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sábado, agosto 26, 2017

Vacas esféricas

Modelizar

1. tr. Construir el modelo o esquema teórico de algo. Modelizar una situación.
Todo físico, ya sea doctor, licenciado o estudiante, está obligado a conocer el chiste de la vaca esférica en cualquiera de sus múltiples variantes. El chiste hace referencia a las simplificaciones que hacemos los físicos (y por extensión todos los científicos) a la hora de elaborar teorías y modelos para describir la naturaleza.

Decía Einstein que lo más incomprensible de la naturaleza es que sea comprensible. Y es que si tratamos de hacer una descripción exacta de ella, nos rendiríamos en menos de un minuto. En cambio, lo que hacemos es simplificar los problemas con distintos propósitos, como por ejemplo:
  • Para obtener una primera aproximación al problema, una primera teoría sobre la que construir algo más complicado posteriormente.
  • Para saber qué influye y qué no influye en determinadas observaciones.
  • Para obtener estimaciones o acotaciones mínimas/máximas de qué obtener en un determinado experimento.
  • Porque a pesar de la simpleza, se obtienen de forma fácil datos lo suficientemente precisos para lo que nos traemos entre manos.
La vaca esférica es equivalente a la navaja de Occam: simplificar al máximo un problema, pero sin perder capacidad descriptiva.

«Capacidad descriptiva» son las palabras clave. Las simplificaciones se hacen en base a suposiciones determinadas, pero si estamos en una situación en la que no se da tal simplificación, es cuando perdemos capacidad descriptiva. El experimento o medida que realicemos es la que determina si hemos excedido la «capacidad descriptiva» del modelo.

«Lenguaje matemático» es otro concepto a tener claro. El lenguaje de la física son las matemáticas. Las teorías y modelos se escriben con ecuaciones, variables, funciones y operaciones que siempre representan algo en el mundo real. Cuando se hace una integral, multiplicación, convolución, transformada, etc... es por una razón y significa algo. También las aproximaciones significan algo. Si no, en vez de ciencia estaríamos haciendo numerología cual piramidólogo anumérico.

Un ejemplo sencillo: Kepler dedujo tres leyes que describen el movimiento de los planetas alrededor del Sol. Newton posteriormente desarrolló la Ley de Gravitación Universal (LGU), que describe de forma general cómo una masa se mueve en presencia de otra. Es sencillo a partir de la LGU llegar a las leyes de Kepler. Y para ello basta con suponer (en lenguaje matemático) el Sol y los planetas «no tienen tamaño y que su masa se concentra en un punto infinitamente pequeño».

¿Es una descripción real del Sol o los planetas? No. Pero nos lleva de forma sencilla a una descripción fiel de cómo se mueven. Una descripción más real podría ser considerar que:
  • El Sol y el planeta tienen un volumen finito en forma de esfera.
  • La composición del Sol y el planeta no es homogénea, sino que la masa se reparte con distinta densidad dentro del volumen que ocupan.
... y llegaríamos al mismo resultado, pero después de más trabajo y sin ganar nada a cambio. Esto no significa que los planetas sean realmente un punto infinitamente pequeño. Significa que la forma del objeto no es relevante para el problema tal como se ha planteado: un planeta podría ser una esfera, una pera, o un disco plano sobre cuatro elefantes a lomos de una gran tortuga, pero al Sol le daría igual porque el resultado sería el mismo. En este caso estamos buscando saber cómo se mueven los planetas, y el modelo lo que nos dice es que su movimiento es independiente de su forma y tamaño. Solo depende las masas.

En cambio, si estamos hablando de un satélite en órbita alrededor de la Tierra, las condiciones son distintas, y el satélite es capaz de «notar» que un planeta no es una esfera homogénea, sino que puede tener una estructura interna e inhomogeneidades.

Las leyes, teorías y modelos tienen sus límites, dentro de los cuales hacen una descripción correcta, y fuera de los cuales es necesario usar otro distinto. Usar un modelo u otro depende de varios factores, entre otros, la precisión que se necesite o que los cálculos pueden ser más sencillos en un modelo que en otro.

Por eso, aunque sabemos que la Relatividad General es una mejor descripción de la la gravitación, lo cierto es que hoy día el seguimiento de satélites se sigue haciendo a través de sus elementos keplerianos (otro enlace). Usar las leyes de Kepler y la LGU es más sencillo que la Relatividad General, pero a cambio, los elementos keplerianos hay que actualizarlos periódicamente porque con el tiempo se pierde precisión.

Conocer los límites de validez de las teorías es obligado para poder aplicarlas correctamente. Si no se conocen bien estos límites, el objetivo de un científico es descubrirlos para poder avanzar en el conocimiento. Contrariamente a las muletillas de los «aficionados del misterio», cualquier científico daría palmas con las orejas por encontrar las condiciones en que las teorías científicas actuales fallan.

¿A cuento de qué vengo con este rollo sobre modelos y validez?

Por un lado, en este blog se han recibido más de una vez comentarios en el sentido de «Oye, que a ese modelo no le has incluido tal cosa paranormalísma de mi gusto». ¿Y para qué? Si un modelo es capaz de describir las observaciones sin una contribución concreta, significa que esa [posible] contribución no es apreciable (en las condiciones en las que se hizo la observación).

Y segundamente, por esto:


El documento motrado subraya esta frase:
Este informe deriva y define un conjunto de matrices de un sistema lineal para una aeronave rígida de masa constante, volando en una atmósfera estacionaria, sobre una tierra plana y sin rotación.
Un planoterrícola se ha encontrado un documento de la NASA que habla de una Tierra plana que no rota.¿Significa eso que la NASA admite que Tierra es plana y no rota?

Por supuesto que NO. El documento elabora un modelo bajo ciertas condiciones. Como he dicho antes, esas condiciones se expresan matemáticamente, y tienen su implicación en la descripción del mundo que están modelizando. A saber:
  • Tierra sin rotación: Está dejando de lado la acción de las fuerzas de Coriolis.
  • Tierra plana: la gravedad no tiene simetría esférica, sino cartesiana.
  • Atmósfera estacionaria: No hay viento.
  • Aeronave rígida de masa constante: Sin partes móviles o flexibles (un ladrillo con alas :P ), que no gasta su combustible.
Suelo decir que «el papel lo aguanta todo». Se puede establecer cualquier modelo tan simple o complejo como se quiera, pero al final, la vida real te dice si el modelo vale o no, y si vale, en qué condiciones y cuando deja de ser válido.

Desconozco si este modelo funciona o no. Lo que sí está claro es que hay una serie de simplificaciones que ya están estableciendo límites a su aplicación. Solo lo he hojeado por encima (ya es más de lo que habrá hecho cualquier planoterrícola), y no me ha parecido ver las justificaciones de sus suposiciones. Pero pensando un poco, se puede deducir por donde van los tiros:

Que no sea afectado por la fuerza de Coriolis implica que la rotación de la Tierra no le afecta. Alguien en su momento debió calcular su contribución y pensar que no era importante para lo que pretendían hacer. Quizás, en el intervalo temporal o espacial en el que se usan estas ecuaciones su contribución sea despreciable: no es lo mismo tener en cuenta solo unos segundos, unos kilómetros, o varias horas o miles de kilómetros. En un planeta que girara más rápido podría no serlo (pero dado que estamos donde estamos, parece difícil violar ese límite).

(fuente)

Que la Tierra sea plana, intuyo que se dice para poder usar coordenadas cartesianas. Es mucho más simple usar coordenadas cartesianas (x,y,z), que unas coordenadas esféricas(radio, acimut, altura). Implica que la fuerza de gravedad que nota la aeronave en cualquier punto siempre será paralela y hacia el suelo. Básicamente, que el radio de curvatura de la Tierra es tan grande, que la aeronave no será capaz de notar que la gravedad tira en distinta dirección del morro, del centro, o de la cola.

Así que no. La NASA no piensa que la Tierra sea plana. Tienen un modelo (que data del 87; quizás se haya mejorado y ya no se use) cuya descripción matemática lleva a una tierra plana que no gira, que se usa para determinar leyes de vuelo de una aeronave en determinadas condiciones. En una Tierra plana, este modelo sería infalible. En el mundo real, funciona mientras se mantengan ciertas condiciones.

Comentario aparte

Misteriólogos y «aficionados al misterio» hablan mucho de fenómenos paranormales, OVNIs y demás, y todos hacen referencia a «descubrir la Verdad» (con mayúscula) detrás de dichos (presuntos) fenómenos.

No es una expresión que me guste. Porque frente a la «Verdad», hay una «Mentira». Dan a entender que se les está ocultando la verdad. Que alguien cononoce ya lo que son esos presuntos misterios que tanto les gusta, pero no quieren que lo sepan.

Yo no «busco la Verdad». Prefiero hablar de conocer la realidad. La naturaleza está ahí, a disposición de cualquiera para encontrar la forma de describirla; o mejor dicho, como describir su funcionamiento. Un modelo puede describir una naturaleza bastante irreal, con planetas de «tamaño infinitamente pequeño donde concentran toda su masa», pero puede ser capaz de describir con precisión (y dentro unos límites) los procesos que están ocurriendo, y lo que podemos observar. Esa es la potencia de los modelos, leyes y teorías.

sábado, julio 23, 2016

¿Tierra Plana o Globomundo?

Me gustaría vivir en el Mundodisco. Un disco plano llevado a lomos de cuatro elefantes sobre el caparazón de Gran A'tuin, una tortuga que cruza el universo sin prisa pero sin pausa, y que podría aparecer en el diagrama de Hertzsprung-Russell si le diera la gana.

La realidad es que vivo en una roca esférica achatada por los polos, que gira alrededor de una bola gigante de gas ardiendo, así que me conformo con disfrutar de obras de ficción que se desarrollan en dicho mundo.

Sin embargo, en esta roca existe gente que ¿realmente(*)? piensa que nuestro mundo es un mundo plano, aunque mucho más aburrido que el Mundodisco. Para empezar porque un muro de hielo impide contemplar el agua cayendo por el borde al vacío. De tortugas ya ni hablamos.
(*) Todavía no se si van en serio, o si son un ejemplo extremo de la Ley de Poe.

