jueves, julio 17, 2008

La Sábana milagrosa: 2. Distorsiones en 2D



Esta entrada forma parte de una serie dedicada a la Sábana Santa. Se recomienda leer las partes precedentes a ésta.

La sábana milagrosa:
0. Introducción
1. La formación de la imagen
2. Distorsiones en 2D
3. La representación en 3D
4. Apéndice: absorción de luz en un medio saturable


Si una persona se cubre con una tela, y marca donde están sus orejas, nariz, barbilla, etc… al estirar la tela observará una imagen de sí mismo distorsionada. Sin embargo, eso no se aprecia a primera vista en la Sábana Santa. Esta aparente ausencia de distorsiones tales como tamaños de cabeza, piernas, brazos, etc… lleva a los sindonólogos a hablar de una “proyección perpendicular”.

Para entender de qué hablamos con la “proyección perpendicular”, cojamos una pelota de tenis. Su tamaño viene dado por su diámetro (unos 6.5 cm). Ahora, ilumina la pelota desde lejos con una linterna (o sube la persiana, y coloca un folio detrás de ella, y perpendicular a los rayos del sol), y marca su sombra sobre un folio blanco perfectamente plano. Si medimos el diámetro de la circunferencia dibujada, coincidirá con los 6.5 cm del diámetro de la pelota. Lo que hemos hecho ha sido “proyectar” la imagen de la pelota (o más bien su sombra) sobre un plano que estaba colocado perpendicular al haz de luz, de ahí el nombre de “proyección perpendicular” (también se usa “proyección ortogonal”).



Esta prueba nos muestra otro motivo más que tienen los sindonólogos para introducir una radiación puramente vertical en su hipótesis de formación de la imagen (vista en la primera parte): una radiación totalmente en vertical estaría produciendo la “proyección perpendicular” del cuerpo hacia la sábana, de igual forma que nosotros estamos produciendo una proyección de la pelota usando su sombra. Y esta proyección podría reproducir el tamaño del cuerpo sin distorsiones aparentes.

Otro ejemplo de proyecciones ortogonales son las fotografías, donde la película (o el sensor CCD en las digitales), registra una proyección generada por la lente del escenario que está fotografiando.

Por eso se puede por ejemplo, coger una pelota, fotografiarla junto a una regla, y usar la regla para medir su tamaño en el ordenador.

Las dimensiones de un objeto en el espacio se describen por 3 variables (x,y,z). Una “proyección” lo que hace es suprimir una de estas variables proyectando la sombra del objeto sobre el plano definido por las otras dos, para ignorar esa información, y trabajar sólo con la sombra producida. Equivalentemente, y por hacer la analogía con la Sábana Santa más evidente, también podemos imaginar que del objeto salen rayos de luz paralelos hacia un plano, y trabajamos con la dimensión y orientación de la silueta luminosa dejada en él.

En el caso de la Sábana Santa, la tercera dimensión eliminada es la vertical, pero que sin embargo, los sindonólogos recuperan cuando tratan con los distintos niveles de oscuridad de la imagen.


Entonces, la “proyección perpendicular” generada por la radiación sólo en vertical justifica que no aparezcan distorsiones notables en la imagen de la sábana, y todos tan contentos.

O no.

Para que la imagen estuviera libre de distorsión, una condición necesaria (aunque no suficiente), es que la sábana estuviera totalmente plana y perpendicular a la radiación. Otra condición necesaria, sería que la superficie del cuerpo también reposara perpendicular a la dirección de la radiación. Si alguna de las dos no fueran perpendiculares a la luz, entonces la "sombra" (o imagen) se distorsionaría respecto de su tamaño original. Puedes comprobarlo en un día soleado. Según la hora del día, la luz incide con un ángulo distinto sobre el suelo, una pared, o tu propio cuerpo. Según esta inclinación, y la inclinación de la pared o el suelo, y la inclinación de tu cuerpo, la sombra producida puede ser más larga o más corta que el tamaño real de tu cuerpo.

Por eso, una preocupación de los sindonólogos es determinar cual sería la posición de la sábana al cubrir el cuerpo, y cual sería así mismo la posición del cuerpo, para intentar demostrar que no se producen grandes distorsiones en una proyección, y la imagen es compatible con la que dejaría un hombre envuelto en la sábana.

Las investigaciones de este aspecto nos llevan, por ejemplo, a ver cómo un becario acepta ser tapado con una sábana milimetrada.


The Turin Shroud Was Not Flattened Before the Images Formed and no Major Image Distortions Necessarily Occur from a Real Body. Mario Latendresse, 2005 [pdf]

Lo que nos demuestra que la sábana, se posiciona de cualquier forma, menos plana y perpendicular a la dirección vertical.

Nótese además como el becario, o bien tiene sus partes nobles a la altura del ombligo, o la postura a adoptar para coincidir con la imagen de la Sábana Santa resultaba demasiado forzada como para mantenerla


Volvamos a la pelota de nuevo. Cúbrela ahora con una tela, adaptándola a su forma. Marca con un rotulador el borde de la tela en contacto con la pelota, que corresponderá al perímetro de la pelota. Es el equivalente a que la pelota emita la radiación misteriosísima en vertical, y marque sus bordes en la tela que la envuelve. Estiramos la tela de nuevo y …



La imagen de la pelota está distorsionada. La sábana, un tejido pensado para cubrir un objeto plano como una cama, es incapaz de adaptarse bien a la superficie curvada de la pelota. De ahí que aparezcan dobleces, y al marcar y estirar la sábana, aparezca una forma distinta a una circunferencia.

Dejemos al margen este efecto, y veamos otro que me interesa señalar más: imagina que la marca es aproximadamente una circunferencia. Su diámetro resulta ser mayor que el diámetro original de la pelota (más o menos, π/2=1.57, un 57% más grande) ¿Por qué? Porque no es lo mismo “distancia” que “tamaño”.

¿Cuál es el camino más corto entre Madrid y Sydney? El camino más corto es de unos 13.000 Km, en línea recta… a través del planeta. Sin embargo, si coges un avión directo y sin escalas, recorrerá unos 21.000 Km, en una trayectoria curvada sobre la superficie.

Por motivos tecnológicos, viajamos sobre la superficie del planeta. Y por motivos prácticos, medimos las distancias sobre esa misma superficie curva, en vez de medir la distancia más corta en línea recta a través del planeta.

En cambio, cuando hablamos del tamaño de una cabeza (o del tamaño de una pelota), estamos pensando en la longitud una línea recta que la atraviesa de parte a parte, como si quisiéramos ir de España a Australia a través del planeta por el camino más corto posible. Al cubrir esa cabeza con una sábana, ésta se adapta (como buenamente puede) a la superficie curvada, y al dejar su marca, se queda marcado un camino más largo y curvado, como el que recorrería el avión alrededor del planeta. Al estirar la tela, inconscientemente comparamos dos cantidades que rara vez van a ser iguales: el “tamaño” del objeto original, y el “perímetro” o “distancia recorrida sobre su superficie”. Por eso decimos que la imagen presenta una distorsión. Una sábana cubriendo un cuerpo se va a adaptar a su superficie, pero no a su tamaño.

Un ejemplo clásico son los mapamundis, donde se intenta representar en una hoja plana la geografía de nuestro planeta [casi]-esférico.

Es inevitable que los continentes aparezcan deformados. Según la representación que se escoja, serán unos u otros, pero es inevitable.


