sábado, septiembre 02, 2006

El ovni de Olomouc

El departamento de himbestigaciones de campo de los Laboratorios Secretos de Gluon con Leche, financiado como bien saben por la CIA, el KGB, y Protección Civil, tomó esta foto el pasado 8 de Agosto de 2006, a eso de las 7.25 de la tarde, a las afueras de la ciudad de Olomouc (República Checa). Se puede ver perfectamente la luz del sol que traspasa el manto de nubes, y más la derecha una luz intensa, de color rojo-anaranjada.



Según los expertos a los que no ha consultado GcL, esa luz pertenece a los gases del tubo de escape de una nave nodriza de Ganímedes, repleta de unicornios rosas preparándose para invadir y esclavizar a la humanidad, lo menos.

Tiembla terrícola. Somos unicornios rosas de Ganímedes, que hemos venido a esclavizarte. Es inútil que corras. Me he quedao con tu IP, y se donde vives



Una atmósfera loca

El día había empezado soleado, lo que después de 5 o 6 días seguidos lloviendo y nublado se agradecía bastante. Poco duró la alegría, porque rápidamente se nubló de nuevo y comenzó a llover. Una tormenta corta, a la que seguía un corto lapso de tiempo soleado. Así toda la mañana. En cierto momento, de los bosques cercanos, de los árboles, incluso del mismo suelo, se podía ver el vapor de agua condensándose y ascendiendo de nuevo al cielo para cubrirlo y empezar a descargar otra vez. Con esto quiero decir que era un día con una atmósfera bastante agitada.

Dentro de la atmósfera, se acumulan burbujas o masas de aire más caliente o frío que su entorno. Dependiendo de la presión y temperatura del aire del entorno, y de cómo varían con la altura, el aire puede subir, bajar, o estancarse. También puede llegar otra masa de aire a distinta temperatura y desplazar a la que hay.

Según la presión, temperatura y humedad del entorno, el aire caliente puede condensar el vapor de agua que contiene al ascender, y formar una nube que luego puede llegar a descargar agua, granizo o nieve. Cuando la condensación ocurre al nivel del suelo, pero la nube no asciende, se acumula hasta formar una niebla. Y si se combina con una atmósfera inestable, puede producir que el vapor de agua no se estanque, sino que se condense y ascienda desde el mismo suelo, tal y como sucedía aquel 8 de Agosto.

Todas estas burbujas y masas de aire cálido o frío se pueden estudiar también desde el punto de vista de la óptica. Suponen zonas de mayor o menor densidad del aire, que influyen en el índice de refracción de la luz. De esta forma, la atmósfera pasa a ser una lente gigantesca, extremadamente compleja: puede hacer converger, desviar o divergir rayos de luz, o puede separar la luz blanca en sus colores, por ejemplo.

Fruto de esta compleja lente, ayudada por la atmósfera loca de aquel día es este ovni de Olomuc. La propia luz del sol es reconducida y separada en colores por la lente de la atmósfera, de forma que casualmente aparece ese reflejo. Hay personas que creen que por entender cómo suceden fenómenos como la formación de un arco iris, o este reflejo, se les despoja de toda su belleza, cuando es justo todo lo contrario.

El ovni de Manises

Tras disfrutar de la vista, la mente se me fue al famoso ovni de Manises. Un resumen rápido para vagos: un avión volaba en dirección suroeste, sobre las Islas Baleares. El piloto observó una luz roja delante de él. Tras no poder confirmar con la torre de control la existencia de tráfico aéreo, y ante el miedo a un posible choque, el piloto decidió llevar el avión a tierra, al aeropuerto de Manises, en Valencia.

Un resumen de lo que probablemente ocurrió, se puede leer en un artículo de la Fundación Anomalía, que explicado rápidamente para vagos, fue que ese día existía una “inversión térmica” en la atmósfera. Habitualmente, la temperatura de la atmósfera disminuye según se sube en altura. Cuando por la razón que sea, esto no ocurre, sino que la temperatura aumenta, entonces se habla de “inversión térmica”. Esto puede provocar, por ejemplo, que burbujas de aire caliente no asciendan más allá de esta inversión. Que traducido al lenguaje de la óptica, quiere decir que el índice de refracción puede tener valores cambiantes, y pueden desviar la luz emitida por una fuente cualquiera.

En la trayectoria del avión se encontraba una refinería, con una llama en su parte superior. La luz emitida por esta llama fue reconducida y distorsionada a través de la “lente” de la atmósfera, de forma que el piloto observó una luz delante de él. A plena luz del día, el sol sería capaz de eclipsar cualquier reflejo de este tipo. Sin embargo, en la noche, luces más tenues pueden verse perfectamente, y la oscuridad de la noche hace que no haya referencias de ningún tipo para poder calcular de forma fiable un tamaño, o distancia a un supuesto objeto, que en este caso, era inexistente. Es al fin y al cabo, el mismo fenómeno de Olomouc, aunque la fuente de luz sea totalmente distinta.

Con fenómenos tan bellos y sorprendentes, ¿quién necesita unicornios rosas de Ganímedes?

viernes, julio 14, 2006

Cerrado por vacaciones...

... bueno, y aparte por una abducción en forma de boda.

Volvemos en Septiembre.

martes, julio 04, 2006

¿Donde está el avión?

Hace ya unas semanas, el pentágono difundió oficialmente dos videos de cámaras de seguridad, donde quedó registrado el ataque sufrido el 11 de Septiembre de 2001. Anteriormente, se habían filtrado sólo 5 fotogramas de los videos, pero ahora es posible ver dos fragmentos de alrededor de 3 minutos. Los videos [1] se pueden ver en la web de Judicial Watch [2], que fueron quienes consiguieron su difusión oficial.

Si bien en el ataque a las torres gemelas nadie duda de que dos aviones chocaron con ellas (a pesar de que luego se inventen que los aviones llevaban misilies acoplados , o que los secuestros no fueron tales), la ausencia de una imagen de un avión chocando con el pentágono disparó todas las pseudo-teorías, donde la más popular es que no fue un avión, sino un misil disparado por los propios americanos. Algunas variantes dicen que fue un jet pequeño, y las más rebuscadas incluyen junto con el misil, un avión grande (¡Oh, casualidad!, un Boeing 757, como el que chocó) que volaba bajo en ese momento para despistar, y que aterrizó en el aeropuerto que está justo detrás del pentágono (y sin que se enteran los controladores aéreos del aeropuerto, claro)

Así que se pedía la desclasificación de estos videos, junto con otros de una gasolinera colindante, y un hotel cercano que presuntamente enfocan hacia el pentágono.

La desclasificación de los videos de seguridad del pentágono, sin embargo, no mostraban lo que se esperaba: el avión. Al contrario, mostraba un reflejo - borrón - mancha blanca, y seguidamente la explosión. Así que la falta de avión, y de una imagen nítida y clara de lo que pasaba por allí, dio pie a la imaginación conspiranoica para decir que ese video confirmaba el impacto de un misil.

El gran argumento es que no se ve el avión. No importa que no se vea un misil.

¿Y por qué no se ve al avión? Pues eso vamos a intentar contestar.

La cámara de seguridad

Una cámara de seguridad no es como una cámara normal. Las normales toman varias imágenes en un segundo, de forma que cuando reproducen aparentan una continuidad en el movimiento.

Una cámara de seguridad de circuito cerrado (CCTV)[3], toma menos imágenes para ahorrar espacio al almacenar las grabaciones, y la reproducción va “a saltos”. Casi parece que vaya a camara lenta. Tïpicamente, coge entre 1 y5 imágenes por segundo. Según se ve en los videos del pentágono, en la reproducción hay aproximadamente un fotograma por segundo. Aparecen en algún momento coches y personas moviéndose, y el movimiento aparenta ser el normal de “tiempo real”, así que no hay por qué pensar que ese valor no es correcto.

Otro aspecto a tener en cuenta es que las cámaras están diseñadas para lo que hacen: vigilar la entrada de coches al parking del pentágono, donde el coche debe pararse a esperar que se abra una barrera. En ningún caso están diseñadas para captar movimientos rápidos, y menos aún objetos lejanos. El hecho de captar objetos cercanos hace además que la imagen esté ligeramente distorsionada, para poder captar un mayor ángulo de visión. Esta distorsión sin embargo, no es importante para objetos lejanos.

Tomando referencias

Cogiendo una imagen de uno de los videos, vamos a tomar referencias para reconocer cual es el campo de visión de la cámara:
Fotograma de cámara de seguridad

La cámara enfoca directamente hacia las columnas centrales de la fachada del pentágono. A la izquierda se ve la sombra de una esquina del edificio, y a la derecha hay dos referencias: un cambio de color en el asfalto, y lo que parece una pared blanca de un edificio lejano. Con estos elementos, podemos situar las cámaras y su campo de visión:

Pentágono y alrededores


Una línea roja indica la posición del impacto, y la otra el límite del campo de visión. Ésta última línea es la más importante, porque nos va a permitir calcular qué distancia en la trayectoria del avión es capaz de ver la cámara. Sin embargo, está sujeta a una apreciación subjetiva de cual es la referencia para dibujarla. Si amplian la imagen, verán que abajo he tomado una pared de un edificio, que por su orientación, y por la orientación del sol estaría iluminada, dando un reflejo más claro (si el Norte son 0º, y 90º el Este, el día 11-9-2001 a las 9.37 el sol venía con orientación de 110º, es decir, Este-Sureste, calculado con el programa EZCosmos) (Compárese con la imagen del video) Como esta apreciación es subjetiva, y a lo mejor no les gusta, les animo a que se hagan sus propias cuentas, una vez explique las mías.