Hasta ahora, había visto este tema de reojo, sin interesarme demasiado. Tenía cierta idea preconcebida sobre las astronomía planoterrícola, pero hace poco leí a @VaryIngweion (¿Tierra plana, en serio?) y descubrí que el asunto era aún peor de lo que pensaba.

Vary comenta cómo un planoterrícola pide pruebas que él mismo pueda experimentar, porque al parecer la NASA (y la ESA, y JAXA, y los chinos, y los rusos...) son parte de una megaconspiración mundial y todas las imágenes están trucadas.

Eliminadas las pruebas obvias, la respuesta pasaría por un «¿y qué estarías dispuesto a hacer?»

Tendría que estar dispuesto a gastarse un pastón para ser un turista espacial. Las agencias espaciales acogerán con gusto un chorro de millones para subirle ahí arriba.

Más barato le podría salir montar una expedición a la Antártida para circunnavegar su costa (según ellos el límite externo del mundo) y descubrir que unos presuntos ~142.000 km de circunferencia, se quedarían en apenas ~17.000 km (a una latitud de ~ 65º Sur).

Pero como imagino que lo que quiere es algo de bajo coste, solo nos queda modelizar y observar. Un modelo es una descripción generalmente matemática del objeto de investigación, de tal forma que nos permite deducir características observables y cuantificarlas. No, con esto no va a ver directamente la curvatura de la Tierra, porque es un método indirecto. De un modelo determinado saldrán ciertos resultados; de otro modelo saldrá un resultado distinto. La observación posterior permite decidir cual de los dos modelos está más cerca de la realidad, o si el destino de ambos es la papelera.(*)
(*) Lo mínimo necesario para hacer ciencia es lápiz, papel y papelera. Si haces pseudociencia, te puedes ahorrar la papelera.

La Tierra Plana

Pero una vez en harina, resulta muy complicado tener un modelo de una Tierra plana como Offler manda. Simplemente, porque como toda pseudociencia que se precie, solo hace vagas descripciones sin chicha suficiente como para poder compararlas con la realidad. Lo importante se deja en el aire para que cuando un malvado escéptico comeniños (y globoterrícola) ponga los cuatro números necesarios, y demuestre que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, el planoterrícola de turno diga que está mal porque hace falta una nueva hipótesis «ad hoc»(*)
(*) que por norma general se acaba de inventar en un ataque repentino de inspiración. Ya tenemos experiencia en esas lides (1) y (2)

Así que tomaré como base lo que se detalla en la Wiki de The Flat Earth Society (TFES), sabiendo que llegará algún planoterrícola diciendo que esos solo dicen tonterías, y que su teoría es la buena de verdad.

La tentación es ponerse a argumentar todo lo que falla en Tierra plana, da para varias entradas; pero por no hacer esto muy largo, aquí va un resumen rápido de principales características, y luego me centro en la chicha necesaria para esta entrada.

La Tierra plana:
(*) La ciencia siempre es errónea, menos aquello que diga un científico famoso nos venga bien. El lector perspicaz habrá detectado que esto es muy habitual en pseudociencia.
(**) La misma energía oscura postulada por malvados científicos tras detectar anomalías en la interacción gravitatoria esa que no existe.
(***) Lo cual parece la descripción de una atracción gravitatoria que no existe.
(****) Lo que no cuentan es cómo el sol puede crear el patrón de iluminación sobre la superficie que realmente se observa. (vía @haplesspete)
(*****) Variación del radio, que no de la velocidad angular, lo que es una violación de la conservación de momento angular. Me da que la energía oscura sería capaz de explicarlo.

Algunos contraargumentos al modelo de Tierra plana se pueden encontrar por aquí.

Entrando en más detalle, vamos a por los cuatro números que necesitamos.

¿Cuánto mide el disco terráqueo?

Según TFES, 25.000 millas náuticas de diámetro (que son 46.300 Km de diámetro, o un radio de 23.150 km). ¿Cómo llegan a este resultado? Pues gracias a Eratóstenes. Sí, el mismo que estimó la circunferencia de la esfera terrestre.

Eratóstenes asumió que la Tierra era esférica, y el sol está tan lejos que la luz que llega a cualquier punto del planeta, llega en la misma dirección. Si en un punto dado observamos que la luz incide con otro ángulo, es porque la superficie de la Tierra se ha curvado. Hay una relación clara entre el ángulo de incidencia de la luz y la curvatura, por lo que se puede estimar la circunferencia total (y deducir el radio o diámetro del globo).

Si entre dos puntos a 926 km hay un ángulo de 7º12', la fracción de 7º12' respecto a una vuelta entera (360º) es la misma fracción que entre 926 km respecto a la circunferencia total, resultando 46.300 km, que como primera aproximación no está mal. Teniendo en cuenta que la Tierra no es exactamente esférica, Eratóstenes sobrestimó el radio medio de la Tierra en un 15%.

Sin embargo, en una Tierra plana con un sol más cercano, la inclinación con que llega la luz es debida a la posición del sol. Es otra interpretación, otro modelo, que lleva obviamente a otras conclusiones.

Pero aquí nos topamos con una trampa de TFES: La distancia del Polo Norte al Sur abarca latitudes(*) desde +90º a -90º (en total: 180º), así que la relación de 7º12' a 180º es la misma que hay entre 926 km y el radio: R=23.150 km, lo que nos da un Diámetro=2·R=46.300 km.
(*) Usar una variable como la Latitud implica estar usando coordenadas esféricas. No parece lo más apropiado si lo que se pretende es negar precisamente la esfericidad de la Tierra.

¡Oh, qué curioso!¡Nos sale el mismo número!

No tan curioso, porque lo que han hecho son las mismas cuentas que Eratóstenes para una Tierra esférica (por eso sale el mismo resultado), pero dicen que el resultado es otra cosa; porque ellos lo valen. Han operado números sin darles ningún sentido, cual piramidólogo aficionado.

El problema es que en un modelo de Tierra plana no existe ninguna relación entre el tamaño del disco y el ángulo con que incide la luz del sol. El disco podría ser más largo, o más corto, y no afectaría al ángulo con el que llegaría la luz en esos puntos, siempre que la altura del sol sea la misma, porque eso es lo que realmente se puede calcular con los datos disponibles: la altura del sol sobre Tierra plana sería de 7330 km.

O no.

Según TFES, el sol [de 32 millas de tamaño] gira a una altura de 3000 millas, que (suponiendo en el mejor de los casos que sean millas náuticas) son 5556 km. Demostrando así que en TFES ni se han molestado en encender la calculadora(*). Por otro lado, he podido encontrar algún video de youtube donde hablan de una altura de 7.000 km, aunque no dice de donde saca el valor.
(*) o que hace falta que incluir el efecto de la energía oscura.

Esta es la razón por la que las pseudociencias en general nunca concretan: porque se detecta en seguida que los datos son inventados. Aún así, a pesar de que el cálculo del radio planoterrícola no tiene sentido, es el dato con el que vamos a seguir adelante; y consideraré las dos presuntas alturas del sol de 5556 km y 7330 km.(*)
(*) Si algún planoterrícola ha llegado hasta aquí, es posible que esté despotricando en desacuerdo. Le agradecería que me diera los valores que él considera correctos (y de donde salen, claro)

Un experimento bueno, bonito y barato

Había alguien que quería hacer un experimento para comprobar por sí mismo que la Tierra es esférica. Descartados los métodos directos (unos por conspiranoia, otros por caros), yo lo que le propongo es hacer una observación experimental, y comprobar qué modelo se ajusta mejor a los datos: si una Tierra plana o una Tierra esférica.

La propia TFES dice que:
The world looks flat, the bottoms of clouds are flat, the movement of the sun; these are all examples of your senses telling you that we do not live on a spherical heliocentric world
(énfasis mío)

El movimiento del sol es un ejemplo que nos dice que no vivimos en un mundo esférico heliocéntrico.

Pues vamos a comprobarlo. Porque según se deduce del modelo de la Tierra plana, el sol NUNCA bajará por el horizonte. En su giro alrededor del eje del Polo Norte, cuando se acerque a nosotros el sol se elevará en el cielo; al alejarse bajará, pero nunca pasará por debajo del horizonte. Según los planoterrícolas, el sol simplemente se aleja (acerca, en el amanecer), y en el momento que aparentemente roza el horizonte, la desaparición (aparición) es solo una cuestión de perspectiva, un efecto óptico.

En cambio, en una Tierra esférica el sol pasará por debajo del horizonte, para subir de nuevo por el lado contrario.

A priori alguien puede pensar que ambas descripciones cualitativas podrían ser equivalentes, y son solo interpretaciones distintas del mismo fenómeno. Pero la potencia de un modelo es poder poner números a estas descripciones, y hacerlas cuantitativas. Son movimientos lo suficientemente distintos como para distinguir cuantitativamente (a través de experimentos u observaciones) entre ambos modelos.

Lo primero que necesitamos es saber nuestra posición en el disco. Para lo cual tiramos de nuevo de TFES y descubrimos que nuestra posición se puede describir en latitud y longitud (*) tal que así:
(*) Sí, de nuevo coordenadas esféricas en un disco plano
  • Longitud: Sabiendo las horas de diferencia del mediodía solar respecto a Greenwich [y multiplicando por 15º/hora, añado yo]
  • Latitud: corresponde con el ángulo de inclinación de los rayos solares respecto de la vertical, el día del equinoccio, en su punto más alto [es decir, al mediodía solar].
Que no es sino una curiosa forma de decir que latitud y longitud son las mismas que en la Tierra esférica.

