromagnéticos, y las paredes no son imprescindibles. Por comodidad, hemos elegido una hecha con mondadientes de madera, con una base de 6.3 cm (longitud total del mondadientes), y una arista de 6.0 cm, acorde con las dimensiones previstas en las hipótesis.

5. Instrumentación

Existen aparatos para medir campos magnéticos. Por desgracia, el presupuesto del Laboratorio suele gastarse principalmente en cervezas, así que vamos a recurrir a un método totalmente casero (y así de paso, cualquier persona puede intentar replicar el experimento).

Nuestros instrumentos de medida son una brújula, y un cronómetro. Obviamente, la brújula da la orientación del campo magnético, en nuestro caso, con una precisión de 2.5º. Y con la ayuda del cronómetro, se puede cuantificar la intensidad del campo magnético.


Piensen primero en un muelle con una masa. En reposo, el muelle tiene una longitud L. Si ahora tiramos de la masa para estirar el muelle, éste responde en sentido contrario, y más fuerte cuanto más tiremos. Si en cambio comprimimos el muelle, entonces la fuerza trata de estirarlo para recuperar la posición inicial. El muelle actúa como una fuerza recuperadora, que actúa en el sentido contrario al del desplazamiento de la masa Si tiramos (o comprimimos) y soltamos, el muelle ejecuta un movimiento oscilatorio, con una frecuencia que depende de la constante de fuerza del muelle y de la masa.


Volvamos a la brújula. La brújula es un pequeño imán, que se puede considerar un dipolo magnético, con su correspondiente momento dipolar M. Este momento, se orienta en presencia de un campo magnético B. Cuando la brújula está orientada, se halla en reposo. Si giramos la brújula, se desorienta en un ángulo q, de forma que el campo magnético ejerce una fuerza que trata de hacer recuperar la posición de equilibrio, igual que lo hacía el muelle. De igual forma, la brújula empieza a oscilar en torno a su posición de equilibrio, y lo hace con una frecuencia w que depende de la intensidad del campo magnético B, del momento dipolar de la brújula M, y de su momento de inercia I:



(Queda como ejercicio para los piramidólogos demostrar de donde sale esta fórmula)

Así pues, es posible en teoría cuantificar la intensidad del campo magnético, al medir la frecuencia de estas oscilaciones. Existen, sin embargo, parámetros que no son conocidos, como el momento de inercia (aunque se podría calcular), y el momento magnético dipolar de la brújula.

Sí se puede, en cambio, hacer medidas con referencia al campo magnético terrestre: se puede medir una frecuencia de oscilación (wref) cuando la brújula está fuera de la pirámide. Cuando se coloca la brújula dentro, si existe un campo magnético distinto presente debido a la reorganización que produciría la pirámide, la frecuencia de oscilación adquiere entonces otro valor (wi). El cociente entre el cuadrado de las dos frecuencias, es proporcional al cociente entre la intensidad de ambos campos:

Si el campo magnético dentro de la pirámide es igual al de referencia, es decir, no hay reorganización del campo magnético, entonces este cociente será siempre 1, dentro de la precisión del sistema experimental. Si es mayor que 1, entonces el campo producido es mayor, y si es menor que 1, entonces el campo se ha debilitado.

Para medir la frecuencia de la oscilación, nada más sencillo que desorientar la brújula, esperar a que se estabilicen las oscilaciones, activar el cronómetro, y contar oscilaciones. La frecuencia será el número de oscilaciones, divido por el tiempo que ha tardado en hacerlas.

Como ven, un método casero, que humildemente vamos a bautizar medidor GcL de campos magnéticos, que no sacaremos a la venta pública porque cualquiera puede hacerse uno igual en casa, y el negocio sería una ruina para nosotros.

6. Precisión del instrumental

Cualquier persona habituada a experimentar sabe que no sólo debe saber darle al botón de su aparato de medida. Debe saber cómo funciona, conocer hasta los más mínimos detalles, y en especial, su precisión. En el medidor GcL, el propio experimentador debe activar y parar el cronómetro, lo cual introduce errores en la medida, ya que se tarda un tiempo siempre variable en reaccionar. Existen errores de apreciación sobre donde empieza la primera oscilación a contar, y donde termina la última. Estos errores introducen una incertidumbre en la medida del tiempo, que se propaga hasta la cantidad final que se desea calcular (frecuencia de oscilación, y posteriormente, cociente con la frecuencia de referencia). Así pues, la pregunta obligada es ¿Cuál es la precisión del medidor GcL?

Para ello, nada mejor que medir un número elevado de veces el campo magnético terrestre, hallar la frecuencia de oscilación de la brújula, y comprobar qué valores se obtienen, y con qué dispersión: tomamos 10 medidas, contando 10 oscilaciones, y se calcula su frecuencia promedio wi. , y su dispersión (error). Se repite el proceso otras 11 veces. (Total, 110 medidas). Con estas 11 frecuencias promedio, se calcula nuevamente su media, se calcula el cuadrado del cociente de cada frecuencia promedio wi, con la frecuencia media wmedia, y sus correspondientes errores.


