martes, junio 27, 2023

Manises: La orografía de Escombreras

Esta entrada es solo un sucinto resumen de un trabajo más largo y detallado que se puede leer en Academia.edu. Si te interesan los detalles, te recomiendo leerlo.
11 de noviembre de 1979, en torno a las 23 hora local (22 UTC), el vuelo TAE JK297 de Palma a Tenerife está en proceso de ascenso. Se encuentra entre Ibiza y Alicante, cuando el piloto ve dos luces rojas. Cree que puede ser un tráfico, pero la torre de control le dice que ahí no hay nada notificado. Finalmente, ante la percepción de peligro, el piloto se desvía y aterriza en el aeropuerto de Manises, en Valencia.

Fernández Peris escribió al respecto de este caso un detallado libro (El Expediente Manises, Fundación Anomalía, 1998), en el que llegaba a la conclusión de que las llamaradas de la refinería de Escombreras fueron las causantes de este avistamiento.

Quien más, quien menos, conoce tanto el caso Manises, como la solución propuesta. Otra cosa es que se comparta, pero nadie ha sido capaz de proponer una alternativa. El argumento habitual es simplemente apelar a la incredulidad:

¿Cómo van a confundirse pilotos experimentados?

Todos los pilotos conocen Escombreras, nadie las confundirı́a con un ovni.
Es el tipo de argumento que se suele oír o leer, pero la sola incredulidad no falsa per se la hipótesis.

Tan solo se ha esbozado en alguna ocasión un argumento que, de demostrarse, puede invalidar la hipótesis de Peris

En mayo de 2000, José Manuel García Bautista y Rafael Cabello publican un artículo en el que dicen reproducir el vuelo con un simulador de su propia creación.

Desde hace dos años llevamos trabajando en un simulador de vuelos que recoge todas las incidencias que pueden afectar a cualquier vuelo en su transitar por nuestros cielos.

entre los parámetros de nuestro ordenador estaba programado las llamaradas de las torres de la refinerı́a en el valle de Escombreras, las posibles anomalı́as astronómicas, especial luminiscencia de planetas y estrellas (entre ellas Sirio), interferencias debido a la guerra electrónica del “Iwo-Jima” y las condiciones atmosféricas que reinaban aquel dı́a.
Sorprende tal nivel de detalle. Lo que no hay en cambio son detalles del simulador, cómo se ha programado, y en particular, cómo se ha validado. Es decir, que frente a una situación conocida, demostrar que reproduce tal situación.

En todo caso, dicen dejar que un piloto sea quien haga el vuelo sin decirle nada, y no logran ver las llamaradas de Escombreras. El argumento es que la orografía del terreno impide que las llamas sean vistas desde el avión


la refinerı́a de Escombreras, resulta estar situada en un valle, denominado Valle de Escombreras. Este valle, presenta una pequeña cordillera de unos 170 - 270 metros de altura que se erige verticalmente de norte a sur (aproximadamente) al este de las chimeneas A, B y C que menciona Fernández Peris en su libro (Fig.8). Puesto que la altura aproximada de las chimeneas es de unos 150 metros (2), gran parte de las montañas no dejarı́an ver las llamas de las torres de combustión de la refinerı́a, especialmente si los observadores están en dirección noreste desde Escombreras.

(2) Alturas sacadas del programa informático Google Earth.
Sin embargo ambos trabajos se quedan en la mera exposición del argumento, pero no lo demuestran.

Bautista y Cabello no señalan cómo han validado su simulador, ni tenemos forma de verificar que su resultado es correcto.

Para Miguel Ángel Ruiz parece que la sola presencia de los montes ya hace imposible que un rayo de luz pueda sobrepasarlos.

Pero a pesar de quedarse a medias, el argumento es legítimo, y es necesario abordarlo.

La orografía de Escombreras

La refinerı́a de Escombreras se halla en un valle rodeada de montes que llegan hasta los 400 metros de altura. El la web del Instituto Geográfico Nacional (IGN) es posible encontrar y descargar el Modelo Digital Terrestre de España. Se trata de escaneos del terreno a través de la técnica de LiDAR con una resolución lateral de 2 metros, que se comenzó a realizar en 2009. Se puede considerar la orografı́a oficial de España

También en la web del IGN se pueden encontrar fotografı́as aéreas de la penı́nsula realizadas en distintos vuelos a lo largo de los años. En particular, el llamado Vuelo Interministerial fotografió la zona de Escombreras en 1977.

Se han marcado las posiciones de las chimeneas A, B y C,(que Peris usa en su hipótesis) pero se puede observar que existı́an multitud de chimeneas en el complejo. En los fotogramas de vuelos sucesivos se pueden apreciar los cambios que han ido ocurriendo en la zona, y en particular, las chimeneas A y B no existen a dı́a de hoy.

Mapas de visibilidad

Hacer un simulador de vuelo para abordar si las chimeneas de Escombreras son o no visibles es matar moscas a cañonazos. El problema es más sencillo que eso, solo requiere usar geometrı́a y trigonometrı́a. El problema que se quiere abordar requiere responder dos preguntas:

  • Dada una fuente luminosa en una posición conocida (latitud, longitud y altura sobre el nivel del mar), ¿con qué angulo de elevación mı́nimo debe salir un rayo de luz para superar los montes que la rodean?
  • Dado un observador distante en una posición determinada (latitud y longitud), ¿a qué altitud mı́nima deberı́a estar para poder observar ese rayo de luz?.
La zona de interés donde estarı́a el observador de la segunda pregunta es en el Mediterráneo, en un area entre Ibiza, Valencia y Alicante.

Dadas las distancias implicadas, hay que tener en cuenta la esfericidad de la Tierra, lo cual da un poco más de trabajo. Pero al final se pueden generar unos mapas que indican a qué altitud mínima debería estar un avión, para ver las chimeneas de Escombreras

Los colores indican rangos de altitudes. Por ejemplo, la franja naranja significa que un avión tendría que estar (como mínimo) entre 25.000 y 29.000 pies en esa zona para ver las chimeneas. La zona sombreada representa la aerovía entre IBZ y ALT, con su anchura de 10 millas náuticas.

Lo que se deduce a priori de estos mapas es que para ver la chiemena A se necesitaría estar a una altitud superior a 30.000 pies, mientras que las chimeneas B y C sí serían visibles desde una zona bastante amplia del Mediterráneo.

Pero merece la pena analizarlo con un poco más de detalle. Para ello es necesario es conocer qué ruta pudo seguir el TAE JK297.

La ruta del JK297

A partir del expediente militar desclasificado se puede reconstruir parcialmente la ruta del avión. Se pueden distinguir tres fases:

  • Inicio del avistamiento
  • Desvío a Valencia
  • Desaparición de las luces
Hay cierta ambigüedad en el momento de aparición de las luces. En la declaración al juez, los pilotos se sitúan a 15 millas del VOR de Ibiza, yendo en dirección a Alicante, y a un nivel de vuelo 23.000 pies. Sin embargo, también dicen que 6 minutos antes estaban pasando por la vertical de Ibiza. A la velocidad que viajaba el TAE (aproximadamente 305 nudos), en 6 minutos recorrería 30 millas, no 15.

En todo caso, si miramos el mapa de visibilidad de las chimeneas B y C, resulta que en torno a ese momento, y a esa altura, las chimeneas comenzan a ser visibles. No antes. Justo en el momento que dicen que las ven.

En este mapa, la zona verde significa que las chimeneas serían visibles desde un avión a 23.000 pies. Las zonas sombreadas son las posibles zonas donde estaría el JK297 al inicio del avistamiento.

