sábado, marzo 09, 2024

AARO 2024: Sin noticias de Grusch

El  divertido libro de Eduardo Mendoza «Sin noticias de Gurb»  podría ser un buen resumen de lo que Sean Kirkpatrick ha encontrado en su repaso histórico a las investigaciones de ovnis, (perdón) fenómenos anómalos no identificados (Unidentified Anomalous Phenomena, UAP). 

Para quien no lo conozca, el libro es el diario de un alienígena que aterriza en compañía de un congénere en Barcelona. Su compañero (Gurb), desaparece, y a partir de ahí comienzan las estrafalarias aventuras de este extraterrestre que termina cada entrada con la misma coletilla: «Sin noticias de Gurb».

Sean Kirkpatrick, ex director de la Oficina de Resolución de Anomalías Todo-Dominio (All-domain Anomaly Resolution Office, AARO) dejó firmado antes de cesar el primer volumen del informe sobre el historial de investigaciones de UAP, que hace un repaso a los varios proyectos e intentos por investigar ovnis que ha acometido el gobierno de Estados Unidos. Cada intento ha terminado con conclusiones similares: no hay evidencia de visitas extraterrestres, la gran mayoría de casos son debidos a confusiones, y los que no se pueden resolver es por falta de información de calidad suficiente que permita hacer un análisis en condiciones: «Sin noticias de Gurb».

 Lo cierto es que el paralelismo no termina aquí, porque al igual que el libro de Mendoza, el informe de AARO poco menos que describe una situación un tanto surrealista.

Kirkpatrick ya fue bastante claro en un editorial de Scientific American, adelantando que toda la fiebre platillista actual se debe a unas pocas personas que se retroalimentan entre ellos propagando la misma historia básica: que el gobierno de EE.UU. recuperó en su momento artefactos alienígenas, que se realizan proyectos de ingeniería inversa sobre ellos sin conocimiento ni control del Congreso, que en cierto momento se cedió a alguna empresa privada, y que posteriormente el gobierno quiso (o quiere) volver recuperar los artefactos. 

Ninguna de estas personas tiene evidencia directa de lo que dicen, sino que se referencian entre ellos para recircular la historia, y convencer a terceras personas que a su vez se presentan como «denunciantes» de que el gobierno oculta información al congreso. En ese sentido, David Grusch es el caso paradigmático de esta retroalimentación, llegando a testificar bajo juramento ante el Congreso que sabía de todo porque se lo habían contado, pero que no podía hablar porque todo era muy secreto y mucho secreto.

Por mandato del senado, AARO ha tenido que investigar qué hay de verdad en todas estas afirmaciones. Y tal y como titulaba  Alejandro Agostinelli, casi se puede oír el portazo de Kirkpatrick al salir de la dirección de la Oficina.

Es un informe contundente, que expone cómo todas las historias que han tenido que investigar se basan en relatos de tercera mano. De entrevistados con información parcial que parecen oír campanas sin saber dónde para atribuir a auténticos programas existentes una finalidad equivocada.

Aunque quizás lo más surrealista es la denuncia de la existencia programas de acceso especial para la investigación de UAP sin control o conocimiento del Congreso. Pues los mismos que denuncian la existencia de estos programas, resultan ser quienes fundaron e  intentaron desarrollar los únicos programas que encajan en esa descripción: AAWSAP/AATIP/KONA BLUE cuyos objetivos reales y no escritos eran investigar no sólo ovnis, sino también fenómenos paranomales en un rancho perdido de Utah a costa del contribuyente.

Solo la lectura del resumen ejecutivo ya es suficiente para hacerse a la idea. Recomendable:

 

Sección II: Resumen ejecutivo

AARO no ha encontrado ninguna evidencia de que investigaciones del Gobierno de los Estados Unidos, investigaciones académicas, o paneles de revisión oficiales hayan confirmado que algún avistamiento de UAP haya sido debido a tecnología extraterrestre. Todas las investigaciones, de cualquier nivel de clasificación, concluyeron que la mayoría de avistamientos eran objetos y fenómenos ordinarios y el resultado de una identificación errónea. Aunque no es el objeto de este informe, vale la pena señalar que todas las investigaciones de UAPs realizadas por organismos extranjeros hasta la fecha han llegado a las mismas conclusiones generales que las investigaciones de Gobierno de EE.UU.