Así que, yo por ejemplo, estoy en torno a ~40º N, ~3º O, tanto en la Tierra esférica como en Tierra plana. Pero en Tierra plana lo que necesito realmente es mi distancia respecto al centro, el Polo Norte. Usando la misma matemática planoterrícola, si de 90º a -90º hay 23.150 km, desde el Polo Norte a mi posición hay 6.398 km.(*)

También necesito el radio de la circunferencia que describe el sol sobre la superficie. Durante los equinoccios, el sol está sobre el ecuador, a la mitad del radio. El sol gira trazando circunferencias con un radio de 11.575 km.(**)

Durante los solsticios, en verano (trópico de Cáncer, 23º26'14'' N) gira a 8.561 km del Polo Norte, y en invierno (trópico de Capricornio, 23º26'14'' S) a 14.589 km. (***)
(*) podría calcular esa misma distancia según una Tierra esférica, para descubrir que es del orden de ~5.500 km. Pero claro, es matemática globoterrícola, faltaría la corrección por acción de la energía oscura.
(**) ~10.000 km globoterrícolas.
(***) ~7.400 km, y ~12.600 km globoterrícolas, respectivamente.
Sabiendo que la altura del sol es 5556 km (o alternativamente, 7330 km) sobre la superficie, la simple trigonometría nos permite calcular a qué altura sobre el horizonte se observará el sol a cualquier hora del día en estos tres casos desde mi punto de observación.
No mucho más complejas son las ecuaciones para calcular la altura del sol sobre el horizonte en una Tierra esférica, conocidas la declinación y ascensión recta en un día determinado.

Veamos:
Efectivamente, en una Tierra plana al atardecer el sol baja hacia el horizonte, ¡pero no lo roza ni de lejos, no baja más de 15~20º en el mejor de los casos!. Mientras, en una Tierra esférica, el sol pasa por debajo del horizonte.

Y en general podemos ver que hay una enorme diferencia entre el movimiento del sol en una Tierra plana frente a una esférica. ¡Perfecto! Justo lo que necesitamos para poder hacer unas medidas, y comprobar que, como mínimo, uno de los dos modelos es erróneo.(*)
(*) Un lector avispado observará cómo en el punto más alto durante los equinoccios, el modelo de Tierra esférica predice que en mi posición la luz del sol llegaría a unos ~50º sobre el horizonte. Que se traduce en 90-50=40º respecto de la vertical, coincidiendo con la latitud del lugar. Recordemos que esa es precisamente la definición de latitud; pero el modelo de Tierra plana no es capaz de reproducir tal definición. Es lo que tiene inventarse las cosas, que luego no encajan ni a martillazos.

¿Y cómo medimos la altura del sol sobre el horizonte? ¿Qué tipo de instrumentación avanzada necesitamos? ¿Estará dentro de nuestras posibilidades económicas?

El cuadrante

Por el módico precio de un eurillo de nada, podemos comprar un transportador de ángulos, buscar un hilo y algo pesado, para construir un instrumento conocido y utilizado satisfactoriamente desde hace siglos: un cuadrante.

Átese el hilo a un objeto pesado, y cuélguese de borde superior del transportador de ángulos. Añádase un par de cartones con agujeros a modo de «mirillas». Ahora, podemos mirar a través de las mirillas hacia el objeto de interés (generalmente, un astro), y la plomada marcará el ángulo que hemos tenido que girar el artilugio.

NOTA IMPORTANTE: Mirar directamente al sol es perjudicial para los ojos. Para apuntar al sol sin hacerse daño en la vista, es mejor proyectar la luz que pasa por la primera mirilla, y observar en la segunda dónde cae el punto de luz. Cuando esté centrado en la segunda mirilla, estaremos apuntando correctamente al sol.

Medidas reales

~7h de la mañana (5h UTC), y un solazo asciende desde el horizonte.

Preguntaba al principio al potencial lector planoterrícola «¿qué estarías dispuesto a hacer?». Espero que entre esas cosas esté madrugar un poco, irte con un cuadrante, y emplear un día entero midiendo la altura del sol. Búscate un sitio con buena visión del horizonte, sin montañas, colinas, casas,... al menos para el amanecer y atardecer. Luego, es sol se ve desde cualquier parte. No es imprescindible medir en un sitio fijo, puedes moverte al pueblo de al lado sin problema. Pero tampoco salgas de viaje y midas en Badajoz por la mañana, y en Barcelona por la tarde.

Una observación cada hora es suficiente. No hace falta que sea estricto, pero intenta abarcar el día completo mientras el sol esté visible.

~8h de la mañana (6h UTC), y el cuadrante me marca unos imposibles 8º grados en una Tierra plana. Esto no hay perspectiva que lo arregle.

Yo ya lo hice. Un 22 de Julio, con un sol a ~20º de declinación y ~8h10' de Ascensión Recta(*). Hasta que se nubló. Y que leches, era verano y me fui a por una muy merecida cerveza.
(*) En Tierra plana, el sol describiría circunferencias de 9003 km de radio
Y mis conclusiones son que:
  • Las observaciones no coinciden con el modelo de Tierra plana. No es capaz de reproducir la realidad.
  • El modelo de Tierra plana ni siquiera tiene coherencia interna, porque no es capaz de reproducir ni definiciones elementales (como la de latitud).
  • El modelo de Tierra esférica sí reproduce las observaciones experimentales. De momento, falso no es.
Sé, querido lector planoterrícola, que este experimento no te habrá convencido.

Será que los fabricantes de transportadores de ángulos están en la conspiración. O que no he tenido en cuenta la energía oscura. O que las leyes de la óptica tampoco son como nos han contado hasta ahora, para desgracia de Maxwell. O todo a la vez. Algún buen pseudocientífico ya se inventará una explicación «ad hoc», un parche más.

Porque tú lo que realmente quieres es ver directamente con tus ojos la curvatura de la Tierra. Para tí, los senos y thetas son otra cosa, no engañabobos de la ciencia oficial. Si así piensas, entonces sólo me queda aconsejarte que vayas ahorrando dinero para que alguna agencia espacial te lleve algún día de turista espacial.

Más no puedo hacer.

O no estoy dispuesto a hacer.

¿Quién cree en las puertas?

Didáctilos, un filósofo de Efebia, hablaba de cómo la gente cree en diversos dioses, pero nadie cree en las puertas.

En la wiki de TFES, definen «Flat-Earther» como «aquel que cree en la teoría de la Tierra plana». Yo, sin embargo, no creo en una Tierra esférica.

Porque no hace falta creer en lo que existe.

El Mundodisco, por muy imaginario que sea, tiene su gracia. Tiene incluso una coherencia interna dentro de su lógica fantástica... pero, ¿la Tierra plana? Venga, no jodas (disculpen mi klatchiano).

sábado, marzo 01, 2014

Zahorí 2.0

No. No se me asusten, que esta no es una de esas entradas. Tampoco voy a entrar a detallar qué significan cada una de las ecuaciones de Maxwell, tan sólo decir que sirven para explicar todo lo que se refiere a electromagnetismo. Y como vamos a hablar de algo directamente relacionado con ellas, ahí las dejo como cabecera.

¿Alguien ha oído hablar de la geobiología? Yo no, hasta hace poco. Según wikipedia, es un campo interdisciplinar que explora las interacciones entre la biosfera, la litosfera y/o la atmósfera. Sin embargo, hace unos días que hay un arquitecto-geobiólogo pasando por la radio (1, 2) que la define como:

la ciencia que estudia las energías que emanan de la tierra, y las relaciones entre estas energías y los seres vivos

(traducción libre) y más concretamente, centrado en la "contaminación electromagnética" que hace enfermar a todo el mundo. Sorprende tal definición y campo de actuación, porque claro, uno coge la palabreja, y la disecciona: empezamos por "geo", que nos remite a geología, donde no parece que el electromagnetismo sea una asignatura central. Y por otro lado, "bio" como en biología, donde a bote pronto, la relación entre electromagnetismo y seres vivos más importante que me viene a la mente es la fotosíntesis. Pero igualmente no parece que Maxwell sea un personaje relevante.

Nos cuenta este geobiólogo que su ocupación es estudiar las radiaciones que hay en las casas para proteger la salud, y resulta que estas radiaciones se pueden catalogar en dos tipos: las naturales, que son la que emanan de la tierra; y las artificiales, que son las provocadas por las nuevas tecnologías(ya saben, móvil, radio, wifi...).

Al margen de cómo habría que considerar la radiación del sol (yo sugiero "radiación alienígena"), es llamativa esta tendencia en dividir cualquier cosa entre natural y artificial. Las ecuaciones de Maxwell arriba expuestas son igual de válidas tanto para unas como otras, no son capaces de distinguirlas. Coja un fotón "natural" y otro "artificial", y no será capaz de diferenciarlos, lo que quiere decir que son la misma cosa, y que interactuarán con materia orgánica e inorgánica con idénticos efectos, sean cuales sean.

Eso no quiere decir que no se pueda dividir la radiación entre "natural" y "artificial". Por ejemplo, natural se podría definir como aquella que es emitida de forma espontánea en la naturaleza. Artificial podría ser aquella cuya emisión es provocada aprovechando fenómenos naturales. Y similares definiciones se podrían buscar para cualquier otra cosa que se suele clasificar con tales etiquetas, sin que por ello tenga que suponerse que "natural=chachi" y "artifical=caca". (Por si alguien todavía no se convence, que piense cómo alguien quema gas para generar de forma artificial una llama controlada para asar un pollo, mientras que al recibir una naturalísima y descontrolada erupción solar la menor de nuestras preocupaciones sería si el pollo ha quedado muy hecho)

Así que finalmente, diferenciar entre "natural" y "artificial" no deja de ser una clasificación que podrá ser útil o descriptiva según el contexto, pero también es una distinción totalmente arbitraria... y artificial en definitiva.

Volviendo a nuestro geobiólogo, obviamente lo que él llama radiación artificial es mala. Y la radiación que él llama natural... también afecta a la salud. Lo que lleva a preguntarse cómo es posible que exista la vida, si después de tantos millones de años evolucionando no ha sido capaz de adaptarse a las "radiaciones naturales".