Después, el avión asciende a 29.000 pies, a la vez que aumenta su velcidad a unos 370 nudos, y ambas chimeneas siguen siendo visibles sin problema. El piloto dice que quiere desviarse a Valencia, pero no lo hace inmediatamente, sino que espera a que le autoricen desde Control. Finalmente lo hacen, después de 7 u 8 minutos desde la aparición de las luces. El TAE ha recorrido entre 43 y 49 millas desde entonces, y se encuentra a 65 millas de Valencia, tal y como comunica por radio.

En este mapa, la zona verde significa que las chimeneas serían visibles desde un avión a 29.000 pies. Las zonas sombreadas oscuras son las posibles zonas donde estaría el JK297 al desviarse hacia Valencia.

Después de girar bruscamente a Valencia, las luces quedan a las 7, es decir, atrás y a la izquierda. Desde ahí, el copiloto es imposible que pueda ver las luces. Y el piloto gira la cabeza de vez en cuando para mirar hacia atrás y comprobar si siguen ahí. Es decir, no tienen una visión continua de las luces. Así lo confirma el copiloto, cuando preguntado por la desaparición, dice:

4.- ¿Cómo y cuándo desapareció? En una de las observaciones, no lo volvió a ver.
Del expediente, se deduce que las luces dejaron de verse en algún momento estando entre 40 y 30 millas de Valencia. En esos momentos, el JK297 se hallaba a 15.000 pies de altura. Desde la zona del desvío en dirección a Valencia, es posible encontrar una zona en la que las chimeneas son visibles a 40 NM, pero no a 30. Posteriormente, podrían ser visibles de nuevo, pero al TAE descendió hasta los 4.000 pies para soltar combustible antes de aterrizar.

En este mapa, la zona verde significa que las chimeneas serían visibles desde un avión a 15.000 pies. La zona sombreada roja es la zona en la que las chimeneas serían visibles a 40 millas, pero desaparecerían antes de llegar a las 30 millas.

Así pues, es posible encontrar un par de rutas que reproducen lo observado tomando las chimeneas B y C como referencia.

Dos posibles rutas del JK297 que reproducirían el avistamiento con las chimeneas B y C como estímulo.

Sin embargo

La hipótesis Escombreras establece que las chimeneas B y C en realidad son un único foco de luz, porque están demasiado juntas como para poder ser vistas como dos luces desde tanta distancia. La segunda luz sería la chimenea A, pero esa chimenea no es visible.

Entonces, sería necesario encontrar un segundo estímulo luminoso rojo.

En Escombreras en 1979 había más chimeneas, aunque ninguna tan alta como las B y C. Hay una más o menos centrada en el complejo de unos 50 metros de alto (hoy deaparecida). Si esta chimenea fuera de combustión (algo que no se sabe), sus llamas serían visibles a 29.000 pies de altura desde el Mediterráneo. Pero no sería visible en el momento del inicio de la observación.

También había otros estímulos, no en Escombreras, sino en los alrededores. En particular, junto al puerto de Cartagena, hay una chimenea, (chimenea de Peñarroya) de una antigua fundición de unos 100 metros de alto, y situada en alto. Si esta chimenea tuviera en 1979 luces de señalización de objetos aéreos (luces rojas), ésta sería visible desde el mediterráneo sin problema. Pero se ignora si tenía tal señalización

Conclusiones

  • Las chimeneas B y C son visibles, y además reproducen lo observado por los pilotos. Es solo geometría y trigonometría. Si Bautista y Cabello no fueron capaces de verlo en su simulador... deberían revisar su simulador o las condiciones con que lo configuraron
  • Pero las chimeneas B y C se verían solo como un único punto de luz. Hace falta otro estímulo luminoso.
  • Habia más chimeneas en Escombreras, pero no se sabe si eran de combustión. En 1979 había una centrada que podría ser visible desde 29.000 pies, pero no en el momento del inicio del avistamiento.
  • Otros estímulos luminosos podrían ser luces de señalización de obstáculos aéreos, pero se ignora cuales podría haber en 1979.
  • Que las chimeneas B y C reproduzcan el avistamiento es algo notable y no debería ser ignorado ni desestimado. Pero hace falta aún una vuelta de tuerca para encontrar una segunda luz.

sábado, abril 15, 2023

Manises: tras la pista de la VI Flota

El caso Manises es quizás el caso por antonomasia de la ufología española. El 11 de Noviembre de 1979, un Supercaravelle despega de Palma con destino a Tenerife. La tripulación observa dos luces rojas y se ven obligados a desviarse al aeropuerto de Manises (Valencia) tras apenas 15 o 20 minutos de vuelo por temor a una colisión.

Desde la base de Los Llanos (Albacete) despegó un caza F-1 pilotado por el entonces Capitán Fernando Cámara, y hoy habitual de la «nave del misterio». Desde el propio aeropuerto se vieron otras luces que llamaron poderosamente la atención al personal de tierra.

Todo aficionado a esto de los ovnis conoce (en mayor o menor medida) el caso. Incluso conoce también la hipótesis Escombreras enunciada por Juan Antonio Fernández Peris, que plantea respuestas a los varios sucesos de aquella noche:
  • Las dos luces rojas que provocaron el desvió del Supercaravelle serían las llamaradas de la refinería de Escombreras (Cartegena, Murcia).
  • Las luces observadas desde Manises fueron la estrella Sirio, especialmente brillante debido a buena visibilidad de aquella noche
  • Desde el aeropuerto se observan luces que se identican como un avión, que llevan a encender las luces de la pista. Pero ningún avión aterriza. Peris argumenta que se trataba del propio caza pilotado por Fernando Cámara.
  • Fernando Cámara siguió un camino errático persiguiendo diversas estrellas, e incluso el planeta Júpiter, mientras sufría interferencias en su aeronave.
Respuestas que por supuesto no son del gusto de mucha gente. Pero yo me quiero centrar hoy en algo relacionado con el último punto.

El expediente desclasificado por Defensa sobre el caso Manises contiene la transcripción de Fernando Cámara (EO-01) con Pegaso aquella noche (pags. 47 a 59). Desde el primer momento, EO-01 reconoce que las interferencias que sufre son las mismas que experimentó días anteriores, mientras realizaba el ejercicio CRISEX-79, unos ejercicios conjuntos con la VI Flota americana. En particular, cuando se acercaba al portaaviones, el USS Nimitz.

Además, el expediente también recoge que el USS Iwo Jima (un buque de asalto anfibio, portahelicópteros) atracó en la mañana del 12 de Noviembre en Valencia (pag. 107, «informe del Sr. Juez»).

El ejercicio CRISEX-79 se llevó a cabo frente a las costas de Garrucha (Almería) durante los primeros días del mes. La VI Flota participó con varias unidades, entre ellas el USS Nimitz y el USS Iwo Jima. Las interferencias que experimentó Cámara son sin duda alguna provocadas por algún navío militar, presumiblemente americano. Creo que hasta aquí podemos estar todos de acuerdo.

El desacuerdo comienza cuando se propone que la contribución de la VI Flota a los sucesos de aquella noche va más allá de las interferencias al F-1 de Fernando Cámara.

Se dice, se comenta, se propone..., pero nadie es capaz de demostrar, ni tan siquiera al menos sustentar con algo más que una idea que ronda por la cabeza, que algún caza del portaviones Nimitz tuvo algo que ver. La última vez que lo he visto, ha sido a raíz de una polémica entre Milton Hourcade y Vicente Juan Ballester (hacia el final de la entrada), con una respuesta y contrarrespuesta. Los párrafos en particular que me interesan dicen:
Pero es que no hubo ningún OVNI. Hubo sí un avión, un avión de combate que siguió alternativamente el vuelo del Supercaravelle, a veces aproximándosele velozmente, otras distanciándose, algunas más abajo y otras más alto que el avión comercial.

(...)

Hay especulaciones respecto a un posible avión ruso MIG 25, que no sé de dónde propiamente surgen, aunque en la jerga de los controladores aéreos puede tratarse de un “colado”, o sea un avión espía que a lo visto, por entonces se les metían a España con cierta frecuencia.