Tal como se ve en la gráfica, las medidas se acumulan en torno a 1 con una dispersión, pero lo importante son las barras de error, que tienen una longitud media de s±0.023. Esto quiere decir que cualquier valor que se calcule y que caiga dentro de esta banda de error (marcada en azul en la gráfica) debe ser considerada indistinguible respecto del valor medio, y la diferencia es únicamente atribuible a la precisión del medidor, y no a una interacción distinta. El medidor GcL sería capaz de medir una variación mínima del 2.3% respecto del campo magnético de referencia (en este caso, el terrestre). (Esta precisión se puede mejorar aumentando el número de oscilaciones a contar en cada medida)

7. Pruebas de instrumentación

Como se que mis lectores son unos malvados escépticos aficionados a la barbacoa, y no se creen nada a la primera, hemos probado el medidor GcL con un imán.


Colocado a distintas distancias, su acción sobre la brújula se hace cada vez mayor, y por tanto, se observan sus efectos tanto en la desviación de la aguja de la brújula:


Como en la intensidad del campo magnético (medida a través de la frecuencia de oscilación de la aguja):


(En la gráfica pequeña, una ampliación de la zona marcada)

(Recordamos que w2i/w2ref=Bi/BRef, con lo que el campo magnético cuando el imán está a una distancia de 6 cm es 17 veces el del campo magnético terrestre. B=17•0.5 Gauss=8.5 Gauss)

8. Consecuencia de los resultados

Queda definido así el protocolo experimental. Las medidas que se realizan son las siguientes:

- Cada día, durante 15 días, se medirá el campo magnético de referencia (el campo terrestre) sin pirámide. Las medidas se realizan siempre en el mismo lugar, para intentar minimizar las posibles contribuciones parásitas debidas a aparatos, o materiales ferromagnéticos cercanos, que pueden ser distintas cada día.
- Cada día, durante 15 días, se medirá el campo magnético con la pirámide desorientada en 0º, 15º, 30º y 45º
- Cada medida supone medir en la misma configuración (sin pirámide, y con pirámide en sus distintas orientaciones) varias veces (10), de donde se halla la media y su desviación estadística.
- Se anota la desviación angular media del campo magnético, y la frecuencia media de oscilación obtenida de esta forma.
- Se comparará para cada día, la relación entre el campo magnético sin pirámide, y con pirámide para cada orientación, a través de la relación entre el cuadrado de sus frecuencias, y los errores de las medidas.

De esta forma, al analizar los resultados se puede evaluar si la hipótesis de partida es correcta o incorrecta. Se considerará que se ha encontrado evidencia de la energía piramidal si:

- El campo magnético en el interior de la pirámide, cuando ésta está orientada en el eje Norte – Sur, es significativamente distinto respecto del campo magnético de referencia terrestre. Esto supone una desviación mínima de 2.5º en la dirección, y/o una variación de la intensidad mayor de ±2.3%.

Además, se confirmarán otros aspectos de la hipótesis de partida si:

- La variación respecto al campo magnético de referencia es máxima cuando la desorientación es de 0º, y disminuye cuando la desorientación aumenta hasta los 45º
- La variación del campo magnético de referencia crece durante 15 días.

Llevamos ya unos días midiendo. Los 15 días de “carga” terminan el próximo 20 de Abril.

Consulten los resultados del experimento.

viernes, junio 09, 2006

Piramidioteces (II)



El agua piramidal

Según se vio en la primera parte, el primer paso en el supuesto funcionamiento de una pirámide, consistiría en la eliminación del agua para deshidratar y momificar o conservar carne. El agua es por tanto un factor clave, según el manual de Sosa, aunque no se explique por qué ocurre esa supuesta evaporación producida por el hecho de estar dentro de una pirámide.

El agua no se libra de que se especule con varias ocurrencias respecto a sus propiedades, y su habilidad de absorber la energía piramidal para conferirle capacidades curativas, duraderas por varios días. Algunas de las propiedades que los piramidólogos le atribuyen al agua son por ejemplo:

- Es un compuesto paramagnético (se magnetiza en el mismo sentido que un campo magnético aplicado). Lo cual es falso: es diamagnético (se magnetiza en sentido contrario al campo aplicado)

- Posee una conducción casi perfecta de la electricidad. Falso. Un cubo de un centímetro de lado de agua pura tiene una resistencia de 18 MOhm (18 millones de ohmios). Esto no le impide conducir la electricidad, pero dista mucho de ser un conductor casi perfecto, como puede ser un cable de cobre [1] . En condiciones normales, el agua no está pura, sino que contiene iones disueltos en ella, que pueden facilitar la corriente eléctrica. En esas circunstancias, la resistencia puede bajar hasta unos 10 KOhm (diez mil ohmios), unas mil veces menos que el mismo cubo de antes. Pero que sigue alejado de ser buen conductor.

Agua del grifo en un vaso: 164 KOhm. ¿Un conductor casi perfecto?



- Que un campo magnético débil puede provocar cambios permanentes en temperatura de ebullición, densidad, conducción eléctrica… Falso. El agua no es ferromagnética, que es el único tipo de magnetismo que puede retener una cierta “memoria” de sucesos pasados. Por tanto, cuando se elimina el campo magnético que se aplica al agua, ésta vuelve a su estado anterior, y no hay diferencia alguna entre agua “tratada” y “no tratada”.

