lunes, mayo 05, 2008

La luna en directo

Hace un par de semanas, Cuarto Milenio dedicó un reportaje a la conspiración lunar... Esta vez tocaba decir que sí se llegó la Luna. Es lo que tiene Cuarto Milenio, que un día defiende que el hombre no llegó a la Luna, y otro que sí, pero que vieron selenitas que se ocultaron al público. Esta evidente contradicción no parece ser aliciente suficiente para que el capitán de la nave del misterio investigue (de verdad) y esclarezca cual de las dos versiones es verdadera, dado que ambas no pueden serlo simultáneamente.

La conspiración de ese día estaba relacionada con un tal Alan Davis, al parecer ingeniero de telecomunicaciones al servicio de la pérfida NASA, que el día del alunizaje del Apollo XI tenía la importante misión de ser el primero en recibir las imágenes que emitían los astronautas, registrando ese pequeño paso para el hombre y grande para la humanidad, pero que según Davis, ya habían dado los extraterrestres.

Sin entrar en mucho detalle (por aquí pueden ver un resumen, y si les interesa, por Youtube seguramente esté el video), Alan Davis presuntamente recibía las imágenes directamente desde la Luna en un centro de control en la isla de Antigua. Antes de enviarlas a Houston, para su libre distribución al mundo mundial, se introducía un retardo de 10 segundos, para eliminar escenas que no fueran apropiadas. Y esas escenas resultaron ser construcciones alienígenas en la Luna.

¿Verdad o ficción? ¿Iker Jiménez sigue con su habitual rigor informativo?

Hace ya varios años , cogí una película del videoclub que me pareció intersante por el título y la sinopsis: "La luna en directo" (The Dish, en su título en inglés):

Un observatorio de Australia resulta ser encargado de recibir las primeras imágenes enviadas desde la Luna, y enviarlas a Houston. Si la historia es real, el tal Davis, en Antigua no parece pintar mucho. Así que recordando ahora la película, inicio una gran himbestigación de sillón y guguel, y que sean los electrones los que hagan los kilómetros por mí.

Efectivamente, a película está basada en los hechos reales. El observatorio que recibió las primeras imágenes de la Luna está situado en el pequeño pueblo de Parkes, en Australia. Tienen un observatorio equipado con una gran antena parabólica ("The dish") , y una página web. Buceando en ella (no mucho la verdad) , se puede encontrar la sección dedicada a su colaboración en el proyecto Apollo XI, y un artículo dedicado a las transmisiones de televisión.

Es un artículo interesante, para quien le interese la parte técnica. Las imágenes eran enviadas en un formato específico (Slow Scan TV, SSTV), que era necesario convertir a un formato más stándard para su difusión en televisión. Esta conversión se hacía en Australia, antes de enviar las imágenes a Houston. En otro rinconcito muestran la diferencia entre la imágene recibida en SSTV, y la imágen una vez convertida (que perdía nitidez)





Tras la conversión, las imágenes se enviaban a Houston donde se introdocía un retardo de 6 segundos. Sin embargo, en Australia, la imagen se transmitía directamente tras la conversión, sin esperar la transmisión a de Houston. En Australia vieron el alunizaje 6 segundos antes que el resto del mundo.

Si se hubiera filmado alguna anomalía, alguna construcción selenita, algún extraterrestre haciendo burla a la cámara... los australianos lo hubieran visto

No sé si el tal Alan Davis era o no ingeniero de la Nasa. No se si estuvo en un centro de control de la NASA en Antigua. Pero sí sé que no fue el primero en recibir las imágenes, que él no introducía ningún retardo en las imágenes, y que cualquier anomalía se hubiera visto en vivo, en directo y sin censuras en Australia.

Y con sólo cinco minutos de google.

¿Alguien le podría enseñar a Iker a usarlo, por favor?

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lunes, abril 14, 2008

El gran pollo zombi

Para celebrar el tercer aniversario de la apertura de este antro de perversión, nada como un viajecito en busca del misterio. Y lo encontramos esta vez en la ciudad alemana en territorio francés de Estrasburgo. Sí, es alemana. Lo que pasa es que se la ha quedado Francia, pero la estética de la ciudad es claramente germánica. Incluso los nombres de las calles están en alemán, con subtítulos en francés.

Pues allí andaba yo, calándome bajo la pertinaz lluvia, en busca del misterio, visitando los edificios europeos, hasta que llegué al zoo en el parque de l'orangerie.

Allí estaba. Parecía dormido, pero una cuidadosa inspección ocular cercana me reveló una aterradora realidad, la mirada totalmente en blanco de este pollo...

...tan característica de los zombis.

Esto si es un documento espeluznante, y no la foto de los albornoces de Iker Jimenez.

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viernes, abril 04, 2008

La acrobacia del pentágono según un experto

Hemos hablado anteriormente del vuelo 77 que se estrelló en el Pentágono, y concretamente de la maniobra previa que el terrorista Hani Hanjur hizo: Un giro en espiral descendente de 330º. Una maniobra que algunos conspiranoicos decían imposible porque llevaba el avión a límites físicamente imposibles, como el de sufrir aceleraciones de hasta 10g. Demostramos que era mentira, y que la maniobra no tenía ningún tipo de exigencia respecto al avión. De hecho, era más suave que el llamado “giro estándar”.

Aún así, de vez en cuando aparece alguien diciendo que esa maniobra era imposible de ejecutar por un piloto que apenas podía controlar una avioneta Cessna. Mayormente, porque se lo ha leído a algún experto que dice ser piloto. Así que alguien todavía podría pensar que a pesar de ser una maniobra poco exigente con el avión, quizás se necesite algún tipo de control hábil sobre el aparato.

Expertos hay muchos, y de todo tipo. Y los conspiranoicos argumentan que si tantos expertos dicen lo mismo, algo de razón tendrán. Hay una anécdota de Einstein, cuando éste renegó de Alemania por causa del régimen nazi, el gobierno alemán juntó a 100 científicos que firmaron un escrito diciendo que la teoría de la relatividad era incorrecta. Einstein ironizó y dijo:

-¿Y por qué 100?. Con uno sólo que tuviera razón hubiera bastado.