Pero en este caso se trata de algo diferente.

En el Mediterráneo (que el Supercaravelle tenía que sobrevolar) estaba nada menos que el portaviones estadounidense “Nimitz”, --y todos los navíos de la Sexta Flota-- equipado con aviones de combate F-14 A “Tomcat”. Y este avión de doble cola, tiene en cada una de ellas una luz roja anticolisión.
Otro lugar donde he leído hablar de una posible intervención de la VI Flota es un extracto del libro «Inteligencia y Guerra Electrónica» (El Ojo Crítico, 2022), de Daniel Valcárcel:
Después de todas las técnicas que hemos explicado en este trabajo, se me hace mucho más fácil que algo terrestre estuviera provocando todo el conjunto de fenomenología. Introducir un elemento misterioso que no tenga que ver con lo militar me resulta muy forzado y creo que es más sencillo que los propios buques fueran los culpables ejerciendo algún tipo de estrés electromagnético.

Sí, pero entonces ¿cómo interpretamos la famosa misiva que los norteamericanos nos dedicaron el 15 de noviembre anunciándonos que ninguna aeronave se encontraba sobrevolando la zona en el momento de los incidentes?

Me parece que a petición tan seria, la USAF podría haberse descolgado con un texto con mejores ganas y algo más de justificación, (...)

Espionaje, maniobras o confusiones, el caso es que Manises seguirá dando que hablar. Mientras tanto, creo que sería interesante e importante entrevistar al personal involucrado en aquellos ejercicios, aunque sea por continuar la tarea de seguir recopilando información.
Efectivamente, en el expediente aparece la carta de un Major General de la USAF (pag. 37), que traslada información de que niguna aeronave de la VI Flota estaba en el aire durante el incidente del Supercaravelle y el scramble del F-1 de Los Llanos.

Esta respuesta, a pesar de que a Daniel Valcárcel le parezca desganada, lacónica, o de «salirse por la tangente», es simplemente la realidad.

Valcárcel tiene un algo de razón en la última frase que he citado:«sería interesante (...) continuar la tarea de seguir recopilando información». Sí, es interesante poder saber qué hacía exactamente la VI Flota aquellos días. En particular si eso permite dejarse especulaciones y opiniones, y empezar a basarse en algún tipo de prueba tangible.

Pero eso no se consigue preguntando al personal sobre qué recuerda de un suceso de hace 40 años. A la pregunta «¿Dónde se encontraba el Nimitz el 11 de Noviembre de 1979 a las 22 horas?» la respuesta más probable sería «en el agua», lo cual no es de mucha ayuda.

No estoy en contra de las entrevistas a testigos, ni de visitar los lugares, eso que llaman «la investigación de campo». Pero siempre que aporte algo nuevo. Entrevistar a alguien para que repita lo ya sabido, o visitar un lugar solo por hacerse la foto no aporta nada. Hay otras herramientas.

Hay quien se gasta gustoso el dinero en gasolina y bocatas. Yo me lo gasto en consultar archivos. En concreto, los Archivos Nacionales de EEUU (https://www.archives.gov/)

Los cuadernos de bitácora de la VI Flota de 1979 se pueden encontrar en formato microfilm. Presencialmente, se podrían consultar en Washington. Pero desde el otro lado del charco sale más barato pasar primero por caja, solicitar copia de los mismos y consultarlo en casa. La «investigación de salón» también tiene sus gastos.

Los cuadernos de bitácora registran los sucesos en el momento que ocurren. Igual que la transcripción de la conversación entre Cámara y Pegaso es lo más cercano a revivir el momento, los cuadernos de bitácora es lo más cercano a saber a qué se dedicaba la VI Flota aquellos días.

Y aunque aún estoy en proceso de recopilación de datos, no quería dejar pasar la oportunidad de poder desterrar ya por siempre la idea de que el Nimitz tuvo alguna participación durante la noche del 11 de Noviembre de 1979.

El 11 de Noviembre de 1979, el USS Nitmiz (CVN-68), portaaviones nuclear de la US Navy se hallaba de camino de Túnez. A las 8 de la mañana, su posición era 38º20.0' N , 008º0.1' E. Esto es al sur de Cerdeña.

A las 12 del mediodía, su posición era 37º46.8N, 009º06.7E.

A las 16:34 aterrizaron dos CODs (Carrier Onboard Delivery), dos aviones con suministros para el portaviones. Los mismos aviones despegaron a las 17:28. Y esa fue toda la actividad aérea que tuvo el portaviones durante el día 11 de Noviembre de 1979.

El Nimitz continuó su viaje hacia Túnez. A las 18:14 avistó el faro de Jazirat Jalitah, una isla frente a la costa tunecina.

A las 21:08, avistaron el faro de Ras Angela (escrito como "RA'S ENGLERS" en el log), un cabo al norte de la ciudad de Tünez. El Nimitz pasó la noche en alta mar frente a Túnez, y por la mañana entró y atracó en el puerto.

En resumen, ni el USS Nimitz, ni sus aviones tuvieron ningún papel la noche del 11 de Noviembre de 1979.

Sí, Fernando Cámara sufrió contramedidas electrónicas. Pero no fue el Nimitz. Suponemos que el USS Iwo Jima estaría por los alrededores ya que atracó en Valencia al día siguiente. Pero todavía hay que probar que fue el culpable. La mala noticia es que el cuaderno de bitácora del USS Iwo Jima de Noviembre de 1979 no está disponible en los archivos. La buena noticia es que había más buques, tanto americanos como de la Armada Española, algunos de los cuales eran de origen americano «de segunda mano», reutilizados por la Armada. Pero me van a permitir que mantenga la expectación mientras aparecen más datos.

Y en cuanto a las luces que desviaron el Supercaravelle, no fueron las de un F-14 que despegó del Nimitz. Táchenlo de la lista.

Corolario

El cuaderno de bitácora del Nimitz ni confirma, ni desmiente la «hipótesis Escombreras». Tan solo descarta la participación del Nimitz o sus aviones en cualquiera de los varios sucesos del 11 de noviembre de 1979.

Quienes no comparten la hipótesis de Escombreras están en su derecho de hacerlo, pero sus argumentos se reducen a «no me lo creo»: «No me creo que un piloto no reconozca las llamaradas de Escomberas». «No me creo que Fernando Cámara estuviera persiguiendo estellas». Puede gustar más o menos, puede que sea correcta o errónea, pero «no me lo creo» no es el argumento que la invalida. No es una hipótesis sacada de la manga, sino que hay un razonamiento detrás expuesto en el libro «El Expediente Manises» (Fundación Anomalía,2000).

La noche del incidente ocurrieron varias cosas en distintos puntos, y a día de hoy, la hipótesis Escombreras es el único relato de principio a fin de aquella noche. Esa es la diferencia fundamental con cualquier otra hipótesis alternativa. «Un F-14 del Nimitz», «ejercicios de estrés electromagnético», «hubo un Mig-25 colado»... ninguna de estas frases está describiendo qué pasó, ni reconstruyendo los hechos con la precisión que propone Fernández Peris.

Como digo, el relato de Peris podrá ser correcto o incorrecto, pero no está sacado de la manga, y propone razonadamente respuestas a los sucesos de toda la noche. Por supuesto que se puede criticar, e invalidar si se encuentran pruebas que hagan el relato incompatible. Por ejemplo, como en esta entrada se invalida que el Nimitz o sus aviones tuvieran algo que ver con el caso.

Pero cualquier alternativa que pretenda competir con ella debería ser capaz de aportar un nivel similar de detalle.

martes, marzo 14, 2023

Constricciones físicas a los Fenómenos Aéreos no Identificados

Este es el título de un (a fecha de marzo de 2023) borrador escrito por Abraham (Avi) Loeb, y Sean Kirkpatrick.