Las imágenes estás cogidas de Google Maps [4], porque tienen una hermosa barra de escala, que nos sirve para traducir píxeles en metros y viceversa. En la escala en que he cogido la imagen, cada 109 píxeles representan 50 metros. Con esto, podemos seleccionar la parte de la imagen que nos interesa, y empezar a calcular distancias:

Pentágono, rayitas y distancias


(la linea morada indica la orientación de la cámara, que es casi perpendicular a la trayectoria del avión)

Cualquier programa de dibujo, a la hora de pintar una línea indica la longitud en coordenadas (x,y), que con el teorema de Pitágoras podemos convertir en distancia en píxeles. Esta distancia la convertimos en distancia en metros con la equivalencia hallada en la barra de escala.

Distancia cámara – zona de impacto: 204 metros. Por comparar, en un sitio web[5] que encontré calculó de forma parecida, con otra imagen, esta misma distancia, dándole un resultado de 627 pies, que son 191 metros. Un valor similar al mío, teniendo en cuenta que en todos estos cálculos hay mucho “ojímetro”. Así que no vamos mal encaminados.

Trayectoria visible del avión: El ángulo de visión de la cámara abarcaría la trayectoria entre la zona del impacto, y su límite de visión. Esto equivale a una trayectoria de 73 metros.

La velocidad del avión, según el informe oficial [6], que cita un estudio del trayecto del avión [7] hecho por el NTSB [8], afirma que en el momento del impacto el avión viajaba a 530 millas por hora, es decir, 850 Km/h. A esta velocidad, en un segundo el avión recorre 236 metros. Esta distancia está pintada en una línea verde. Esa es la distancia que recorrería el avión en un segundo, el tiempo que transcurre entre que la cámara capta una imagen y la siguiente.

¿Qué quiere decir esto? Que la cámara bien podría captar una imagen cuando el avión está fuera o entrando del campo de visión, y en la siguiente, la explosión, sin que aparezca el avión entre medias. Aún si la cámara captara 2 imágenes por segundo, querría decir que el avión recorre 118 metros entre cada toma de imágen, una distancia todavía mayor que los 73 metros del campo de visión, y ocurriría lo mismo.

Si la velocidad estuviera mal estimada, entonces la situación anterior dos fotogramas por segundo sería equivalente a que el avión fuera a una velocidad a la mitad de la estimada, y la toma de imágenes fuera de 1 por segundo. A una velocidad de 425 km/h, el avión recorrería 118 metros en un segundo, y las imágenes del video seguirían siendo compatibles con la hipótesis del avión.

Como ya he dicho, la toma de referencias es muy subjetiva, así que en realidad hice varias pruebas tomando distintos puntos. La más “favorable” para que un avión pueda entrar en el campo de visión dentro del tiempo en que se toman imágenes por la cámara, es si en vez de la pared, se toma la torre más al Oeste que se ve en el edificio de antes:

Más rayas y distancias
El campo de visión de la cámara aumenta a 110 m. Si la cámara va a un segundo por imagen, el razonamiento es igual que antes. También depende de la posición del avión cuando se tomó la primera imagen. Si toma la primera imagen cuando el avión asoma en el campo de visión (como se intuye en el video), la siguiente imagen mostraría la explosión 0.5 segundos después de producirse.

Si la cámara toma dos imágenes por segundo, entonces la primera imagen mostraría al avión entrando en el campo de visión, y la siguiente el momento de la explosión.

Tanto este caso, como el anterior con un campo de visión distinto, son perfectamente compatibles que no ver un avión volar hacia la fachada. Aunque la referencia que se toma para delimitar el campo de visión es subjetiva, el resultado final no es muy distinto en ambos casos.

Para terminar esta sección, les animo a dibujen el angulo de visión que necesitaría la cámara para poder llegar a cubrir los 236 metros de trayectoria que necesitaría para asegurar que el avión entra en al menos un fotogramas, y estimen si ese es el campo de visión que se ve en el video.

¿Y el misil?

Antes he apuntado que la trayectoria del avión es casi perpendicular a la orientación de la cámara. Esto quiere decir que el avión se vería prácticamente en toda su longitud. Sabiendo la trayectoria que ve la cámara, y el tamaño de un Boeing 757 (47 metros), se puede pintar su tamaño, el de un misil, y comparar con la mancha del video.

Si la trayectoria fuera de 73 metros (línea blanca), se puede medir en píxeles esa distancia en la imagen, para obtener la relación pertinente para los cálculos.

¿Donde está el avion? (1)
Si el avión entrara entero en la imagen (linea azul), cubriría más de la mitad del trayecto. Un misil como el AGM-86 [9] mide 6.3 metros de longitud. La línea roja lo representa. El Tomahawk[10] mide 6.25 m como máximo, por poner otro modelo de misil.

Por otro lado, se puede medir el número de píxeles de la mancha blanca, y transformar a metros (delimitado por líneas verdes): 21 metros. Si el avión no ha entrado entero en la imagen, sería un tamaño compatible con el avión, pero no con el misil.

Si hacemos lo mismo con la referencia de 110 metros:

¿Donde está el avion? (2)
la comparación avión- misil sigue siendo ridícula, y la mancha blanca se aproxima más todavía al tamaño del avión.

Resumiendo

La cámara toma imágenes a un ritmo de una por segundo. En ese intervalo, un avión a 850 Km/h, recorre 236 metros. Esta distancia es mayor que el trayecto que la cámara es capaz de registrar, unos 75 metros. Si la velocidad del avión fuera la mitad de la estimada oficialmente, o si la cámara registrara 2 fotogramas por segundo, el avión seguiría sin tener por qué aparacer en las imágenes.

Tomar una referencia para abrir el ángulo de visión, y que la cámara cubra más trayecto para aumentar la posibilidad de ver el avión, no es suficiente para que el avión quede grabado.

Por tanto, es perfectamente posible que la cámara no registrara al avión aproximándose antes de estrellarse, incluso si la velocidad del avión fuera la mitad de la estimada oficialmente.

Por otro lado, la comparación de tamaños entre la mancha difusa, un avión y un misil, es favorable al avión. Si se toma otra referencia para abrir el campo de visión, tiene como contrapartida que la comparación de tamaños es aún más favorable al avión.

Incluso, si asumimos que la cámara tiene un tiempo de adquisición de imagen típica de una cámara de fotos (1/125 segundos. No confundir con el tiempo muerto entre la toma de dos imágenes), en ese tiempo un objeto a 850 Km/h recorrería alrededor de 2 metros, por lo que un misil de 6 metros dejaría una mancha de 8 metros, que sigue estando lejos del tamaño de la mancha observada en el video.

Por tanto, aunque este video no demuestra que fue un avión lo que se estrelló en el pentágono, la comparación dice que es más probable la hipótesis del avión que la del misil.

Y si se observan las pruebas que sí demuestran que fue un avión, ni siquiera haría falta escribir este post.

viernes, junio 09, 2006

Piramidioteces (II)



El agua piramidal

Según se vio en la primera parte, el primer paso en el supuesto funcionamiento de una pirámide, consistiría en la eliminación del agua para deshidratar y momificar o conservar carne. El agua es por tanto un factor clave, según el manual de Sosa, aunque no se explique por qué ocurre esa supuesta evaporación producida por el hecho de estar dentro de una pirámide.

El agua no se libra de que se especule con varias ocurrencias respecto a sus propiedades, y su habilidad de absorber la energía piramidal para conferirle capacidades curativas, duraderas por varios días. Algunas de las propiedades que los piramidólogos le atribuyen al agua son por ejemplo:

- Es un compuesto paramagnético (se magnetiza en el mismo sentido que un campo magnético aplicado). Lo cual es falso: es diamagnético (se magnetiza en sentido contrario al campo aplicado)

- Posee una conducción casi perfecta de la electricidad. Falso. Un cubo de un centímetro de lado de agua pura tiene una resistencia de 18 MOhm (18 millones de ohmios). Esto no le impide conducir la electricidad, pero dista mucho de ser un conductor casi perfecto, como puede ser un cable de cobre [1] . En condiciones normales, el agua no está pura, sino que contiene iones disueltos en ella, que pueden facilitar la corriente eléctrica. En esas circunstancias, la resistencia puede bajar hasta unos 10 KOhm (diez mil ohmios), unas mil veces menos que el mismo cubo de antes. Pero que sigue alejado de ser buen conductor.

Agua del grifo en un vaso: 164 KOhm. ¿Un conductor casi perfecto?



- Que un campo magnético débil puede provocar cambios permanentes en temperatura de ebullición, densidad, conducción eléctrica… Falso. El agua no es ferromagnética, que es el único tipo de magnetismo que puede retener una cierta “memoria” de sucesos pasados. Por tanto, cuando se elimina el campo magnético que se aplica al agua, ésta vuelve a su estado anterior, y no hay diferencia alguna entre agua “tratada” y “no tratada”.