  • Aunque muchos informes sobre UAPs siguen sin resolverse o sin identificarse, AARO considera que si se dispusiera de más datos y de mejor calidad, la mayoría de estos casos también podrían ser identificados y resueltos como objetos o fenómenos ordinarios. Tanto los sensores como las observaciones visuales son imperfectas; la gran mayoría de los casos carecen de datos analizables, o los datos disponibles son limitados o de mala calidad.
  • Los recursos y personal destinados a estos programas han sido en gran medida irregulares y esporádicos, lo que dificulta los esfuerzos de investigación y obstaculiza la transferencia eficaz de conocimiento.
  • La inmensa mayoría de los informes son, casi con toda seguridad, el resultado de una identificación errónea y una consecuencia directa de la falta de conocimiento de la situación; hay una correlación directa entre la cantidad y la calidad de la información disponible sobre un caso y la capacidad de resolverlo de forma concluyente.

AARO no ha encontrado evidencias de las afirmaciones de que el Gobierno de EE.UU. y empresas privadas hayan realizado ingeniería inversa de tecnología extraterrestre. AARO ha determinado, basándose en toda la información proporcionada hasta la fecha, que las afirmaciones que implican a personas específicas, lugares conocidos, pruebas tecnológicas, y documentos supuestamente involucrados en, o relacionados con la ingeniería inversa de tecnología extraterrestre, son inexactas. Algunas afirmaciones adicionales serán examinadas en el Volumen II. AARO pudo localizar los programas, funcionarios, empresas, ejecutivos y documentos del Gobierno de EE.UU. y de la industria identificados por los entrevistados, ejecutivos y documentos identificados por los entrevistados. En muchos casos, los entrevistados mencionaron programas clasificados reales, perfectamente conocidos por las personas en el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo con el acceso adecuado a ellos; sin embargo, los entrevistados asociaron erróneamente estos programas reales del gobierno con actividades alienígenas y extraterrestres. AARO ha llegado a las siguientes conclusiones con un alto grado de confianza en relación a:

  • Acuerdos de confidencialidad sobre UAP (NDA): AARO no ha encontrado evidencias de ningún acuerdo de confidencialidad relacionado con UAPs, ni ninguna prueba de amenazas de muerte o violencia por revelar información sobre UAPs.
  • Un funcionario de la CIA supuestamente gestionó proyecto de experimentación con UAPs: El antiguo funcionario de la CIA mencionado no estaba involucrado en el traslado de tecnología extraterrestre. El mismo ex funcionario de la CIA firmó un memorando en el que rechazaba la afirmación de los entrevistados de que él dirigía el traslado y la experimentación de tecnología extraterrestre.
  • Supuesto documento de la Comunidad de Inteligencia sobre UAPs: Un supuesto documento de Inteligencia Nacional de 1961 que se "filtró" a fuentes online y sugiere la naturaleza extraterrestre de los "ovnis", no es auténtico.
  • Presencia de "extraterrestres" durante una prueba de tecnología del Departamento de Defensa: AARO revisó la información de un entrevistado que escuchó por casualidad una conversación sobre una prueba de tecnología en una base militar donde supuestamente había "extraterrestres" observando, y AARO considera que el entrevistado malinterpretó la conversación.
  • Afirmación de que un oficial militar tocó una nave extraterrestre: La afirmación de un entrevistado de que un ex-oficial militar relató con detalle cómo físicamente tocó una nave extraterrestre. La afirmación fue negada por el ex-oficial mencionado, quien relató una historia de cuando tocó un caza furtivo F-117 Nighthawk, que podría haber sido malinterpretada por el entrevistado, aunque el ex oficial citado no recuerda haber tenido esta conversación con él.
  • Pruebas de tecnología extraterrestre: La afirmación de un entrevistado de que fue testigo de lo que él creyó eran pruebas de tecnología extraterrestre en una instalación del Gobierno, seguramente se trató de una auténtica prueba de tecnología no relacionada con UAP, que se correlacionaba fuertemente en tiempo, lugar y descripción proporcionada con el relato del entrevistado.
  • Estudio sobre la revelación de UAPs: Afirmaciones de entrevistados de que entre 2004 y 2007 la Casa Blanca pidió a un instituto de investigación de Virginia que estudiara el impacto social de desvelar que los UAPs son de origen extraterrestre. AARO confirmó que el estudio se llevó a cabo, pero no fue solicitado por la Casa Blanca.
  • Empresas concretas que supuestamente experimentan con tecnología extraterrestre: AARO no ha encontrado ninguna prueba de que empresas estadounidenses hayan poseído nunca tecnología extraterrestre. Los ejecutivos, científicos y directores de tecnología de las empresas nombradas por los entrevistados se reunieron con el Director de AARO y negaron que hayan recuperado, poseído o participado en la ingeniería inversa de tecnología extraterrestre.
  • Experimentación con supuestas muestras de naves extraterrestres: AARO ha concluido que una muestra de una supuesta nave espacial extraterrestre estrellada que AARO obtuvo de una organización privada de investigación UAP y el Ejército de los EE.UU. es una aleación de fabricación terrestre, y no representa tecnología extraterrestre ni posee ninguna cualidad excepcional. La muestra se compone principalmente de magnesio, zinc, y bismuto junto con otras trazas como plomo. Esta evaluación se basó en la caracterización del material.