El primero cobró notoriedad tras el paso de un objeto intergaláctico por nuestro sistema solar. Según los cálculos, debido a su velocidad y alta excentricidad de su órbita, fue un objeto que nunca estuvo ligado al sistema solar, sino que provino de fuera de él. Ésto y alguna que otra aparente anomalía llevó a Loeb a especular con la idea de que fuera en realidad una nave interestelar de paso por el sistema solar. Donde «especular» es la palabra clave a tener en cuenta.

Posteriormente Loeb lanzó lo que llamó Proyecto Galileo, que pretende establecer una red de detección de objetos no identificados, -entendidos como naves extraterrestres- ya estén en la órbita de la Tierra o del sistema solar.

El segundo, Kirkpatrick, es el actual director de la All-domain Anomaly Resolution Office (AARO), la oficina establecida en los últimos años por petición del Congreso de EEUU bajo la tutela de la Oficina de Director Nacional de Inteligencia (ODNI), e impulsada por un lobby formado por ciertos grupos y personas empeñadas en buscar extraterrestres. El pasado enero la ODNI sacó su segundo informe sobre UAPs basado en el trabajo de la -a día de hoy- AARO (pero anteriormente conocida como UAPTF, AATIP o AAWSAP). Comentarios a ese informe se pueden leer aquí.

Es obvio que ambas personas tienen un interés común en la búsqueda de naves extraterrestres, y por ello se han asociado para escribir el borrador de artículo que aquí comentamos. Como borrador que es, está por ver qué forma final adquiere, y sobre todo dónde pretenden publicarlo; pero eso no obsta a que se pueda analizar y criticar, ya que se ha hecho público.

El abstract, resumen inicial del artículo, nos indica que la intención del estudio es buscar límites físicos a las intepretaciones de UAPs que muestran «alta maniobrabilidad»; es decir, cómo las leyes conocidas de la física (como la fricción con el aire o agua) pueden provocar fenómenos como emisión de luz, ionización de la atmósfera, o firmas de radiofrecuencia, y cómo estos fenómenos, en principio observables por diversos métodos, podrían relacionarse con el tamaño del presunto objeto, distancia a la que se observa, o incluso su velocidad. Algo que como ejercicio académico a priori puede resultar curioso.

La premisa inicial sin embargo, se queda en nada en cuanto vamos al cuerpo del artículo.

La introducción nos recuerda que su punto de partida irrenunciable es la visita de naves extraterrestres, ya que se comienza con la detección de 'Omuamua, y de otro objeto interestelar (IM2):

Nevertheless, the coincidences between some orbital parameters of ‘Oumuamua and IM2 inspires us to consider the possibility that an artificial interstellar object could potentially be a parent craft that releases many small probes during its close passage to Earth, an operational construct not too dissimilar from NASA missions.

En todo caso, las coincidencias entre algunos de los parámetros orbitales de 'Omuamua e IM2 nos inspira a considerar la posibilidad de que un objeto artificial interestelar podría potencialmente ser una nave nodriza que liberara pequeñas sondas durante su paso cercano a la Tierra, un constructo operacional no muy diferente a las misiones de la NASA.

Por mucha «inspiración» que les provoque, lo cierto es que en ningún momento se ha demostrado que alguno de esos objetos fuera artificial. Da igual, huyendo hacia adelante con esa idea, siguen una serie de disquisiciones totalmente especulativas, que pueden sonar más o menos razonables, pero especulaciones al fin y al cabo, sin ningún valor científico real ni aporte de conocimiento, pero sobre todo sin relación con la premisa expresada en el abstract.

¿Cómo podría una civilización intergaláctica llegar a la Tierra? Loeb y Kirkpatrick se lanzan a especular sobre naves nodrizas que esparcen naves exploradoras como «dientes de león» (dandelion seeds), naves no tripuladas gobernadas por «Inteligencia Artificial», máquinas de Von Neumman capaces de «autorreplicarse» para poder abarcar la exploración de toda la galaxia… lo que no deja de revelar la falta de imaginación humana, pues se mencionan tecnologías hoy día consideradas punteras (IA, impresoras 3D) para problemas genéricos, postuladas como solución imprescindible para la exploración intergaláctica, simplemente porque es lo más avanzado que conocemos por el momento.

Constrasta en cambio con otros problemas bastante más importantes (visto con el conocimiento y tecnología disponible hoy día) como el reabastecimiento o la propulsión, de los que se dicen generalidades pero no hay soluciones específicas, como si esa presunta civilización que nos visita ya lo hubiera resuelto de forma trivial.

En todo caso, no es más que una exposición de especulaciones, una sobre otra, que podrá tener su valor como tormenta de ideas que algún escritor de ciencia ficción sabrá aprovechar. Pero a nivel técnico o científico no aporta nada relevante.

Porque al fin y al cabo, el tema gira en torno a

...if some observed UAP are of extraterrestrial origin, there are some practical limits on the interpretation of observed and measured data resulting from physics-based constraints

...si alguno de los UAP observados son de origen extraterrestre, hay límites prácticos en la interpretación de los datos observados y medidos que resultan de constricciones basadas en la física.

(negrita añadida). Partimos de una condición sin demostrar, toda la especulación anterior no la va a hacer más probable.

El poco contenido científico presente en el artículo tan solo reproduce ecuaciones publicadas en otros trabajos, que vienen a decir cosas ya de sobra conocidas: un objeto con una velocidad determinada (energía cinética), se frena al entrar en la atmósfera y por tanto disipa esa energía en forma de calor, luz, e ionización de la atmósfera. Lo que a su vez puede favorecer su detectabilidad en radiofrecuencia (es decir, radar).

Las ecuaciones relacionan esos observables con propiedades como tamaño, distancia o velocidad… uno esperaría que ahora que por fin se han centrado en el tema hicieran algún desarrollo ejemplificando cómo interpretar UAPs, y mostrar qué tipo de limitaciones físicas imponen esos observables.

Para nuestra desgracia, Loeb y Kirkpatrick pasan directamente a la sección de «Conclusiones»:

The considerations in this paper imply a useful limit on observations of UAP which bound the hypothetical explanations and can support limitations on interpretations of data.

Las consideraciones de este artículo implican límites en las observaciones de UAP que acotan las hipotéticas explicaciones y pueden apoyar limitaciones en las interpretaciones de datos.

¿Dónde? En ningún momento han mostrado cómo se limitan las interpretaciones de UAPs, a pesar de pretender ser el objeto del paper según el abstract. En cambio, abundan párrafos de especulaciones no solicitadas para intentar justificar una condición indemostrada. Excusatio non petita...

Saltan las conclusiones a hablar de las imágenes tomadas con pods FLIR, en obvia referencia a los vídeos del pentágono.

For example, one of the most common sets of data within the military holdings comes from FLIR (forward looking infrared) pods. These sensors provide an accurate resolved image of relative thermal measurements across the scene. Typical UAP sightings are too far away to get a highly resolved image of the object and determination of the object’s motion is limited by the lack of range data. The range is usually estimated using the flight dynamics of the platform and some fixed points in the scene - if either are available. The error in estimating the range gives rise to a significant variation in the calculated velocity and is subject to human bias and error.

Por ejemplo, uno de los conjuntos de datos más comunes que posee el estamento militar viene de pods FLIR. Estos sensores proveen una imagen precisa de medidas térmicas del escenario. Los avistamientos típicos de UAP son demasiado lejanos como para obtener una imagen de buena resolución del objeto, y la determinación de la trayectoria del objeto está limitada por la falta de datos de distancia. La distancia se estima habitualmente usando la dinámica de vuelo de la plataforma y algún punto fijo en el escenario - si es que están disponibles. El error al estimar la distancia da lugar a variaciones significativas en la velocidad calculada y está sujeta a error humano.