Aunque la mejor de las ocurrencias no se encuentra en el manual, sino en la web de otro estudioso de la piramidología, donde afirma, sin pruebas que lo sustenten, que el agua líquida tiene una estructura que es ¡Una pirámide!, teniendo en cada uno de sus vértices una molécula de agua :

“En la pirámide los cuerpos orgánicos son afectados en cuanto a estructura molecular del agua por el efecto conocido como Simpatía Magnética de la Forma. Este poderoso efecto (…) hace que las moléculas de agua adquieran su forma natural correcta de 5 H2O, haciéndose más solventes y menos oxidantes. Ya se sabe (hace veinte años) que la verdadera molécula de agua tiene forma de pirámide perfecta, con casi 52º de inclinación de sus caras”


Que imaginación, pardiez



El agua es una molécula compuesta por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, que se colocan de forma que los dos de hidrógeno forman un ángulo de 104º. Esta configuración hace que la molécula sea polar, es decir, que aunque es eléctricamente neutra, posee un momento dipolar eléctrico debido a la distribución de las cargas. Los electrones del hidrógeno están más tiempo cerca del átomo de oxígeno, con lo que esa parte queda cargada negativamente, mientras que la parte de los hidrógenos queda cargada positivamente, aunque en total la carga sea nula.

Intimidades de la molécula de agua


Esta distribución de las cargas hace que dos moléculas de agua puedan repelerse eléctricamente, y también atraerse, formando lo que se llaman “puentes de hidrógeno"[2], donde un hidrógeno atraería el oxígeno de otra molécula distinta. En un líquido, estos puentes se crean y destruyen constantemente, dando sólo la cohesión necesaria al líquido como para que no se disperse como si fuera gas, pero sin llegar a formar una estructura de ningún tipo. En cambio, es al bajar la temperatura cuando estos puentes de hidrógeno se vuelven más estables, e incluso permanentes, haciendo cristalizar el agua en hielo, con una forma que no es piramidal, sino hexagonal [3] , como revelan estudios de difracción rayos X.

Pero como imaginar es gratis, imaginemos que cinco moléculas de agua pueden llegar a formar una estructura así. Fíjense cómo el autor del dibujo de la pirámide de agua has sido muy hábil dibujando la forma, y colocando las letras que representan al agua. Pero mucha, muchísima más habilidad hubiera requerido dibujar los átomos, y cómo quedarían colocados en esa pirámide.

Por un lado, hay que emparejar hidrógenos con oxígenos para formar los puentes. Al final es imposible evitar juntar dos hidrógenos, o dos oxígenos; intenten hacer el dibujo. Esto produciría una repulsión del conjunto de moléculas.

Por otro lado, una pirámide como la sugerida, tiene unas paredes con una inclinación de 52º respecto de la base. Si se calcula cual es el ángulo que forman aristas opuestas de la pirámide en el vértice, éste es de 95º. Una molécula de agua, con sus 104º podría colocarse ahí, sólo si se fuerza a los hidrógenos a cerrar el ángulo que forma la molécula. Eso implica una mayor repulsión eléctrica entre los hidrógenos. De igual forma, la base es un cuadrado cuyos sus lados forman ángulos de 90º. En cada esquina hay que volver a colocar moléculas de agua de un ángulo mayor, de las cuales no necesariamente todas, pero sí alguna, habrá que forzarla de nuevo para cerrar su ángulo y formar la base cuadrada. Una vez más, la repulsión eléctrica se haría presente.

No pega ni con cola


Llega un momento en que tanta energía acumulada en repulsiones haría a la estructura inestable, y que se deshiciera.

La ensalada de partículas

He dejado para el final la parte más técnica de la piramidología, más que nada porque a estas alturas no debería ser necesario entrar en ella. Ya hemos visto que sus fundamentos son inexistentes, y que sus estudiosos no tienen la más mínima idea de lo que están estudiando. De todas formas, allá vamos.

Existe otra definición de energía piramidal:

Es una energía magnética producida por las partículas nucleares hadrón de los protones y neutrones procedentes de los cuerpos cósmicos



¿Alguien echaba de menos más palabras mágicas? Pues aquí están: neutrones, hadrones, cuerpos cósmicos… Las vibraciones y frecuencias no faltan. Hace ya siglos, los médicos decían que la salud de una persona dependía de sus humores y el equilibrio entre todos ellos. La piramidología, en pleno siglo XX, establece que la salud depende de

"…que un grupo de células vibre a una cierta frecuencia cuando gozan de buena salud, pero cuando esta frecuencia se ve perturbada por alguna razón, se produce un estado de enfermedad"



Antes eran humores. Ahora son vibraciones. Pocas veces, por no decir nunca, 70 años de estudios tuvieron el efecto de atrasar el conocimiento en tantos siglos. Dejaremos que sean médicos o biólogos quienes pongan en su sitio estas barbaridades, y volvamos al campo de la física, para adentrarnos en el bonito mundo de las partículas fundamentales y la mecánica cuántica.

Retomemos el asunto de la “energía hadrón”, que tiene su miga. No, no se me rían aún, que los hadrones [4] sí existen. Ahora, que los protones y neutrones no contienen partículas hadrón como se deduce de la definición, sino que ellos mismos son los hadrones.

Dentro del modelo actual de partículas elementales, los hadrones son partículas que interaccionan a través de la fuerza fuerte. Entre éstas se incluyen protones y neutrones (también llamados bariones), y otra serie de partículas llamadas mesones, que son inestables y se desintegran.

Según el manual, toda esta ensalada de partículas, al final, son energías y vibraciones que se amplificarían por resonancia en la pirámide, a pesar de que el magnetismo dentro de la pirámide no prevé que ocurra nada en especial, y ponen en movimiento las moléculas de la materia de la carne a conservar, o de la cuchilla de afeitar a afilar.