Veamos ahora algunos ejemplos en la sábana:

Según los sindonólogos, las rodillas y tobillos se hallaban flexionados debido al rigor mortis que el cuerpo adquirió mientras aún estaba en la cruz. Algunos sindonólogos han hecho estudios para calcular los ángulos de rodillas y tobillos, y han llegado a estos valores:



Pero como hemos dicho (y otro sindonólogo nos ha mostrado anteriormente), la sábana se adapta a la superficie que recorre. Por la parte superior, la sábana se iría adaptando al cuerpo, mientras que por la inferior, la gravedad haría que se adaptará a la piedra (o superficie donde estuviera apoyado el cuerpo) en un recorrido más recto.¿Qué quiere decir esto? Que la tela recorre más camino por arriba que por abajo. Por tanto, la imagen frontal debería ser más alargada que la imagen dorsal:



Sin embargo, si uno coge una imagen de la sábana, puede medir ambas imágenes, obteniendo 1.960 (± 0.008) metros para la frontal, y 2.064 (± 0.003) metros para la dorsal… y eso que en la imagen dorsal la cabeza no parece estar completa, como sí lo está la frontal.

Se pueden hacer medidas “on line” de la sábana, en esta web. Basta pinchar en dos puntos, y la web (que según dicen tienen la imagen calibrada) nos da la distancia entre ambos puntos.

La resolución es de 1.9 milímetros por píxel. Es recomendable hacer la misma medida varias veces, ya que es difícil pinchar con el ratón dos veces en el mismo punto. Es difícil que dos personas hagan la misma medida exacta, pero si hacen varias, y calculan la media y desviación, entoces los valores sí deberían ser muy similares.




Los sindonólogos, no discuten este hecho, y las medidas que dan es de 1.95 metros para la imagen frontal, y 2.02 metros para la dorsal (G. Fanti, 2001)

Sin duda, un hecho sorprendente, por mucho que el sindonólogo juegue luego con los ángulos para intentar demostrar que ambas imágenes son compatibles, y que la altura real del supuesto cuerpo envuelto era de 1.75 metros.

Tomando los ángulos que calculan los sindonólogos como referencia, una de las diferencias en tamaño entre ambas imágenes debería estar en las piernas. La presunta flexión hace que por arriba la sábana siga su contorno, mientras que por debajo, no.

Las cuentas son de las simples en trigonometría, y dan que las piernas deberían ser un 2% más cortas en la imagen dorsal que en la frontal. La imagen dorsal debería ser (como mínimo) un 2% mas corta que la frontal, que puede parecer mucho, poco, o insignificante, pero el asunto ya no es tanto cuánto está de distorsionada la imagen, sino que la distorsión aparece en la sábana en sentido contrario al que debería aparecer (La imagen dorsal es un 3.5% más grande que la frontal, según las medidas de G. Fanti)

Otro ejemplo: La planta del pie derecho mide 19.6 ± 0.3 cm. Suponiendo que la planta hace un ángulo de 34º ± 2º respecto la horizontal (según calcula G. Fanti), el tamaño “real” del pie sería entonces de unos 23.6 ± 0.9 centímetros (trigonometría básica de nuevo). Este pie corresponde a una talla entre 37 y 40 en España, según la normativa europea lo que para un hombre de 1.75 metros es un pie pequeño.



(Para tallas de calzado en otros países, ver esta tabla.

Y aquí, para calcular tallas y longitudes del pie)


Y otro ejemplo más, esta vez en la imagen frontal del cuerpo. Nos vamos a centrar en la cabeza de la imagen, y más concretamente en la frente. Obliguemos a un becario a presentarse voluntario para estudiar su cabeza. Vemos su frente y medimos su tamaño (es decir, la distancia de un extremo a otro en una proyección perpendicular, ignorando su curvatura, o como si le atravesáramos con una regla de lado a lado). Esta distancia es de 8.8 cm.



Si cubriéramos con una tela la cabeza, ¿Qué distancia se quedaría marcada en ésta cuando la estiráramos? Para responder, cogemos una tira de papel, la colocamos alrededor de la cabeza, y medimos el perímetro: 10 cm. Es decir, un tamaño de 8.8 cm, resultan ser 10 cm de perímetro, 1.13 veces más (un 13% de aumento)

Veamos ahora al hombre de la sábana. Medimos la misma distancia que hemos medido en la cabeza del becario, y vemos que la medida está en torno a los 8.9 ± 0.2 cm, prácticamente coincidente con el tamaño de una cabeza de verdad (de un becario de 1.73 cm, comparable con un presunto hombre de 1.75 m)



Ahora bien, la medida sobre la tela es una medida sobre una superficie curvada, y por tanto, el valor a comparar son 10 cm, la medida del “perímetro” de la frente. Si queremos saber el tamaño real de esa frente, es necesario corregir la distorsión del 13%; esto es, si la sábana cubría una cabeza que deja una marca de la frente de 8.9 cm, su frente debía medir realmente 7.8 cm. Es decir, que si la sábana cubrió realmente un cuerpo, esa persona tenía una cabeza pequeña.

Nótese que hemos escogido sólo una parte de la frente, que además es la parte menos curvada de ella. Hemos supuesto el caso en que la sábana está sobre la cabeza, y cae por acción de la gravedad sobre ella, de forma que la zona de la frente que hemos considerado es la que aproximadamente estaría en contacto directo con la sábana.


Las distorsiones pueden no parecer muy grandes. Son un 13% de un lado, un 2% de otro,… pero son pequeñas cosas que irían sumando en caso de estar presentes en la imagen. En particular, serían más llamativas las relacionadas con superficies curvadas como la frente, las piernas, las rodillas flexionadas, los brazos, etc, que las relativas a longitudes de cuerpo, brazos o piernas. Sin embargo esas distorsiones, o no están (caso de la frente), o aparecen en sentido contrario al esperado (tamaño de las dos imágenes), o las correcciones aplicadas no producen resultados lógicos (planta del pie).

Estos resultados deberían ser la prueba de que esa imagen no la pudo dejar un cuerpo envuelto en una tela, porque no se muestran las deformaciones que cabría esperar.

jueves, julio 10, 2008

La sábana milagrosa: 1. La formación de la imagen



Esta entrada forma parte de una serie dedicada a la Sábana Santa. Se recomienda leer las partes precedentes a ésta.

La sábana milagrosa:
0. Introducción
1. La formación de la imagen
2. Distorsiones en 2D
3. Representación en 3D
4. Apéndice: absorción de luz en un medio saturable



Una preocupación de sindonólogos y no sindonólogos es cómo se formó la imagen de la sábana santa. Al descifrarlo, los segundos creen poder demostrar que no es más que una pintura medieval, ya que complementaría otros datos experimentales, como la datación por Carbono 14 en 1988, o los pigmentos encontrados por Walter McCrone, que ya señalan tal origen.

Los primeros en cambio, creen que así podrán encontrar algún dato relevante para demostrar que la sábana cubrió el cuerpo del hijo de Dios, y proponer una hipótesis para entender cómo resucitó.

Los sindonólogos no tienen claro como se formó la imagen. Eso sí, aparentemente la tienen muy bien caracterizada, y recopilan todas sus características en 143 puntos, recogidos en este artículo:

Evidences for testing hypotheses about the body image formation of the Turin Shroud

Según ellos, cualquiera que crea que la sábana no es auténtica, y pretenda reproducirla, debe satisfacer las 143 características para que al menos, empiecen a pensar en la posibilidad de que, a lo mejor, quizás, hubiera que prestar atención a esa opción en su tiempo libre.