Giulio Bernacchia es un experto. Ha escrito el recomendable artículo “¡Oh, no!¡Otro experto!”. Lleva volando desde 1979, primero como piloto militar, y luego civil. Tiene experiencia como instructor de simulador y examinador, y actualmente tiene rango de capitán de Boeing 747 Jumbo. Y lo demuestra enseñando sus licencias.

Escribí a Giulio para preguntarle acerca la increíble “acrobacia” de Hanjur, dado que en el artículo mencionado se centra más en cómo pudo pilotar el avión desde que lo secuestró hasta que lo estrelló. Lo escribió antes de que se publicaran los datos de la caja negra, por lo que no tenía los datos referentes al giro. Sus respuestas son claras y simples, y por su interés, le pedí permiso para publicarlas en el blog. Aquí está la correspondencia que tuvimos (originalmente en inglés)


Estimado Giulio

Supongo que estarás harto de emails respecto a tu artículo “¡Oh, no! ¡Otro experto!”, u otras preguntas acerca del avión que se estrelló en el pentágono, así que intentaré no robarte mucho tiempo.

En el acercamiento final del AA77 al pentágono, el secuestrador hizo un giro descendente hacia la derecha de 330º. Algunos teóricos de la conspiración dicen que tal giro es imposible de hacer para alguien que “apenas sabía volar una Cessna” (¡¡algunos incluso dicen que el avión sufrió fuerzas tan altas como 10g!!). Hice mis cálculos tomando los datos del informe del NTSB "Flight path study of AA77", y el giro no me pareció tan difícil: una media de 1.6 grados por segundo, y apenas 1.1g de fuerza. He leído en algún lado que un “giro estándar” se hace con una tasa de 3 grados por segundo. Tengo una duda sobre si el descenso podría haber hecho el giro un poco más difícil.

Así que mi pregunta es si ese giro en descenso de 330º lo pudo hacer el secuestrador, con la poca experiencia que tenía.

También, me gustaría preguntarte por cómo de realistas son los simuladores de PC como el de Microsoft, o X-Plane?? (quiero decir, si soy capaz de mantener volando un avión y hacerlo girar en el PC, ¿podría mantener un avión real también en vuelo, incluso si no se hacer giros coordinados, ni pasar un examen de la FAA?)

Gracias por tu tiempo

Julio



¡Hola Julio!

Aviso: ¡¡¡Este va a ser un email largo!!!!

No te preocupes por las molestias, siempre es interesante intercambiar opiniones. En mi artículo menciono un giro a la izquierda, porque en ese momento es lo que se pensaba que había ocurrido.

Después se descubrió, como mencionas, que Hanjur hizo un giro descendente hacia la derecha.

Todo lo que hizo Hanjur aquel día fue hecho de forma muy ruda, dejó la altitud de crucero (25000 pies) para llegar a 7000 pies en 35 millas, cuando un descenso bien planeado requeriría cerca de 10000 pies (la regla de oro es 300 pies por cada milla náutica). Mantuvo 7000 pies hasta 3.5 millas (el documento del NTSB no especifica si son náuticas o terrestres, pero es no importa mucho), así que de muy bajo, se fue a demasiado alto. Estaba alrededor de 6000 pies más alto, en una posición desde la cual probablemente el avión hubiera sido aerodinámicamente incapaz de descender lo suficientemente rápido para chocar con el pentágono, al estilo de un Stuka. Un cálculo aproximado: perder 7000 pies en 3.5 millas, yendo a, digamos, 300 nudos (5 millas por minuto). Eso hacen 0.7 minutos para perder 7000 pies, lo que hacen 10000 pies por minuto de tasa de descenso. Eso es DEMASIADO, y se podría hacer (quizás) sólo con un control AGRESIVO, operando simultáneamente inclinación, potencia, frenos de velocidad, y quizás el tren de aterrizaje como dispositivo de fricción. Demasiado para un piloto mediocre sin experiencia en un gran reactor.

Así que Hanjur decidió hacer lo que un piloto novato haría, lo fácil, un giro descendente, lento y abierto, de casi 8 kilómetros de ancho, que requería , como encontraste, una inclinación de 30 a 40 grados y algo más de 1 g con poco. Un giro descendente es en cierta forma más fácil que un giro nivelado, ya que no tienes que mantener la altitud, lo que requiere una buena técnica de comprobación (mirar los instrumentos en un orden concreto, e interpertar lo que dicen), junto con una buena técnica de corrección (transformar las lecturas de los instrumentos en los controles, incrementando/disminuyendo inclinación vertical y lateral según se necesite, y de una forma coordinada).

En un (rudo) giro descendente simplemente inclinas la palanca de control, miras fuera para ver dónde vas, y te aseguras que las indicaciones de velocidad vertical permanecen dentro de límites de seguridad, tirando un poco cuando vas muy rápido, y soltando cuando no. No vigilas ningún parámetro en particular, así que es mucho más fácil.

Si intentas un giro nivelado, TIENES que volar con un parámetro fijado, que es una posición fija respecto del horizonte afuera.

Así que Hanjur termina su giro abierto, que el FDR dice que fue hecho un poco brusco, cómo se esperaría de alguien que no es un buen piloto. A 2000 pies y a 4 millas (todavía un poco alto, otra indicación de que no hizo el giro tan bien), aumenta la potencia, y tira hacia abajo, lo que quiere decir que empuja la palanca hacia delante. Su técnica de control es mala, así que lucha con el avión que quiere levantar el morro a medida que aumenta la velocidad, y termina sobrecontrolándolo, y yendo demasiado bajo, tirando farolas, machacando paredes bajas, e impactando el generador. Un piloto profesional hubiera planeado su descenso desde 25000 pies, e impactado el objetivo a un ángulo elevado en el techo, o llegando a baja altura, (más difícil) esquivando todos los obstáculos.

Hanjur hizo todo lo que un novato hubiera hecho, y eso encaja perfectamente con su perfil.

Respecto a la pregunta sobre simuladores de vuelo, Hanjur se encontró con un avión estable en autopiloto, y sólo necesitaba pulsar unos pocos botones en una secuencia apropiada, para hacer que EL AVION navegara a la zona del objetivo. Un FMS es como un navegador de coche TomTom con muchas otras funciones; yo necesito conocer TODAS ellas, Hanjur sólo necesitaba conocer un par de las simples.