AARO considera que todos los presuntos programas ocultos de ingeniería inversa de UAP mencionados y descritos por los entrevistados o bien no existen; o bien son programas reales de seguridad nacional altamente sensibles mal identificados que no están relacionados con la explotación de tecnología extraterrestre; o bien responden a un programa no oficial y ya desmantelado. AARO creó un procedimiento seguro en asociación con funcionarios de seguridad del más alto nivel dentro del Departamento de Defensa, la Comunidad de Inteligencia y otras organizaciones para investigar estos programas; se le concedió a AARO el pleno acceso sin restricciones. Es importante señalar que ninguno de los entrevistados tenía conocimiento de primera mano de estos programas, ya que no se les autorizó el acceso ni trabajaron en ellos, lo que probablemente dio lugar a una interpretación errónea de los orígenes y objetivos de los programas.

  • Los entrevistados y otras personas que han asociado erróneamente programas de seguridad nacional auténticos con UAPs tenían un acceso incompleto o no autorizado a estos programas; la discusión sobre estos programas fuera de instalaciones seguras presenta un problema de seguridad nacional.
  • Uno de los programas mencionados era un Programa Prospectivo de Acceso Especial (PSAP) relacionado con UAP llamado KONA BLUE que se propuso al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y apoyado por personas que creían que el Gobierno de los EE.UU. estaba ocultando tecnología extraterrestre. El programa nunca fue aprobado por el DHS y sus partidarios nunca aportaron evidencias empíricas que respaldaran sus afirmaciones.
  • En 2021, sin justificación suficiente, se amplió el alcance de un Programa de Acceso Controlado de la Comunidad de Inteligencia para proteger la ingeniería inversa de UAPs. Este programa nunca recuperó ni realizó ingeniería inversa de ningún UAP o nave espacial extraterrestre. Este programa fue desmantelado debido a su falta de justificación.

AARO considera que la afirmación inexacta de que el Gobierno de los EE.UU. está realizando ingeniería inversa de tecnología extraterrestre y la oculta al Congreso es, en gran parte, el resultado de la realimentación entre un grupo de individuos que creen en esta afirmación, a pesar de la falta de pruebas. AARO señala que, aunque las afirmaciones de que el Gobierno de EE.UU. ha recuperado y ocultado naves espaciales se remontan a las décadas de 1940 y 1950, las versiones más modernas de estas afirmaciones provienen en gran parte de un grupo permanente de individuos que han estado involucrados en diversas actividades relacionadas con UAPs desde al menos 2009.

  • Muchas de estas personas participaron o apoyaron un programa cancelado de la DIA y el intento posterior pero fallido de restablecer este programa bajo el DHS, llamado KONA BLUE.