A lo largo del tiempo, han habido varias hipótesis, y de lo más variopintas. Está por ejemplo, el “hombre mecánicamente transparente” de Jackson: la sábana atravesó el cuerpo de Jesús, y durante el proceso, éste emitió una radiación ultravioleta que dejó la imagen.

Los hay que dicen, como Rogers, que los vapores de los productos de descomposición formaron la imagen. Claro, que cuando uno piensa que Jesús se presentó ante sus discípulos días después, cree entender por qué no le reconocieron, aunque no el por qué no salieron corriendo.

Luego está la hipótesis de la “Fotografía Kirlian”, sólo que ellos la llaman de descarga de corona (aunque ya sabemos que ese es precisamente el fenómeno que se vende como “fotografía Kirlian”). Según los sindonólogos Fanti, Lattarulo, y Scheuermann en 2005, es la más probable. En realidad, esta teoría data de los 80, y se combinaba con distintos fenómenos para justificar el campo eléctrico necesario para crear la descarga eléctrica: un terremoto, propiedades piezoeléctricas del cuarzo sobre el que reposaría el cuerpo, rayos en bola…

Aunque la teoría más extendida, y/o divulgada es la que el mismo Fanti antes de 2005 catalogaba como la más creíble: el cuerpo emite una radiación “lumínica” energética, intensa pero breve, que afecta a la sábana, haciendo que se oscurezca formando la imagen.
A pesar de la actual preferencia de Fanti, la radiación que emana del cuerpo sigue jugando su papel en la hipótesis de la descarga eléctrica. No se ha descartado la emisión de radiación. Lo que ha hecho es añadir la descarga eléctrica a la hipótesis, en parte para explicar el hecho de que los pelos aparezcan en la imagen como si se hubieran empleado cantidades industriales de laca y gomina, en vez de estar colgando hacia atrás. La razón: en presencia de un campo electrostático, los pelos se erizan.
Sindonólogo Punky
Aquí, el sindonólogo Oswald Scheuermann en plena investigación de la hipótesis de la descarga de corona.

Así que, resumiendo, el mecanismo de formación de la imagen más extendido es más o menos el siguiente:

- El cuerpo emite una radiación luminosa (es decir, electromagnética en el rango del visible).

- La radiación (a lo mejor en combinación con una descarga eléctrica) afecta a la parte más superficial de las fibras de la tela. - La tela se oscurece (o “amarillea”), dando lugar a la imagen.

- La distancia entre el cuerpo y la sábana afecta a la cantidad de radiación que recibe la tela, y así la cantidad en que se ha oscurecido la sábana se puede relacionar con la distancia a la que tenía el cuerpo en ese punto, y por ende con la “tridimensionalidad” ó “volumen” que se observa al representar en 3D los niveles de “oscuridad” de la imagen.

Vayamos por partes, como las integrales.

Asumiremos el milagro de la emisión de radiación energética intensa pero breve. No vamos a ver si eso es o no posible, sino a desarrollar la hipótesis, tirar del hilo, ver qué pasaría con la radiación de ser posible tal emisión milagrosa, y un poco ver cómo ha sido el proceso que los sindonólogos han seguido para ir modificando la hipótesis a medida que las leyes de la física decidían no colaborar.

La propagación de la radiación electromagnética tiene sus reglas. Estas reglas las llamamos “óptica”, y sirven por ejemplo, para saber cómo recoger la luz que emana de un objeto, para formar una imagen de él en otro lugar. Los dispositivos que hemos inventado para ello son las “lentes”. Pero junto con el santo cuerpo, no se envolvió ningún tipo de lente, ni nada que pudiera actuar como tal. ¿Qué le ocurrirá entonces a la radiación emitida por el cuerpo? Pues depende de lo que supongamos.

Empecemos por suponer lo más sencillo, natural, y para nada milagroso (suficiente milagro es ya que un cuerpo emita una extraña radiación): cada punto del cuerpo emite radiación en todas direcciones. Lo hace el Sol. Lo hace una bombilla cualquiera. Es lo habitual: ninguna molécula, o átomo tiene noción de qué es arriba, abajo, izquierda, derecha, frente o atrás: cualquier dirección es buena para emitir un rayo de luz, y por eso se emite en todas las direcciones.

El resultado es que sería imposible obtener una imagen nítida y enfocada.

Cuando se quiere proyectar una imagen de un objeto emite (o refleja) luz en todas direcciones, una lente recoge la luz que sale de cada punto del objeto, y la concentra de nuevo en un sólo punto en una pantalla donde vemos la imagen final proyectada. Pero sin lente, a cada punto de la pantalla le llegan rayos desde todos los puntos del objeto que emite luz. Cada rayo lleva información acerca del punto del que salió. Pero sin la lente, esta información se entremezcla, y es imposible separarla para obtener una imagen enfocada.

Un pequeño experimento casero. Busca y encuentra:
-Una linterna
-Un papel blanco
-Una cartulina negra
-Un folio blanco
-Una lente

Recorta un muñeco en la cartulina. Pega el papel blanco detrás de la cartulina. Colócalo justo en la ventana de la linterna, enciéndela, y dirige la luz hacia el folio blanco: sólo verás una mancha de luz. La luz de la linterna, al llegar al papel, se dispersa y sale en todas direcciones. Es como si el muñeco recortado fuera el cuerpo, y el folio la sábana.


Como ya hemos dicho, no se ve nada porque la luz sale del papel en todas direcciones, y todos los rayos se entremezclan al llegar al folio.

Si ahora colocas la lente entre medias, al acercarla o alejara en algún punto conseguirás obtener la imagen del muñeco (aunque invertida). La lente recoge la luz, y la vuelve a concentrar para formar la imagen.

Una cosa más que se puede comprobar, es que sin la lente, al acercar la linterna al folio en blanco, conseguirás ver el muñeco sólo cuando hagas contacto entre la linterna y el folio. Al hacer contacto, estás evitando que la luz se disperse antes de tiempo, y por eso la imagen se puede ver en el folio: a cada punto del folio sólo le llega luz de un solo punto de la fuente de luz: la imagen sale enfocada.

¿Qué le ocurre a la imagen de la Sábana Santa? Toda ella está enfocada. Sin embargo, sólo aquellas zonas en que la sábana tocaba el cuerpo podría haber dejado una imagen así. En cambio, aquellas que no estaban en contacto, como mucho podrían haber dejado únicamente una mancha difusa, sin que se aprecie detalle alguno: la punta de la nariz podría verse, pero de los ojos sólo se vería un tenue manchurrón. Se vería bien la rodilla, pero no la espinilla, sino un manchurrón más alargado y más gordo que la pierna que aparece.Y de la imagen dorsal en contacto estaría la cabeza, parte de la espalda, el culo, y los talones, pero no las piernas, ni las plantas de los pies. Respecto a los brazos y codos, que tampoco estarían en contacto con esa parte de la sábana, los agujeros en la tela debidos a los incendios que sufrió han eliminado esa parte del dibujo, pero me atrevo a decir que estaban ahí.

Esta imagen representa cómo estaría envuelto el cuerpo, según los sindonólogos. Comprueba como las zonas de no-contacto aparecen en la imagen de la sábana.

Según los sindonólogos, el rigor mortis evitaría que los brazos se cayeran por gravedad, al igual que las piernas se mantendrían flexionadas.