Un niño, sacado de su habitación donde ha volado 4000 horas en su simulador de vuelo de PC, aún tendría AÑOS de estudio por delante para, para llegar a ser un piloto DE VERDAD, pero bostezaría durante la semana en las clases donde un instructor usa un PC para mostrar como operar un FMS (eso es lo que hacen las aerolíneas)

Así que, si tienes (1) la "sensación de volar" a través de lecciones de vuelo reales, si tienes (2) algo de tiempo en simulador de un gran reactor( el tipo no es tan importante, siempre que sea "uno grande" para sentir la inercia respecto a una Cessna), si (3) has estudiado las dos o tres secuencias de botones en un PC, sabes todo lo que necesitas para tomar el control de un avión en autopiloto, dirigirlo a un objetivo inmóvil, volarlo manualmente recto y nivelado durante sólo 5 minutos, hacer un giro chapucero en descenso, y estamparte contra un objetivo inmenso, arreglándotelas para acertar por los pelos, y casi caer en el césped.

Hanjur tenía todo lo de arriba, unos CIENTOS de horas de vuelo, e incluso si estás absolutamente por debajo de la media (según el estándar de la FAA...) ¡ciertamente sabes como hacer girar un avión!

Espero que no te haya aburrido mucho, y he contestado todas tus preguntas.

Gracias por escribir,
ciao Giulio


La acrobacia imposible no era tan imposible, y de hecho todo el vuelo se realizó como se esperaría de un piloto con muy poca experiencia. Tan poca experiencia, que casi falla su objetivo, a pesar de tomar precauciones como no hacer un descenso en picado desde 7000 pies, que hubiera sido muy complicado. Y que no fuera hábil pilotando no quiere decir que no estudiara, buscara y conociera los límites del avión que pilotaba. Por ejemplo, en una página de Boeing, accesible a todo el mundo, cuentan como la inclinación de un avión en más de 10º hacia abajo puede ser peligrosa. El picado desde 7000 pies, a 3.5 millas náuticas, requiere una inclinación de 18º

Los conspiranoicos quieren pensar que Hanjur se estrelló donde él quiso, cuando en realidad, se estrelló donde pudo.

Giulio señala tres aspectos necesarios para que Hanjur hubiera podido estrellar el avión.

1) Tener la sensación de volar. Hanjur la tenía. Sus instructores de vuelo que relatan que era mal piloto. Sería malo, pero sabía cual era la sensación de pilotar una avioneta..

2) Tiempo de simulador de un reactor. Hanjur lo tuvo. Probó los simuladores de la Pan Am International Flight Academy en Eagan.

3) Saber manejar el navegador del avión. Algo que se puede aprender en casa con un PC y un simulador como Flight Simulator de Microsoft, o X-Plane

Resulta curioso que los mismos argumentos que los conspiranoicos usan para intentar demostrar que Hanjur no sabía pilotar (básicamente, que sus instructores dijeron que era mal piloto), en realidad lo que demuestran es que Hanjur estaba intentando aprender a hacer lo que dicen que no hizo. De hecho, el mismo instructor de vuelo que no le quiso dejar volar solo en una Cessna, cree posible que Hanjur estrellara el avión en el Pentágono.

Resumiendo, hay “gran cantidad de expertos” que dicen que Hanjur no pudo pilotar un boeing. Hay al menos uno que argumenta cómo pudo hacerlo, a pesar de ser novato. Las pruebas objetivas dicen que las maniobras que realizó eran muy simples, aunque hechas de forma chapucera. Y que Hanjur intentó adquirir los conocimientos necesarios para pilotar el avión.

La cantidad de expertos que digan una cosa u otra, no importa. Importa quien tiene razón, y las pruebas le dan la razón a Giulio Bernacchia.

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lunes, marzo 24, 2008

WTC:Física para un colapso

Aviso: Esta entrada el larga y densa. Hay datos numéricos, de los que no se presentan los cálculos. Esta misma entrada, con los cálculos incluidos, está escrita en este documento [.pdf]. Recomendaría una lectura tranquila del documento en vez de leer la entrada del blog, pero dejo la entrada por aquellos que no estén interesados en los cálculos, o prefieran una lectura en diagonal.



Introducción

Parafraseando a Paul Dirac, podríamos decir que

Ciencia es coger conceptos complicados e intentar hacerlos fáciles. Lo contrario es charlatanería



Y es que para dar una respuesta basada en ciencia a un fenómeno o situación, es necesario entender el asunto con cierta profundidad. Sólo así se puede presentar un escrito lo más simple posible, pero que no tiene garantizado que sea fácil de entender. Un día, un alumno le dijo a Dirac en clase:

- Esa explicación es la misma que da usted en su libro, pero es muy complicada. ¿Podría por favor, intentar explicarlo de otra manera más sencilla?



Su respuesta fue:

- Si en el libro lo escribí así, y así lo cuento hoy, es porque no he encontrado una manera más fácil de explicarlo



Explicar y entender por qué el colapso de las torres gemelas es posible, requiere hablar de física de materiales, muelles y energías varias (“intentar hacer fácil lo complicado”). En cambio, decir que las torres fueron demolidas con cargas explosivas, presenta una solución de entendimiento rápido y simple, pero que encubre que la complejidad de tal acción hace que la solución más sencilla sea realmente la explicación del colapso (“hacer complicado lo fácil”)

Toda esta introducción es sólo para advertir de que el escrito que va a continuación es largo y requiere el esfuerzo por parte del lector de ser pensado, entendido y asimilado.

No encontré una forma más sencilla de explicarlo.

Física de materiales: la ley del muelle

La física de materiales es una rama que estudia las propiedades mecánicas de los materiales, como son su dureza, resistencia, su comportamiento ante fuerzas externas ejercidas sobre ellos, y cómo estos materiales pierden esas mismas propiedades.

Un material es un conjunto de átomos dispuestos de forma ordenada (la mayoría de las veces). Los átomos se colocan en las posiciones donde permanecen en un equilibrio estable, de forma que cualquier intento de cambiarlos a otro lugar requiere aportar una fuerza. Si esta fuerza no es suficiente, cuando cesa los átomos vuelven a su sitio original. Este comportamiento microscópico tiene su traducción al mundo macroscópico en variaciones de tamaño del material. Al aplicar una fuerza, éste se deforma alargándose o encogiéndose (según el sentido de la fuerza aplicada), y si no es suficiente, entonces al cesar la fuerza el material recupera su tamaño original. Es el comportamiento que todos reconocemos en un muelle, pero que es común a todos los materiales, aunque el efecto no sea tan visible.