Aunque la mejor de las ocurrencias no se encuentra en el manual, sino en la web de otro estudioso de la piramidología, donde afirma, sin pruebas que lo sustenten, que el agua líquida tiene una estructura que es ¡Una pirámide!, teniendo en cada uno de sus vértices una molécula de agua :

“En la pirámide los cuerpos orgánicos son afectados en cuanto a estructura molecular del agua por el efecto conocido como Simpatía Magnética de la Forma. Este poderoso efecto (…) hace que las moléculas de agua adquieran su forma natural correcta de 5 H2O, haciéndose más solventes y menos oxidantes. Ya se sabe (hace veinte años) que la verdadera molécula de agua tiene forma de pirámide perfecta, con casi 52º de inclinación de sus caras”


Que imaginación, pardiez



El agua es una molécula compuesta por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, que se colocan de forma que los dos de hidrógeno forman un ángulo de 104º. Esta configuración hace que la molécula sea polar, es decir, que aunque es eléctricamente neutra, posee un momento dipolar eléctrico debido a la distribución de las cargas. Los electrones del hidrógeno están más tiempo cerca del átomo de oxígeno, con lo que esa parte queda cargada negativamente, mientras que la parte de los hidrógenos queda cargada positivamente, aunque en total la carga sea nula.

Intimidades de la molécula de agua


Esta distribución de las cargas hace que dos moléculas de agua puedan repelerse eléctricamente, y también atraerse, formando lo que se llaman “puentes de hidrógeno"[2], donde un hidrógeno atraería el oxígeno de otra molécula distinta. En un líquido, estos puentes se crean y destruyen constantemente, dando sólo la cohesión necesaria al líquido como para que no se disperse como si fuera gas, pero sin llegar a formar una estructura de ningún tipo. En cambio, es al bajar la temperatura cuando estos puentes de hidrógeno se vuelven más estables, e incluso permanentes, haciendo cristalizar el agua en hielo, con una forma que no es piramidal, sino hexagonal [3] , como revelan estudios de difracción rayos X.

Pero como imaginar es gratis, imaginemos que cinco moléculas de agua pueden llegar a formar una estructura así. Fíjense cómo el autor del dibujo de la pirámide de agua has sido muy hábil dibujando la forma, y colocando las letras que representan al agua. Pero mucha, muchísima más habilidad hubiera requerido dibujar los átomos, y cómo quedarían colocados en esa pirámide.

Por un lado, hay que emparejar hidrógenos con oxígenos para formar los puentes. Al final es imposible evitar juntar dos hidrógenos, o dos oxígenos; intenten hacer el dibujo. Esto produciría una repulsión del conjunto de moléculas.

Por otro lado, una pirámide como la sugerida, tiene unas paredes con una inclinación de 52º respecto de la base. Si se calcula cual es el ángulo que forman aristas opuestas de la pirámide en el vértice, éste es de 95º. Una molécula de agua, con sus 104º podría colocarse ahí, sólo si se fuerza a los hidrógenos a cerrar el ángulo que forma la molécula. Eso implica una mayor repulsión eléctrica entre los hidrógenos. De igual forma, la base es un cuadrado cuyos sus lados forman ángulos de 90º. En cada esquina hay que volver a colocar moléculas de agua de un ángulo mayor, de las cuales no necesariamente todas, pero sí alguna, habrá que forzarla de nuevo para cerrar su ángulo y formar la base cuadrada. Una vez más, la repulsión eléctrica se haría presente.

No pega ni con cola


Llega un momento en que tanta energía acumulada en repulsiones haría a la estructura inestable, y que se deshiciera.

La ensalada de partículas

He dejado para el final la parte más técnica de la piramidología, más que nada porque a estas alturas no debería ser necesario entrar en ella. Ya hemos visto que sus fundamentos son inexistentes, y que sus estudiosos no tienen la más mínima idea de lo que están estudiando. De todas formas, allá vamos.

Existe otra definición de energía piramidal:

Es una energía magnética producida por las partículas nucleares hadrón de los protones y neutrones procedentes de los cuerpos cósmicos



¿Alguien echaba de menos más palabras mágicas? Pues aquí están: neutrones, hadrones, cuerpos cósmicos… Las vibraciones y frecuencias no faltan. Hace ya siglos, los médicos decían que la salud de una persona dependía de sus humores y el equilibrio entre todos ellos. La piramidología, en pleno siglo XX, establece que la salud depende de

"…que un grupo de células vibre a una cierta frecuencia cuando gozan de buena salud, pero cuando esta frecuencia se ve perturbada por alguna razón, se produce un estado de enfermedad"



Antes eran humores. Ahora son vibraciones. Pocas veces, por no decir nunca, 70 años de estudios tuvieron el efecto de atrasar el conocimiento en tantos siglos. Dejaremos que sean médicos o biólogos quienes pongan en su sitio estas barbaridades, y volvamos al campo de la física, para adentrarnos en el bonito mundo de las partículas fundamentales y la mecánica cuántica.

Retomemos el asunto de la “energía hadrón”, que tiene su miga. No, no se me rían aún, que los hadrones [4] sí existen. Ahora, que los protones y neutrones no contienen partículas hadrón como se deduce de la definición, sino que ellos mismos son los hadrones.

Dentro del modelo actual de partículas elementales, los hadrones son partículas que interaccionan a través de la fuerza fuerte. Entre éstas se incluyen protones y neutrones (también llamados bariones), y otra serie de partículas llamadas mesones, que son inestables y se desintegran.

Según el manual, toda esta ensalada de partículas, al final, son energías y vibraciones que se amplificarían por resonancia en la pirámide, a pesar de que el magnetismo dentro de la pirámide no prevé que ocurra nada en especial, y ponen en movimiento las moléculas de la materia de la carne a conservar, o de la cuchilla de afeitar a afilar.

Es en este punto es donde transformamos los hadrones en neutrinos. Ya ven, estábamos tan contentos hablando de hadrones [5] , y resulta que al pasar la hoja descubrimos que la energía hadrónica está compuesta por neutrinos, que supuestamente se acumulan en el centro de la pirámide, y son los causantes de todos los milagros. Ahora bien, los neutrinos no son hadrones. Son leptones[6], como el electrón, cuya principal característica es que no se ven afectados por la fuerza fuerte. Todo lo contrario de los hadrones.

Los neutrinos son partículas de las que hasta hace muy poco no se sabía a ciencia cierta si tenían masa, o si ésta era muy pequeña. En 1998 se confirmó que tenían una masa muy reducida, entre 10 y 100 millones de veces menor que la de un electrón[7] .

Un neutrino sólo tiene dos tipos de interacciones: la débil, que ocurre en el interior de un núcleo atómico, y la gravitatoria. Una masa tan pequeña hace que la interacción gravitatoria sea prácticamente despreciable, mientras que el diminuto tamaño de un núcleo atómico (~10-15 metros) hace muy poco usual una colisión entre neutrino y átomo. Además, por ser neutro, no interacciona ni eléctrica, ni magnéticamente. Es muy difícil que el neutrino interaccione apenas con nada. Un haz de neutrinos puede atravesar la Tierra de parte a parte sin tocarla, lo que le hace extremadamente difícil de detectar. De hecho, se necesitaría una pared de plomo de 1 año-luz de grosor para frenar la mitad del haz [8].

Así que, tras hablar y hablar insistentemente de campos magnéticos, finalmente aparece una partícula, responsable final de la energía piramidal, que no interacciona ni eléctrica, ni magnéticamente con nada. Una incoherencia de este tamaño produce pinzamientos en el cerebro sólo al leerla.

Llegados a este punto, algún mal pensado creerá que toda esta mención a neutrinos, hadrones, energías y campos magnéticos es sólo para meter palabros científicos, e intentar dar un halo de seriedad al asunto. Y así es.

Sabiendo todo esto acerca de los neutrinos, llama la atención que un personaje como Gabriel Silva Vargas, vendedor de pirámides para más señas, y el mismo que propone la estructura piramidal del agua, diga que ha comprobado que existe una concentración de neutrinos en el interior de una pirámide de tres millones de neutrinos por metro cúbico. Lo cual es un dato totalmente inventado :

Primero, porque debido a la casi nula interacción es imposible que estén confinados en ningún sitio, sea una pirámide, un dodecaedro, o una pantalla magnética. Es imposible ponerles una barrera para que no escapen (recuerden la pared de plomo). Menos aún magnética como dice Silva, porque un neutrino no interacciona magnéticamente.

Segundo, el dato de 3 millones quizás a Silva le parezca espectacular, pero en realidad es ridículo, si lo comparamos con los 1.000 billones de neutrinos (1015) por metro cuadrado que genera el Sol cada segundo, que llegan intactos a la Tierra, y que la atraviesan de lado a lado sin apenas tocarla. Más ridículo es aún si se compara con los 1024 neutrinos por metro cuadrado que genera una central nuclear cada segundo [9] [10].

Tercero, los detectores de neutrinos son piscinas gigantescas , que se construyen bajo tierra o dentro de una montaña. La razón es porque se necesita una gran sensibilidad. Bajo tierra, se elimina cualquier otro tipo de partículas, que son frenadas por la montaña, y evitar una detección falsa. En cambio, Silva pretende hacer creer que con sólo dos metros cúbicos de agua (2.000 litros) y una pantalla magnética, es posible detectar neutrinos sin necesidad de meterse bajo tierra.

Como observación final, por la misma razón de la casi nula interacción de los neutrinos con nada, éstos son inservibles para producir efectos en trozos de carne, u hojas de afeitar. Si no interaccionan con la carne, ni la hoja de afeitar, no pueden producir efectos de ningún tipo sobre ellos. Aún en el caso de que pudieran interaccionar con una pechuga de pollo, su interacción sería a nivel nuclear, nunca molecular como requeriría la carne para poder conservarse.