Las piernas flexionadas se deben a la postura que tradicionalmente se asume y pintan los artistas en la crucifixión. Ahora falta que nos cuenten si hubo que partirle los brazos a Jesús para ponerle en esa postura, dónde están las marcas correspondientes, y por qué los brazos no intentaron volver a su posición anterior, debido a ese mismo rigor mortis.

Por otro lado, una radiación en todas direcciones también tendría que haber dejado alguna mancha proveniente del lateral del cuerpo. Y no hay ninguna.

Así que una radiación que se dispersa en todas direcciones no parece ser posible para haber generado la imagen.

Hemos llegado pues, al primer obstáculo. Podemos suponer que la óptica dejó milagrosamente de funcionar en aquel momento. O podemos no ser tan drásticos, y complicar sólo un pelín más el milagro, llegando a la misma conclusión que los sindonólogos: la radiación se emitía en una única dirección, la vertical. Así evitamos el problema de la nitidez de la imagen, y también de la falta de imagen lateral.

No entraremos a evaluar si existe un mecanismo que hiciera que la luz se emitiera sólo en vertical, como tampoco si hay un mecanismo que hace emitir la radiación al cuerpo. Es parte del milagro que hay que asumir (y posteriormente demostrar si la condición imaginada produjera los resultados observados)

Un segundo experimento casero: si a la cartulina de antes no le pegamos el papel blanco, estaremos produciendo una situación parecida a la propuesta. La bombilla de la linterna produce luz en todas direcciones. Sin embargo, tiene un espejo curvado detrás que hace que sus rayos vayan todos en una misma dirección (más o menos).

Ahora, la luz que no es bloqueada por la cartulina, no es dispersada por el papel blanco, y por eso a un mismo punto final no van a llegar rayos que habían salido de puntos distintos: por eso aparece una imagen.

Si los rayos de luz de la linterna fueran todos exactamente paralelos, la imagen final tendría el mismo tamaño que la forma original. Como no lo son, la imagen aumenta de tamaño al alejar la linterna del folio que sirve de pantalla. Se supone que esto no le pasa a la imagen de la sábana santa.

En esta prueba hay que obviar también la no uniformidad de la intensidad de la luz, que es debida a la propia linterna. Se supone que el cuerpo emite de forma uniforme. Sólo estamos comprobando bajo qué circunstancias aparece una imagen bien definida

¿Tenemos entonces por fin una coherencia entre nuestro milagro supuesto y lo que se aprecia en la sábana? No tan rápido, porque la forma de propagación de la radiación afecta a cómo ésta pierde intensidad según avanza, lo cual se relaciona con el detalle y contraste de la imagen final (y también con cómo se genera posteriormente la imagen en 3D)

El primer caso (radiación difusa), en el caso más ideal, se llama “onda esférica”:

Una fuente “puntual” (infinitamente pequeña) emite luz. Por la simetría geométrica de la situación, no hay direcciones especiales: no hay diferencia entre derecha, izquierda, arriba, abajo, delante o detrás, por lo que todos los rayos salen en todas direcciones. La intensidad de la radiación se reparte entonces en torno a una esfera, cuyo centro es la fuente de la radiación.

Para entender más claramente por qué y cómo varía la intensidad al propagarse la luz en una onda esférica, supón que los rayos de luz son en realidad pequeñas bolitas (si a alguien esto le suena a mecánica cuántica, que no se asuste, que es lo más lejos que vamos a llegar). En un instante de tiempo dado, la fuente de luz puntual emite por ejemplo, 10000 de estas bolitas. Como ninguna sabe si existe una dirección especial, y todas viajan a la misma velocidad, se ordenan de forma homogénea, formando una esfera alrededor de la fuente. Las bolitas están muy juntitas, de forma que si colocas una copa al lado, y cuentas cuantas bolitas puedes recoger en ella de una sola vez, te saldrá un número determinado (10 por ejemplo).

Al cabo de un tiempo, las bolitas que se desplazan a la velocidad de la luz han avanzado en línea recta, alejándose todas de la fuente, y ahora forman una nueva esfera con un radio mayor. La superficie de esta esfera es también mayor, pero el número de partículas es el mismo (10000), por lo que ahora están más separadas. Si colocamos la misma copa de antes, a ver cuantas bolas recogemos de una vez, resulta que en vez de 10, son un número menor, 5 por ejemplo.

Es decir, nuestra copa (que hace las veces de detector), abarca sólo una pequeña parte de la superficie de la esfera que forman las bolitas de luz (fotones), y cuenta “cuantas bolitas hay en esa pequeña región de la superficie”. Esto es la intensidad: el número de fotones [que cada segundo] llegan a un área fija determinada. Como al propagarse la luz el tamaño de la esfera que forman los fotones aumenta, pero el número total de fotones es constante, eso quiere decir que cuanto más lejos pongamos el detector, menos fotones llegarán al área determinada por éste: la luz ha perdido intensidad.

Si el número de fotones por segundo que emite la fuente es I0, y la superficie de una esfera de radio r es 4πr2, los fotones se reparten uniformemente, y en cada unidad de superficie hay I0/(4πr2) fotones. La intensidad decae de forma inversamente proporcional al cuadrado de la distancia. Lo cual a la mayoría debería sonarle familiar.
¿Qué ocurre en el caso de la radiación vertical? Ese caso corresponde a lo que idealmente se llama “onda plana”, o “radiación colimada”: los fotones se reparten en el área determinada por un plano que es perpendicular a la dirección de propagación. Los fotones avanzan ahora paralelos entre sí, por lo que no se van a separar ni acercar, y el área del plano que forman será siempre el mismo. Si colocamos la misma copa del ejemplo anterior para recoger fotones, dará igual colocarla antes o después, porque siempre recogerá el mismo número de fotones.

En una onda plana, los rayos de luz son todos paralelos, y según avanzan, nunca se separan o acercan. De esta forma, la intensidad nunca disminuye ni aumenta, es siempre constante. Este tipo de propagación se puede conseguir, por ejemplo, colocando una rendija en el camino de una onda esférica (de forma parecida a cómo hacíamos colocando una cartulina en la linterna). La rendija bloquea unos fotones, y deja pasar otros. Cuanto más fina sea, los fotones que pasan son cada vez menos, pero también tienden a ser cada vez más paralelos entre sí. Esto es lo que se llama “colimar” un haz de luz. Otra forma de conseguir ondas planas es con lentes, aunque lo habitual es combinar rendijas y lentes para obtener haces de luz bien colimados, y con una buena intensidad.
Las ondas planas son típicas de un láser: sus rayos de luz son (casi) perfectamente paralelos, por lo que apenas pierden intensidad. Se puede apuntar con un láser a distancias lejanas (50-100 metros), y observar el punto con buena intensidad, y un tamaño un poco mayor que si apuntara a un objeto cercano. Si se compara con la luz de una linterna, o del flash de una cámara de fotos, el haz de luz alcanza una corta distancia (5-10 metros) porque pierde intensidad, debido a que los rayos de luz se están separando demasiado rápido, pero por otro lado da lugar a que el tamaño del haz se expanda con rapidez e ilumine un área más grande
La disminución de intensidad con la distancia es más una consecuencia geométrica que una ley física. Por eso tampoco es de extrañar las coincidencias con fenómenos como fuerzas eléctricas o gravitatorias, que también dependen inversamente del cuadrado de la distancia.

Simplificando: si los rayos de luz se separan, la intensidad disminuye. Si se unen, aumenta. Las ondas esféricas separan sus rayos. Las lentes, los pueden unir y separar. Las ondas planas mantienen la distancia entre sus rayos.