Este tipo de comportamiento en que la fuerza deforma de manera no permanente un material, se denomina elástico. Si en cambio, la fuerza es suficiente como para hacer cambiar de posición a los átomos, entonces la deformación del material será permanente, y estamos hablando de un comportamiento plástico. Cuando un material se deforma plásticamente, en realidad está perdiendo sus propiedades originales. Se ha alejado a los átomos de sus puntos de equilibrio, y éstos buscan uno nuevo a través de la formación de dislocaciones y fracturas. El material se vuelve más frágil y débil. Si un muelle se estira demasiado, termina por deformarse y deja de ser un muelle. Un material deformado plásticamente, no recuperará sus propiedades elásticas.

Lo que determina el comportamiento elástico o plástico es la cantidad de fuerza empleada. El rango de fuerza que se puede emplear, manteniendo las propiedades elásticas de un material dado, puede depender de muchos factores. Uno es la temperatura. En la siguiente gráfica se muestra el comportamiento del acero a distintas temperaturas:




Obtenida del estudio de la FEMA (Federal Emergency Management Agency) “World Trade Center building performance study” (Anexo A).

En el eje y está representada la presión (fuerza por unidad de superficie) o tensión (stress) que se aplica a un material. En el eje x se representa la deformación (strain) relativa: este valor multiplicado por 100 representa el tanto por ciento que ha variado el tamaño. Para una barra de 1 metro de largo, una deformación de e=0.02 representa una variación de 2 centímetros (el 2%).

Todas las curvas se caracterizan por dos regiones: una primera que es aproximadamente una recta. Es la zona elástica, donde la deformación es proporcional a la tensión ejercida. Esta es la conocida como Ley de Hooke, que es la misma que describe el comportamiento de un muelle:



F=-kDx



donde F es la fuerza aplicada, k una constante propia del material, y Dx es la diferencia entre el tamaño original (x0), y el tamaño actual (Dx=x-x0, mientras que e se define como e=Dx/x0). El signo menos significa que la fuerza con que responde el material va en sentido contrario a la fuerza F ejercida. La Ley de Hooke es importante porque muchas situaciones físicas se pueden describir matemáticamente por expresiones similares.

La segunda es una zona más plana, que representa la zona plástica. En realidad, es una zona que indica que una vez pasado un valor límite de fuerza, se puede obtener cualquier deformación sin necesidad de hacer más fuerza, o incluso el material puede romperse. El material en esta zona ya no tiene las mismas propiedades de resistencia que antes, y cuando deje de aplicarse la tensión, el material permanecerá con esa deformación. Tal y como se ve en las curvas, la zona elástica, y la máxima fuerza que se puede ejercer sin deformar plásticamente el acero, dependen de la temperatura. Cuanto menor sea la zona elástica, y cuanto menor sea la presión máxima que se puede aplicar, entonces peor resiste el acero a una tensión dada. A 20ºC, el acero aguanta hasta 300N/mm2, pero a 600ºC, no llega a 100N/mm2, 3 veces menos.

La deformación puede ocurrir de diversas formas. La más común es la deformación axial. Si se aplica una fuerza en vertical, la deformación será igualmente en ese eje. Aunque puede ocurrir una deformación en los otros dos ejes cartesianos, que no vamos discutir aquí. Se habla de tensión compresiva cuando se está comprimiendo, y tensión expansiva cuando se está estirando

Otro tipo de deformación es debida a la cizalladura. Al igual que para la tensión axial, la tensión de cizalladura también obedece a una ley de Hooke en el rango elástico, con su propio coeficiente k, pero la deformación no se expresa como una variación del tamaño, sino del ángulo que forman los ejes. Es por ejemplo, el tipo de deformación que se hace al doblar una barra



Respuesta frente a una carga estática

Pongamos que tenemos una barra de acero a 20ºC. ¿Qué resistencia tiene? La gráfica de tensión – deformación anterior nos sirve para hacernos una idea. Si miramos la zona elástica, es una recta que alcanza un valor máximo de tensión alrededor de 300 N/mm2. Este es el valor máximo de tensión axial que puede soportar el acero, y que le hace tener una deformación de 0.0035 (0.35%). Es decir, una barra de 1 metro de largo, variaría su longitud en 3.5 milímetros. Es una deformación muy pequeña. Y para conseguirla se requiere aportar una tensión inmensa. Una tensión de 300 N/mm2 son 3e8 N/m2. La presión atmosférica es de 1e5 N/m2. Es decir, se necesita ejercer una presión 3000 veces mayor que la atmosférica para llegar al límite elástico del acero.

Y eso es mucho. Por ejemplo, la presión que se alcanza en el fondo de la fosa de las Marianas (11 km de profundidad) es de 1e8 N/m2, 1000 veces mayor que la atmosférica, pero 3 veces menor de la máxima que aguanta el acero.

No dispongo de datos para la cizalladura, pero es intuitivo ver que la resistencia a cizalladura es muchísimo menor. O al menos, que es muchísimo más fácil de conseguir la tensión necesaria para vencerla. La deformación permanente por cizalladura, lo que más comúnmente conocemos por “doblar”, se puede hacer gracias a la ley de la palanca. Una palanca nos permite levantar pesos elevados aplicando una fuerza mínima. La poca fuerza que nosotros aplicamos en el extremo largo de la palanca, se convierte en el extremo corto en una fuerza mucho mayor… en un material idealmente rígido.

En una palanca real, ésta se dobla por su punto de apoyo. Si el objeto a levantar no es muy pesado, la deformación será elástica, el material la contrarrestará haciendo una fuerza en sentido contrario, y se levantará el peso. Pero si el objeto es demasiado pesado, la fuerza hecha en el extremo largo hará que el material no responda con la suficiente fuerza contraria, se sobrepase el límite elástico, y que la barra se doble permanentemente, o que incluso se rompa.


Este es el mecanismo que se usa habitualmente para partir, cortar o romper materiales: Una tabla se coge por los extremos, y se dobla. En el centro de la tabla aparece una deformación que termina por romper.