Es en este punto es donde transformamos los hadrones en neutrinos. Ya ven, estábamos tan contentos hablando de hadrones [5] , y resulta que al pasar la hoja descubrimos que la energía hadrónica está compuesta por neutrinos, que supuestamente se acumulan en el centro de la pirámide, y son los causantes de todos los milagros. Ahora bien, los neutrinos no son hadrones. Son leptones[6], como el electrón, cuya principal característica es que no se ven afectados por la fuerza fuerte. Todo lo contrario de los hadrones.

Los neutrinos son partículas de las que hasta hace muy poco no se sabía a ciencia cierta si tenían masa, o si ésta era muy pequeña. En 1998 se confirmó que tenían una masa muy reducida, entre 10 y 100 millones de veces menor que la de un electrón[7] .

Un neutrino sólo tiene dos tipos de interacciones: la débil, que ocurre en el interior de un núcleo atómico, y la gravitatoria. Una masa tan pequeña hace que la interacción gravitatoria sea prácticamente despreciable, mientras que el diminuto tamaño de un núcleo atómico (~10-15 metros) hace muy poco usual una colisión entre neutrino y átomo. Además, por ser neutro, no interacciona ni eléctrica, ni magnéticamente. Es muy difícil que el neutrino interaccione apenas con nada. Un haz de neutrinos puede atravesar la Tierra de parte a parte sin tocarla, lo que le hace extremadamente difícil de detectar. De hecho, se necesitaría una pared de plomo de 1 año-luz de grosor para frenar la mitad del haz [8].

Así que, tras hablar y hablar insistentemente de campos magnéticos, finalmente aparece una partícula, responsable final de la energía piramidal, que no interacciona ni eléctrica, ni magnéticamente con nada. Una incoherencia de este tamaño produce pinzamientos en el cerebro sólo al leerla.

Llegados a este punto, algún mal pensado creerá que toda esta mención a neutrinos, hadrones, energías y campos magnéticos es sólo para meter palabros científicos, e intentar dar un halo de seriedad al asunto. Y así es.

Sabiendo todo esto acerca de los neutrinos, llama la atención que un personaje como Gabriel Silva Vargas, vendedor de pirámides para más señas, y el mismo que propone la estructura piramidal del agua, diga que ha comprobado que existe una concentración de neutrinos en el interior de una pirámide de tres millones de neutrinos por metro cúbico. Lo cual es un dato totalmente inventado :

Primero, porque debido a la casi nula interacción es imposible que estén confinados en ningún sitio, sea una pirámide, un dodecaedro, o una pantalla magnética. Es imposible ponerles una barrera para que no escapen (recuerden la pared de plomo). Menos aún magnética como dice Silva, porque un neutrino no interacciona magnéticamente.

Segundo, el dato de 3 millones quizás a Silva le parezca espectacular, pero en realidad es ridículo, si lo comparamos con los 1.000 billones de neutrinos (1015) por metro cuadrado que genera el Sol cada segundo, que llegan intactos a la Tierra, y que la atraviesan de lado a lado sin apenas tocarla. Más ridículo es aún si se compara con los 1024 neutrinos por metro cuadrado que genera una central nuclear cada segundo [9] [10].

Tercero, los detectores de neutrinos son piscinas gigantescas , que se construyen bajo tierra o dentro de una montaña. La razón es porque se necesita una gran sensibilidad. Bajo tierra, se elimina cualquier otro tipo de partículas, que son frenadas por la montaña, y evitar una detección falsa. En cambio, Silva pretende hacer creer que con sólo dos metros cúbicos de agua (2.000 litros) y una pantalla magnética, es posible detectar neutrinos sin necesidad de meterse bajo tierra.

Como observación final, por la misma razón de la casi nula interacción de los neutrinos con nada, éstos son inservibles para producir efectos en trozos de carne, u hojas de afeitar. Si no interaccionan con la carne, ni la hoja de afeitar, no pueden producir efectos de ningún tipo sobre ellos. Aún en el caso de que pudieran interaccionar con una pechuga de pollo, su interacción sería a nivel nuclear, nunca molecular como requeriría la carne para poder conservarse.

¿Y las pruebas, dónde están?

Llegados a este punto, se puede resumir que la piramidología está basada en una casualidad, y un salto lógico, cuya justificación buscan personas que no tienen ni repajolera idea de los temas que estudian (magnetismo, física de partículas o estructura de la materia). Eso, en el mejor de los casos. En el peor, se trata de una serie de charlatanes que intentan timar al personal, impresionando a sus víctimas usando palabrería científica, que sí saben muy bien qué negocio se traen entre manos, y que puede resultar peligroso para la salud de una persona.

Si han seguido con atención la lectura, se habrán dado cuenta que nos hemos dedicado a comparar afirmaciones con datos obtenidos del conocimiento científico actual. En ningún caso hemos hablado de experimentos controlados, ni pruebas o datos destinados a demostrar la existencia de una energía piramidal, porque no los hay. Sólo afirmaciones gratuitas. En cambio, todos los experimentos hechos en otros campos de la ciencia, y que se pueden volver a reproducir en cualquier momento, contradicen abiertamente todas estas afirmaciones, elucubraciones, invenciones, ocurrencias o como se las quiera llamar.