Después del rollo este, llegamos a lo que realmente nos importa en nuestro caso. La propiedad de las “ondas planas” de no perder intensidad resultaría ser responsable de que no viéramos detalles en la imagen en la sábana.

Los detalles de la imagen se pueden ver debido a los distintos niveles de oscuridad en la sábana, que dan el contraste para ver ojos, barba, brazos, etc… Este contraste de oscuridad es provocado porque las fibras de la tela reaccionan más o menos (se oscurecen más o menos) según la intensidad de la radiación, debido a las distintas distancias cuerpo-sábana que la radiación recorre. Pero hemos dicho que una onda plana lleva igual intensidad, independientemente de la distancia recorrida.

Por tanto, independientemente de la distancia recorrida, a cualquier punto de la sábana le llegaría igual cantidad de radiación, y no podrían registrarse distintos niveles de oscuridad, sino que sólo se vería ¡una mancha uniforme con la silueta del cuerpo bien definida! (Matiz: siempre y cuando la sábana estuviera perfectamente plana, flotando sobre el cuerpo. Más adelante veremos por qué)

Tenemos entonces dos extremos: Una onda plana genera una imagen nítida, pero como no pierde intensidad, la imagen no tiene el contraste necesario para generar detalles. Una onda esférica pierde intensidad y puede dar contrastes debidos a la distancia cuerpo-sábana, pero desenfoca la imagen.

Por supuesto, esto son casos “ideales”. Hay casos intermedios a los que algún sindonólogo intentaría agarrarse como clavo ardiendo, pero que presentan otros problemas: por ejemplo, en la emisión de una linterna, los rayos no son perfectamente paralelos y se separan unos de otros; la separación hace que la intensidad disminuya con la distancia. Si se ilumina un objeto cercano, recibirá más intensidad que si el objeto está un poco más allá. Y si está muy lejos, ni siquiera será iluminado. La forma en que varía la intensidad será más o menos fácil de calcular según cada caso.

En el segundo experimento con la linterna, veíamos la imagen recortada proyectada de forma razonablemente nítida; si os apetece entreteneros, podréis comprobar que cuanto más lejos se haga la proyección, menos intensa será la imagen… pero el problema es que la forma proyectada aumentará de tamaño.

Es decir, una solución intermedia (rayos de luz casi paralelos, o “casi colimados”) produce cambios de intensidad según avanza la luz, porque los rayos se separan. Pero por otra parte, aumenta el tamaño de la imagen, y más cuanto más lejos proyectemos. El resultado final sería una imagen del cuerpo en la sábana deformada: una nariz con un tamaño adecuado, por estar en contacto con la sábana, pero unas cuencas de los ojos agrandadas, por estar en profundidad.

Si intentamos corregir esta deformidad haciendo los haces de luz más paralelos, perdemos contraste de imagen por la menor pérdida de intensidad. Si intentamos ganar contraste con los detalles dispersando más la luz, la imagen se agranda, se deforma, los rayos de luz comienzan a solaparse, mezclarse, y se llegará a obtener finalmente una mancha borrosa, como si tuviéramos una luz emitida en todas las direcciones (como el primer caso que hemos tenido en cuenta)

De nuevo, las leyes de la física nos ponen la zancadilla. Ante esta circunstancia, los sindonólogos optan por cuadrar el círculo:

Asumir que la radiación era una onda plana (que se propaga sólo hacia arriba y hacia abajo), pero que pierde intensidad en su propagación como si fuera una onda esférica (como la inversa del cuadrado de la distancia).

Pero por si pareciera poco, además la intensidad con que sale la radiación del cuerpo obedece una “ley del coseno” un tanto peculiar: la intensidad depende del ángulo entre la perpendicular de la superficie del cuerpo, y la vertical.

La circunferencia de la anterior representa el contorno de una pierna. En cada punto, la superficie forma un ángulo Θ con la vertical. Según esta “ley del coseno sindonológica”, la radiación se emite sólo en vertical, con un valor inicial en cada punto que depende del coseno de Θ, y que disminuye su intensidad con la inversa del cuadrado de la distancia que recorre hasta la sábana.

Este añadido corresponde a unos resultados experimentales, según los cuales, la intensidad de las piernas en un corte transversal, se pueden describir con una función coseno.

A partir de ahí, sin necesidad de comprobar que otros puntos de la imagen cuerpo cumplen la misma “regla”, se asume para toda la imagen.

Sí que existe una ley del coseno [de Lambert], que en sí misma no es extraña, sino muy corriente. Se aplica tanto a superficies emisoras de luz, como a superficies que absorben esa radiación. Y es responsable, por ejemplo, de que existan las estaciones del año, y que además estén cambiadas en los hemisferios norte y sur.

Un detector tiene una superficie finita determinada y en ella inciden los fotones para “contarlos”, y así medir la intensidad. El número de fotones que va a contar, depende del área de su superficie. A mayor área, más fotones caben, y más se pueden contar. Si el área está perfectamente perpendicular respecto del haz de fotones, el detector presenta toda su área al haz, y recogerá todos los que puede. Pero si está inclinado respecto al haz incidente, presenta menos área al haz, y por tanto, recoge menos fotones. El “área efectiva” que presenta el detector, se relaciona con el coseno del ángulo que forma el haz incidente con la perpendicular del detector. El caso más extremo es cuando la superficie del detector es paralela al haz: no podrá recoger ningún fotón. Un dibujo lo deja más claro:

El eje de rotación de la tierra está inclinado 23º. Por eso vemos al Sol más alto en verano, y más bajo en invierno. También hace que los rayos en verano lleguen más perpendiculares a la superficie, y en invierno más inclinados: como resulta de la ley del coseno, con los rayos más perpendiculares la intensidad de luz solar es mayor, y se calienta más el suelo, mientras que en invierno, la mayor inclinación de los rayos calientan menos. Como estas inclinaciones dependen de la latitud, cuando en el hemisferio norte los rayos son más perpendiculares, en el sur son más paralelos, y viceversa, y por eso las estaciones están cambiadas entre hemisferios.

Si hablamos de la ley del coseno para fuentes de luz, hay que partir de que esta fuente tiene una superficie determinada. La superficie se puede imaginar como formada por infinitas “fuentes puntuales”, que emiten en todas las direcciones. Entonces, a un punto del espacio dado, llegan rayos desde todas y cada una de las fuentes puntuales. ¿Qué intensidad total llega a ese punto? La suma de intensidades desde todos los puntos emisores, teniendo en cuenta la intensidad que han perdido en el camino, y que cada rayo ha seguido un camino ligeramente distinto. Las cuentas no son fáciles de hacer, pero al final, la intensidad que llega depende, por un lado de la inversa al cuadrado de la distancia, y por otro del coseno ángulo que hay entre el punto, y el centro de la fuente:

Espero que el dibujo suene familiar. Es parecido al de la primera prueba, con la linterna y el papel para difuminar la luz. Por lo que no hace falta argumentar mucho que una estricta aplicación de la ley del coseno [de Lambert] al problema de la Sábana Santa no produciría imagen alguna: ¡ya lo hemos comprobado experimentalmente!

La diferencia entre la ley del coseno [de Lambert] y la ley del coseno [sindonológica] es evidente. La primera tiene en cuenta la dispersión de la luz en todas direcciones. La segunda, supone una emisión en una única dirección, con intensidades que varían según el ángulo entre la vertical y la perpendicular a la superficie del cuerpo. Algo, que así a bote pronto, no parece responder a ninguna ley física, que quizás sólo se pueda hacer fabricando algún material ad hoc con una geometría calculada muy exacta, y muy heterogéneo en sus propiedades para poder controlar la transmisión, reflexión y refracción de un haz de luz que lo atraviese. Desde luego, nada que exista en la naturaleza.