Resistencia frente a una carga dinámica

Una barra de acero es realmente muy resistente frente a una fuerza ejercida a lo largo de uno de sus ejes, producida por ejemplo por una masa depositada en su parte superior. No lo es tanto para una deformación de cizalladura: es más fácil doblar una barra que comprimirla. Pero, ¿cómo de resistente a la compresión sería frente a una masa que cae con una velocidad dada?

Se puede hacer una pequeña prueba, que da unos resultados que no sorprenderán a nadie, pero que mirados en este contexto revelan que esa resistencia no es tan elevada como se pudiera pensar:

Las latas de refresco están hechas de aluminio y sus paredes son muy finas. Son fáciles de doblar, arrugar y romper. Y sin embargo, pueden aguantar el peso de una persona de 90 kilos. Seguro que más de uno en su juventud ha hecho la prueba.

Pero, si dejamos caer un adoquín de sólo 5 kilos (¡casi 20 veces más ligero!), desde una altura de entre 30 y 40 cm, la lata se aplasta. Algún lector estará ahora diciendo:

- Pues claro ¡Qué te esperabas!

Seguro que a nadie le extraña este resultado, pero lo que viene a demostrar es que ¡no es lo mismo soportar una masa estática, que frenar una masa en caída!



La resistencia frente a tensiones compresivas axiales en estático puede ser muy elevada. Más de un lector recordará el programa ¡Qué apostamos!, con el omnipresente Ramontxu, y la bióloga más famosa de España; y alguno incluso recuerde aquella apuesta en la que se colocó un tractor ¡sobre 4 macarrones!

Pero cuando la masa se halla en movimiento, la cosa es radicalmente distinta. Una masa en caída posee una energía cinética que una carga estática no tiene, que es proporcional a la masa, y al cuadrado de la velocidad. Cuando la masa choca, parte de esta energía es disipada por el material como deformación elástica primero, y plástica después. En este caso, la lata de refresco aguanta a una persona de 90 kg, pero ha bastado un adoquín de 5 kg con casi 20 J de energía cinética para aplastarla.

Energía necesaria para deformar por compresión el acero

Sabiendo pues que la respuesta frente a una masa en movimiento es distinta a la de una estática, hay que plantearse cual es la energía necesaria para llegar deformar plásticamente el acero que soportaba a las torres gemelas.

Partimos de la Ley de Hooke. Lo primero es determinar la constante k. Los datos que se obtienen de la primera gráfica son que el límite elástico se alcanza con una tensión de P0=3e8 N/m2, y una deformación relativa de e0=0.0035. Suponiendo que todas las columnas están intactas, la tensión de compresión se reparte entre todas ellas de forma proporcional a su superficie. Matemáticamente, es equivalente a tener una sola columna con un área total igual a la suma de todas ellas, y así vamos a tratar el problema.

Cada piso del WTC poseía 236 columnas de acero en el perímetro exterior, con una sección de 0.0184 m2 cada una. Las columnas del núcleo eran 47, con una sección de 0.1236 m2. Esto hace una superficie total de 10.15m2 sobre la que descansaba cada piso. La altura de cada piso era de 3.79 metros. Con estos datos, se puede determinar la constante k de la Ley de Hooke, que es k= 2.3e11 N/m.

Conocida la constante, se puede hallar ahora la energía que es necesaria suministrar para que las columnas se compriman un 0.35% (es decir, que alcancen el límite elástico). El resultado es U=2.02e7 J. Esto son 20 millones de Julios, un millón de veces más que el adoquín de 5 Kg del ejemplo de la lata de refresco, dejado caer desde 40 cm.

La pregunta es: ¿podrían uno o varios pisos del WTC desarrollar más de esa energía durante su caída? Si fueran capaces, entonces serían capaces de debilitar las columnas que soportan el piso inferior con el que chocan, y hacer que el colapso piso a piso sea posible.

Modelo de colapso: conservación de energía

El modelo del colapso tiene en cuenta la conservación de momento cinético. Cuando un piso choca con el inferior y lo arrastra consigo, la masa total del bloque que cae ha aumentado, y por tanto, la velocidad ha tenido que disminuir. En concreto, la velocidad tras el choque se puede expresar así:



v2=v1·n/(n+1)



siendo n el número de pisos que forman el bloque de caída, v1 la velocidad antes del choque, y v2 la velocidad después del choque.

Sin embargo, cuando miramos el balance energético (la energía antes y después del choque), resulta que la energía no se conserva. Si se conservara, la diferencia entre las situaciones antes y después sería exactamente 0, pero en cambio, se encuentra que



E1-E2=E1/(n+1)




Llamaremos a esta cantidad Q. Es una cantidad positiva, lo que quiere decir que la energía cinética del nuevo bloque surgido después del choque es menor que la del bloque antes de chocar. ¿Dónde se ha ido el resto de energía? Se emplea en deformación compresiva de los soportes para provocar el colapso.

La energía cinética E1 aumenta según avanza el colapso. Q es una pequeña fracción de E1, cuyo valor también crece a medida que avanza el colapso. Es decir, que si en el primer choque hay energía suficiente para producir el colapso, en los siguientes choques va a haber más energía disponible todavía.





Esta gráfica lo muestra claramente. Se ve que partiendo de un colapso desde el piso 93 del WTC1 (el primer bloque que cae tiene por tanto 17 pisos), la energía Q aumenta cada vez más. Q es muy pequeña comparada con E1 y E2, pero aumenta según caen los pisos. Si Q es suficiente como para hacer colapsar el piso 92, entonces también hay suficiente en los siguientes choques para hacer colapsar el piso 91, 90, 89… etc

Una vez comenzado el colapso, la única opción de frenarlo está en el primer choque. Si la energía sobrante Q es suficiente para vencer la resistencia de los soportes en el primer choque, entonces es imposible frenar el colapso.

Esto tiene su repercusión en la teoría de la demolición, porque demuestra que es innecesario llenar las torres de explosivos. Si se produce un colapso, éste es imparable, y no es necesario colocar bombas en los pisos inferiores. Es, complicar lo sencillo.

Para este análisis también es importante el resultado, porque hace que sólo sea necesario analizar el primer choque, el del bloque que inicia la caída con el piso inferior. Analicemos pues la caída del WTC1. El bloque inicial consta de 17 pisos (el colapso empieza en el piso 93 de 110). Por lo que su masa es de 17•m, siendo m la masa media de un piso. La distancia al piso 92 es de 3.79 metros, que recorre en 0.88 s, alcanzando una velocidad v1=8.61 m/s.