¿Y las pruebas, dónde están?

Llegados a este punto, se puede resumir que la piramidología está basada en una casualidad, y un salto lógico, cuya justificación buscan personas que no tienen ni repajolera idea de los temas que estudian (magnetismo, física de partículas o estructura de la materia). Eso, en el mejor de los casos. En el peor, se trata de una serie de charlatanes que intentan timar al personal, impresionando a sus víctimas usando palabrería científica, que sí saben muy bien qué negocio se traen entre manos, y que puede resultar peligroso para la salud de una persona.

Si han seguido con atención la lectura, se habrán dado cuenta que nos hemos dedicado a comparar afirmaciones con datos obtenidos del conocimiento científico actual. En ningún caso hemos hablado de experimentos controlados, ni pruebas o datos destinados a demostrar la existencia de una energía piramidal, porque no los hay. Sólo afirmaciones gratuitas. En cambio, todos los experimentos hechos en otros campos de la ciencia, y que se pueden volver a reproducir en cualquier momento, contradicen abiertamente todas estas afirmaciones, elucubraciones, invenciones, ocurrencias o como se las quiera llamar.

El magnetismo de la tierra dice que es muy improbable que las pirámides de Gizeh se orientaran en su construcción con el campo magnético terrestre. A partir de ahí, pensar que puede haber una energía relacionada con una hipotética alineación es simplemente una estupidez, fruto de una casualidad.

Además, el magnetismo en la materia es una rama perfectamente conocida hoy día. Es perfectamente posible analizar qué ocurre con un campo magnético que atraviesa una pirámide, hecha del material magnético que sea, y de ahí no se deduce ninguna anomalía que permita pensar en la existencia de una energía extraña.

De los neutrinos quedan incógnitas, pero de lo que sí se sabe de ellos, es imposible que puedan quedar atrapados en ningún sitio, dada su escasa interacción con nada. Y desde luego, nada de lo que afirman los “expertos” piramidólogos acerca de propiedades, cantidades o detectores es cierto, sino que tiene visos de ser mentiras basadas en cuatro cosas mal oídas por ahí, con objeto de impresionar. Sólo hay que ver cómo mezclan términos (hadrones, leptones, magnetismo, detectores imposibles…)

Y del agua qué decir. Un líquido como el agua no puede tener una estructura estable con cinco moléculas enlazadas, debido a que la alta movilidad de las moléculas impide la creación de enlaces permanentes. Incluso si así fuera, la geometría de sus moléculas impiden que tenga una estructura piramidal, debido a todas las repulsiones eléctricas que habría que vencer. El uso de técnicas de difracción de rayos X es el pan de cada día para revelar la estructura de un material, y aplicado al hielo, los resultados muestran una estructura hexagonal que nada tiene que ver con pirámides.

En todo caso, si el conocimiento científico actual estuviera equivocado, nada más fácil que enseñar un resultado experimental reproducible que demuestre inequívocamente que el agua forma pirámides. O los cálculos con las correcciones necesarias a las teorías actuales, que permitan deducir y comprobar la existencia de energías misteriosas, y cómo actúan sobre las pechugas de pollo, o las hojas de afeitar.

Eso sí que serían unas buenas pruebas, que nos callarían la boca a más de uno, y le darían el Nobel a otros. ¿Alguien cree que las veremos algún día? En cambio, yo apostaría a que dentro de otros 70 años, las afirmaciones extraordinarias seguirán siendo las mismas que hoy, y las demostraciones seguirán brillando por su ausencia.

Notas
[1] Un cubo de un centímetro de lado de cobre, tiene una resistencia de 1.7•10-6 Ohm. Diez billones de veces menos que el mismo cubo de agua pura.

[2] Puentes de hidrógeno en la Wikipedia (inglés)


[3]
http://www.lsbu.ac.uk/water/ice1h.html

[4] http://es.wikipedia.org/wiki/Hadrón

[5] ¿O hablábamos de ladrones?. Sï, se presta al chiste fácil, sobre todo con esta gente.

[6] http://en.wikipedia.org/wiki/Lepton

[7] La masa de un electrón ronda los 9·10-31 Kg. Aunque con partículas se habla más habitualmente de la energía equivalente de la masa, E=mc2. Para un electrón, su “masa” es 0.5·106 eV, y la del neutrino está entre 0.05 y 0.3 eV.

[8] Por situarnos, el Sol está a 8 minutos-luz. Júpiter a 45 minutos-luz. Y la estrella más cercana, Alfa Centauro, está a 4 años-luz

[9] Nótese que las unidades son distintas a las dadas por Silva. Al ser imposible atrapar neutrinos, se mide la cantidad de ellos que atraviesan un área determinada cada segundo. Sólo si estuvieran confinados se puede hablar del número de neutrinos encerrados en un volumen determinado.

[10] http://en.wikipedia.org/wiki/Neutrino

martes, junio 06, 2006

Piramidioteces (I)

Examen de lógica:

Complete la última frase, según la lógica de las anteriores
- Si colocamos una persona muerta en una pirámide, ésta se momifica
- Si colocamos un animal muerto en una pirámide, éste se momifica
- Si colocamos una pechuga de pollo en una pirámide, ésta se… conserva en perfecto estado, lista para comer en cualquier momento.

¿Cómo? ¿Que algo falla en esta lógica? Pues es la lógica en que se basa la nunca probada energía curativa de las pirámides. Hace unos 70 años, decenio arriba o abajo, a un tal Antoine Bovis le llamó la atención encontrar animales recién muertos momificados en las pirámides egipcias. Curioso que era el hombre, hizo experimentos caseros, y presuntamente consiguió momificar animalillos muertos en pequeñas pirámides a escala, y orientadas respecto al eje magnético de la Tierra de igual forma que las pirámides egipcias. Y así, estas dos anécdotas llevan a la conclusión de que si en vez de un animal muerto, sólo colocamos un pedazo de él, la pirámide en vez de momificarlo, conservará el filete apto para su consumo. O quizás es el concepto de “conservado en buen estado” de Bovis era distinto al del común de los mortales.

Así que como afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias, desde entonces se viene desarrollando toda esta cosa de la piramidología en un intento de justificar tamaño salto lógico, en el que no faltan como es menester, la aparición de energías desconocidas, y partículas cuánticas. El fruto de estos 70 años de continuo avance y obtención de utilísimo conocimiento nuevo, se puede encontrar en un panfleto (el autor lo llama manual), el cual vamos a usar como libro de cabecera para analizar qué hay de tergiversado, qué hay de mentira y qué hay de falso acerca de la energía de las pirámides. Lo que hay de verdad se resume en una palabra: nada.

El manual en cuestión responde al título de “Energía piramidal terapéutica ¿Mito o realidad?"[1], escrito por el Dr. Ulises Sosa. Todas las afirmaciones de la piramidología que van a leer por aquí, están sacadas de dicho escrito, a menos que se indique lo contrario.

Antes de empezar, tan solo decir que se podría hablar de una piramidología “teórica”, que intentaría explicar la aparición y acción de una presunta energía misteriosa, aunque en ningún momento trata de cómo esa energía actúa sobre la materia dentro de una pirámide para conservar la carne fresca y una piramidología “aplicada”, que se reduce a meter cosas dentro de una pirámide para tener una extensa colección de anécdotas. Aquí, sólo vamos a hablar de piramidología teórica para poner de relieve, por un lado, cómo sus fundamentos son absurdos e inexistentes, y por otro el gran desconocimiento acerca del tema de quienes se supone lo están estudiando que permite pensar con bastante seguridad que intentan timar a personas poco informadas.

Propiedades de la energía piramidal
Lo primero, como no, es saber que milagros se le atribuyen a las pirámides. Ya se ha comentado acerca de la momificación que conserva los alimentos en buen estado. Pues además, mejora el sabor de los cigarros, añeja los vinos, incrementa el lapso de vida de animales pequeños, hace crecer más a las plantas, afila las navajas, y también “recupera los discos de computación descompuestos” (sic). Que sí, que no es coña, sic.

La razón de estos milagros parece encontrarse en dos factores que entran en juego:

1- Deshidratación rápida: en la materia orgánica, produciría la momificación, y en materia inorgánica, elimina moléculas de agua de espacios intercristalinos de los materiales.
2- Acción de una energía piramidal: En la materia orgánica destruiría microorganismos, evitando la putrefacción de la carne momificada, lo que provoca su mejor conservación. En la materia inorgánica, actúa sobre la microestructura, eliminando la fatiga del material.

Así que existen dos grandes misterios que resolver: el primero, la rápida eliminación del agua. Sin embargo, este punto lo dejaremos de lado, porque, sencillamente, nadie se ha preocupado en explicarlo. Los piramidólogos se centran en la segunda parte, por ser más sorprendente y donde se pronuncian las primeras palabras mágicas del relato: energía piramidal.

En cierta forma, viene a ser como aquel, no se si llamarlo chiste malo, en que le decías a una persona que “habría que matar a los moros, a los negros, y a los bomberos”, a lo que te respondía sorprendido “¿y a los bomberos por qué?”, como si no fuera igual de sorprendente que se le hiciera lo mismo a los primeros de la lista.