Sin embargo, sí se puede (y debería) introducir (y sin apelar milagros) la ley del coseno [de Lambert] para explicar variaciones de intensidad, si la aplicamos no al cuerpo, sino a la sábana: el ángulo que forma cada punto de la sábana respecto a la luz que le llega en vertical (incluso si fuera una onda plana que no pierde intensidad) proporcionaría contrastes y detalles en la imagen. Sin embargo, no he visto aún artículo alguno en que los sindonólogos dejen claro si la usan o no.

Este es el matiz que mencionaba antes: siempre y cuando la sábana tenga arrugas y dobleces para adaptarse a la forma del cuerpo, formará distintos ángulos con la luz que supuestamente llega de forma vertical perfectamente colimada. Entonces sí habría variaciones en la intensidad que absorbe la sábana, pero que responderían a los ángulos entre sábana y haz de luz, y no a la distancia sábana-cuerpo.

Si estuviera totalmente plana (algo imposible), entonces cada punto de la sábana formaría siempre el mismo ángulo respecto a la luz, no habría variaciones de intensidad absorbida, y no habría contrastes.

Hay tanto motivo para suponer tal “ley del coseno sindonológica”, como para asumir que una radiación misteriosa se crea en un cuerpo, que esta radiación es vertical, y a la vez pierde intensidad con la inversa del cuadrado de la distancia: ¡Estamos hablando de un milagro! Es un fenómeno nuevo que la ciencia aún no ha descubierto

Se saben ese…

… del sindonólgo que va y dice:
“aplicando el principio de mínima suposición de la navaja de Occam, se debe simplificar la situación, y seleccionar los hechos más relevantes”
Giulio Fanti, sindonólogo (2005)

Por lo visto, la aplicación de la navaja de Occam a la Sábana Santa nos deja con:

1.- Una radiación misteriosa emitida por un cadáver…
2.- … que se propaga sólo en vertical sin el uso de lentes o artefactos…
3.- … que pierde intensidad como si se propagara en todas direcciones…
4.- … y que la intensidad que sale del cuerpo cumple una ley del coseno que nadie antes había descubierto.

Un tanto peculiar la forma de usar la navaja, sin duda.

La Sábana milagrosa: Introducción

Pocos objetos dan lugar a tantos milagros juntos como la sábana santa de Turín. Eso, en el caso de haber envuelto el cuerpo de un hombre allá por el Siglo I, y que éste dejara su imagen impresa en ella al resucitar.
Los sindonólogos son personas empeñadas en demostrar la autenticidad de la sábana, entendiendo por “autenticidad” que es una tela que en el Siglo I envolvió el cuerpo de Jesús, y que éste al resucitar dejo impresa su imagen. Tienen sus sociedades (como la STURP), e incluso de vez en cuando cuelan un artículo en revistas serias de peer-review.
Publican, sobre todo gracias a que cuidan su lenguaje para no decir abiertamente lo que creen, sino que se atienen a una neutralidad aceptable, y a una presentación e interpretación de sus datos. Por ejemplo:

G. Fanti, R. Maggiolo, J. Opt. A: Pure Appl. Opt 6 p.491 (2004) , donde se habla de que en la cara anterior de la tela se observa algo que se parece a la imagen frontal, y que han analizado con un algoritmo creado por ellos mismos. Pero no dicen que esa segunda imagen sea prueba de una resurrección milagrosa. Realmente, lo interesante (y/o novedoso) del artículo es el algoritmo, y si es útil para algo, no si esa segunda imagen es prueba de la autenticidad de la sábana.

El principal milagro que se asocia a la Sábana Santa de Turín es la presunta resurrección de una persona. Se dispone de una tela que se puede estudiar para obtener datos, y plantear hipótesis sobre cómo se formó la imagen. El problema viene cuando las hipótesis incluyen la resurrección de un individuo, porque el cuerpo del resucitado no está disponible para su estudio, lo cual es un pequeño gran problema.

Al final, el estudio de la tela se basa en aplicar las leyes de física y química, para averiguar bajo qué condiciones se puede generar tal imagen. Una vez encontradas, entonces hay que plantearse si esas condiciones corresponden a la realidad o no. Si lo hacen, estupendo, porque hemos encontrado una explicación a la imagen basada en la ciencia y no en la fe. Si no lo hacen, entonces hay tres alternativas:

- Asumir que la hipótesis inicial era incorrecta.
- Cambiar el término “hipótesis” por el de “creencia”, y llamar fe a lo que es fe, sin disfrazarla de ciencia.
- Plantearse el demostrar que esas condiciones se pueden conseguir a través de nuevos fenómenos desconocidos, demostrar que estos fenómenos son reales, existen y así aumentar el conocimiento de la naturaleza. Es decir, hacer ciencia.

Claro, si esos fenómenos nuevos incluyen una persona resucitada, existe un problema, ya que no se conoce de ningún resucitado que haya donado su cuerpo al estudio científico. Por lo que con la tercera opción se corre el riesgo de llevarnos a tener que escoger de nuevo entre las dos primeras opciones, sin ya opción a la tercera.

En un debate de creyentes y escépticos, el primero siempre parte con ventaja. Puede imaginar fenómenos nuevos tal y como le plazca. El escéptico sólo se puede limitar a señalar las incoherencias que eso supone, pero claro ¡Estamos hablando de un milagro!, y ante cada incoherencia, para salvarla se puede añadir un nuevo fenómeno imaginario que el conocimiento actual aún no ha alcanzado a vislumbrar, así que no se puede descartar.

El debate puede continuar así hasta el día del juicio final, si no más. En cambio, la demostración de que el milagro imaginario es real, zanja el debate de raíz. Esto enlaza con una cuestión que debería mover a reflexión a creyentes en fenómenos paranormales en general:

¿Hasta cuando hay que mantener o complicar una hipótesis, según se van mostrando sus incoherencias? ¿Cuándo se puede decir que una hipótesis es incorrecta, y podemos abandonarla?.


En esta multientrada (+ apéndice), vamos a entrar en las teorías sindonológicas sobre la formación de la imagen. Vamos a ver cómo los “expertos” según se tropiezan con dificultades que chocan con el conocimiento actual de la ciencia, las esquivan apelando a fenómenos extraños, con tal de intentar encontrar las condiciones que permitirían generar la misma imagen, aunque eso suponga saltarse las leyes conocidas de la naturaleza. Total, es un milagro que la ciencia no comprende. No se puede descartar.


La sábana milagrosa:
0. Introducción
1. La formación de la imagen
2. Distorsiones en 2D
3. La representación en 3D
4. Apéndice: absorción de luz en un medio saturable

jueves, junio 19, 2008

Se aparece el OVNI de L'Escala


Anoche el OVNI de La Escala vino de visita




Y el que diga que era la luna lunera, es un "soplapollas"

lunes, junio 09, 2008

La imagen tridimensional del santo trapo

Dicen que la sábana de Turín envolvió el cuerpo de Jesús. Dicen que ocurrió algún tipo de fenómeno sobrenatural y Jesús resucitó. Dicen que su imagen se quedó grabada en la tela. Y dicen además que esta imagen guarda información tridimensional del cuerpo original.



También dicen que esta característica es imposible de replicar, lo que es una de las pruebas de la autenticidad de la sábana.