¿Y de dónde salen estas radiaciones naturales? Pues aquí llegamos a la chicha. Por lo visto la Tierra está atravesada por unas rejillas energéticas, llamadas líneas de Hartmann y Curry. Que unas van de Norte a Sur y Este a Oeste, mientras las otras van de NO a SE y de NE a SO. Un detalle menor es saber si están alineadas con el eje geográfico, el eje magnético, o la declinación magnética local, pero estas sutilezas que tiran abajo cualquier castillo de naipes pseudocientífico no suelen tenerse en cuenta. El caso es que si uno se echa a dormir en una intersección de estas líneas, tendrá problemas de salud. Y como la distancia entre intersecciones es de tan sólo 2 metros, eso significa que los jugadores de baloncesto están todos bastante jodidos.

Pero no sólo de líneas imaginarias vive nuestro geobiólogo, porque las radiaciones naturales también son emitidas por aguas subterráneas. Porque

las moléculas de hidrógeno del agua en movimiento que rozan con el subsuelo generan un campo electromagnético

(traducción libre) ¿Y qué tiene de especial el hidrógeno? ¿Y por qué el agua subterránea y no el vapor de agua presente en el aire que nos rodea, que también está en movimiento, que también roza el suelo generando electricidad estática y que en días de tormenta llega a provocar descargas eléctricas? Pues son buenas preguntas que seguro que no tienen contestaciones igual de buenas, pero el caso es que es lo que nos lleva a la conclusión final.

Porque si usted contrata a este geobiólogo, su trabajo consistirá en buscarle corrientes de agua subterráneas para moverle la cama de sitio. Sí, al final estamos hablando simplemente de un zahorí usando tecnobable, que para quien no lo sepa, no es un asturiano hablando de tecnología, sino una forma de complicar conceptos que son muy simples.

Un zahorí 2.0, pero zahorí al fin y al cabo, con doble de pseudociencia .

sábado, junio 01, 2013

Recuperando artículos

Hoy me ha dado por recuperar unos artículos que en su momento aparecieron en la Circular Escéptica, un boletín on-line del Círculo Escéptico.

Hace ya tiempo que no se editan números nuevos, así que los he colgado en Scribd para tenerlos localizados y disponibles para su lectura. Aquí les dejo los enlaces correspondientes.

11-S: Cómo montar una conspiración

La ciencia es incompatible con la fe

El hueco de dios en la naturaleza

La idea feliz

jueves, febrero 23, 2012

La conspiración del neutrino

Debe quedar ya poca gente a estas alturas que no haya oído hablar de los neutrinos superlumínicos. Primero fue el anuncio de unos resultados bastante chocantes, en los que un grupo de científicos midio el tiempo de vuelo de neutrinos generados en el CERN (Suiza), y que llegaron al laboratorio de Gran Sasso en Italia. Del experimento se dedujo una velocidad de estas partículas que superaba la velocidad de la luz.

Exactamente, la superaba en 7 km/s, lo que supone un 0.0027% mayor que la velocidad de la luz en el vacío (299.800 km/s). Una nimiedad, vaya, si no fuera porque según la teoría de la relatividad especial de Einstein no deberían poder. De ser cierto un resultado así supone una revolución. Como también lo sería comprobar que los muertos hablan a través de grabaciones en cintas, que los extraterrestres nos visitan, que la telepatía existe, que el agua tiene memoria... en fin, todas esas cosas.

Pero la diferencia entre la ciencia y pseudociencia está en el uso del pensamiento crítico, y ante afirmaciones sorprendentes, se requieren pruebas rigurosas. Por eso se inició un debate sobre el experimento, con una gran mayoría de gente pensando que algo fallaba en el experimento. Porque quienes hemos estado en laboratorios sabemos por propia experiencia que cuanto más sorprendente es el resultado, mayor probabilidad hay de que haya fallado algo. La otra opción es que te den el Nobel.

-"¡Detractores!", pensarán algunos.

Pero lo cierto es que incluso los científicos del experimento saben la importancia de que las pruebas tengan un rigor a prueba de bombas. Es por ello que ellos mismos han repasado una y otra vez qué ha podido ir mal. Contrasta esta actitud con aquellos que con una grabación ruidosa, o un video de una luz desenfocada, o dan de beber agua y esperan a ver que le cuenta un paciente deseoso de curarse, que reniegan de analizar críticamente qué han hecho, o  si hay otras explicaciones plausibles a sus fenómenos.

Y así, al final han identificado dos posibles errores en el experimento. Uno, que tendría que ver con la sincronización de relojes entre el origen y destino de los neutrinos; y otro, con una fibra óptica mal ajustada. Dos errores que pueden parecer casi triviales, y de tan triviales, que los científicos pueden parecer chapuceros... pero son el tipo de error que vuelven a uno loco y cuestan mucho detectar. (Leyes de Murphy son así, qué le vamos a hacer)

Aún así, con fallos (más o menos triviales) hay que tener en cuenta la precisión con que se estaba midiendo: midieron una variación del 0.0027% de la velocidad de la luz. En error de tres partes en 100.000. No es moco de pavo, y precisamente por ello, un ajuste experimental que no sea óptimo puede jugar una mala pasada. Los detalles de los fallos los conocerán los científicos, pero desde luego no es que la fibra óptica mal ajustada estuviera totalmente desconectada sin que a nadie se le hubiera ocurrido revisarla.

Cuando se conoció el resultado original del experimento, a pesar de las reservas conocidas, los misteriólogos de siempre salieron raudos y veloces a dar cuenta de la buena nueva y a elucubrar con viajes en el tiempo y demás. Divulgación, que inevitablemente tiende más a la ciencia ficción que a la ciencia real, tampoco algo por lo que criticarles. Pero claro, la siguiente sección del programa la completamos con ocultamientos gubernamentales de OVNIs, con conspiranoias del 11s, con lo malas que son las farmacéuticas, o que los malvados científicos oficiales de bata blanca como los que miden velocidades superlumínicas de los neutrinos se niegan a aceptar la existencia de la telepatía. El espectador ve algo que podría catalogar como "ciencia respetable", y ya ha bajado la guardia para que en la siguiente sección le metan ración doble de pseudociencia.

Y así, un día despues de conocerse los posibles fallos en el experimento de los neutrinos, uno se encuentra con seguidores de afamados misteriólogos sugiriendo que se nos quiere ocultar la verdad. O es una conspiración, o los científicos son unos inútiles por no ver antes unos fallos tan "simplones". Que qué raro que el fallo esté en un cable mal conectado. Que es una verdad incómoda que había que censurar. Que alguien de arriba no quiere que estas cosas salgan a la luz. Creo que se hacen a la idea.

Que todas esas ocurrencias tengan o no algún sentido no importa. El pensamiento conspiranoico adquirido no se preocupa de esas cosas ¿Por qué sería una verdad incómoda violar la ley de relatividad especial? ¡Cualquier científico estaría dando palmas con las orejas de poder confirmar la violación de la teoría de Einstein, y modificarla! Eso significa avanzar en el conocimiento, y a nivel más egoista, supone fama e incluso hacerle una visita al Rey de Suecia.

Para mí, el caso de los neutrinos superlumínicos supone un ejemplo de cómo hay que exigir pruebas rigurosas antes afirmaciones extraordinarias, independientemente de si hablamos de ciencia o pseudociencia; de cómo en ciencia hay que aplicar el mismo escepticismo y pensamiento crítico, ...que las pseudociencias tanto aborrecen y rechazan, y por lo cual nunca servirán para avanzar en el conocimiento.

jueves, mayo 13, 2010

La ciencia es incompatible con la fe

Navidad y Semana Santa son probablemente las dos épocas del año más importantes para los cristianos, pues no en vano se celebra tanto el nacimiento como la defunción del personaje que fundamenta su religión.

Y es en estas fechas cuando también aparecen documentales o artículos que proponen explicaciones a mitos relacionados con la Biblia. Algunos explican como presuntos milagros no son tales, desmitificando la religión. Otros, a los que me quiero referir, dan explicaciones o razonamientos hechos con el interés de demostrar que los textos bíblicos están describiendo una realidad, para poder dar a entender finalmente que en verdad existe un Dios. Quizás los estudios más elaborados en este sentido son lo que pretenden explicar que la imagen de la Sábana Santa pertenece a un hombre de la Palestina del Siglo I que fue crucificado, y que dejó su imagen grabada emitiendo una radiación misteriosa.

Y sin embargo, es una gran contradicción.

Sigue en... la Circular Escéptica.

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viernes, enero 29, 2010

Suicidio homeopático 10:23

Este Sábado día 30 de Enero, el Círculo Escéptico ha convocado un suicidio homeopático en la Puerta del Sol, a las 11:23.

El por qué de una hora tan rara, es porque la convocatoria a su vez viene de Inglaterra, donde tienen una hora menos (las 10:23), organizado por la Merseyside Skeptics Society. Y a su vez, 1023 es el orden de magnitud del Número de Avogadro (6.023·1023), número muy relacionado con la homeopatía (y más exactamente, con su inocuidad e ineficacia)

En vez de explicarles aquí por n-sima vez por qué los fundamentos de la homeopatía están reñidos con la ciencia (y con el Señor Avogadro), mejor les remito a otros lugares, y les animo a que el Sábado acudan a suicidarse con algún mejunje homeopático y una cámara a la Puerta del Sol.

viernes, septiembre 04, 2009

öko-ball, limpia tu bolsillo sin usar detergente


Un lector de este blog (¡gracias Jaime!) me ha escrito hablándome de una «bola de lavar», sospechando que se trata de un timo que lo único que limpia de verdad es el bolsillo del comprador.

El producto en cuestión se llama «Öko-ball», «ecobola», «bola de lavar», e incluso la «öko-ball oficial», sugiriendo que las demás son imitación, cuando en realidad se trata en todos los casos de un único y mismo producto. O así se desprende de la publicidad que aparece en cada web, porque es exactamente la misma.

El milagro que dicen hace esta bola es que lava la ropa sin usar detergente. Nada de «química», totalmente respetuosa con el medio ambiente, dura 3 años, y sólo hay que recargarla una vez al mes colocándola al sol. No conocía yo la bola esta, pero lleva ya un año o así dando vueltas. Tuvo su publicidad en el diario El Mundo, e incluso se habló de ella en Onda Cero.