El magnetismo de la tierra dice que es muy improbable que las pirámides de Gizeh se orientaran en su construcción con el campo magnético terrestre. A partir de ahí, pensar que puede haber una energía relacionada con una hipotética alineación es simplemente una estupidez, fruto de una casualidad.

Además, el magnetismo en la materia es una rama perfectamente conocida hoy día. Es perfectamente posible analizar qué ocurre con un campo magnético que atraviesa una pirámide, hecha del material magnético que sea, y de ahí no se deduce ninguna anomalía que permita pensar en la existencia de una energía extraña.

De los neutrinos quedan incógnitas, pero de lo que sí se sabe de ellos, es imposible que puedan quedar atrapados en ningún sitio, dada su escasa interacción con nada. Y desde luego, nada de lo que afirman los “expertos” piramidólogos acerca de propiedades, cantidades o detectores es cierto, sino que tiene visos de ser mentiras basadas en cuatro cosas mal oídas por ahí, con objeto de impresionar. Sólo hay que ver cómo mezclan términos (hadrones, leptones, magnetismo, detectores imposibles…)

Y del agua qué decir. Un líquido como el agua no puede tener una estructura estable con cinco moléculas enlazadas, debido a que la alta movilidad de las moléculas impide la creación de enlaces permanentes. Incluso si así fuera, la geometría de sus moléculas impiden que tenga una estructura piramidal, debido a todas las repulsiones eléctricas que habría que vencer. El uso de técnicas de difracción de rayos X es el pan de cada día para revelar la estructura de un material, y aplicado al hielo, los resultados muestran una estructura hexagonal que nada tiene que ver con pirámides.

En todo caso, si el conocimiento científico actual estuviera equivocado, nada más fácil que enseñar un resultado experimental reproducible que demuestre inequívocamente que el agua forma pirámides. O los cálculos con las correcciones necesarias a las teorías actuales, que permitan deducir y comprobar la existencia de energías misteriosas, y cómo actúan sobre las pechugas de pollo, o las hojas de afeitar.

Eso sí que serían unas buenas pruebas, que nos callarían la boca a más de uno, y le darían el Nobel a otros. ¿Alguien cree que las veremos algún día? En cambio, yo apostaría a que dentro de otros 70 años, las afirmaciones extraordinarias seguirán siendo las mismas que hoy, y las demostraciones seguirán brillando por su ausencia.

Notas
[1] Un cubo de un centímetro de lado de cobre, tiene una resistencia de 1.7•10-6 Ohm. Diez billones de veces menos que el mismo cubo de agua pura.

[2] Puentes de hidrógeno en la Wikipedia (inglés)


[3]
http://www.lsbu.ac.uk/water/ice1h.html

[4] http://es.wikipedia.org/wiki/Hadrón

[5] ¿O hablábamos de ladrones?. Sï, se presta al chiste fácil, sobre todo con esta gente.

[6] http://en.wikipedia.org/wiki/Lepton

[7] La masa de un electrón ronda los 9·10-31 Kg. Aunque con partículas se habla más habitualmente de la energía equivalente de la masa, E=mc2. Para un electrón, su “masa” es 0.5·106 eV, y la del neutrino está entre 0.05 y 0.3 eV.

[8] Por situarnos, el Sol está a 8 minutos-luz. Júpiter a 45 minutos-luz. Y la estrella más cercana, Alfa Centauro, está a 4 años-luz

[9] Nótese que las unidades son distintas a las dadas por Silva. Al ser imposible atrapar neutrinos, se mide la cantidad de ellos que atraviesan un área determinada cada segundo. Sólo si estuvieran confinados se puede hablar del número de neutrinos encerrados en un volumen determinado.

[10] http://en.wikipedia.org/wiki/Neutrino

martes, junio 06, 2006

Piramidioteces (I)

Examen de lógica:

Complete la última frase, según la lógica de las anteriores
- Si colocamos una persona muerta en una pirámide, ésta se momifica
- Si colocamos un animal muerto en una pirámide, éste se momifica
- Si colocamos una pechuga de pollo en una pirámide, ésta se… conserva en perfecto estado, lista para comer en cualquier momento.

¿Cómo? ¿Que algo falla en esta lógica? Pues es la lógica en que se basa la nunca probada energía curativa de las pirámides. Hace unos 70 años, decenio arriba o abajo, a un tal Antoine Bovis le llamó la atención encontrar animales recién muertos momificados en las pirámides egipcias. Curioso que era el hombre, hizo experimentos caseros, y presuntamente consiguió momificar animalillos muertos en pequeñas pirámides a escala, y orientadas respecto al eje magnético de la Tierra de igual forma que las pirámides egipcias. Y así, estas dos anécdotas llevan a la conclusión de que si en vez de un animal muerto, sólo colocamos un pedazo de él, la pirámide en vez de momificarlo, conservará el filete apto para su consumo. O quizás es el concepto de “conservado en buen estado” de Bovis era distinto al del común de los mortales.

Así que como afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias, desde entonces se viene desarrollando toda esta cosa de la piramidología en un intento de justificar tamaño salto lógico, en el que no faltan como es menester, la aparición de energías desconocidas, y partículas cuánticas. El fruto de estos 70 años de continuo avance y obtención de utilísimo conocimiento nuevo, se puede encontrar en un panfleto (el autor lo llama manual), el cual vamos a usar como libro de cabecera para analizar qué hay de tergiversado, qué hay de mentira y qué hay de falso acerca de la energía de las pirámides. Lo que hay de verdad se resume en una palabra: nada.