En vez de redactar uno o varios apartados demostrando la utilidad de las ecuaciones anteriormente descritas, prefieren hacer un esbozo en las conclusiones. Básicamente, vienen a decir que las imágenes FLIR son poco claras, lo que dificulta obtener datos tan básicos como trayectoria, tamaño o velocidad.

Su sugerencia es entonces matar moscas a cañonazos suponiendo que los objetos vienen del espacio exterior, y calcular tales parámetros a partir de su emisión de radiación.

Obvian decir que para hacer eso sería necesario acceder a los «datos crudos» de los vídeos, en vez de un vídeo post-procesado para realzar la imagen y posteriormente adaptado para su difusión en internet que ya ha perdido esa información tan relevante.

O acceder al resto de datos de los sensores de los cazas u otras plataformas, como el radar, una señal amplificada -según ellos mismos escriben- con la posible ionización de la atmósfera, si es que el objeto estuviera reentrando en la atmósfera.

Porque lo cierto es que los vídeos del pentágono, a pesar de la imagen poco nítida, presentan datos en pantalla que permiten, bajo ciertas suposiciones que no implican condicionales sumamente improbables, recuperar trayectorias, tamaños y velocidades de objetos muy mundanos (como ocurre con los vídeos Go Fast! y FLIR1).

En resumen, un borrador de paper que promete tratar un asunto que no trata, cuyo grueso no son más que especulaciones de ciencia-ficción buscando justificar un punto de partida extremadamente improbable; y termina con unas conclusiones inconexas con todo lo anterior donde se esboza tímidamente lo que debería haber sido el tema central.

Sin pies ni cabeza.

Agradecimientos

A Manuel Borraz, y Vicente Juan Ballester Olmos por sus comentarios.

martes, febrero 14, 2023

El Gran Ataque de los Globos

Febrero de 1942, sólo tres meses después del «día de la infamia», 7 de diciembre de 1941, ataque a Pearl Harbour.

Salta la alarma en la ciudad de Los Ángeles, y toda la noche transcurre con un apagón total y entre disparos... a ningún enemigo. Solo disparos al aire.

Era época de guerra, y un ataque muy reciente llevó a un episodio que ha dado en llamarse «La Batalla de Los Ángeles» (The Great Los Angeles Raid). A pesar de la incomparecencia del enemigo, la noche se saldó con daños materiales en edificios, y cinco muertos, dos por ataques al corazón, tres por accidente de tráfico en el caos de la noche.

Se dice que la historia tiende a repetirse, y llevamos desde inicios de febrero con una histeria nueva en norteamérica, que podríamos denominar «El Gran Ataque de los Globos» (The Great Ballon Raid. Me suena mejor en inglés que en castellano :P ).

Todo comienza con un globo que entra a norteamérica por Alaska, atraviesa Canadá, y se planta en Montana, donde por casualidad hay «instalaciones sensibles» (i.e., silos nucleares) del ejército americano.

La procedencia del globo resulta ser China, y aquí comienza la zona gris. Pues los americanos dicen que se trata de un globo espía, mientras que los chinos dicen que es un globo meteorológico extraviado y llevado por el viento. El globo termina su periplo por EEUU el 4 de febrero: al llegar a la costa atlántica (Carolina del Sur) es derribado por un misil lanzado desde un F-22.

Y aquí debería terminar la anécdota, con quizás algo de ruido diplomático, dentro de esa escalada de tensiones que parece haber entre chinos y americanos últimamente. Los chinos quejándose del derribo, amenazando acciones similares, los americanos recuperando lo que quede de la carga útil del globo, y (con suerte) mostrando algo para respaldar sus afirmaciones de que era un globo espía.

Una semana después, 10 de febrero, se detecta un «objeto a gran altitud» (sic) en Alaska. Aunque no se le denomina globo (y mucho menos espía), se le derriba de nuevo. Al día siguiente, otro globo «objeto a gran altitud» es detectado y derribado en Canadá (territorio de Yukon, próximo a Alaska). Y para rematar el fin de semana, otro «objeto» es de nuevo detectado y derribado, esta vez sobre el Lago Hurón, en Michigan.

Toda una reedición de la Batalla de Los Ángeles del siglo XXI, pero con globos y cazas. Al menos esta vez no ha muerto nadie.

Oficialmente, no se les está llamando «globos» (aún), a pesar de que las descripciones son perfectamente afines:

“cylindrical and silver-ish gray” and gave the “balloon-like” appearance of floating without “any sort of propulsion”

"cilíndrico y grisáceo", y tenía apariencia "como de globo" flotando sin "ningún tipo de propulsión".


En fin, una «oleada» de globos, similar a las que tiempo atrás ocurrían con los ovnis, tras un evento llamativo y mediático.

Pero lo que no ví venir, fue que los impulsores de la «oficina de buscar ovnis» (All-domain Anomaly Resolution Office, AARO) se pusieran las medallas.

Senadora Kirsten Gilibrand (D, NY) (Impulsora de la ley de 2022 que crea AARO)

Es por esto exactamente que necesitamos estudiar los Fenómenos Aéreos No Identificados - y por lo que yo luché para incrementar la cooperación entre agencias y reducir el estigma por informar de avistamientos. Gracias a que estamos reuniendo y estudiando los datos, podemos detectar estas incursiones y proteger nuestros cielos.

Lue Elizondo: Ex-director del programa AATIP, precursor del UAPTF. Presunto filtrador de los famosos vídeos del pentágono.

Esta es una de las razones principales por las que dimití del Pentágono en 2017; nadie estaba prestando atención. Gracias a la nueva legislación, estamos más preparados para vigilar nuestros cielos. Recuerda, cuando más miremos arriba, más vamos a ver.

Senador Marco Rubio (R, FL): Impulsor del grupo de trabajo UAPTF.

Las últimas 72 horas han revelado al público lo que ha estado ocurriendo durante años, aeronaves no identificadas operando rutinariamente sobre espacio aéreo restringido de EEUU.

Por eso presioné para tomarse esto en serio y crear un grupo de trabajo permanente sobre UAPs hace dos años.

Como dijo aquel gran erudito, «Manda huevos». Estas personas han presionado para crear un organismo para buscar «objetos transmedio» y con «características de vuelo inusuales», que no son más que eufemismos para no decir nave extraterrestre, y todo bajo un disfraz de seguridad en vuelo y amenazas a la seguridad nacional.

Es gente que ante la sugerencia de que por ejemplo, el vídeo Go Fast! pudiera ser un globo, lo rechazarían de plano. ¡Qué ironía!.

¿Qué tiene de «inusual» las «características de vuelo» un globo?. Nada.

En su último informe AARO pudo identificar una cantidad elevada de globos. Nos preguntábamos en ese momento ¿y qué medidas iban a tomar al respecto?. Pero el informe continuaba manifestando que se iban a centrar en los «casos no atribuidos» que aparentaban tener «características de vuelo inusuales». Es decir, no hacer nada respecto a las amenazas identificadas, y seguir buscando gamusinos.

Y así ha sido: hasta que no ha aparecido el mediático globo espía chino, el NORAD no ha tomado medidas extraordinarias de vigilancia. ¿De qué ha servido el informe y el trabajo de AARO entonces?. Ni para calzar mesas.

En el colmo del esperpento, ahora la Casa Blanca anuncia la creación de un nuevo equipo para investigar «Objetos aéreos no identificados»

The president, through his national security adviser, has today directed an interagency team to study the broader policy implications for detection, analysis, and disposition of unidentified aerial objects that pose either safety or security risks," National Security Council spokesman John Kirby said at a White House press briefing.

«El presidente, a través de su consejero de seguridad, hoy ha ordenado a un equipo de varias agencias que estudie la implicación de políticas generales para la detección, análisis, y disposición de objetos aéreos no identificados que suponen un riesgo para la seguridads», ha dicho el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional John Kirby en una rueda de prensa en la Casa Blanca.