Se mete en el tambor de la lavadora sin detergente, se pone en march y aparte de lavar la ropa,

Okoball elimina el cloro del agua aumentando su capacidad de limpieza.
Okoball protege su ropa de la decoloración i de la oxidación causada por el cloro.
Finalmente Okoball elimina los microorganismos patógenos y los malos olores.


E incluso,

Dentro del frigorífico mantiene frescos más tiempo los alimentos


¿Que aún no les suena a pseudociencia barata? Pues si miran la explicación de cómo son posibles tales maravillas, debería quedar del todo claro:

La poderosa acción de las ondas energéticas de rayos infrarrojos rompe la combinación de hidrógeno de las moléculas del agua. Esta acción de fuerza aumenta la penetración del agua en las fibras de los tejidos. Emite iones negativos que debilitan la adherencia de la suciedad facilitando su eliminación. El resultado es un lavado totalmente eficaz.

Los imanes permanentes cambian la estructura pentagonal de los anillos moleculares a una estructura hexagonal potenciando la eficacia limpiadora debido a una mayor penetración en los tejidos.

Okoball mantiene un pH del orden de 10, equivalente al pH de un detergente ordinario. Este pH es lo que permite procesar eficazmente las manchas de grasas orgánicas o químicas.


Palabrería científica para dar lustre al producto. Pseudociencia es la primera descripción que aparece de esta bola en la entrada de la wikipedia en inglés. Como lustre dan los «certificados» que muestran algunas webs. Esta en concreto, muestra poseer un certificado por TÜV Rheinland, y si se busca con paciencia, resulta que el certificado es de un juguete.

Preguntados los de TÜV Rheinland, su respuesta vino a ser que se certificó como juguete, porque las pruebas que se efectuaron entraban en esa categoría, que por lo visto son relativas a «diseño y propiedades mecánicas», «inflamabilidad» y «toxicidad». Por lo que me parece entender, los certificados sólo sirven para certificar que la manipulación del producto es segura, que nadie va a salir intoxicado por usarlo, que no contamina el medio ambiente, etc... Pero en ningún caso sirven para certificar que el producto funciona, o que funciona como dice funcionar.

Entrando en el aspecto del funcionamiento del producto, parece estar basado en esta patente, en la que se explica que la bola contiene unas bolitas de cerámica, imanes, unas resinas y fibras de cobre. Al moverse el invento dentro de la lavadora, las bolas de cerámica chocan entre sí, calentándose y emitiendo radiación infrarroja lejana. Qué pintan los imanes, el cobre o las resinas, no parece estar explicado en ningún lado, y menos en las webs de los anunciantes. Esta radiación infrarroja hace que las moléculas de agua en contacto con las cerámicas «entren en resonancia», activándose, y haciendo milagros.

La energía infrarroja, y en particular el infrarrojo lejano, no es más que «calor». Sin más. Usted mismo, lector, está emitiendo infrarrojo lejano. Cualquier cuerpo por el hecho de estar a una temperatura, emite radiación. El tipo de esta radiación depende del valor de esa temperatura, y la correspondiente al infrarrojo lejano (que no es más que radiación electromagnética con longitud de onda entre 8 y 12 micras) corresponde a un rango de temperaturas entre 240 y 360 K (entre -30°C y 90°C aproximadamente). Es decir, las timobolas ya están emitiendo radiación infrarroja lejana. Igual que la lavadora, e igual que el propio agua. Es más, a pesar de que teóricamente el rozamiento de las bolas de cerámica haría que se calentaran ligeramente, probablemente sea más importante el calor que desprenda el motor de la lavadora, o el agua que pretenden «activar» si se lava con agua caliente. Incluso, lo más probable es sea el agua quien caliente a la bola más que el rozamiento interno de las cerámicas. Y si el lavado es con agua fría, la capacidad calorífica del agua, y su mayor volumen hará que las bolas se refrigeren, con lo que el posible efecto de calentamiento por rozamiento quedaría anulado.

Pero hay más, y es que en el afán de usar palabrería, los propios anunciantes se disparan en el pie. Dicen alegremente:

Okoball elimina el cloro del agua aumentando su capacidad de limpieza

(Negrita mía). Y sin despeinarse, en otra parte de la web son capaces de decir:
Para una mejor eficacia con la ropa blanca se puede añadir a la cubeta del jabón una cucharadita de postre de sal común.


Es decir, que la timobola lava mejor porque elimina el cloro, pero si añadimos una cucharadita de cloruro de sodio, entonces lava aún mejor.

¿Y entonces, la bola lava o no lava la ropa? Pues hace el mismo lavado que un agua sin detergente. Habrá manchas que saldrán sólo con agua. Habrá otras que no. De hecho, para ropa muy sucia se aconseja echar un poco de detergente. ¿Por qué será?

Personalmente, creo que la ecobola, bola de lavar, o como quieran llamarla, como sonajero podría ser más útil, con la ventaja de que ya está certificada como juguete.

miércoles, agosto 26, 2009

Marte y las dos lunas


A mí también me ha llegado por varios emails la «noticia» de que el próximo 27 de Agosto, a las 00:30 de la noche, Marte aparecerá en el cielo con un tamaño similar al de la luna.

Unos y otros ya se han ocupado de mostrar que tal visión sería para echar a correr, si no fuera porque nos iba a dar igual. Para que Marte ocupe en el cielo el mismo tamaño aparente que la Luna, o bien Marte debería haber crecido a tamaños insospechados, o bien debería haberse salido de su órbita para acercarse demasiado a la Tierra. En ambos casos, la catástrofe gravitatoria que se cerniría sobre el planeta haría que dejáramos de preocuparnos por el cambio climático.

Aparte de las lecciones de geometría señaladas, hay otro punto más que hace que el mensaje en cadena produzca el sonrojo. Y es que el día 27 de Agosto de 2009, a las 0:30 horas locales de España (el mensaje no especifica zona horaria), Marte ni siquiera es visible:


(Pinchar para ver en grande)


Marte tiene su orto a las 2:30 horas locales de Madrid, las 0:30 UTC. Por otro lado, la Luna tiene su ocaso a las 23:50 (21:50 UTC) del día 26.

Resumiendo:
- Marte no será visible hasta dos horas después de lo anunciado, a menos que la hora esté referida al Tiempo Universal Coordinado, UTC, aunque no es probable que quien comenzó el spam en cadena lo tuviera en mente cuando lo inició.
- Cuando Marte asome por el horizonte, la luna llevará oculta dos horas y media. Difícilmente se verán dos lunas.

lunes, septiembre 10, 2007

Científicos y pseudociencia

Es un argumento muy manido: hay científicos que se acercaron al mundo paranormal, y lo investigaron.

Con este argumento se trata de dar dos visiones: la primera, que un científico de verdad investiga sin prejuicios. Lo cual es una perogrullada, pero que no deja de tener su falacia escondida tal y como se expone, ya que lo que se pretende decir es que hay que abandonar todo el conocimiento sobre la naturaleza ya obtenido, y partir de cero para afrontar el presunto hecho misterioso. Si un misterio puede ser solucionado con ciencia, entonces esa no es la solución.

Una cosa es estar abierto a cambiar teorías si los datos así lo indican, y otra muy distinta intentar que una teoría contradictoria con el conocimiento certero que ya se posee de la naturaleza sea válida, sólo porque a alguien le gustaría que así fuera. Las teorías no son perfectas; no son “la verdad absoluta”, ni pretenden serlo, como parecen creer algunos. Las teorías en cambio son “veraces”, son aproximaciones que describen la naturaleza dentro de unos límites de validez, suficiente para entender qué procesos ocurren, qué relaciones de causa-efecto existen, qué se puede esperar de un fenómeno, e incluso hacer predicciones que permiten diseñar máquinas y dispositivos, que van a trabajar de la forma que se necesita.

Por ejemplo, la gravitación universal de Newton fue un hito importante. La “verdad” que describe esta teoría es que los planetas y el Sol son un punto infinitamente pequeño donde acumulan toda su masa. ¿Pero acaso es así? Sabemos que no. Y sin embargo, hoy día sigue siendo muy útil para calcular órbitas de los planetas, para lanzar satélites al espacio, y que además lleguen y amarticen o alunicen, donde deben.

La gravitación universal de Newton funciona porque es “veraz”, es una descripción fiel de lo que ocurre en la naturaleza. Pero que tiene sus límites. Unos límites que explicó la teoría de la relatividad (cuando hay velocidades comparables a la de la luz, o cuando las masas son muy elevadas). La teoría de la relatividad es una descripción distinta del mismo fenómeno, pero más amplia: es capaz de describir lo mismo que la gravitación universal, y además, otras situaciones.

Es en este sentido en el que hay que tener una mente abierta a nuevos descubrimientos: nuevas teorías que corrijan los fallos de otras ya establecidas. Pero no teorías que contradigan abiertamente conocimientos ciertos. Una teoría de la relatividad que produjera resultados contrarios a la gravitación universal donde esta última es veraz, hubiera tenido casi imposible salir adelante. Las nuevas teorías se construyen apoyándose en conocimientos ya existentes; un científico se sube a hombros de gigantes para ver más lejos.

Más interesante es la otra intención con que se usa el argumento hay-científicos-que-estudian-misterios: las pseudociencias no son chorradas, porque hubo científicos que investigaron. Parece que si un científico investiga misterios paranormales, entonces se reconoce automáticamente que existe lo paranormal, cuando esto no tiene por qué ser así, sino que precisamente es eso lo que debe probar: que tal o cual fenómeno es paranormal.

Iker Jiménez, en su retorno a la caja tonta, nos deleitó con este argumento centrándose en la figura de Ramón y Cajal, quien parece ser que estudió a mediums y los poderes del cerebro, y nos amenaza con desvelarnos más inquietantes, espeluznantes y se-me-ponen-los-pelos-como-escarpias relaciones de grandes científicos con el ocultismo y lo paranormal en general.