El manual en cuestión responde al título de “Energía piramidal terapéutica ¿Mito o realidad?"[1], escrito por el Dr. Ulises Sosa. Todas las afirmaciones de la piramidología que van a leer por aquí, están sacadas de dicho escrito, a menos que se indique lo contrario.

Antes de empezar, tan solo decir que se podría hablar de una piramidología “teórica”, que intentaría explicar la aparición y acción de una presunta energía misteriosa, aunque en ningún momento trata de cómo esa energía actúa sobre la materia dentro de una pirámide para conservar la carne fresca y una piramidología “aplicada”, que se reduce a meter cosas dentro de una pirámide para tener una extensa colección de anécdotas. Aquí, sólo vamos a hablar de piramidología teórica para poner de relieve, por un lado, cómo sus fundamentos son absurdos e inexistentes, y por otro el gran desconocimiento acerca del tema de quienes se supone lo están estudiando que permite pensar con bastante seguridad que intentan timar a personas poco informadas.

Propiedades de la energía piramidal
Lo primero, como no, es saber que milagros se le atribuyen a las pirámides. Ya se ha comentado acerca de la momificación que conserva los alimentos en buen estado. Pues además, mejora el sabor de los cigarros, añeja los vinos, incrementa el lapso de vida de animales pequeños, hace crecer más a las plantas, afila las navajas, y también “recupera los discos de computación descompuestos” (sic). Que sí, que no es coña, sic.

La razón de estos milagros parece encontrarse en dos factores que entran en juego:

1- Deshidratación rápida: en la materia orgánica, produciría la momificación, y en materia inorgánica, elimina moléculas de agua de espacios intercristalinos de los materiales.
2- Acción de una energía piramidal: En la materia orgánica destruiría microorganismos, evitando la putrefacción de la carne momificada, lo que provoca su mejor conservación. En la materia inorgánica, actúa sobre la microestructura, eliminando la fatiga del material.

Así que existen dos grandes misterios que resolver: el primero, la rápida eliminación del agua. Sin embargo, este punto lo dejaremos de lado, porque, sencillamente, nadie se ha preocupado en explicarlo. Los piramidólogos se centran en la segunda parte, por ser más sorprendente y donde se pronuncian las primeras palabras mágicas del relato: energía piramidal.

En cierta forma, viene a ser como aquel, no se si llamarlo chiste malo, en que le decías a una persona que “habría que matar a los moros, a los negros, y a los bomberos”, a lo que te respondía sorprendido “¿y a los bomberos por qué?”, como si no fuera igual de sorprendente que se le hiciera lo mismo a los primeros de la lista.

Cierto es que una deshidratación no es algo anormal, pero al fin y al cabo, está dentro de un proceso insólito, se especifica que es una deshidratación producida por efectos de la pirámide, y por tanto debería entrar en una explicación completa del supuesto fenómeno. Tan sólo existen ocurrencias acerca de la estructura del agua, en la que entraremos más adelante; por el momento, haremos como los piramidólogos, y nos centraremos en la afirmación más extraordinaria, para comprobar como de extraordinarias son las pruebas.

¿Qué es la energía piramidal?
Una definición de energía piramidal es (negrita mía):

Consideramos que la esencia de la energía piramidal es magnética, o sea, un campo de fuerzas originado por la energía electromagnética en movimiento.
(…)
Al hablar de “energía piramidal”, nos referimos, por ende, a un tipo de energía relacionada con el campo magnético, que se encuentra en todas partes, pero que la pirámide la “organiza” de forma tal que su existencia se ponga de manifiesto. Al igual que ocurre con el campo magnético, que siempre está presente y sin embargo, un imán es su forma de presentación.
Lo que de ninguna forma puede ser considerado como una definición. Como corolario a la definición, se encuentra un gran error acerca de imanes y campos magnéticos.

Imaginen que no saben lo que es un sidecar, y les dan esta definición: “es algo relacionado con una moto, la cual se encarga de ponerlo en movimiento”. Todos saben lo que es una moto, pero esta definición no dice nada acerca de las propiedades de un sidecar. De igual forma, un campo magnético es algo qué todos tienen en mente, algo que de mejor o peor manera conocen; pero decir que existe algo relacionado con él, no lo está definiendo, ni se describiendo sus características principales.

Esta no-definición además, pone ya al descubierto un grave problema de los estudiosos que impide otorgarles ninguna credibilidad. Según ellos, un imán es la forma de presentación del campo magnético, es decir un imán sería el efecto producido por un campo magnético. Sin embargo, es justo al revés, dado que un imán es la causa de la aparición de un campo magnético.

No es una cuestión de matiz en absoluto, sino una cuestión de relación causa/efecto, cosa poco trivial. Es un error muy grave, porque revela un desconocimiento de un concepto que está muy ligado, según la no-definición, al objeto de estudio. Y más grave aún sabiendo que se ha llegado a este punto después de 70 años de ¿investigaciones?