Cierto es que una deshidratación no es algo anormal, pero al fin y al cabo, está dentro de un proceso insólito, se especifica que es una deshidratación producida por efectos de la pirámide, y por tanto debería entrar en una explicación completa del supuesto fenómeno. Tan sólo existen ocurrencias acerca de la estructura del agua, en la que entraremos más adelante; por el momento, haremos como los piramidólogos, y nos centraremos en la afirmación más extraordinaria, para comprobar como de extraordinarias son las pruebas.

¿Qué es la energía piramidal?
Una definición de energía piramidal es (negrita mía):

Consideramos que la esencia de la energía piramidal es magnética, o sea, un campo de fuerzas originado por la energía electromagnética en movimiento.
(…)
Al hablar de “energía piramidal”, nos referimos, por ende, a un tipo de energía relacionada con el campo magnético, que se encuentra en todas partes, pero que la pirámide la “organiza” de forma tal que su existencia se ponga de manifiesto. Al igual que ocurre con el campo magnético, que siempre está presente y sin embargo, un imán es su forma de presentación.
Lo que de ninguna forma puede ser considerado como una definición. Como corolario a la definición, se encuentra un gran error acerca de imanes y campos magnéticos.

Imaginen que no saben lo que es un sidecar, y les dan esta definición: “es algo relacionado con una moto, la cual se encarga de ponerlo en movimiento”. Todos saben lo que es una moto, pero esta definición no dice nada acerca de las propiedades de un sidecar. De igual forma, un campo magnético es algo qué todos tienen en mente, algo que de mejor o peor manera conocen; pero decir que existe algo relacionado con él, no lo está definiendo, ni se describiendo sus características principales.

Esta no-definición además, pone ya al descubierto un grave problema de los estudiosos que impide otorgarles ninguna credibilidad. Según ellos, un imán es la forma de presentación del campo magnético, es decir un imán sería el efecto producido por un campo magnético. Sin embargo, es justo al revés, dado que un imán es la causa de la aparición de un campo magnético.

No es una cuestión de matiz en absoluto, sino una cuestión de relación causa/efecto, cosa poco trivial. Es un error muy grave, porque revela un desconocimiento de un concepto que está muy ligado, según la no-definición, al objeto de estudio. Y más grave aún sabiendo que se ha llegado a este punto después de 70 años de ¿investigaciones?

Y es que si el magnetismo está en la base de la energía piramidal, resulta inconcebible que quien lo estudia pueda llegar a afirmar que:

La potencia del campo magnético terrestre (…) está generada por la ionosfera
La ionosfera es una capa superior de la atmósfera. En ella existen iones y partículas cargadas eléctricamente debido principalmente a la acción de la radiación solar. Su única influencia magnética es que estos iones al desplazarse por la atmósfera, crean un pequeño campo magnético, que tan sólo perturba ligeramente al creado por el núcleo de la Tierra. El campo magnético terrestre se genera en el interior del planeta. La acción del campo se extiende hasta fuera de la Tierra, formando la magnetosfera, que protege del incesante bombardeo de partículas de muy alta energía, provenientes del sol y del espacio exterior.

En el instituto, mi profesor de historia nos recomendó no responder a voleo las preguntas del examen, porque se demostraban dos cosas:

a) no te sabes el tema que te preguntan, (en este caso, el campo magnético terrestre)
b) tampoco te sabes el tema que has respondido (es decir, la ionosfera)

La orientación del campo magnético

La gran importancia que el campo magnético tiene en la piramidología viene de la idea de Bovis de que una pirámide debe estar alineada exactamente con el campo magnético de la Tierra, tal como están las pirámides de Gizeh. Es decir, dos de sus caras están colocadas de forma perpendicular al campo magnético de la Tierra

¿Lo están?

Pues depende del día. Empecemos por saber qué es el eje magnético. Es la línea imaginaria que une los dos puntos considerados polos norte y sur magnéticos de la Tierra. Ahora bien, estos dos puntos no se corresponden con los polos norte y sur geográficos, que son por los que pasa el eje de rotación del planeta. Hoy en día, el polo sur magnético se halla a unos 1.000 Km del polo norte geográfico, al noroeste de Canadá, de camino a Alaska a una velocidad de unos 20 Km por año, mientras que el polo norte magnético se halla en un extremo de la antártida.

El eje magnético no es estático como el geográfico, sino que se desplaza. Puede llegar incluso a invertirse, y tener el norte magnético cerca del norte geográfico. Aunque la última inversión ocurrió hace ya 780.000 años. Sin embargo, no es el eje lo que debe preocuparnos, ya que es imaginario. Lo real, lo que de verdad tiene capacidad de interacción, es el campo magnético y la dirección que lleva. A priori, se supondría que estas direcciones fueran paralelas a este eje imaginario, pero rodeando la Tierra por su superficie.

Sin embargo, la dinámica del núcleo terrestre es muy compleja, y si a ello le sumamos que existen materiales en el planeta que se pueden magnetizar y alterar el propio campo terrestre, nos encontramos que las líneas en vez de ir paralelas al eje magnético, pueden en realidad desviarse. Una brújula se alinea respecto al campo magnético, pero no tiene por qué señalar al polo magnético. La imagen siguiente muestra lo que sería el eje geográfico (línea negra), el eje magnético, y una posible línea de campo magnético.

Una brújula se alinearía con la línea azul, pero no apuntaría ni al polo magnético, ni al polo geográfico. Por tanto, si hablamos de una orientación respecto a un campo magnético, hay que entenderla como estar alineado con respecto a la dirección del campo magnético en ese punto preciso.

Por razones prácticas, se define un ángulo de desviación, o declinación, que mide cuánto se desvía el campo magnético respecto del eje geográfico. Existen organismos e instituciones dedicadas a estudiar estas desviaciones, que son de gran importancia para la navegación aérea y marítima. Existen bases de datos y modelos que reproducen cual es la declinación en los últimos 400 años. Véase por ejemplo, en la web del Programa Nacional de Geomagnetismo de Estados Unidos [2], un gif animado con la variación de la declinación en este tiempo, junto con un FAQ acerca de geomagnetismo. Y en el Instituto Geográfico Nacional de España, se puede ver un mapa de declinaciones de España [3].

Volviendo a las pirámides de Gizeh, Internet es una gran fuente de información, y gracias a los mapas de google, he aquí una hermosa vista aérea de las tres pirámides, que muestran un alineamiento bastante cercano al eje geográfico:

a la que se ha superpuesto un gráfico con el valor de la declinación en la zona de El Cairo en los últimos 400 años. Se puede ver como la desviación del campo magnético respecto al eje geográfico ha variado mucho, entre los 14 grados al oeste en 1750, y los 2 hacia el este actuales. Esta otra imagen muestra cual sería la dirección del campo magnético en esos dos valores extremos (azul y rojo), y cómo debería ser para considerar que la pirámide está orientada (negro):

Le dejo al lector la evaluación de cómo de alineados están los campos magnéticos con la pirámide.

La dirección del campo magnético en cada punto de la superficie, y en cada momento del tiempo depende de dos factores: la posición de los polos magnéticos, que tienen una variación lenta; y la dinámica del núcleo terrestre, que produce pequeñas variaciones constantemente. Ambas hacen cambiar la orientación del campo localmente en cada momento, de forma que vaya usted a saber hacia donde apuntaba hace 4.000 años. Ni siquiera es posible estimarlo. La complejidad del problema, similar al de predecir el tiempo meteorológico, hace que los modelos actuales sólo sean capaces de predecir y reproducir estas variaciones en rangos de 5 a 50 años como mucho.

Además, si un egipcio hubiera intentado construir una pirámide orientada con el campo magnético para usar una misteriosa energía piramidal, hubiera tenido muchos problemas para conseguirlo, porque ¿cómo se mantiene una pirámide orientada durante su construcción, si la desviación varía todos los días? ¿Y cómo se mantiene la orientación una vez terminada?

Imagínense al tatarabuelo de Numerobis (arquitecto egipcio en “Astèrix y Obèlix: Misión Cleopatra" [4]), con su brújula, haciendo cálculos extremadamente precisos y marcando la línea exacta donde debe ir la base de la pirámide. La construyen, y al finalizar el proyecto tras 20 años, vuelve a comprobar el alineamiento con el campo magnético, y se encuentra una desviación de ¡2 grados! (como ocurre entre 1680 y 1700 por ejemplo) Y en otros 20 años más podrá haberse ido otros 2º más, total . Al cabo de 100 años, bien podría estar desviada en 10º. La pirámide sólo funcionaría las pocas veces que el azar, o más bien la teoría del caos decida que la orientación sea la correcta. Si se entera el faraón, los cocodrilos cenan esa noche.

Pero sin duda el dato más curioso es que hace unos 75 años, allá por los años 30, la orientación del campo magnético en las pirámides de Gizeh con el eje geográfico era menor de un grado, fechas en las que se supone que Antoine Bovis realizó su descubrimientos piramidológicos, y de los que hábilmente dedujo que si la gran pirámide de Keops estaba alineada con el campo magnético, es porque así debe hacerse para generar una energía misteriosa dentro de una pirámide. Sin embargo, como hemos visto, es imposible mantener una pirámide orientada con el eje magnético, y bastante difícil llegar a construirla. Fue una pura y simple casualidad, que el campo magnético estuviera alineado con la pirámide el día que Bovis pasaba por allí, la que le llevó a una conclusión totalmente errónea, en la que está basada la piramidología.