Pero de lo que no quiere darse cuenta Iker, (o que no quiere contar a sus televidentes y radioyentes) es que lo menos importante es precisamente “quien” investigó lo misterioso, sino “qué” descubrimiento hizo. Qué contribución al conocimiento obtuvo referente a lo paranormal.

Santiago Ramón y Cajal fue premio Nobel por sus descubrimientos acerca de las neuronas. A Newton se le deben las tres leyes que llevan su nombre, la gravitación universal, y varios hallazgos más. Se les recuerda por sus logros. Son científicos cuya importancia no está en haber investigado el cerebro, o haber investigado la naturaleza, (muchos antes que ellos hicieron lo mismo y no se les recuerda, precisamente por no haber logrado lo que ellos sí consiguieron) como tampoco son recordados por haber investigado lo paranormal, lo oculto, o lo misterioso. Su relevancia está en haber hecho unas contribuciones específicas al conocimiento en esas áreas concretas.

Fueron excelentes científicos, pero ¿qué aportaron al conocimiento humano respecto al ocultismo o lo paranormal? No importa lo que investigaran, importan los resultados de esas investigaciones. Esa es la única pregunta relevante, y que Iker Jiménez va a dejar sin contestar cada vez que revele que tal o cual científico “investigó lo paranormal”.
Añadido
Luis Alfonso Gámez ya escribió hace tiempo sobre la relación entre Ramón y Cajal y el espiritismo. Por supuesto, esa relación no tiene nada que ver con la que Iker Jiménez daba a enteder en su programa.

sábado, junio 02, 2007

Los caras de Belmez en Madrid

¡¡Mañez Miente!! Y Cavanilles también

Tras el éxito obtenido en la Feria del Libro de Valencia, 'Los caras de Bèlmez' acudieron al parque del Retiro, para presentar el libro en la Feria del Libro de Madrid. El suceso acaeció el pasado 1 de Junio. Y allí estuvimos, charlando un rato sobre teleplastias y demandas con Javier Cavanilles y Francisco Máñez, a.k.a. 'Mañez Miente' (y también con algún que otro malvado detractor comeniños y arpío como Pablo Moreira)

El libro promete. Al menos, el prólogo me ha sido imposible leerlo sin reírme. Pero una cosa está ya clara: probablemente sea el libro que más seriamente ha estudiado y documentado el fenómeno paranormal más cutre de España.
Aunque ya sabemos que diga lo que diga el libro, los vendemisterios seguirán con su mantra de ¡Mañez miente!. Y que Cavanilles sólo busca notoriedad.

jueves, mayo 17, 2007

Y Galileo...¿Qué opina de ésto?

Estamos ya más que hartos de ver cómo aficionados a las pseudociencias y los charlatanes más diversos se comparan con Galileo, aquél que fue invitado a una barbacoa, pero que consiguió escaquearse. Se hacen las víctimas, aduciendo que en su tiempo Galileo fue también incomprendido. Pero, ¿qué opinaría Galileo de las pseudociencias? ¿Y de los charlatanes?

En Gluon con Leche, carcomidos por esta duda, decidimos desviar algunos de los fondos con que la CIA, el KGB, y Protección Civil nos financian las cervezas, y nos fuimos de himbestigación de campo a la Toscana, al lugar de su eterno descanso (Florencia), a ver si su espíritu o algún otro nos comentaba algo al respecto.

Cámara fotográfica en una mano, hicimos fotos para encontrar su espíritu, y con una grabadora en la otra esperamos poder preguntar vía psicofónica su opinión respecto de los charlatanes… pero todo intento fue inútil. Cintas silenciosas, y ni un mísero orb (aunque sospechamos que no usar el flash fue un error experimental importante).

Una falta de resultados muy misteriosa. ¿Qué nos quieren ocultar? ¿A qué o quién tienen miedo los espíritus florentinos para manifestarse? ¿El fantasma de Urbano VIII aún los tiene cogidos por los mismísimos acaso?

Así, abatidos y cabizbajos nos volvimos al aeropuerto, cuando de repente, la lectura de un libro (intitulado: ‘Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo ptoloemaico y copernicano’, escrito por el propio Galileo, y que el Papa Urbano VIII agradeció con una invitación a la barbacoa) que llevaba para entretenerme, llegué a un párrafo crucial para la himbestigación. Mi tembloroso dedo índice de mi temblorosa mano derecha se acercó al tembloroso libro, donde las letras temblorosamente bailaban de aquí para allá.

Afortunadamente, en ese momento el conductor decidió dejar de pillar todos los baches de la carretera, y pude leer los siguientes párrafos:

“SALVIATI [Habla sobre los argumentos de un autor sobre la transparencia de la Luna]: (…)Este hombre se va imaginando a su medida las cosas que tendrían que existir para servir a su propósito, y no acomodando sus propósitos a la medida de que las cosas existen”



¿Acaso no es cómo actúa por definición la pseudociencia? ¿Inventando teorías que cuadren con las creencias?

Y más adelante:

“SAGREDO: Me recordáis a alguien que pretendía vender un método para poder hablar, por medio de cierta simpatía de agujas imantadas, con alguien que estuviese a una distancia de dos o tres mil millas. Al decirle yo que lo compraría gustoso, pero que quería comprobarlo mediante la experiencia y que me bastaba hacerla estando yo en una de mis habitaciones, y él en otra, me respondió que con una distancia tan pequeña no se podía comprobar bien el funcionamiento. Por lo cual decidí que en ese momento no me apetecía ir al Cairo o Moscú para hacer la experiencia, pero que si quería ir él, yo desempeñaría la otra parte, quedándome en Venecia”



¿Acaso no es la actuación típica de un charlatán, cuando se le propone la comprobación experimental de sus ideas, el inventar excusas más o menos ridículas?... sin ir más lejos, en esta bitácora tuvimos un brillante ejemplo en los comentarios de la entrada anterior.

Así pues, no parece que la opinión de Galileo fuera la de creer en fenómenos por qué sí, sin un razonamiento claro apoyado por evidencias empíricas; en especial si las afirmaciones eran particularmente extraordinarias, como lo era la comunicación a larga distancia en aquella época. Actitud típica de un malvado escéptico comeniños, adicto a la barbacoa.

‘Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo ptoloemaico y copernicano’. Galileo Galilei. Alianza Editorial

domingo, enero 07, 2007

La insoportable terquedad de los datos

Johannes Kepler

“Si pudiera ignorar esos 8 minutos de arco, adaptaría mi hipótesis. Pero como no puedo ignorarlos, esos 8 minutos conducen a una reforma total de la astronomía”


Johannes Kepler



Galileo Galilei es el referente favorito de los creyentes en fenómenos paranormales. La persecución a la que fue sometido por sostener una visión del mundo distinta a la que entonces había sido impuesta, la trasladan a los días de hoy, siendo ellos las víctimas incomprendidas, e identificando a la Santa Inquisición con una malvada ciencia oficial y comeniños, cuyos más sanguinarios miembros, además de aficionados a la barbacoa, somos los escépticos.

Poco importa que Galileo fuera un científico que se sustentaba en unos datos, experimentos y observaciones del mundo real que cualquiera podía comprobar; y menos aún importa el hecho de que sus inquisidores fueron personas que precisamente imponían (sin debate, ni revisión por pares) un saber tradicional y milenario, unas ideas preconcebidas, dogmas basados en temores, ideales o esperanzas, una verdad revelada que nunca había sido confrontada al mundo real para comprobar su veracidad.

Sin embargo, podrían sacar lecciones más jugosas de alguien como Johannes Kepler, astrólogo convertido a astrónomo, cuya vida y obra relata Carl Sagan, en el capítulo III “La armonía de los mundos” de su serie de divulgación “Cosmos”.

Kepler nació en 1571, y estudió en un seminario protestante en Maulbronn para hacerse clérigo. Aunque finalmente no fue ordenado, fue una persona con un fuerte sentimiento religioso, pero a la vez capaz de hacerse preguntas al observar el mundo que le rodeaba donde parecía reinar el caos, la peste, las guerras... ¿Cómo podía Dios crear algo tan imperfecto? Sin duda, su perfección debía de hallarse oculta entre tanto caos. Sólo las matemáticas y la geometría parecían hallarse al nivel de perfección requerido por un Creador.

Tras el seminario, estudió en la Universidad de Tübingen, donde pudo conocer el modelo heliocéntrico que había propuesto en 1543 Copérnico, en el que los planetas describían órbitas circulares alrededor del Sol. Tras la universidad, fue profesor en la localidad de Graz. Y fue allí donde comenzó su búsqueda de la prueba de la mano de Dios en la naturaleza, algo que hasta el momento, nadie parecía haber hecho. Buscaba ese retazo o pincelada de perfección oculto en el mundo, que el presuponía debía haber.

En aquel momento, eran seis los planetas conocidos: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter y Saturno. Kepler se preguntaba por qué sólo seis, y por qué de las distancias entre las órbitas de cada uno. Por casualidad, al trazar un triángulo equilátero dentro de una circunferencia, observó que si dibujaba un nuevo círculo dentro del triángulo, la relación entre los radios de ambos círculos correspondía con la relación entre los radios de las órbitas de Júpiter y Saturno.

Esta observación casual le llevó a relacionar la geometría con la astronomía. Existían 6 planetas, y existen sólo 5 “sólidos perfectos” cuyas sus caras son polígonos regulares: el tetraedro, el cubo, el octaedro, el icosaedro y el dodecaedro. Su hipótesis era que las órbitas eran circulares, alrededor de una esfera. Esta esfera, contenía a su vez uno de estos sólidos, en cuyo interior se alojaba otra esfera con otra órbita, que a su vez contenía otro sólido… así hasta colocar los cinco sólidos y las seis órbitas. La relación entre los tamaños de cada unas de las esferas debía de corresponderse con la relación entre los radios de las órbitas de los planetas.
Modelo de kepler para las órbitas planetarias (vía Wikipedia)


Kepler empleó mucho esfuerzo en desarrollar su modelo, compararlo con el modelo de Copérnico, y confrontarlo con las observaciones astronómicas disponibles. Sin embargo, teoría y observaciones no casaban, lo que llevó a Kepler a pensar que las observaciones no eran lo suficientemente precisas, pero no a dudar de si su hipótesis era correcta.