Y es que si el magnetismo está en la base de la energía piramidal, resulta inconcebible que quien lo estudia pueda llegar a afirmar que:

La potencia del campo magnético terrestre (…) está generada por la ionosfera
La ionosfera es una capa superior de la atmósfera. En ella existen iones y partículas cargadas eléctricamente debido principalmente a la acción de la radiación solar. Su única influencia magnética es que estos iones al desplazarse por la atmósfera, crean un pequeño campo magnético, que tan sólo perturba ligeramente al creado por el núcleo de la Tierra. El campo magnético terrestre se genera en el interior del planeta. La acción del campo se extiende hasta fuera de la Tierra, formando la magnetosfera, que protege del incesante bombardeo de partículas de muy alta energía, provenientes del sol y del espacio exterior.

En el instituto, mi profesor de historia nos recomendó no responder a voleo las preguntas del examen, porque se demostraban dos cosas:

a) no te sabes el tema que te preguntan, (en este caso, el campo magnético terrestre)
b) tampoco te sabes el tema que has respondido (es decir, la ionosfera)

La orientación del campo magnético

La gran importancia que el campo magnético tiene en la piramidología viene de la idea de Bovis de que una pirámide debe estar alineada exactamente con el campo magnético de la Tierra, tal como están las pirámides de Gizeh. Es decir, dos de sus caras están colocadas de forma perpendicular al campo magnético de la Tierra

¿Lo están?

Pues depende del día. Empecemos por saber qué es el eje magnético. Es la línea imaginaria que une los dos puntos considerados polos norte y sur magnéticos de la Tierra. Ahora bien, estos dos puntos no se corresponden con los polos norte y sur geográficos, que son por los que pasa el eje de rotación del planeta. Hoy en día, el polo sur magnético se halla a unos 1.000 Km del polo norte geográfico, al noroeste de Canadá, de camino a Alaska a una velocidad de unos 20 Km por año, mientras que el polo norte magnético se halla en un extremo de la antártida.

El eje magnético no es estático como el geográfico, sino que se desplaza. Puede llegar incluso a invertirse, y tener el norte magnético cerca del norte geográfico. Aunque la última inversión ocurrió hace ya 780.000 años. Sin embargo, no es el eje lo que debe preocuparnos, ya que es imaginario. Lo real, lo que de verdad tiene capacidad de interacción, es el campo magnético y la dirección que lleva. A priori, se supondría que estas direcciones fueran paralelas a este eje imaginario, pero rodeando la Tierra por su superficie.

Sin embargo, la dinámica del núcleo terrestre es muy compleja, y si a ello le sumamos que existen materiales en el planeta que se pueden magnetizar y alterar el propio campo terrestre, nos encontramos que las líneas en vez de ir paralelas al eje magnético, pueden en realidad desviarse. Una brújula se alinea respecto al campo magnético, pero no tiene por qué señalar al polo magnético. La imagen siguiente muestra lo que sería el eje geográfico (línea negra), el eje magnético, y una posible línea de campo magnético.

Una brújula se alinearía con la línea azul, pero no apuntaría ni al polo magnético, ni al polo geográfico. Por tanto, si hablamos de una orientación respecto a un campo magnético, hay que entenderla como estar alineado con respecto a la dirección del campo magnético en ese punto preciso.

Por razones prácticas, se define un ángulo de desviación, o declinación, que mide cuánto se desvía el campo magnético respecto del eje geográfico. Existen organismos e instituciones dedicadas a estudiar estas desviaciones, que son de gran importancia para la navegación aérea y marítima. Existen bases de datos y modelos que reproducen cual es la declinación en los últimos 400 años. Véase por ejemplo, en la web del Programa Nacional de Geomagnetismo de Estados Unidos [2], un gif animado con la variación de la declinación en este tiempo, junto con un FAQ acerca de geomagnetismo. Y en el Instituto Geográfico Nacional de España, se puede ver un mapa de declinaciones de España [3].

Volviendo a las pirámides de Gizeh, Internet es una gran fuente de información, y gracias a los mapas de google, he aquí una hermosa vista aérea de las tres pirámides, que muestran un alineamiento bastante cercano al eje geográfico:

a la que se ha superpuesto un gráfico con el valor de la declinación en la zona de El Cairo en los últimos 400 años. Se puede ver como la desviación del campo magnético respecto al eje geográfico ha variado mucho, entre los 14 grados al oeste en 1750, y los 2 hacia el este actuales. Esta otra imagen muestra cual sería la dirección del campo magnético en esos dos valores extremos (azul y rojo), y cómo debería ser para considerar que la pirámide está orientada (negro):

Le dejo al lector la evaluación de cómo de alineados están los campos magnéticos con la pirámide.

La dirección del campo magnético en cada punto de la superficie, y en cada momento del tiempo depende de dos factores: la posición de los polos magnéticos, que tienen una variación lenta; y la dinámica del núcleo terrestre, que produce pequeñas variaciones constantemente. Ambas hacen cambiar la orientación del campo localmente en cada momento, de forma que vaya usted a saber hacia donde apuntaba hace 4.000 años. Ni siquiera es posible estimarlo. La complejidad del problema, similar al de predecir el tiempo meteorológico, hace que los modelos actuales sólo sean capaces de predecir y reproducir estas variaciones en rangos de 5 a 50 años como mucho.

Además, si un egipcio hubiera intentado construir una pirámide orientada con el campo magnético para usar una misteriosa energía piramidal, hubiera tenido muchos problemas para conseguirlo, porque ¿cómo se mantiene una pirámide orientada durante su construcción, si la desviación varía todos los días? ¿Y cómo se mantiene la orientación una vez terminada?