Una pirámide en un campo magnético

A pesar de que acorde con lo anterior, todo este cuento tiene unos cimientos tan sólidos como un cirroestrato, los “expertos” no paran de construir pirámides, y seguir reivindicando sus poderes mágicos.

Según la no-definición de energía piramidal, está relacionada con un campo magnético. Gracias varios científicos de los siglos XIX y XX (Ampère, Faraday, Biot, Savart, Maxwell, Pierre Curie, Langevin…), hoy día se conoce a la perfección cómo reaccionan ante cualquier material, tenga la forma que tenga.

Los átomos se pueden imaginar como pequeños imanes, cada uno apuntando a una dirección distinta. En promedio, el campo de todos estos imanes tiende a anularse, pero cuando se aplica un campo magnético externo, los átomos reaccionan ante él, y el material en promedio, puede presentar tres formas distintas de magnetización:

Los materiales diamagnéticos se magnetizan en sentido contrario al campo aplicado. El campo magnético total en su interior es igual al exterior, menos la magnetización que se ha creado, y por tanto es menor que el exterior. El cobre o el agua son ejemplos de materiales diamagnéticos.

Los materiales paramagnéticos se magnetizan en el mismo sentido que el campo aplicado, y por tanto, el campo en el interior del material es mayor que en el exterior. El aluminio es paramagnético, por ejemplo.

Por último, están los materiales ferromagnéticos, como el acero, que se magnetizan en el mismo sentido que el campo aplicado, y además pueden conservar la magnetización una vez se elimina el campo externo. Esto último no ocurre con los materiales diamagnéticos y paramagnéticos [5].

Igualmente, se sabe también qué pasa en la frontera entre dos materiales distintos: existen unas reglas que dependen del ángulo que forma la interfase con el campo magnético, de forma que al final hay una especie de refracción, como le ocurre a la luz cuando atraviesa el agua, un cristal u otro material.

Así, con estos ingredientes, se puede ver qué ocurre cuando una pirámide se coloca en medio de un campo magnético uniforme como el de la Tierra. Los expertos piramidólogos dicen que las pirámides deben construirse de materiales no ferromagnéticos, lo cual facilita la tarea, pues son materiales más complicados de tratar.

Según estos mismos expertos, la energía piramidal se concentra en el centro de la pirámide. Dado que está relacionada con el campo magnético, entonces sería esperable que algo anómalo le ocurriera al campo magnético en ese punto. Sin embargo, cualquiera puede comprobar que no ocurre nada especial:

El campo terrestre llega a la pared de la pirámide. Si la pared es paramagnética, entonces el campo se desvía hacia arriba, y aumenta su intensidad. Al llegar al final de la pared, vuelve a desviarse y recupera la orientación e intensidad originales. ¿Y qué ocurre en el centro de la pirámide? Pues nada en particular. No hay ni concentración de líneas de campo, ni se desvían hacia el centro, ni hay mayor intensidad, ni nada de nada.

Si el material de la pared fuera diamagnético, el resultado sería el mismo, con la salvedad de que en las paredes el campo se desvía hacia el lado contrario, y la intensidad dentro de la pared sería menor que fuera de ella. En el centro de la pirámide, sigue sin pasar nada digno de atención, y el campo es igual que en el exterior.
- El agua piramidal
- La ensalada de partículas
[3] Mapa de declinaciones de España - (Instituto Geográfico Nacional)
[5] Una de las contribuciones de Curie fue mostrar que por debajo de una temperatura, llamada temperatura de Curie, un material paramagnético puede quedarse magnetizado permanentemente, como si fuera ferromagnético. Y al contrario, al elevar la temperatura de un material ferromagnético, se consigue hacerle paramagnético y que pierda su imanación. De forma que la división ferromagnético - paramagnético es sólo una cuestión de temperatura

lunes, mayo 22, 2006

Datos, datos, datos, más datos

El manual del buen investigador paranormal establece que hay que irse a lugares lúgubres, con pasados terribles, ligados al dolor y a tragedias “a investigar”. Tipo sanatorios o iglesias abandonadas y similares. Pero, ¿a investigar qué?

- Esteeee…. Pueees… Fenómenos paranormales, claro. Psicofonías, orbs, energías desconocidas… Ese tipo de cosas.- contestará alguien.

Lo que traducido viene a decir que investigar fenómenos paranormales es hacer un ritual de ciertas cosas: grabar cintas, hacer fotos o pasear con péndulos. ¿Pero para qué hay que hacer esas cosas en concreto? ¿Qué información se obtiene de estas grabaciones y fotos, que ayuden a avanzar en una “investigación” (sea lo que sea)?

Y es que esa es la mayor gracia del asunto, porque nadie a quien preguntes te sabrá decir qué investigan exactamente, ni qué son las psicofonías, los orbs, o qué energía mueve un péndulo en círculo. Sobra decir que sin un objeto de estudio definido, y sin saber qué graban o fotografían, menos aún van a poder obtener datos útiles para una hipotética investigación en la que sucedan tales fenómenos como por arte de magia (normalmente, por arte de la magia del desconocimiento)

Una investigación (de las de verdad) consiste ni más ni menos que en descubrir el mecanismo que une una causa con su efecto, o el por qué de las características de un determinado objeto de estudio perfectamente definido sin ambigüedad, a través de una experimentación que debe proporcionar unos datos cuyo análisis ayudan a ese objetivo. Ni que decir tiene que antes de usar una técnica concreta de experimentación, hay que conocer hasta el último detalle de ésta: cómo funciona, y cuales son sus límites, y sobre todo saber qué datos se pueden obtener de ella que puedan ser útiles para la investigación que se hace.

Así que hoy les voy a poner dos ejemplos de cómo obtener datos útiles a partir de grabaciones de sonidos. Vamos, lo que debería ser el objetivo de cualquier “experimentación psicofónica” en las dos vertientes mencionadas en los párrafos anteriores.

El origen de un sonido

La primera, tiene que ver con lo que sería la investigación y desarrollo de una técnica concreta de experimentación. Hay gente que hace psicofonías para intentar descubrir qué son, que es el primer paso si se quiere usar como técnica útil en “investigaciones”. El caso que les voy a contar viene de una experiencia propia, porque, señoras y señores, los Laboratorios Secretos de Gluon con Leche, financiados por el KGB, la CIA y protección civil, confiesan que sí: que han captado una “psicofonía”.

Aunque siempre hablamos de psicofonías como voces que aparentemente suenan en una grabación, (sin que nadie las haya dicho, por supuesto), lo cierto es que se puede extender la definición a sonidos que se identifican como cosas que aparentemente no pudieron ocurrir durante la grabación: la presunta grabación de voces es lo más usual, pero también hay supuestas psicofonías de aviones y explosiones de bombas, o de latidos de corazón. El gran error de los autodenominados expertos en TCI, y demás aficionados, es precisamente dar por cierta la identificación subjetiva del sonido, y encontrarle un origen más adelante, cuando la forma de actuar más correcta es justo la contraria: buscar el origen de un sonido primero, para poder identificarlo de forma objetiva después.

Pues estábamos en nuestro laboratorio subterráneo de la quinta planta, probando cosas en un radiocasete sin micrófono, con cintas de óxido de hierro y de cromo, y en ésta última captamos lo que un experto en TCI empezaría por identificar como un gran ejército marchando. Aunque les pongo a oír sólo 5 segundos, lo cierto es que disponemos de media hora de grabación entera. Inquietante, ¿eh?. Seguidamente, el experto encontraría una leyenda que dijera que en el año catapún, los templarios pasaban marchando sobre un puente, lo cual lo tiró abajo, y las huestes enemigas e infieles, terminaron por rematarles, les cortaron las cabezas, y se comieron sus vísceras en un ritual satánico. Desde entonces hay fenómenos paranormales en el entorno del puente de tal río.

Ahora seriamente. ¿Qué datos se pueden obtener de dicha grabación? Si se hacen cuentas, la marcha tiene una frecuencia de dos pasos por segundo (2 hz), y ese ritmo es constante en los 30 minutos de grabación. Pueden contarlos ustedes mismos en este espectrograma donde se ven muy bien (42), y dividir por los segundos que hay (20.3). Frecuencia de 2.07 hz. Calculado con un sonido de 60 segundos de duración (que el error cometido es menor), contando los sonidos según se oyen (supongan un error de ±1 al contar, que alguno se escapa seguro) la frecuencia es de 2.03±0.02 hz.