Crear un nuevo equipo de trabajo que haga lo mismo que (presuntamente) ya hace AARO. Cualquiera diría que no les toman en serio. ¿Les llamaran?.

Aunque sea para traer los cafés.

sábado, enero 21, 2023

Comentarios al Informe anual de 2022 sobre Fenómenos Aéreos No Identificados

Por Vicente Juan Ballester Olmos y Julio Plaza del Olmo

(Click to read the english version)

El 12 de enero de 2023, la Oficina del Director Nacional de Inteligencia de Estados Unidos (ODNI, por sus siglas en inglés) publicó la versión no clasificada del “informe anual de 2022 sobre Fenómenos Aéreos No Identificados” (UAP). La Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) para al año fiscal de 2022 estableció la obligación de remitir un informe anual clasificado al Congreso de EEUU el 31 de octubre de 2022[1], así como una versión no clasificada.

El documento oficial del Departamento de Defensa se lee en el enlace siguiente:
https://www.dni.gov/files/ODNI/documents/assessments/Unclassified-2022-Annual-Report-UAP.pdf

Este artículo pasa revista a los aspectos más desatacados del informe no clasificado de 2022 del gobierno de EEUU sobre los UAP, y aporta nuestros propios comentarios sobre su contenido. Es un documento de 11 páginas, con un informe principal de 7 páginas más tres apéndices. Se divide en cinco secciones, que se describen a continuación.

Resumen Ejecutivo

Comienza afirmando que

El número de informes de fenómenos aéreos no identificados (UAP) se está incrementando, provocando un mayor estado de alerta sobre el espacio aéreo y mejores oportunidades para resolver eventos de UAP.

¿Qué se puede esperar después de tanta publicidad y cobertura por la prensa? En cualquier parte del mundo, en décadas pasadas, el número de informes ovni aumenta después de cualquier de comunicación pública de las Fuerzas Aéreas sobre ovnis[2].

La retórica es gratis, pero ¿qué relación real tiene el aumento de informes de UAP con una mayor alerta del espacio aéreo? La atmósfera y el espacio han estado concienzudamente bajo estudio durante muchos años y el conocimiento científico no ha descubierto nada que tenga que ver con platillos volantes, ovnis, o UAP. Es solo una frase para justificar la mera existencia de este proyecto. Después de 75 años de historias ovni, no se necesitan más incidentes para resolver el tema. Se puede hacer examinando casos antiguos. Como muchos de nosotros hemos hecho.

Junto a los 144 informes de UAP reunidos durante los 17 años incluidos en la evaluación preliminar de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI)[3][4] ha habido 247 nuevos informes y otros 119 que se descubrieron o se comunicaron pasado el periodo de la evaluación preliminar. Esto hace un total del 510 informes UAP a fecha 30 de agosto de 2022.

El informe anterior (una evaluación preliminar publicada el 25 de junio de 2021) estaba basado en 144 informes, ¡con tan solo uno resuelto! Desafortunadamente, no había información técnica en su versión no clasificada que nosotros, los investigadores, pudiéramos verificar. Esta poca transparencia es vergonzosa, cuando otros centros gubernamentales de estudio de UAP proveen toda la información Online sobre casos investigados, como por ejemplo Francia[5], Argentina[6], y Chile[7]-

En AARO y ODNI estimamos que el aumento observado en el número de informes UAP es en parte debido a una mayor concienciación sobre las posibles amenazas que los UAP pueden suponer, tanto como seguridad en vuelo, como plataformas adversarias para obtención de información, y por otra parte debido a un menor estigma en torno a comunicar casos de UAP. Este aumento de la cantidad de informes ofrece más oportunidades de aplicar análisis rigurosos y de resolver eventos.

No exactamente. Los informes no ocurren porque nadie esté más alerta ante una hipotética amenaza de seguridad, sino por la gran repercusión que le han dado al tema de los UAP varias autoridades (Defensa, NASA, AIAA) y por un número creciente de organizaciones privadas, creando así más oportunidades para recabar información que analizar. El llamado “estigma” por informar es terminología de la ufología crédula: los investigadores ovni han catalogado centenares, miles de testimonios de pilotos, marinos, astrónomos y científicos. Es la promoción de los UAP por parte del Departamento de Defensa estadounidense lo que está animando a la gente a comunicar, junto con el crecimiento sin control de dispositivos aéreos como drones, una gran variedad de tipos de globos y demás.

Es notable (y así lo valoramos) que la creación de la Oficina de Resolución de Anomalías Todo-Dominio (“All-Domain Anomaly Resolution Office”, AARO) facilitará una mayor coordinación con otras agencias, y ello ayudará a una “mayor atribución de UAP”. Por supuesto, cuanto más busques, más encontrarás. Principalmente basura observacional, desde nuestro punto de vista. Y, si no, al tiempo. El informe confía en que esta mayor coordinación

garantizará que los esfuerzos en la detección e identificación de los UAP … se haga por todo el Departamento de Defensa y entre las agencias relevantes asociadas, así como por la Comunidad de Inteligencia.

Nosotros pensamos, sin embargo, que lo que mejorará la identificación y resolución de incidentes será la aplicación de recursos analíticos a los informes, y mantenerse lejos de los lobbies de los ufólogos.

Los sucesos UAP continúan ocurriendo en espacio sensible o restringido … nuestra suposición es que posiblemente haya un sesgo en la recopilación debido a la cantidad de aeronaves activas y de sensores, combinado con un enfoque dirigido a la comunicación de anomalías.

Nos parece que es una conclusión preliminar correcta, que se reforzará con el tiempo.

Alcance y supuestos

Comienza explicando cómo este informe anual es un requerimiento de la Sección 1683 de la NDAA del año fiscal 2022: el ODNI “en consulta con el Secretario de Defensa, remitirá a los comités del congreso apropiados un informe sobre Fenómenos Aéreos No Identificados.” El apéndice A cubre esto en detalle. Al asumir estas responsabilidades, la recién creada AARO

distribuye informes trimestrales sobre UAP a los responsables políticos que contienen un mayor detalle respecto a los análisis y atribución de los eventos UAP.

Por desgracia, eso es lo que los investigadores necesitaríamos comprobar. Por el momento, nos conformaremos con los números básicos pero, tarde o temprano, los análisis completos tendrán que ser publicados.

En un pie de página, se hace notar que la ley para el año fiscal 2022

amplía la definición de UAP para incluir aire, mar, y objetos transmedio, y este informe mantiene esta nomenclatura durante la fase de transición y puesta en marcha de la AARO.

Ya hemos hablado anteriormente sobre que el término y concepto de objetos transmedio es un concepto imaginario, fruto únicamente de malentendidos y confusiones por parte de algunos ufólogos del ala más creyente. La adopción de este término solo refleja el éxito de la presión de algunos grupos que ha llevado no solo a la creación de AARO, sino también AATIP y UAPTF en años anteriores.

El informe detalla a continuación una impresionante lista de agencias que coordinan ODNI-AARO. Es excelente, porque cuando –a la larga– el estudio llegue a la conclusión de que no se han encontrado evidencias de extraterrestres en la base de datos, nadie podrá argumentar que tal o cual organización no fue invitada a la fiesta.

Bajo Supuestos el informe indica correctamente que

múltiples factores afectan a la observación o detección de UAP … Respecto a la revisión o análisis de eventos de UAP, ODNI y AARO operan bajo el supuesto de que los informes de UAP se derivan de un recuerdo preciso del evento, y/o que los sensores generalmente operan correctamente y capturan suficientes datos reales como para permitir evaluaciones iniciales.

Estos analistas inexpertos se darán cuenta pronto que este supuesto es insostenible y que no es oro todo lo que reluce. Sin embargo, nos parece que puede que estén empezando a enfrentarse con la cruda realidad, cuando añaden que

Sin embargo, ODNI y AARO reconocen que un cierto número de incidentes UAP podrían ser atribuibles a irregularidades de los sensores, o variantes tales como errores de los operadores o del equipo.