Imagínense al tatarabuelo de Numerobis (arquitecto egipcio en “Astèrix y Obèlix: Misión Cleopatra" [4]), con su brújula, haciendo cálculos extremadamente precisos y marcando la línea exacta donde debe ir la base de la pirámide. La construyen, y al finalizar el proyecto tras 20 años, vuelve a comprobar el alineamiento con el campo magnético, y se encuentra una desviación de ¡2 grados! (como ocurre entre 1680 y 1700 por ejemplo) Y en otros 20 años más podrá haberse ido otros 2º más, total . Al cabo de 100 años, bien podría estar desviada en 10º. La pirámide sólo funcionaría las pocas veces que el azar, o más bien la teoría del caos decida que la orientación sea la correcta. Si se entera el faraón, los cocodrilos cenan esa noche.

Pero sin duda el dato más curioso es que hace unos 75 años, allá por los años 30, la orientación del campo magnético en las pirámides de Gizeh con el eje geográfico era menor de un grado, fechas en las que se supone que Antoine Bovis realizó su descubrimientos piramidológicos, y de los que hábilmente dedujo que si la gran pirámide de Keops estaba alineada con el campo magnético, es porque así debe hacerse para generar una energía misteriosa dentro de una pirámide. Sin embargo, como hemos visto, es imposible mantener una pirámide orientada con el eje magnético, y bastante difícil llegar a construirla. Fue una pura y simple casualidad, que el campo magnético estuviera alineado con la pirámide el día que Bovis pasaba por allí, la que le llevó a una conclusión totalmente errónea, en la que está basada la piramidología.

Una pirámide en un campo magnético

A pesar de que acorde con lo anterior, todo este cuento tiene unos cimientos tan sólidos como un cirroestrato, los “expertos” no paran de construir pirámides, y seguir reivindicando sus poderes mágicos.

Según la no-definición de energía piramidal, está relacionada con un campo magnético. Gracias varios científicos de los siglos XIX y XX (Ampère, Faraday, Biot, Savart, Maxwell, Pierre Curie, Langevin…), hoy día se conoce a la perfección cómo reaccionan ante cualquier material, tenga la forma que tenga.

Los átomos se pueden imaginar como pequeños imanes, cada uno apuntando a una dirección distinta. En promedio, el campo de todos estos imanes tiende a anularse, pero cuando se aplica un campo magnético externo, los átomos reaccionan ante él, y el material en promedio, puede presentar tres formas distintas de magnetización:

Los materiales diamagnéticos se magnetizan en sentido contrario al campo aplicado. El campo magnético total en su interior es igual al exterior, menos la magnetización que se ha creado, y por tanto es menor que el exterior. El cobre o el agua son ejemplos de materiales diamagnéticos.

Los materiales paramagnéticos se magnetizan en el mismo sentido que el campo aplicado, y por tanto, el campo en el interior del material es mayor que en el exterior. El aluminio es paramagnético, por ejemplo.

Por último, están los materiales ferromagnéticos, como el acero, que se magnetizan en el mismo sentido que el campo aplicado, y además pueden conservar la magnetización una vez se elimina el campo externo. Esto último no ocurre con los materiales diamagnéticos y paramagnéticos [5].

Igualmente, se sabe también qué pasa en la frontera entre dos materiales distintos: existen unas reglas que dependen del ángulo que forma la interfase con el campo magnético, de forma que al final hay una especie de refracción, como le ocurre a la luz cuando atraviesa el agua, un cristal u otro material.

Así, con estos ingredientes, se puede ver qué ocurre cuando una pirámide se coloca en medio de un campo magnético uniforme como el de la Tierra. Los expertos piramidólogos dicen que las pirámides deben construirse de materiales no ferromagnéticos, lo cual facilita la tarea, pues son materiales más complicados de tratar.

Según estos mismos expertos, la energía piramidal se concentra en el centro de la pirámide. Dado que está relacionada con el campo magnético, entonces sería esperable que algo anómalo le ocurriera al campo magnético en ese punto. Sin embargo, cualquiera puede comprobar que no ocurre nada especial:

El campo terrestre llega a la pared de la pirámide. Si la pared es paramagnética, entonces el campo se desvía hacia arriba, y aumenta su intensidad. Al llegar al final de la pared, vuelve a desviarse y recupera la orientación e intensidad originales. ¿Y qué ocurre en el centro de la pirámide? Pues nada en particular. No hay ni concentración de líneas de campo, ni se desvían hacia el centro, ni hay mayor intensidad, ni nada de nada.

Si el material de la pared fuera diamagnético, el resultado sería el mismo, con la salvedad de que en las paredes el campo se desvía hacia el lado contrario, y la intensidad dentro de la pared sería menor que fuera de ella. En el centro de la pirámide, sigue sin pasar nada digno de atención, y el campo es igual que en el exterior.
- El agua piramidal
- La ensalada de partículas
[3] Mapa de declinaciones de España - (Instituto Geográfico Nacional)
[5] Una de las contribuciones de Curie fue mostrar que por debajo de una temperatura, llamada temperatura de Curie, un material paramagnético puede quedarse magnetizado permanentemente, como si fuera ferromagnético. Y al contrario, al elevar la temperatura de un material ferromagnético, se consigue hacerle paramagnético y que pierda su imanación. De forma que la división ferromagnético - paramagnético es sólo una cuestión de temperatura