La energía cinética antes del choque, que depende de la masa media m, es E1=630.1•m Julios. La energía después del choque es E2=595.1•m Julios, y por tanto, la energía sobrante Q=35•m Julios.

No he querido sustituir los valores conocidos de m y calcular directamente Q, para calcular otra cosa, que da una idea sobre la posibilidad de que ocurra el colapso: ¿Qué masa es la mínima necesaria para conseguir un colapso imparable con un bloque inicial de 17 pisos cayendo?. Esto es, calcular m tal que la energía Q coincida con la energía U=2.02e7 J, la mínima necesaria para alcanzar el límite elástico del acero.

Este valor es de sólo 577 toneladas. (11) Si todos los pisos tuvieran una masa mínima de 577 toneladas, sería suficiente para que la torre norte empezara un colapso desde el piso 93. Si fuera menor, entonces las columnas lo hubieran frenado.

La masa media de cada piso del WTC era de 4600 toneladas, 8 veces más, lo que quiere decir que en el primer colapso, el bloque de 17 pisos tenía 8 veces más energía que la necesaria para sobrepasar el límite elástico de las columnas de acero.

La resistencia del acero se sobrepasaba con creces por la energía cinética del bloque en caída. El colapso era inevitable.

Se puede calcular otro dato interesante: si el bloque inicial hubiera sido de un sólo piso, ¿qué masa debería tener éste para producir el colapso?. Esta masa es de 1000 toneladas, más de 4 veces menos que el peso promedio real. Es decir, la caída de un sólo piso también hubiera producido un colapso imparable.

Modelos y realidad

Los modelos tratan de describir esquemáticamente una realidad. No tratan de describirla “al detalle”, sino que se asumen simplificaciones por varios motivos:

El primero es por una mayor simplicidad de cálculos, porque es simplemente imposible tener en cuenta hasta el más mínimo detalle por la complejidad de los cálculos; el segundo, porque muchas veces los detalles no aportan diferencias significativas. El objetivo de un modelo puede ser obtener una respuesta aproximada, y para eso no hace falta modelar hasta el más mínimo detalle. En todo caso, algunos se pueden incluir a posteriori para refinar el resultado, lo que puede tener sentido si la observación tiene un margen de error pequeño, y la primera estimación no resuelve el problema.

Otro motivo para simplificar un modelo es que puede servir para hacer un modelo más exigente que la realidad, por lo que si el modelo exigente predice un colapso, una realidad menos exigente colapsará con toda seguridad.

Sin embargo, estas simplificaciones no son caprichosas, y hay que justificarlas adecuadamente. Si las justificaciones son correctas, y si la estimación coincide con la observación dentro del margen de error, se puede considerar al modelo una descripción veraz de la realidad, por muy esquemática o simple que parezca: no importa, porque lo principal sí está tenido en cuenta.

En el modelo del colapso piso a piso, se asumen las siguientes:

- Los pisos que caen arrastran a los siguientes, teniendo en cuenta la conservación de momento cinético. Esto supone que la resistencia de las columnas de sujeción es despreciable, y no van a detener el colapso. Se ha justificado que una vez iniciado el colapso, es imposible detenerlo por el aumento de energía cinética. También se ha justificado que el primer choque contiene 8 veces más energía que la necesaria para vencer la resistencia a la compresión de las columnas en el WTC1. En el WTC2, el bloque que inicia la caída es aún mayor, y dispone por tanto una energía también mayor para hacer colapsar la estructura. Existe sin embargo, otra justificación para despreciar la resistencia de las columnas, que veremos más adelante.

- Hemos supuesto que todas las columnas fallan al mismo tiempo, considerando una única columna. Si consideramos columnas separadas, en las que la tensión se reparte proporcionalmente a su área, la resistencia de cada una de ellas individualmente es menor. La rotura de alguna de ellas produce que a las demás se las exija de pronto aguantar más carga de la prevista, facilitando aún más su ruptura.

- La caída se hace totalmente en vertical, produciendo única y exclusivamente fuerzas compresivas. Esto no es cierto, porque en cuanto haya una caída no vertical, la fuerza se descompondrá en dos partes: tensiones puramente verticales, y tensiones puramente horizontales donde aparecerán tensiones de cizalladura, que ya hemos discutido son más fáciles de producir para conseguir deformaciones plásticas. Esta simplificación está introduciendo una exigencia en el modelo mayor que en la realidad, ya que el fallo por compresión es el que exige una mayor inversión de energía.

Las simplificaciones del modelo están justificadas. Si el modelo predice que el edificio puede caer sólo por los fallos provocados por tensión compresiva de cargas dinámicas, un edificio real que está sometido a tensiones compresivas y de cizalladura de esas mismas cargas dinámicas también se va a caer.

La estructura real del WTC

Hemos visto que una estructura resiste mejor cargas estáticas, que masas que caen. Y además, que es más sencillo producir deformaciones de cizalladura (“doblar”) que deformaciones por compresión (“aplastar”).

Otra suposición implícita en el modelo del colapso es que los pisos del WTC estaban asentados sobre las columnas, y que éstos además son idealmente rígidos, es decir, que son indeformables, de forma que al caer producen tensión compresiva sobre las columnas en que están asentados. La única justificación de esta simplificación es poder asumir que toda la tensión la van a recibir las columnas, y así calcular su efecto sobre ellas. Sin embargo, los pisos en realidad no estaban asentados sobre las columnas, sino colgando de ellas (tanto de las paredes exteriores como del núcleo). Es otra simplificación que hace al modelo más exigente que la realidad.





¿Qué supone este diseño? Que las tensiones que tienen que soportar las columnas no son verticales, sino que tienen componentes de cizalladura.

El piso tiende a caer por gravedad. Su peso se reparte entre los apoyos en las columnas exteriores de la pared, y las interiores del núcleo. Al no estar apoyado sobre la base de éstas, sino en salientes o anclajes, el piso tira de las columnas hacia el interior. En principio, es una estructura en que los pisos sujetan las columnas que los sujeta. Digamos que pisos y columnas se sostienen mutuamente.