Espectrograma de una marcha de fantasmas templarios sobre un puente que trágicamente se hundió, y los infieles aprovecharon para comerse sus vísceras en un ritual satánico. Más o menos.
Este sonido repetitivo, sugiere una causa igualmente repetitiva, como es el giro de las partes móviles de una cinta: Tenemos las ruedas donde se enrolla la cinta, y otras dos ruedas más pequeñas que guían la cinta antes de pasar por el cabezal:

Cinta destripada, mostrando todas sus vergüenzas
Ahora bien, las ruedas donde se enrolla la cinta, según avanza la reproducción o grabación cambian su tamaño, y por tanto cambian su velocidad de giro para poder mantener una velocidad de la cinta constante. Por otro lado, las ruedas de guía mantienen su tamaño constante, y por tanto su velocidad de giro también. Esas son las candidatas a generar los ruidos. Y efectivamente, al observar la cinta girar, se nota una excentricidad en las ruedas guía. Aquí, 9 segundos de un video (zipeado, 760 KB), en 160x120, donde se ve (malamente, pero se ve), la excentricidad de ambas guías. Si ahora cogen y cuentan las vueltas que da la rueda (la marca negra pintada, sirve de referencia para tal cometido), sacarán que la frecuencia de la rueda guía es de:

Fguía=19 vueltas/9 segundos= 2.11 hz

Aunque que como gira tan rápido, se puede cometer error al apreciar si la última vuelta se da entera, o si sólo hay que contar 3/4, 5/6 ó 7/8 de vuelta. Así que también se puede deducir la frecuencia de giro sabiendo la de las otras ruedas que van más lentas, y los diámetros (D) de cada una. Dado que la velocidad de la cinta es la misma, las frecuencias de giro de cada rueda se relacionan así:

Dguía Fguía=DR1FR1= DR2FR2


La ruedas medidas con un calibre tienen de diámetro:
Dguía= 0.75 cm.
DR1=2.20 cm
DR2=4.80 cm

Así que contando vueltas, dividiendo por el tiempo, y calculando:
Rueda pequeña: FR1=0.72 hz , que da Fguía=2.12 hz
Rueda grande: FR2=0.33hz, que da Fguía=2.13 hz.

Les pongo imágenes de pocos segundos por aquello del tamaño de fichero. Pero los cálculos son más precisos cuanto mayor es el tiempo empleado en contar vueltas. Con 30 segundos, la frecuencia de la rueda guía sale:

Fguía=2.03 hz, (Contando las vueltas de la rueda guía)
Fguía=2.04 hz (Calculado a partir de la rueda pequeña de la cinta, R1)
y Fguía=2.08 hz (Calculado a partir de la rueda grande de la cinta,R2)
(Recordemos, que el sonido aparecía con una frecuencia entre 2.03 hz contando 60 segundos, y 2.07 hz contando 20 segundos)

En fin, como ven, cálculos repetidos por varios caminos para comprobar que son coherentes, para comparar con el dato que se obtenía de la grabación, y por tanto poder asegurar que el ruido tiene su origen en la excentricidad de la rueda guía.

La otra razón de por qué queda grabado un sonido originado en la excentricidad de la rueda, hay que buscarla en el magnetismo de una cinta de cromo, y el mecanismo de grabación: ya contamos en su momento que para grabar las cintas, primero pasan por un cabezal de borrado, que genera un campo magnético intenso para desordenar los dominios magnéticos de la cinta. Seguidamente pasa por el cabezal de grabado donde se reorientan según la combinación de una señal de bias de alta frecuencia e intensidad, y la señal a grabar. La intensidad de campo magnético que llega a la cinta depende de su distancia al cabezal. La cinta se halla bien pegada al cabezal de grabado, gracias a un pequeño muelle en la propia cinta. Pero no ocurre lo mismo en el de borrado, como se puede ver en la foto más arriba. Por ser una cinta de cromo, además, requiere que el campo magnético sea más intenso que para una cinta de hierro.

Habitualmente, la señal de borrado tiene una alta intensidad para poder llegar a la saturación del material magnético (recordar lo ya dicho acerca del tema) Así, en promedio, los dominios magnéticos de la cinta quedan en las mismas condiciones iniciales. Pero si la intensidad no es suficiente para llegar a saturar los dominios, como podría ser al aplicar las condiciones de borrado de cintas de FeO a cintas de Cr, las condiciones iniciales cuando comienza el grabado serán distintas en cada dominio, y por tanto esas diferencias quedan registradas en el “sonido” final.

Así, las excentricidades de la guía provocan que la cinta se tense y destense, y que la distancia sea más o menos cercana al cabezal de borrado. Si varía la distancia a la cinta, si el cabezal está preparado para cintas de hierro, si no pasa corriente suficiente, está defectuoso, o recibe un golpe que lo haga a vibrar, o miles de cosas más, y no llega un campo suficiente para desordenar los dominios de la cinta, el efecto queda registrado en la grabación final.

En resumen, por si alguien se ha perdido, lo importante de esta parrafada es que de una grabación con un sonido anómalo o no esperado, que alguien llamaría “psicofonía”, se obtienen unos datos (hacemos una observación). Estos datos nos permiten elaborar una hipótesis acerca de su origen, y posteriormente realizamos un experimento para falsar la hipótesis. Método científico puro y duro.

El corolario para los expertos y aficionados de TCI es:
1 – Se puede aplicar el método científico par analizar una grabación.
2 - Primero se busca el origen, luego se identifica el sonido.
3 – Cada equipo es un mundo, y puede que nuestro radiocasete sea más propenso que otros equipos a producir anomalías en cintas de cromo. Puede que estos ruidos queden ocultos por otros ruidos más constantes y que sólo se escuchen en algún momento concreto. El caso es que el efecto de producir un mal borrado previo a la grabación, puede quedar registrado. Incluso si son cintas vírgenes.

Un sonido para resolver un crimen

Si bien el ejemplo anterior trataba acerca de cómo usar un dato obtenido por una técnica para conocer la propia técnica (realimentación, que se le llama), en esta segunda parte (tranquilos, será más corta) vamos a ver cómo un sonido puede dar información para usar dentro de una investigación.

El ejemplo está sacado del artículo de recomendada lectura“Estudio acústico de un homicidio”. Es acerca de un caso llamado “Caso Teresa Rodríguez”, ocurrido en Argentina, allá por 1997. Ese año había bastantes protestas callejeras, y en una el 12 de Abril, una persona cayó abatida por un tiro de un policía. La jueza acudió a los autores del artículo con un video para que intentaran identificar al autor del disparo. Lamentablemente, en la visión del video no se veía gran cosa. Era la vista desde un puente, cómo la policía en primer plano avanzaba, y cómo al fondo caía abatida la víctima.

De la visión no se podía rascar gran cosa, pero afortunadamente, del sonido sí. Se escuchaban los sonidos de los disparos (unos 13 o 14). Y si en vez de escucharlos, se analizaba la onda de sonido, se podían identificar los ecos de cada disparo, que sin embargo, el oído es incapaz de distinguir porque se solapa el tiempo de respuesta del oído con los ecos.

Estos ecos provenían del entorno en que se habían realizado los disparos, el cual afortunadamente era relativamente simple: un puente con farolas. Es en estas farolas (hasta 8) donde se producen los ecos más importantes. Sabiendo la posición del micrófono, el intervalo entre ecos, y la posición de las farolas que generan los ecos, son capaces de identificar uno a uno los puntos donde se originan casi todos los tiros. Comparando con el momento en que la persona cae al suelo, deducen cual de los tiros es el que causa su muerte. Y comparando con la posición de los policías en el momento en que se dispara, consiguen acotar a 3 o 4 policías como posibles autores del disparo. No consiguen una repuesta definitiva, pero sí bastante aproximada.

Lo más interesante del artículo, sin duda, es cómo sobre la marcha elaboran un análisis del sonido del video, parametrizar el problema, realizar experimentos con petardos en el lugar correcto para comprobar los ecos, hacer simulaciones para comprobar que en situaciones conocidas, el método da resultados correctos, y finalmente, cómo lo aplican al problema en cuestión, para llegar a obtener datos que dan una respuesta a la pregunta planteada.

Es en este momento cuando uno compara con los sesudos análisis que hacen los aficionados a grabar psicofonías, que no suelen ir más allá de jugar con los ecualizadores hasta conseguir escuchar algo, y concluir “ha dicho esto”, o “ha sonado esto otro”...

... y sobran las palabras.

jueves, mayo 11, 2006

Oro parece, plata no es

Es práctica común en cualquier “experiencia paranormal” el fiarse de los sentidos, y de la interpretación que se da de esa percepción. En especial casos de OVNIs, caras de Bélmez (R), o psicofonías. Si pensamos en el cuerpo humano como una máquina, el oído o la vista son sus sensores, su medio para comunicarse y saber que ocurre en el mundo exterior, y transmitir información de éste a un centro de procesamiento (el cerebro) donde se interpreta esta información.

Sin embargo, estos sensores naturales tienen una calidad determinada; suficiente para vivir en el mundo que nos rodea sin muchos problemas, pero limitada al fin y al cabo:

La vista apenas da para detectar un rango ínfimo de longitudes de onda de luz (400 a 800 nanómetros). El oído de igual forma, sólo puede recibir ondas de presión de determinada frecuencia (20 hz a 20 Khz). No solo el rango está limitado, sino también las intensidades mínimas y máximas que se pueden distinguir tanto de luz como de sonido. Por debajo del mínimo, nuestros sensores no captan nada. Por encima del máximo, hay una saturación que puede provocar daños en nuestros órganos sensoriales. Y para rematar, y como todo sensor que se precie, tienen una resolución limitada. Es decir, un ojo llega un momento en que no puede distinguir dos fuentes de luz demasiado cercanas, ni puede distinguir dos ondas de frecuencia muy parecida, ni tampoco distinguir dos pulsos de luz separados por un intervalo temporal muy pequeño. Al igual que el oído, que tiene problemas en distinguir frecuencias de sonido muy próximas, o sonidos separados por un lapso de tiempo muy pequeño.

Lo mismo ocurre con el cerebro. Tiene unas capacidades limitadas que hace que las interpretaciones de las señales que nos envían los sentidos (y sus limitaciones) sean a veces erróneas.