AARO considera que los avistamientos de UAPs y los informes de estos avistamientos a organizaciones del Gobierno de Estados Unidos, las afirmaciones de que algunos UAP constituyen naves extraterrestres, y de que el Gobierno de los EE.UU. ha recuperado tecnología extraterrestre han sido influenciados por una serie de factores culturales, políticos y tecnológicos. AARO basa esta conclusión en los siguientes factores:

  • El resultado global de que en todas las investigaciones del Gobierno de los EE.UU. hasta la fecha no se ha encontrado ni un solo caso de UAP que represente tecnología extraterrestre.
  • Ninguno de los programas mencionados por los entrevistados es de ingeniería inversa de UAPs y todos los programas reales han sido debidamente notificados e informados al Congreso a través de los comités de defensa y/o inteligencia del Congreso.
  • AARO no tiene evidencias de las afirmaciones de ingeniería inversa proporcionadas por los entrevistados y ha podido refutar la mayoría de las afirmaciones de los entrevistados. Algunas de estas afirmaciones aún están siendo evaluadas.
  • AARO determinó que una pieza de metal supuestamente recuperada de una nave espacial es ordinaria, de origen terrestre y no posee cualidades excepcionales.

Varios factores –nacionales e internacionales– influyeron probablemente en los avistamientos, los informes y la creencia de algunos individuos de que hay pruebas suficientes de que algunos UAPs representan tecnología extraterrestre. El examen por parte de AARO del contexto histórico de las investigaciones sobre UAPs desde 1945 hasta la actualidad revela que estos factores –algunos comunes y otros distintos entre la era anterior de las investigaciones sobre UAP (antes de 2009) y la era moderna (después de 2009) – sin duda han influenciado el sentido de estas investigaciones, en el volumen y picos de avistamientos, y el interés, preocupación y debate público en general. Estos periodos se dividen entre antes y después de 2009 porque este es el año en que se puso en marcha el Programa de Aplicaciones de Sistemas de Armas Aeroespaciales Avanzadas (AAWSAP) y el Programa de Identificación de Amenazas Aeroespaciales Avanzadas (AATIP).

Antes de AAWSAP/AATIP hubo un vacío de unos 40 años en los programas de investigación de UAPs desde la finalización del Proyecto BLUE BOOK en 1969.

  • El contexto común entre las investigaciones anteriores y las modernas incluyen un entorno de seguridad nacional dinámico y en rápida evolución, la preocupación por la sorpresa tecnológica, secretismo intenso relacionado con los programas militares del gobierno, interés público por los UAPs, obstáculos burocráticos percibidos y la persistente falta de datos de calidad.
  • Algunos factores que diferenciaban a las investigaciones anteriores de las actuales: diferencias en el nivel de confianza del público en el gobierno; el gran volumen de contenidos de la cultura popular relacionados con los UAPs; la percepción de algunos segmentos de la población de que el Gobierno oculta tecnología extraterrestre, revelaciones no autorizadas de programas clasificados que se confunden con observaciones de UAPs; proliferación de la fuentes online que refuerzan estas creencias; el impacto que han tenido las redes sociales en la realimentación de la información; y la rápida propagación de la desinformación.

AARO estima que una parte de los avistamientos desde la década de 1940 fueron debidos a la identificación errónea de sistemas espaciales, aéreos y de cohetes experimentales y operativos nunca antes vistos, incluidas las tecnologías furtivas y la proliferación de plataformas de drones. Entre década de 1940 a la de 1960, Estados Unidos fue testigo de un auge de las tecnologías experimentales impulsadas por la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría.

  • Muchas de estas tecnologías se ajustan a la descripción estereotipada de un Objeto Volador No Identificado (OVNI). Es comprensible cómo los observadores no familiarizados con estos programas pudieron confundir el avistamiento de nuevas tecnologías como algo extraordinario, incluso de otro mundo.
  • Junto con estas áreas de investigación de tecnología convencional, el Gobierno de EE.UU. comenzó el Proyecto Manhattan en 1942. Este programa operó en secreto y condujo a la creación de varias "ciudades secretas" en todo Estados Unidos para apoyar el desarrollo de la bomba nuclear. Cualquier malentendido derivado del intenso secretismo que rodeaba a este programa y a otros similares pudo haber sido malinterpretado.

Ahora la pregunta que queda es qué harán el Congreso y el Senado, pues para un contribuyente avispado el informe viene a decir «nos estáis haciendo perder el tiempo y el dinero»