El error conspiranoico está en simplificar demasiado, y suponer que la única forma posible que tiene de colapsar el edificio es a través de aplastar las columnas que soportan a los pisos, porque éstos son indeformables. Pero una estructura es tan resistente como lo es su punto más débil. Cuando cae la masa de escombros, no lo hace sobre las columnas, sino sobre el piso de debajo. El piso trata de hundirse, apareciendo deformaciones de cizalladura en él, y éste a su vez tira de las columnas hacia dentro. La fuerza total que sienten las columnas se descompone en dos partes: una parte vertical, que produce la tensión compresiva pura, y otra horizontal, que provoca una tensión de cizalladura.

De forma que hay varias posibilidades para que la estructura ceda y colapse




Primero, la tensión de cizalladura en las columnas, debido a que el piso que se hunde tira de ellas hacia dentro, sumado a la tensión de compresión hace que la estructura pueda finalmente doblar las columnas, y ser engullidas hacia dentro.




Otra forma de rotura se puede dar en el suelo del piso, deformado por la presión que hacen los escombros al caer. La tensión puede terminar por romper el piso (compuesto de acero y hormigón), sin necesidad de doblar, aplastar o romper las columnas. Es, la otra razón mencionada por la que se puede despreciar la resistencia de las columnas: porque no son las columnas las que ceden.

En este último caso, varios tramos de columnas permanecerían relativamente intactas en pie, aunque inestables (como lo estaría un lápiz fino y largo colocado en vertical) sin la sujeción que daban los pisos. Y de hecho, en los videos se ven partes de la pared exterior y de las columnas interiores que aguantan en pie varios segundos después del derrumbe, mostrando que este tipo de rotura ocurrió.





Terminamos al fin

Hemos visto cómo se puede modelar la dinámica del colapso de las torres gemelas usando ecuaciones conocidas de física general. Para poder realizar cálculos, es necesario realizar simplificaciones, las cuales están perfectamente justificadas en base a la física de materiales.

La resistencia de las columnas tiene una gran dependencia con la temperatura. La resistencia a 600ºC (temperatura estimada del incendio tras el choque de los aviones) es 3 veces menor que la del acero a 20ºC. Los aviones que impactaron eliminaron varias columnas exteriores, y posiblemente dañaran las interiores, haciendo que las fuerzas para soportar la masa de los pisos tuviera que repartirse entre el resto de las columnas intactas. La más que probable no homogeneidad en el nuevo reparto de fuerzas y tensiones (tanto de compresión, como de cizalladura), junto con el debilitamiento por temperatura de la resistencia de las columnas, y soportes de los pisos, son una causa muy plausible del inicio del colapso.

No se puede descartar que hubiera algún derrumbamiento interno de uno o varios pisos, dejando a las columnas en pie, pero con peor sustento (las columnas sujetan a los pisos, y los pisos a las columnas). En ese caso, el derrumbe interior de los pisos podría haber empezado apenas uno o dos segundos antes de que se observara a la estructura exterior hundirse en las imágenes, y podría justificar alguna afirmación conspiranoica de que se oyeron explosiones (en realidad, colapsos) justo antes de la caída.

Una vez iniciado el colapso, la física predice que era imposible de parar, incluso si es un sólo piso el que lo inicia, y en el caso más exigente, que es suponer sólo tensiones verticales de compresión de las columnas. La estructura real es mucho menos exigente que el modelo, y la rotura de la estructura no tiene por qué darse únicamente en las columnas, como presuponen los conspiranoicos, sino también en los propios pisos. Si en el caso más exigente se predice un colapso, en la estructura real, el colapso está asegurado. El uso de explosivos para “ayudar” a la caída, aparte de injustificado, resulta ser innecesario.

A falta de otras evidencias, que después de varios años siguen sin aparecer, hay que concluir que las torres gemelas se desplomaron por el debilitamiento de la estructura como efecto de un incendio provocado por el choque de sendos aviones.


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jueves, marzo 13, 2008

WTC: ¿Demolición o colapso?

Los teóricos de la conspiración son gente que no acepta ni el más mínimo detalle de las versiones oficiales. Se duda de que un avión impactara en el pentágono, se duda de que los aviones fueran realmente secuestrados, y por dudar, se duda hasta de que el daño producido por los choques de los aviones en la torres gemelas (en adelante, WTC1 y WTC2 para las torres norte y sur respectivamente) se derrumbaran a consecuencia del incendio tras el impacto.

En los videos de los derrumbes aparentemente se aprecia cómo las torres caen en vertical. Aparentemente, porque hay mucho polvo tapando la zona que se está derrumbando. Esto da pie a los conspiranoicos para asegurar que las torres fueron demolidas controladamente. Sin embargo, el daño que se produjo alrededor, que devastó prácticamente todo el complejo del World Trade Center, atestigua que para ser controlada, la cosa se descontroló bastante. De hecho, se ve al inicio del derrumbamiento del WTC2, cómo el bloque superior se inclina hacia un lado antes de hundirse en la torre.


Bloque cayendo de forma lateral Y en el caso del WTC1, hay imágenes de las paredes laterales que aguantaron en pie unos segundos tras el derrumbe. Un control un poco raro de la demolición. Parte de la pared está aún de pie tras unos segundos ¿Qué pruebas tienen para mantener tan extraordinaria información? Uno de los argumentos es que las WTC cayeron en “caída libre”.

Es decir, si dejamos caer un objeto desde el piso 110 del WTC, éste tarda en caer 9.2 segundos. Si lo que cae es el propio piso 110, ese mismo tiempo es el que tardará en llegar al suelo. Sin embargo, en su camino debe encontrarse con el piso 109, luego el 108, etc… Los choques con estos pisos le restarían velocidad, y por tanto tardaría más en llegar al suelo. Por tanto, para una “demolición controlada” que haga caer todos los pisos del WTC en una “caída libre”, se hace necesario explotar cargas en momentos de tiempo exactos para evitar que los pisos que caen choquen con los pisos inferiores que empiezan a caer, y tienen una velocidad menor. Algo al respecto hemos discutido por el foro de 'Misterios de Todo a Cien'

La versión oficial, en cambio, sostiene que el colapso se produjo piso a piso. Es decir, un piso (o más correctamente, un bloque de pisos) comienza a caer, y se acelera en caída libre hasta llegar al piso inferior. En ese momento, se frena un poco, pero la inercia hace que ese piso colapse, y se añada a la masa que está cayendo, retardando el momento de tocar suelo.