Hay cantidad de webs que muestran ilusiones ópticas, de muy diverso tipo: falsa percepción de colores, falsa percepción de movimiento, lograr ver una imagen en 3D a partir de imágenes bidimensionales o falsa percepción de figuras reconocibles a partir de manchas aleatorias.

De igual forma, un oído puede sentir falsas percepciones en cuanto a si un sonido sube o baja de frecuencia, si es intermitente, e incluso puede llegar a escuchar palabras donde solo hay unos sonidos sin un sentido concreto.

Y con esta larga introducción, llegamos por fin a la pareidolia.

¿Cómo demostrar a alguien que una percepción es fruto de la pareidolia? En teoría, debería ser fácil hacer ver que manchas que se interpretan como una cara con sólo eso: manchas. Un poco más complicado parece demostrar que una “acongojante psicofonía” corresponde a un sonido que nada tiene que ver con una voz.

Una cara, o una voz tienen unas características específicas. Si se parametrizan, debería ser posible comparar entre la presunta cara o voz paranormales, y una cara o voz real. Olvidándonos ya de las caras, y metiéndonos más específicamente con las voces y las psicofonías, el sonido de una voz tiene una estructura que depende de la forma en que se produce, y que afortunadamente es igual para todo el mundo. Es decir, todos realizamos los mismos movimientos para producir los mismos fonemas. “Sólo” cambian unos pocos parámetros, pero que permiten tener una amplia gama de matices que nos hace distinguir a unas personas de otras.

La voz se genera con una combinación varios factores. El primero es la presión de salida del aire desde los pulmones. Al llegar a las cuerdas vocales, éstas generan unas vibraciones. Por si alguien se no acuerda de lo que decía la malvada ciencia oficial acerca de las ondas, recordemos que una cuerda de una longitud fija, sólo puede vibrar en un conjunto discreto de frecuencias: a una determinada frecuencia fundamental F0, y todos sus armónicos , es decir, múltiplos enteros de esta frecuencia (2F0,3F0. 4F0…). Simplificando un poco, esto mismo pasa en las cuerdas vocales. Esta frecuencia depende de cada persona, está alrededor de 125 hz para hombres, 250 hz para mujeres, y 350 hz para niños. De esta forma, de las cuerdas vocales sale un sonido consistente en una frecuencia fundamental, y sus armónicos, con amplitudes cada vez menores.

Si sólo este aparato interviniera en el habla, nos diríamos cosas muy aburridas. Tan sólo emitiríamos tonos, con las leves diferencias de aplicar una presión de aire distinta a la entrada de las cuerdas vocales. El elemento que nos falta para generar los fonemas y todos los sonidos que puede hacer una persona, es una caja de resonancia. Al igual que en una guitarra, o cualquier instrumento musical, esta caja enfatiza unos armónicos, en detrimento de otros, y cuales enfatice y cuales atenúa depende mucho de la forma de esta caja, de forma que es la responsable de todos la generación de sonidos, y de los distintos matices que se dan entre voces de distintas personas. Se podría decir que hablar no es muy diferente de tocar la guitarra.

Esta caja está compuesta por la cavidad bucal, la nasal y la lengua. La boca más o menos abierta, la posición de la lengua, si el sonido se va parte por la nariz, o si está taponada por un trancazo de caballo… son un sinfín de matices que determinan el timbre de una voz, y que distinguen a una persona de otra, e incluso denotan si hay alguna anomalía.

sonido de las cuerdas vocales, y espectro de la resonancia de las cavidades nasal y bucal



Habíamos dicho que a estas cavidades llega un sonido monótono, consistente en una frecuencia fundamental y sus armónicos. La cavidad, según la forma que se le de con los músculos de labios, mofletes o la lengua, va a tener un “espectro de resonancia" que va a “modular” el espectro de sonido entrante, de forma que en el sonido final que sale de la boca se van a reconocer rangos de frecuencias, que vienen a llamarse formantes.

Estrucutra de una voz



De esta forma, se ve que la voz tiene una estructura específica. Cada fonema de hecho, emitido por la persona que sea, va a tener una estructura general que va a ser la misma. Tan sólo en las leves diferencias en frecuencia fundamental, o pequeñas variaciones en la cavidad resonante van a dar el matiz para diferenciar entre una a dicha por mí, de una a dicha por otra persona.

La fonética, y su representación en espectros es mucho más complicada que lo que aquí se está resumiendo. He hablado de lo que sería un sonido armónico como el de una vocal, pero hay fonemas que no presentan espectros de armónicos, sino que son (literalmente) explosiones, aire expulsado como alta presión (las consonantes p, t, b, por ejemplo), pero que puede ser igualmente caracterizado.

Y así, llegamos a una situación en que un experto podría parametrizar de forma objetiva una voz. Y una vez hecho esto, se puede llegar a comparar con el sonido de una psicofonía. Hay formas más o menos rigurosas de hacerlo. Aquí, que no somos expertos en acústica ni fonética, sólo podemos optar a una comparación “a ojo”, que dentro de la subjetividad que implica, puede ser de ayuda para ver por donde van los tiros.

Afortunadamente hay psicofonías suficientes en la red para poder juguetear con ellas, y más afortunadamente todavía, hay alguna en la que el propio autor se graba haciendo la típica pregunta que se supone hay que hacer para que responda una psicofonía. Eso nos ahorra sentirnos tontos hablándole a un micrófono para poder tener una voz real que analizar someramente.

Esta psicofonía en concreto que vamos a ver, se encuentra en un artículo de MundoParapsicológico. Se escucha al autor preguntando “¿Cuál es tu nombre?”, y cómo claramente le contestan… eh.... bueno... En realidad, se escucha un ruidillo. El autor dice que contesta “El de un mensajero”

Bien, pues yendo por partes, he aquí el espectro de la pregunta ¿Cuál es tu nombre?



Estos gráficos representan en el eje x el tiempo, en el eje y la frecuencia, y en código de colores la intensidad. De esta forma, se ve la evolución temporal de cada una de las frecuencias que componen el sonido. Los colores indican la intensidad de esa frecuencia, en ese instante de tiempo , siendo azul el mínimo y rojo el máximo(y entre medias, el verde y amarillo). En este espectro se ve muy bien cómo se forman bandas horizontales: estas son las frecuencias que vienen de las cuerdas vocales, y cómo desaparecen cuando se cambia de fonema, para volver a aparecer luego cuando se pronuncia otro distinto. Si nos fijamos en un punto concreto (la u de cual), podemos ver el espectro en forma de gráfica:



En el eje x tenemos frecuencia, y en el eje y intensidad. Se ven muy bien cómo los armónicos están separados a distancias fijas (algo más de 100 hz, que correspondería a la frecuencia principal), y pintados en azul se ve “grupos de frecuencias" a 500, 1000 y 2000 hz, que son los formantes.

Vamos ahora con la psicofonía. Su espectro de frecuencia y tiempo:

Acongojante psicofonía



Donde lo único notable son dos bandas horizontales amarillas al principio, y alguna más hacia el final. No hay estructura de armónicos, ni de formantes. Si nos fijamos en alguno de esos dos puntos llamativos, sus espectros tienen estas formas. Del principio de la psicofonía:


Las dos bandas, alrededor de 300 y 500 hz, no son armónicas ni entre ellas, y además falta una estructura de formantes.

Y del final de la psicofonía:


Ocurre lo mismo: dos picos, uno sobre los 200 hz, otro con atisbo de estructura a 500 hz, y ruido.

Se puede argumentar que el ruido es demasiado alto como para dejar que aparezcan los formantes, y están ocultos en él. Sin embargo, si volvemos al sonido de la palabra “cual”, se puede ver como los formantes caen 10 dB en amplitud uno respecto al otro. En el caso de la psicofonía, las dos frecuencias que sí aparecen, sobresalen del ruido en unos 20 dBs. Es margen suficiente para que al menos asomara el segundo formante, a pesar de las pequeñas diferencias que pueda haber entre hablantes distintos.

En resumen

Toda esta parrafada que nos hemos marcado es para intentar mostrar de una manera un poco objetiva cómo hay sonidos que pueden parecer voces, pero que observados con atención, resultan no tener la estructura propia de una voz. Se podría considerar pareidolia. Oro parece, plátano es.

Aún sin saber el origen de esos ruidos, que pueden ser mil distintos, todos mundanos, y que se confunden con oro, una prueba de comparación (con más o menos rigor) así debería ser suficiente para demostrar que “eso” no es una voz. Sin duda, el descartar un ruido como posible voz le quita bastante encanto o misterio a una psicofonía.

Debería ser suficiente una prueba así. Sin embargo, el parapsicólogo es inasequible al desaliento, y siempre saldrá diciendo algo así como:

“Parece una voz, pero no lo es, lo cual lo hace más paranormal todavía”


Es decir, seguirá fiándose de lo que le dice su sentido del oído.

Apéndice (18/05/06)

Al hilo de la discusión en los comentarios acerca de sintetizadores y distorsiones de voz, he recordado un disco de Jean-Michel Jarre, "Revolutions", donde usaba estos elementos. Así que, he aquí lo que parece un ejemplo perfecto de pareidolia auditiva:


Revolution



Digo me parece, porque conociendo sólo superficialmente el tema, al escuchar fonema a fonema el sonido desaparecen algunas consonantes de la "palabra". Igualmente, los espectros se ven muy monótonos o artificiales, como si fuera un sintetizador imitando una palabra. Pero expertos habrá que me corrijan si en realidad es una palabra real distorsionada.