Sí, chicos, la gente y las máquinas yerran.

Cambios Gubernamentales para gestionar asuntos UAP

La sección Cambios Gubernamentales para gestionar asuntos UAP se ocupa primeramente de la instauración de la AARO por orden del Secretario Adjunto de Defensa para continuar con las tareas del antiguo UAPTF desde el 20 de julio de 2022 y

está autorizado para desarrollar los procesos y procedimientos para sincronizar y estandarizar la recopilación, comunicación y análisis … El amplio margen de autoridad concedido a la AARO le habilita para fomentar un enfoque que abarque a múltiples agencias, y a toda la administración, para comprender, resolver y atribuir UAP en el futuro.

El informe muestra cuán lejos han llegado ODNI-AARO en la coordinación de “múltiples agencias”. Damos la bienvenida a esta fuerza de trabajo tan amplia, ideal para alcanzar el objetivo final, que es la palabra clave “atribución.” Al fin y al cabo, en unos pocos años, tan sólo un reducido porcentaje de informes quedarán sin atribuir (es decir, cualquier cosa no producida por el hombre, ni fenómenos atmosféricos, ni relacionados con sensores, ni pájaros, etc.) No por su rareza o anomalía, sino por ser pobres en datos. Aquellos que sostienen la esperanza de que el Gobierno de EEUU encuentre actividad extraterrestre en los informes UAP deberían prepararse para una gran decepción.

Comunicación Continuada y Análisis Robustos Proveen Mejor Fiabilidad en Eventos UAP pero Muchos Casos Siguen sin Resolver

Este encabezamiento tan largo sirve de presentación a las siguientes cifras sobre informes UAP, que resumimos en esta tabla:

La ausencia de estadísticas por mes o por año no permite poder encontrar tendencias o influencias. Calculamos que, suponen unos 14 informes nuevos por mes. ¿Es mucho o es poco? Las estadísticas anuales del Proyecto Blue Book desde 1947 a 1969 contienen 12.618 casos[8] El número de casos comunicados a la USAF por mes varía entre 10 (mínimo) y 125 (máximo)[9]. Para que el lector pueda comparar.

El informe califica su propio trabajo sobre informes UAP como un “proceso analítico robusto.” Bien por ellos. Por desgracia

los descubrimientos finales de la AARO estarán disponibles en sus informes trimestrales a los responsables políticos.

¡Mala suerte!... ¿Acaso el público no tiene derecho a saber en esta materia? Sin embargo, se dan algunos detalles para los 366 casos adicionales desde la evaluación anterior. 195 eventos muestran características poco relevantes, simplificadas como sigue:

  • 163 globos
  • 26 Sistemas Aéreos no Tripulados (también conocidos como drones)
  • 6 Varios (pájaros, bolsas de plástico)

Básicamente usan esta caracterización inicial para centrarse en los eventos aparentemente más extraños, esto es, los otros 171 informes UAP no caracterizados y no atribuidos. ¡Lo que esos números muestran claramente es que los pilotos y otros militares confunden masivamente globos y drones con UAP!

El informe señala que

Algunos de estos UAP no caracterizados parecen mostrar características o capacidades de vuelo inusuales, y requieren mayor análisis.

Estamos deseando leer cuáles son esas “aparentes” capacidades de vuelo inusuales. Ya avanzamos nuestras dudas de que sean realmente características inusuales. Todo a su tiempo.

Previo a este informe, se filtró que los tres famosos vídeos de la US Navy (los llamados Vídeos del Pentágono, “FLIR1”, “Go Fast” y “Gimbal”) habían sido analizados por AARO[10]. Estos vídeos están en el origen de este renovado interés en los ovnis, ya que “aparentemente” mostraban tales “características de vuelo inusuales.” Sus análisis serían coincidentes con trabajos independientes, que muestran que al menos dos de ellos no eran tan inusuales, siendo causados por una ilusión de paralaje (“Go fast”)[11], o atribuido a un efecto en el sistema óptico del infrarrojo (“Gimbal”)[12]. Sin embargo, no se menciona nada sobre esos tres vídeos en el informe. Seguramente estén entre los 144 informes de la evaluación preliminar de 2021.

La explicación de casos requiere tiempo, experiencia e ingenio. No solo personal y presupuesto, sino profundidad, talento especializado, y –en nuestra opinión– también cierto conocimiento en la historia del fenómeno ovni. La ausencia de cualquiera de estos elementos contribuirá a elevar el porcentaje de sucesos no atribuidos (esto es, inexplicados). Les llevará probablemente años descubrir cómo los pilotos cometen errores cuando se enfrentan a eventos inesperados, cómo los equipos no son infalibles, cómo personal entrenado puede confundirse, etc. Cuando hayan aprendido todo esto, tendrán una visión de conjunto realista de sus datos.

Como era de esperar, el informe indica que la mayoría de nuevos informes UAP provienen de pilotos de la Marina y la Fuerza Aérea estadounidense durante sus operaciones. Al mismo tiempo, señala que

en muchos informes hay una falta de datos detallados para establecer una atribución del UAP con alta certidumbre.

Que es básicamente el principal problema respecto a los UAP: la ausencia de datos precisos lleva a una identificación frustrada. Si hubiera habido suficiente información, lo más probable que no hubiera UAP que comunicar.

El subtítulo “Preocupación por la Seguridad en Vuelo e Implicaciones en la Salud” se centra en la posibilidad de que los UAP supongan un peligro de seguridad en vuelo y una amenaza de colisión para la aviación, que es una de las principales excusas para crear esta Oficina en primer lugar. Por eso la siguiente frase es cristalina:

Hasta la fecha, no se han comunicado colisiones entre aviones de EE.UU. y UAP.

¡Así que les han creado para estudiar objetos transmedio, problemas de seguridad en el aire y efectos de salud que no se encuentran en su base de datos.!

Resumen y futuro

Venga, recapitulemos. Tras casi 18 meses de trabajo:

  • Los UAP continúan representando un peligro de seguridad en vuelo.

¿Cuál es la base para dicha afirmación? ¿Es una mera conjetura, una posibilidad? Los meteoros también representan un riesgo, entonces. ¿Deberíamos crear un Centro para la Meteórica y la Aviación?

  • Los UAP suponen una posible amenaza de recopilación de información por parte de adversarios.

Sí: escuchas, inteligencia, espionaje, son riesgos potenciales, pero –basándonos en la experiencia– estimamos que su impacto numérico será muy bajo.

  • AARO se ha establecido como el punto principal del DoD para los UAP.

Esto es una obviedad. La oficina está operativa desde julio de 2022.

  • Los esfuerzos coordinados entre el Departamento de Defensa, la Comunidad de Inteligencia, y otras agencias gubernamentales para recoger y comunicar sucesos UAP han producido un aumento en la base de datos, abarcando varios dominios de seguridad.

El informe dice que la AARO está centrada

en identificar soluciones para gestionar y aliviar el problema de los datos… El establecimiento de la AARO y la aplicación de los nuevos procesos analíticos de la AARO a los informes detallados incrementará la resolución de eventos de UAP

(énfasis nuestro)

Eso esperamos. La evaluación preliminar de 2021 explicó 1 de 144 casos (0.7%). El informe anual de 2022 “caracteriza” 195 de 366 (53%). Progresan adecuadamente.

Sin embargo, ¿es resolver casos su único propósito? Si la preocupación principal son las amenazas a la seguridad, ¿no debería ser su fin último hacer recomendaciones a los responsables políticos para evitar dichas amenazas? En ese sentido, ya tienen evaluaciones iniciales que sugieren que hay un número no despreciable de globos y drones merodeando alegremente en zonas militares.