Estos dos modelos de caída de las WTC se pueden simular usando física “del instituto”: sólo se necesita saber la fórmula de la caída libre, y en el caso del colapso, además la de conservación de momento cinético. Eso hemos hecho, y resumido en el siguiente vídeo, donde se simula el derrumbamiento del WTC1, que cayó a partir del piso 93, y se compara con lo que se observó en las cámaras aquel día.



Lo que se observa en las simulaciones es que el modelo de “caída libre” pone al edificio en movimiento de forma muy rápida. Es necesario que exploten las cargas de forma muy rápida en los pisos más altos, porque tienen mayor altura que recorrer. El resultado es que a los 2 segundos del inicio de la caída, tendría que haber explotado ya el piso 55, y todos los anteriores. Y el piso 1 explotaría a los 7 segundos y pico. Algo que claramente no se observa en las imágenes. Igual que tampoco se apreciaría (cómo sí se ve en los videos) que el bloque superior (los pisos 110 a 93 que comienzan la caída) se hunde en la torre antes de seguir la caída. Hundimiento del bloque superior al inicio del colapso Este hundimiento del bloque superior, en cambio, sí se aprecia en la simulación del colapso, porque es debido precisamente a que está cayendo, mientras los pisos inferiores están quietos hasta que chocan. Visualmente, el modelo del colapso es más parecido a la realidad. Otra cosa que se aprecia en las imágenes es cómo hay escombros que en caen por los laterales: estos escombros caen antes de que los pisos inferiores estén en movimiento, como se hubiera visto en la "caída libre" Escombros llegando al suelo antes de que los pisos inferiores colapsen La caída libre tarda 7 segundos en poner toda la torre en movimiento. Y 9.2 s hasta que el piso 110 llega al suelo. El modelo del colapso, en cambio, tarda 11.38 s en hacer que el piso 93 toque el suelo, y 12 en total para que el 110 llegue al final. Estos tiempos son más largos (pero no tanto como alguien podría pensar en un inicio) como cabría esperar del modelo del colapso.

Pero, ¿cuánto tardó el WTC1 en caer exactamente? según la comisión oficial del 11-S, el WTC2 cayó en 10 segundos. Según el NIST, el WTC1 tardó 11 segundos, y el WTC2 9. Existen también registros sísmicos de las caídas. Estos datos dan 8 y 10 segundos para el WTC2 y WTC1 respectivamente, los tiempos que duran las señales. Sin embargo, estos últimos datos hay que tomarlos con mucha cautela, porque hay que saber interpretarlos. Los datos sísmicos registran las vibraciones del suelo. La amplitud de estas oscilaciones depende de qué ha hecho temblar la tierra:


- Tenemos el movimiento de las torres mientras se derrumban, que se transmite al suelo. Eso depende la capacidad de la WTC para transmitir las vibraciones, que puede o no ser suficiente para la sensibilidad de los instrumentos.

- El impacto de una gran masa de escombros en el suelo.

- Recolocación de los escombros en huecos dejados en el apilamiento de los restos ya caídos.

- Tiempo que tardan en desaparecer la ondas

Eso como poco. Es un análisis complejo. 8 segundos es más rápido que una caída libre, y por tanto, un valor irreal para la caída.

Entonces, ¿cuánto tardó el caer el WTC?. Es muy difícil de saber, porque una polvareda oculta toda la escena. Además, está el apilamiento de escombros. Una estimación, a la vista de las imágenes, puede ser entre 10 y 15 segundos. Es muy difícil ser más preciso. En cualquier, son valores ligeramente superiores a la caída libre, y dentro de los valores de un colapso como el supuesto.

Otras personas, miden tiempos de hasta 15 y 22 segundos para WTC2 y WTC1 respectivamente:






Hay que tener en cuenta que los modelos presentados de caída no son válidos para los momentos finales: no tienen en cuenta la apilación de escombros. Son incluso, muy simplificados (que al fin y al cabo, para eso sirven los modelos: para describir de la forma más simple posible, y a la vez más veraz la realidad):

- Suponen que todas las plantas tienen igual masa, y ésta se concentra en un plano muy estrecho(infinitesimalmente estrecho)

- Cada planta cae entera y a la vez, no hay soportes, u otras cosas que hagan caer sólo media planta, o que hagan que una parte de la planta se retrase respecto de otra.

- La caída es totalmente vertical, y no se va a desviar hacia un lado.

Así que los tiempos sólo se pueden considerar a modo orientativo, o estimativo. Mi impresión personal y subjetiva, es que el derrumbamiento real es más lento que el modelo del colapso. Pero la simulación creo que sí deja claro que la diferencia entre un colapso, y una “demolición controlada” en “caída libre” es lo suficientemente grande como para decir que el colapso se acerca más a la realidad

Demolición controlada por colapso piso a piso

Este modelo del colapso es el mismo que ya han estudiado otras personas. Por ejemplo, aquí un escéptico lo hace[.pdf], y obtiene mis mismos resultados. También hay teóricos de la conspiración que se molestan en hacer las mismas cuentas, y obtienen el mismo resultado.

Es evidente que las cuentas están bien hechas. Pero este conspiranoico no cree en la “caída libre”, sino que cree que las columnas son suficientemente resistentes como para detener 17 pisos en caída. Así que la demolición consiste en que justo en el momento en que los pisos chocan con el inferior, una explosión elimina el soporte que dan las columnas, produciendo así el colapso.

El modelo del colapso no tiene en cuenta qué hace al piso inferior ceder para seguir colapsando, por lo que no da solución a si el colapso es natural porque las columnas no resisten lo que se le viene encima, o si hubo alguna 'ayudita' externa. El trabajo enlazado del escéptico entra posteriormente en esas consideraciones para determinar que una vez iniciado el colapso, no hay forma de pararlo.

Y nosotros lo haremos próximamente, por lo que les sugiero que se mentalicen para en la próxima entrada ver algunos chorizos matemáticos (y así también me doy tiempo para intentar que sean los menos y más claritos posibles)

Actualización(25/03/08): En la siguiente entrada se argumenta por qué las columnas no resistieron ante lo que se les venía encima: WTC: Física para un colapso

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