(Imágenes 3D obtenidas con el programa Image J, con el plug in "Interactive 3D surface plot")

viernes, mayo 23, 2008

Los OVNIS británicos

Hace ya un par de semanas que se dio la noticia: el ministerio de Defensa (MoD) de Reino Unido desclasifica sus archivos OVNI, que se podrán descargar gratis durante un mes.

Acompañando esta información, iba la de que el 90% de los casos tenían explicación, mientras que a un 10% no se le podía encontrar una. Por supuesto, este es el clavo ardiendo al que se agarran algunos para decir que “algo hay”, que hay un “fenómeno real” que debe ser investigado y tal.

Pero, ¿qué es el “fenómeno OVNI”? La primera definición que se me ocurre es: eufemismo para evitar decir “Platillos volantes”
Cade vez más, los creyentes evitan decir lo segundo, pero a la hora de debatir, los argumentos son acerca de lo grande que es el espacio, y que tiene que haber vida en otros lugares del universo. Al final, terminan hablando de ETs (más o menos, igual que los grandes expertos en psicofonías nunca reconocen directamente estar grabando voces de muertos, pero a al hora de la verdad, se comportan como si lo estuvieran haciendo)

Una segunda que se me viene en mente, sería fenómeno por el cual una persona no es capaz de reconocer o identificar la naturaleza de un estímulo generalmente visual. En este segundo sentido, el “fenómeno OVNI” es real, porque así lo confirman el 100% de los avistamientos OVNI: un testigo ve algo que no sabe lo que es, y por eso lo reporta a las autoridades. Es posteriormente, tras una meditación reposada cuando se puede encontrar la naturaleza del OVNI. Al menos en un 90% de los casos, si hacemos caso a las estadísticas.

¿Y qué pasa con el 10% restante? ¿Son prueba de que hay un aspecto de la naturaleza nuevo que se nos escapa? ¿Conocimiento nuevo que hay que adquirir? O dicho abiertamente sin eufemismo de por medio ¿Es prueba de que nos visitan los extraterrestres?

Ya sabemos lo que contestan los ufólogos de miles de kilómetros en las botas. Pero habría que empezar por saber por qué no se puede dar respuesta a un caso concreto. Y las primeras preguntas que creo básico responder serían

¿Hay información suficiente?
¿Se puede buscar (y encontrar) más información?

Sin información suficiente, no se puede elaborar una hipótesis sobre la que basar una explicación. Del 10% de casos no explicados ¿Cuántos lo son por falta de información ?

Volvamos a los expedientes X del MoD. No se cuantos ufólogos habrán tenido el interés en echarles un vistazo. Pero la primera impresión al verlos, es que el porcentaje de casos no resueltos debería ser ¡¡¡del 90%!!!.

La gran mayoría de los “expedientes” desclasificados no son más que el informe de avistamiento remitido al MoD. Es decir, donde el testigo deja constancia de que vio algo que no supo identificar. Es un informe dividido en varios apartados, que se van rellenando con información que no suele ocupar más de una o dos líneas. No hay informe de investigación posterior, ni sobre su posible explicación natural. Por poner un ejemplo, de uno de los ficheros cualquiera, al azar, un documento cualquiera, también al azar (comentarios en rojo y entre corchetes):


Informe de objeto volante no identificado


A. Fecha, hora y duración del avistamiento
162136Z Mayo 85 [16-Mayo-85 a las 21:36 UTC], 45' previo a informar

B. Descripción del objeto (Nº de objetos, tamaño, forma, color, brillo)
Un objeto pequeño y plateado con la parte superior roja y parte inferior brillante amarilla

C. Posición exacta del observador: lugar, interior/exterior, estacionario/en movimiento
Exterior, parado en el jardín

D. Cómo se observó (Ojo desnudo, prismáticos, otro dispositivo óptico, fotografía o película)
Ojo desnudo

E. Dirección en que el objeto fue visto por primera vez (una referencia del terreno será más útil que una mala estimación)
Casi en sobre [la base aérea de la] RAF en Henlow hacia el noroeste

F. Ángulo de avistamiento (Las alturas estimadas no son fiables)
10º sobre el suelo

G. Distancia (en referencia a alguna característica de terreno)
A más de 3 millas, por parecer estar más allá de Henlow

H. Movimientos (Cambios en E, F y G será más útiles que estimaciones de dirección y velocidad)
Se movió rápido a un lado volviendo a su posición original

J. Condiciones meteorológicas durante la observación (nubes en movimiento, niebla, etc.)
Cielo despejado

K. Objetos cercanos (líneas de teléfono, líneas de alta tensión, depósitos, lagos o presas…)
Lagos

L. A quien informó (policía, militar, prensa)
Garita de guardia, Henlow

M. Nombre y dirección del informante
No desclasificado

N. Otra información sobre el testigo
No desclasificado

O. Otros testigos
Esposa

P. Fecha y hora de recepción
162136Z Mayo 85 [16-Mayo-85, a las 21:36 UTC]

Q. Alguna condición meteorológica inusual
Ninguna

R. Notas
El objeto aún se veía al completar este informe.



Y ya está. No hay informe posterior sobre las diligencias practicadas, o investigaciones siguientes. Como se puede ver, la información que se aporta es bastante escueta, y desde luego no incluye la "solución".

En este caso, ha habido suerte, y aún con los pocos datos que hay se puede hacer una hipótesis: larga duración y estático (excepto un rápido movimiento) apunta a causa astronómica. Marte andaba aquellos días a esas horas al Noroeste, cercano al horizonte (10º respecto del suelo, dice el informe). El “movimiento” no pasaría de ser una mala jugada de sus sentidos.

(Esto es una anécdota: hace unos meses me pasó a mí exactamente lo mismo. Estaba observando Marte en todo lo alto. Desvié un momento la vista. Al volver, por un instante me pareció ver que el planeta había cambiado de posición, y volvía a la correcta rápidamente de un salto. Experiencia que no ha cambiado mi vida, ni me ha hecho creer en extraterrestres de veraneo)

Pero hay otros casos en los que no hay esa suerte. Por ejemplo:



A. Fecha, hora y duración del avistamiento
19 Nov 87 1845Z
2 minutos

B. Descripción del objeto (Nº de objetos, tamaño, forma, color, brillo)
Una luz brillante

C. Posición exacta del observador: lugar, interior/exterior, estacionario/en movimiento
Exterior, en movimiento lento

D. Cómo se observó (Ojo desnudo, prismáticos, otro dispositivo óptico, fotografía o película)
Ojo

E. Dirección en que el objeto fue visto por primera vez (una referencia del terreno será más útil que una mala estimación)
Suroeste al centro de Birmingham (Bourneville)


F. Ángulo de avistamiento (Las alturas estimadas no son fiables)
No hay datos

G. Distancia (en referencia a alguna característica de terreno)
No hay datos

H. Movimientos (Cambios en E, F y G será más útiles que estimaciones de dirección y velocidad)
No hay datos

J. Condiciones meteorológicas durante la observación (nubes en movimiento, niebla, etc.)
Noche clara con viento

K. Objetos cercanos (líneas de teléfono, líneas de alta tensión, depósitos, lagos o presas…)
No hay datos

L. A quien informó (policía, militar, prensa)
Oficina meteorológica de Birmingham (sin interés)

M. Nombre y dirección del informante
No hay datos

N. Otra información sobre el testigo
No hay datos

O. Otros testigos
Aproximadamente 6

P. Fecha y hora de recepción
20 Nov 0940Z



Este es un candidato perfecto a informe sin explicación, de los del famoso 10%. Es tan escueto y parco en detalles que no hay forma de aventurar una hipótesis que poder comprobar.