En aquel tiempo, Tycho Brahe, matemático danés residente en Praga, era quien poseía los datos más precisos de observaciones astronómicas, en particular de Marte. Tycho invitó a Kepler a trabajar con él. Sin embargo, no parecieron hacer buenas migas, y no fue hasta la muerte de Tycho que Kepler pudo disponer la totalidad de las observaciones.

Placa conmemorativa de la estancia de Johannes Kepler en Praga.(Se agradecería la contribución de algún checoparlante)


Fueron entonces varios años de cálculos, hasta que finalmente pudo hacer cuadrar casi todos los datos con una órbita circular, con una precisión de menos de 2 minutos de arco, lo que en aquel tiempo, era una precisión bastante buena. Sin embargo, había unos pocos datos que se desviaban hasta 8 minutos de arco.

Hasta ese momento, la historia de Kepler se puede resumir en:

- Una concepción del mundo real basada en convicciones y dogmas.
- Una anécdota que lleva a una hipótesis ciertamente extraña basada únicamente en esas convicciones y dogmas.
- Un fracaso en la demostración de su hipótesis, donde la culpa es de la realidad, pero no de la teoría.
- Insistencia en la misma teoría, y un nuevo revés por parte de la realidad, que insiste en producir datos que no concuerdan con la hipótesis.

Salvando las distancias, hay cierto paralelismo entre una “himbestigación paranormal” y la historia de Kepler. Sin embargo, este es el momento clave, cuando Kepler da un paso muy importante, y reconoce su error. Decide aceptar la desagradable realidad, y rechazar su teoría: Las órbitas de los planetas no son circulares, y no están relacionadas con sólidos geométricos perfectos. No hay una perfección divina en el sistema solar.

A pesar del revés, Kepler siguió estudiando los datos de Tycho, hasta que logró comprender que la elipse era la trayectoria que describía un planeta en su órbita. Cerrar la puerta a su hipótesis le valió poder descubrir las tres leyes que hoy llevan su nombre, y que siguen siendo usadas en tareas como el seguimiento de satélites artificiales en su órbita alrededor de la Tierra. Además, sobre su trabajo se asientan otros como el de Newton acerca de la gravitación.

La historia de Kepler puede parecer un fracaso, pero sin embargo significó un paso adelante gigantesco en el conocimiento de la naturaleza. El avance no se da sólo cuando se reconoce la validez de una hipótesis. También es un avance el reconocer los caminos muertos que no llevan a nada, que permiten centrarse en los caminos que sí llevan a algo.

Los aficionados de fenómenos paranormales se hallan continuamente en el momento clave de Kepler: insistencia en teorías que son insistentemente falsadas por los datos y el conocimiento obtenido del mundo real. Tras 100 años de parapsicología y espiritismo, 70 de piramidología, o 50 de ufología, en que la situación es la misma que al principio… va siendo hora tener más en cuenta a Kepler, y menos a Galileo.

“Prefirió la dura verdad a sus más queridas ilusiones. Ese es el corazón de la ciencia”

Carl Sagan, sobre Johannes Kepler

lunes, octubre 30, 2006

Y a Cabrera le afectó la Luna

Si hace poco nos hacíamos eco de una reinterpretación un tanto extraña de la ecuación más famosa de Einstein, hoy toca esta frase:



“El cerebro primitivo se ve afectado por las radiaciones magnéticas que provienen de la Luna. Es la misma influencia que crea las mareas del mar Cantábrico”




La cita no es textual, pero es fiel a lo que más o menos expresó el Dr. José Cabrera, psiquiatra forense, y posiblemente suspenso en física en el colegio, que últimamente se ha convertido en colaborador habitual de Cuarto Mileno, quizás por la apariencia de respetabilidad que da tener a alguien de corte científico en susodicho programa para avalar auténticas chorradas. Si el científico además muestra estar de acuerdo con el tipo tonterías que se venden en susodicho programa, miel sobre hojuelas.

La chorrada a la que tocaba dar credibilidad es que la Luna afecta al comportamiento humano, en especial si es llena. Cinco minutos antes, era otro colaborador quien repetía monótonamente el ya más que manido argumento de:

“La Luna produce las mareas, y como somos un 90% de agua, es evidente que también a nosotros nos afecta”



Se quiere de esta forma justificar que presuntamente cada 28 días (cada luna llena) ocurra un mayor número de asesinatos, o que la gente haga alguna locura en esas noches. Lástima que las mareas ocurran aproximadamente cada 6 horas. Tampoco se aclara en qué se traduce un vaivén de marea alta – marea baja de los océanos cuando se traslada al cuerpo humano ¿crecemos y encogemos, engordamos y adelgazamos?¿Cambiamos de opinión cada 6 horas, o qué? Pero la parida queda dicha.

Y es ahí donde llega en Dr. Cabrera, que no sabemos cuanto sabrá de psiquiatría forense, pero que sí deja claras varias cosas:

a) No sabe qué es la fuerza gravitatoria

b) No sabe cómo se producen las mareas.

c) Debe creer que los planetas (y demás fauna orbital) orbitan alrededor del Sol por la fuerza magnética.

d) No sabe qué es un campo magnético.

e) No debe saber que existe un campo magnético terrestre, y otros campos magnéticos y electromagnéticos de origen muy variado (móviles, radios, los imanes para colgar notas en las neveras, el campo magnético del sol,…). Si lo supiera, no hubiera recurrido al de la Luna para justificar semejante ida de olla.

f) Y si lo sabe, ignora que las fuerzas gravitatorias y magnéticas son mayores cuanto mayor es la fuente de la interacción, y más débil cuanto más lejos está.

g) Viendo como mezcla sus nulos conocimientos de física con el funcionamiento del cerebro, habrá que poner en cuarentena sus conocimientos sobre éste último.

Iker Jiménez terminó felicitando al Dr. Cabrera por su “lección magistral” (sic)

Lo peor, sin duda, son los jóvenes oyentes que de vez en cuando se gastan sus ahorrillos en mandar un SMS cobrado a precio de oro (impuestos no incluidos), diciendo que aprenden más con sus programas que en las clases del colegio.

lunes, enero 16, 2006

Himbestigar a ciegas

Cualquier persona dispuesta a himbestigar presuntos fenómenos paranormales sabe que el kit mínimo para empezar consta de una grabadora para captar psicofonías, y una cámara de fotos para obtener orbs. Cositas para sorprenderse y colgar en una web.

Vale, el chaleco multibolsillos también entra en el kit básico.

Pero si lo que se quiere es dar una apariencia más seria, entonces el siguiente paso, cuando se tiene un programa de televisión, una asociación/sociedad o simplemente dinero suficiente, es adquirir un artilugio llamado "cámara de infrarrojos". Cualquier aficionado sabe que este trasto sirve para ver lo que el ojo humano no ve. Lo que traducido al "lenguaje del misterio", significa que detecta cosas misteriosas que ocurren delante de nuestras narices sin que lo veamos, y que por supuesto no tienen explicación científica.

Algunos ejemplos de himbestigaciones con estas cámaras de IR las hemos podido ver en Cuarto Milenio, en un par de reportajes de sus "himbestigaciones de campo" en las que nunca encuentran nada (bonita forma de tirar el dinero), y también en TNT, cuando emitieron aquel famoso debate acerca de las caras de Bélmez, mostrando cómo himbestigaba la/lo/el - SEIP/AEIP, donde consiguieron ganar diez céntimos. Estos chicos al menos son más rentables que los de Cuarto Milenio.

¿Y para qué sirve realmente una cámara de IR? ¿De verdad se pueden ver cosas que no se ven a simple vista? Sí y no. Pero vayamos por partes, que diría Jack el Destripador.

La luz

Todos sabemos ya a estas alturas que la luz es una onda electromagnética. Estas ondas se caracterizan por una frecuencia de oscilación, o equivalentemente, una longitud de onda. Lo que conocemos por luz visible en realidad es sólo un rango de toda la gama de ondas que pueden existir, concretamente el rango que tiene una longitud de onda entre 400 (violeta) y 700 (rojo) nanómetros (un nanómetro es la milmillonésima parte de un metro, 1 nm=1/1.000.000.000 m). En ese rango, el ojo humano está adaptado para captar esas ondas.

Pero ese rango en realidad es una parte ínfima de lo que es el espectro electromagnético total:



El espectro se divide en varios rangos. A bajas frecuencias tenemos la radiación emitida por la red eléctrica de uso doméstico; siguen las frecuencias de radio, que se usan para las telecomunicaciones, radioaficionados, televisión, radios comerciales... ; las microondas para telefonía móvil, o para cocinar ; las radiaciones ópticas, subdivididas en infrarrojo (IR), visible y ultravioleta (UV), y a partir de ahí ya entramos en la llamada radiación ionizante, es decir, capaz de arrancar electrones de un átomo, como son los rayos X y los rayos gamma (de uso en medicina), y la radiación cósmica.

A pesar de tanto nombre y clasificación, todas las ondas cuando interaccionan con la materia se comportan igual. Al llegar a la superficie del material ocurren dos cosas: una parte de la onda se refleja, y otra penetra. La parte reflejada seguirá su camino hasta encontrar otro "obstáculo", mientras que la parte de onda que penetra sufre otros procesos: transmisión, dispersión y absorción.

La proporción en que ocurre cada uno de estos procesos depende de la longitud de onda y del material en cuestión. En la vida diaria comprobamos cómo ocurren estos sucesos con la luz visible: si vemos un objeto es porque la luz al chocar con él se refleja y llega a nuestro ojo. Podemos ver la luz transmitida a través de un material como un cristal. O se puede ver simplemente claridad sin llegar a enfocar nada a través de un material que dispersa y transmite la luz a la vez (un cristal translúcido).