Pero más importante para la discusión: ¿Es este informe un indicio que hay un “fenómeno desconocido”, o que los extraterrestres estuvieron de visita en Birmingham? Absolutamente no.

El informe es tan parco en detalles que no solo no permite aventurar hipótesis. Es que tampoco revela ninguna característica que muestre una anomalía. Digamos que hay tanta evidencia de que fuera un platillo volante, como de que fuera un fenómeno atmosférico totalmente inusual y desconocido para la ciencia… o de que hubiera sido la luz de un helicóptero, un bólido, un foco de luz de un estadio cercano… o un sinfín de hipótesis más que no requieren ser extraordinarias. Pero la dificultad de comprobar todas estas posibles hipótesis perfectamente racionales y razonables, (en realidad sería dar palos de ciego a ver si acertamos con la respuesta correcta) hace que el expediente se tenga que clasificar en el 10% de “no explicados”.

Esto debería mover a la reflexión de los ufólogos creyentes: ¿Cuántos del 10% no se pueden explicar, simplemente porque no hay información suficiente, pero que no implican nada fuera de lo común?

Junto con los informes desclasificados, el MoD también incluye una breve nota de preguntas y respuestas. Algunas de las cuales dicen:


Q1. ¿Por qué los informes de OVNIs se remiten al Ministerio de Defensa?
A1. El gobierno no está interesado en el significado científico de estos fenómenos como tales. El Ministerio de Defensa examina los informes OVNI para determinar si puede tratarse de un avión ilegal en el espacio aéreo de Reino Unido

(…)

Q6. Si los OVNIs no representan una amenaza, ¿no son las investigaciones del MoD simplemente una pérdida de tiempo y dinero?
A6. No. El mantenimiento de la integridad del espacio aéreo de Reino Unido requiere que el Ministerio de Defensa debe satisfacer que ningún objeto volante no identificado sea un avión intruso. Es una precaución elemental y una que requiere poco tiempo del personal. Na hay nadie empleado exclusivamente en examinar informes OVNI

Q7. ¿Cuántos informe OVNI quedan sin explicar?
A7. El Ministerio de Defensa no investiga los informes hasta el punto de que una identificación positiva pueda hacerse.



Estas respuestas muestran (y especialmente la última) que el MoD sólo está interesado en descartar posibles amenazas. No se preocupan por la identificación del fenómeno, sino sólo por descartar una amenaza hostil. Siendo así, lo raro es que se diga que hay sólo un 10% de casos sin explicar (lo que en ningún caso tiene que ver con que la explicación sea de otro mundo)


La desclasificación española

Es de sobra conocido que en 1992, Vicente-Juan Ballester Olmos convenció al Ejército del Aire (EA) para que desclasificara sus informes OVNI. Hace un par de meses que se ha “descubierto un gran pastel” que tiene indignadísimos a los ufólogos con miles de kilómetros en sus botas: resulta que Ballester actuó a modo de consultor científico (en colaboración con otras personas) para intentar acompañar los informes del EA de algún tipo de posible respuesta racional y razonable.

Si comparamos ambas desclasificaciones, los informes británicos sólo son informes escuetos de los que aún hay que trabajar una respuesta. Esto abre las puertas a cualquier ufólogo a meter a los ETs por cualquier lado. Ir a buscar a los testigos, hacerles preguntas tontas, que hagan dibujos, y escribir libros exagerando esos testimonios.
Pero en la desclasificación española, se argumentan posibles soluciones. Y claro, para meter marcianos, hay primero que contraargumentar la respuesta racional, un trabajo bastante complicado de hacer.

Normal que estén cabreados.

lunes, mayo 05, 2008

La luna en directo

Hace un par de semanas, Cuarto Milenio dedicó un reportaje a la conspiración lunar... Esta vez tocaba decir que sí se llegó la Luna. Es lo que tiene Cuarto Milenio, que un día defiende que el hombre no llegó a la Luna, y otro que sí, pero que vieron selenitas que se ocultaron al público. Esta evidente contradicción no parece ser aliciente suficiente para que el capitán de la nave del misterio investigue (de verdad) y esclarezca cual de las dos versiones es verdadera, dado que ambas no pueden serlo simultáneamente.

La conspiración de ese día estaba relacionada con un tal Alan Davis, al parecer ingeniero de telecomunicaciones al servicio de la pérfida NASA, que el día del alunizaje del Apollo XI tenía la importante misión de ser el primero en recibir las imágenes que emitían los astronautas, registrando ese pequeño paso para el hombre y grande para la humanidad, pero que según Davis, ya habían dado los extraterrestres.

Sin entrar en mucho detalle (por aquí pueden ver un resumen, y si les interesa, por Youtube seguramente esté el video), Alan Davis presuntamente recibía las imágenes directamente desde la Luna en un centro de control en la isla de Antigua. Antes de enviarlas a Houston, para su libre distribución al mundo mundial, se introducía un retardo de 10 segundos, para eliminar escenas que no fueran apropiadas. Y esas escenas resultaron ser construcciones alienígenas en la Luna.

¿Verdad o ficción? ¿Iker Jiménez sigue con su habitual rigor informativo?

Hace ya varios años , cogí una película del videoclub que me pareció intersante por el título y la sinopsis: "La luna en directo" (The Dish, en su título en inglés):

Un observatorio de Australia resulta ser encargado de recibir las primeras imágenes enviadas desde la Luna, y enviarlas a Houston. Si la historia es real, el tal Davis, en Antigua no parece pintar mucho. Así que recordando ahora la película, inicio una gran himbestigación de sillón y guguel, y que sean los electrones los que hagan los kilómetros por mí.

Efectivamente, a película está basada en los hechos reales. El observatorio que recibió las primeras imágenes de la Luna está situado en el pequeño pueblo de Parkes, en Australia. Tienen un observatorio equipado con una gran antena parabólica ("The dish") , y una página web. Buceando en ella (no mucho la verdad) , se puede encontrar la sección dedicada a su colaboración en el proyecto Apollo XI, y un artículo dedicado a las transmisiones de televisión.

Es un artículo interesante, para quien le interese la parte técnica. Las imágenes eran enviadas en un formato específico (Slow Scan TV, SSTV), que era necesario convertir a un formato más stándard para su difusión en televisión. Esta conversión se hacía en Australia, antes de enviar las imágenes a Houston. En otro rinconcito muestran la diferencia entre la imágene recibida en SSTV, y la imágen una vez convertida (que perdía nitidez)





Tras la conversión, las imágenes se enviaban a Houston donde se introdocía un retardo de 6 segundos. Sin embargo, en Australia, la imagen se transmitía directamente tras la conversión, sin esperar la transmisión a de Houston. En Australia vieron el alunizaje 6 segundos antes que el resto del mundo.

Si se hubiera filmado alguna anomalía, alguna construcción selenita, algún extraterrestre haciendo burla a la cámara... los australianos lo hubieran visto

No sé si el tal Alan Davis era o no ingeniero de la Nasa. No se si estuvo en un centro de control de la NASA en Antigua. Pero sí sé que no fue el primero en recibir las imágenes, que él no introducía ningún retardo en las imágenes, y que cualquier anomalía se hubiera visto en vivo, en directo y sin censuras en Australia.

Y con sólo cinco minutos de google.

¿Alguien le podría enseñar a Iker a usarlo, por favor?