Como cada uno de estos sucesos depende de la longitud de onda, además somos capaces de ver colores: un objeto es rojo porque refleja más luz roja de la que absorbe, mientras que el resto de colores se absorben en el material. Hay cristales tintados que sólo transmiten algunas longitudes de onda, y absorben el resto. La experiencia acumulada en nuestra vida nos hace posible interpretar las imágenes que recogen nuestros ojos, que son producto de todas estas interacciones luz-materia en el mundo que nos rodea.

El infrarrojo

Todos estos procesos son comunes para todas las ondas, incluidas las de infrarrojo (IR). Se llama así porque es un rango que tiene una frecuencia menor que la parte roja del espectro visible, y que a su vez se suele dividir en otros 3 rangos según la longitud de onda : el IR cercano (Near IR, NIR, entre 0.7 y 3 micras), el medio (Medium Wave IR, MWIR, de 3 a 5 micras) y el lejano (Far IR, FIR, o Long Wave IR, LWIR de 5 a 12 micras) (1 micra = 1/1.000.000 metros)

Sin embargo el ojo humano no está adaptado para ver IR, por lo que los procesos que sufre esta luz al interaccionar con un material son "invisibles" para nosotros. Para verlo se necesita de la tecnología, y de detectores especiales capaces de transformar esa luz en una señal eléctrica, la cual se usa para generar una imagen en una pantalla. Habitualmente la imagen es monocroma, diferenciando sólo el brillo y contraste. Estrictamente, una zona más luminosa significa que hay más intensidad de radiación IR, mientras que una zona de poca luminosidad quiere decir que llega poca luz desde ese punto. Estos cambios de luminosidad se pueden deber a zonas de distintos materiales, zonas con arrugas, ángulos, bordes, orientación de la superficie..., lo que hace que se pueda finalmente identificar los objetos de la imagen.

El uso más habitual de estos aparatos es como dispositivos de visión nocturna, o intensificadores de luz. En lugares oscuros puede no haber suficiente luz para que un ojo pueda ver. Sin embargo, estos dispositivos pueden ser suficientemente sensibles como para recoger la poca luz ambiente presente, generada por la luna, luces muy distantes, o incluso usar una fuente de luz IR incorporada a la propia cámara a modo de foco que "ilumine" los objetos alrededor. El material del que están hechos estos dispositivos suele recoger la luz en el NIR, y genera una corriente eléctrica que es amplificada electrónicamente, para luego generar la imagen.

Otros usos para aprovechar la luz IR son la cámaras de termovisión. Cualquier cuerpo, por el hecho de estar a una temperatura emite radiación electromagnética, y además tanto la intensidad de la luz, como la longitud de onda a la que la radiación emitida es máxima dependen de la temperatura. Cuando un cuerpo está a una temperatura alta, puede llegar a emitir en el visible, como cuando se pone un hierro al rojo vivo.

Así que se puede aprovechar esta radiación como medida de la temperatura de un cuerpo. Nótese que la situación es diferente. Antes, se recogía la luz reflejada para ver objetos, de la misma forma que vemos en la vida diaria usando la luz del sol. Ahora se está viendo la propia luz que emite un objeto, para formar una imagen donde el brillo y contraste se interpreta como temperatura. Esta técnica se suele usar en el MWIR y FIR.

El distinto uso que se da a los dispositivos, así como el trabajar en rangos distintos de longitud de onda, hace que los aparatos de visión nocturna y los de termovisión sean totalmente diferentes.

Viendo en infrarrojos

Las cámaras de IR que usan los himbestigadores son del primer tipo, es decir, son cámaras de visión nocturna, o intensificadores de luz. Recogen la luz IR del ambiente reflejada en los cuerpos, y generan una imagen monocroma. La interpretación de las imágenes, afortunadamente, es sencilla, simplemente porque se está haciendo lo mismo que hace un ojo humano: ver la luz reflejada. Aún así, hay detallitos dignos de tener en cuenta, dado que la longitud de onda que estamos viendo no es una a la que estemos acostumbrados.

El primero es que estos aparatos pueden ser sensibles a un rango de longitudes de onda, incluido parte del visible, pero la imagen generada no las distingue. Y por otro lado, la respuesta del detector de la cámara puede ser distinta para cada longitud de onda. Es decir, dos materiales distintos, que reflejan longitudes de onda distintas y con distinta intensidad, podrían llegar a ser representados con igual luminosidad en la imagen final, lo que podría llegar a interpretarse como que se trata de un mismo material o un material homogéneo.

Por otro lado, puede ocurrir que los objetos no se comporten de igual forma en visible que en IR. Una cámara digital emplea la misma tecnología en que se basan las cámaras de visión nocturna, lo que hace que sean ligeramente sensibles al IR cercano. Si apuntas con el mando a distancia de la televisión a la cámara, podrás fotografiar algo así:



El mando lleva un diodo emisor de luz (Light Emitting Diode, LED) que da luz en el NIR (alrededor de los 950 nanómetros) El hecho de que se vea azul es debido a la interpretación que da cámara a la señal generada, no significa que la luz sea azul.

Y he aquí un LED sacado de un mando viejo, junto con un par de objetos: en el visible, uno es opaco, y el otro transparente:



Si colocamos el objeto opaco sobre el LED:



se puede ver una pequeña mancha violeta, debido a que la luz del LED está atravesando el objeto. El objeto en cuestión es un pequeño disco de arseniuro de galio (GaAs), un semiconductor que absorbe luz con longitud de onda menor que 880 nanómetros, es decir, una parte del NIR, y el visible: por eso es opaco al visible, y pero translúcido al NIR.

Si ahora hacemos lo mismo con el pequeño objeto transparente en visible:



Resulta ser opaco al IR. Este objeto es en realidad un filtro que se coloca en las cámaras digitales. Los CCDs que forman la imagen son más sensibles al IR y el rojo que a los otros colores, por lo que se coloca un filtro para atenuar el rojo, y bloquear lo más posible el IR, aunque el bloqueo no es total.

Así que quitándole el filtro a una cámara digital, se puede usar como cámara de IR, con tal de tener una fuente para iluminar (un LED de IR), y apagar las luces para eliminar la luz visible. Evidentemente, las prestaciones no van a ser iguales que una de verdad. Pero queda curioso.

Por ejemplo, he aquí una imagen en IR del filtro de la cámara digital en primer plano, con una moneda al fondo. Nótese la sombra que hace el filtro sobre la moneda.



Y en la siguiente imagen, el filtro y un objeto están colocados tras el disco de GaAs (que se rompió), con la fuente de luz detrás. Se ve muy bien la transmisión a través del disco, mientras que el filtro y el objeto crean sombras sobre él por ser opacos al IR.



Y después de toda esta parrafada, llegamos a

La pregunta

¿Qué utilidad tiene una cámara de IR para himbestigar?

Como vemos, la utilidad de una cámara es la de poder ver cuando no hay luz suficiente para hacerlo por nosotros mismos. Y lo que se van a ver son objetos que también se pueden ver con luz visible. Pero en ningún caso va a revelar la presencia de nada que no se vea en condiciones normales. Incluso los cristales transparentes se pueden ver en el visible por las imágenes relflejadas en él.

Así pues, si alguien se va a himbestigar, pongamos por caso, al campo silvestre, de noche (como mandan los cánones), donde la única iluminación es la de las linternas, puede tener su justificación para poder filmar o fotografiar el entorno, o porque sea más barato y cómodo llevarse una cámara con una batería que gran foco de luz, con su generador de energía. Y ya. Lo que se va a ver es exactamente lo mismo que si se filma a plena luz del día (salvo los detallitos que puedan surgir).

En cambio lo que se suele hacer es dejar la cámara fija en un sitio haciendo guardia por si pasa un fantasma, mientras que los himbestigadores se mueven de acá para allá. Porque para aprovechar la noche hay que hacer grabaciones psicofónicas. Y fotografiar orbs. Y más de uno se irá a hacer sus necesidades a cualquier árbol cercano. El caso es que difícilmente se van a estar quietos detrás de la cámara, ni se moverán a oscuras, sino llevando una linterna. En cualquier momento, se puede dirigir accidentalmente el haz hacia el campo visual de la cámara de IR, reflejarse en un objeto o pared, y este aumento de la luz se registrará en la cámara, pudiendo incluso saturar la señal.

En el programa de Cuarto Milenio dedicado a Ochate, algo parecido sucedió: en un momento dado de la filmación, una pared se iluminaba brevemente, lo cual para los himbestigadores era algo muy misterioso, pero que tiene toda la pinta de que alguien dirigió una linterna hacia el lugar _________ (rellénese "por accidente" o "conscientemente", según gusto)

(Si alguien tiene por un casual la imagen en cuestión capturada, se agradecería si pudiera proporcionarla)

También vimos no hace mucho una gran himbestigación de laloel SEIP/AEIP en Bélmez, presentadas en TNT, donde demostraron que para himbestigar correctamente en necesario soltar expresiones de acongoje, y cuyo momento cumbre fue la aparición de la nada de una moneda de 10 céntimos. Todas las imágenes se tomaban con una cámara de visión nocturna. Y la pregunta es la misma: ¿Para qué? ¿Qué esperan ver que no puedan ver con la luz de una lámpara?.

La única respuesta lógica que se nos ocurre es que si himbestigan grabando psicofonías "a ver que sale" y hacen fotos "a ver que sale", es decir, si himbestigan a ciegas, lo coherente es hacerlo sin luz.

Epílogo

Bueno, les dejo ya tranquilos después de éste rollazo, no sin antes mostrarles una última imagen captada con mi cámara de IR casera, donde se aparece un ser inquietante. Hace días que noto que las galletas desaparecen de la despensa, y también oigo una voz ronca y excitada pidiendo más. Creo haber hallado la respuesta:

WAAAAH!! GALLETAS!!

Post data: Si alguien se decide a destripar su cámara digital para quitarle el filtro, que tenga mucho cuidado al tocar la óptica, o no conseguirá que enfoque correctamente al montarla de nuevo, como bien se puede comprobar en esta entrada.