El informe termina con tres apéndices: el apéndice A sobre la legislación que solicita el informe anual, el apéndice B sobre la misión y responsabilidades de la AARO, y el apéndice C con la definición de términos clave.

Para nosotros, en conclusión, lo mejor es que la AARO ha establecido una red de cooperación entre distintas instituciones y agencias gubernamentales. Parecen estar trabajando en la atribución de casos, y en el futuro seguramente veamos mayor eficiencia en la caracterización (identificación) de fenómenos aéreos no identificados.

Por otro lado, hay una falta de transparencia en sus informes públicos. La información publicada hasta el momento se reduce solo a estadísticas muy básicas. Los informes trimestrales que parecen contener los detalles de las atribuciones no se han hecho públicos tampoco. Eso evita que expertos independientes externos aún no puedan verificar, validar o discutir sus evaluaciones.

Además, su objetivo final, el propósito último para la existencia de esta oficina, no está del todo claro. Hay una sensación de estar reinventando la rueda, que llevará a las conclusiones ya conocidas de que los UAP no son prueba de vida extraterrestre ni de tecnología avanzada.

Referencias

domingo, junio 27, 2021

UAPTF: Los hombres que miraban fíjamente manchurrones de píxeles

Después del revuelo montado el año pasado por la filtración de tres vídeos de ovnis («FLIR1», «Go Fast» y «Gimbal»), el día 25 de junio el Director de Inteligencia Nacional de Departamento de Defensa de Estados Unidos hizo público un esperadísimo informe sobre «Fenómenos Aéreos No Identificados» (Unidentified Aerial Phenomena, UAP, en inglés).

Lo que siempre se ha llamado ovni (UFO), pero con otro nombre.

Se le encomendó la tarea a un grupo de trabajo denominado UAP Task Force (UAPTF) formalmente en Agosto de 2020, y se les puso fecha límite el 25 de Junio de 2021.

La espera del informe, además, ha venido «calentada» con filtraciones de otros vídeos de un presunto ovni piramidal captado con un dispositivo de visión nocturna, y otro obtenido desde el puesto de control de un buque (USS Omaha). En algún momento quizás comente sobre ellos, pero no hoy.

Se esperaba un informe sobre la investigación de más de 120 casos ovni recogidos por la US Navy entre 2004 y 2020, pero la realidad no ha tenido nada que ver con las expectativas. 9 páginas no dan para mucho; y menos aún si descontamos la portada, una página de antecendentes y finalidad del informe, un resumen ejecutivo, y dos anexos. En 4 páginas no puede haber mucha chicha.

El informe lo realiza la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI), en respuesta a una petición del Senado relativa a las actividades de inteligencia para el Año Fiscal 2021. Se trataba de proporcionar una evaluación de inteligencia de la posible amenaza que presentan los ovnis UAPs, y el progreso realizado por el UAPTF para entender dicha amenaza.

El anexo B parece ser un listado de todas las cosas que este informe debía contener, a saber:

  • 1. Análisis detallado de datos sobre los UAPs, e informes de inteligencia realizados o en posesión de la Oficina de Inteligencia Naval.
  • 2. Análisis detallado de datos de fenómenos no identificados recogidos por diversos medios.
  • 3. Análisis detallado de datos del FBI, derivados de investigaciones de intrusiones en el espacio aéreo.
  • 4. Descripción detallada del proceso de recolección de datos entre agencias y análisis centralizado
  • 4. Identificación de la persona responsable del punto anterior
  • 5. Identificación de las posibles amenazas que constituyen los UAP a la seguridad nacional, y evaluación de si esta actividad pudiera ser debida a potencias extranjeras.
  • 6. Identificación de incidentes o patrones que indiquen si un potencial adversario ha conseguido capacidades aeroespaciales disruptivas que pueda poner en peligro la fuerzas estratégicas o convencionales de EEUU.
  • 7. Recomendaciones respecto a cómo mejorar la recolección de datos, mejora en la investigación y desarrollo, financiación adicional y otros recursos
(Resaltado mío)
Una petición aparentemente bastante exigente solicitando información muy detallada. Pero lo que aparenta es un trabajo del Rincón del Vago. Se han rellenado unas hojas intentando que de una u otra forma, sea posible relacionar el contenido con los puntos exigidos por el senado, de forma que se pueda justificar que se ha hecho el trabajo. Cubrir el expediente.

Hay que decir que se daba margen a que el informe contuviera una parte clasificada. Se rumorea que esta parte clasificada existe, pero en el texto desde luego no hay ninguna referencia a ella. No hay certeza de que exista una parte clasificada, sólo alusiones a «se comenta por twitter que...». Que cada uno le de la credibilidad que considere.

Editado (29/06/21): Desde The Black Vault afirman que el ODNI confirma la existencia de dicha parte clasificada.

El ODNI tambień añade que «The unclassified preliminary assessment and classified annex are substantively consistent and the key conclusions are the same in both» («La evaluación preliminar no clasificada y el anexo clasificado son esencialmente consistentes y las conclusiones clave son las mismas en ambos»)
Editado (23/07/21): De nuevo desde The Black Vault informan que han podido confirmar que el anexo clasificado contiene en total 17 páginas, en contraste con las 70 o más que la rumorología había extendido.
Quizás la mayoría esperábamos erróneamente un informe de corte técnico, de análisis de todos los casos ovni UAP entre 2004 y 2020 (y se podría argumentar que eso es lo que solicita el senado en los primeros puntos del anexo B), una especie de informe finalizado con conclusiones y recomendaciones a seguir. Lo que nos encontramos en cambio es una «evaluación preliminar» (preliminary assessment), que ya indica que es solo es un primer paso de una tarea que va para largo.

Porque el receptor de este informe no son científicos, ni tecnólogos, ni ingenieros, ni tan siquiera ufólogos o aficionados a los ovnis UAPs. El receptor final son políticos, los que manejan los fondos. Y se puede observar tanto en el contenido como la estructura del informe, que la finalidad es simple y llanamente pedir financiación. No en vano, la petición del informe se hizo el año pasado, en junio, enmarcada en una «acción de autorización de inteligencia para el año fiscal 2021» (Intelligence Authorization Act for Fiscal Year 2021). El «Año Fiscal» (FY) se refiere fundamentalmente al periodo de tiempo en que están vigentes los presupuestos, y en EEUU el FY se considera de Octubre a Septiembre del año siguiente. Es decir, el FY 2021 va de Octubre'20 a Septiembre'21. Y ahora estamos precisamente en la misma época del año en la que hay que ir preparando el presupuesto para el FY 2022, que abarca de Octubre'21 a Septiembre'22.

Eso sí, dentro del informe se va incluyendo información que más o menos encaja con los puntos exigidos por el Senado.

El informe comienza estableciendo el problema:
Nos habéis pedido información de inteligencia sobre los UAP, pero no tenemos nada concluyente porque los datos de los que disponemos son insuficientes.
Cuentan como la mala calidad de los datos impiden llegar a conclusiones firmes (es decir, los puntos 1, 2 y 3 no pueden ser contestados por el momento). Así que se necesita un protocolo adecuado para obtener los datos (recomendación, punto 7).

Aunque se abarca un rango temporal que va desde Noviembre de 2004 (encuentro del Carrier Strike Group - 11 con el «Tic tac», y el video FLIR1) a 2020, en realidad hasta 2019 no se estableció en la US Navy un protocolo estadarizado para la recogida avistamientos, mientras que la USAF no lo ha adoptado hasta Noviembre de 2020. La mayoría de los casos son de los últimos 2 años, que es cuando se ha implementado el protocolo.

En total son 144 casos, 80 de ellos incluyen detección con varios sensores. Solo 1 ha podido ser inequívocamente identificado como un globo deshinchándose. Se informa de la información recopilada por el momento, pero no hay un análisis exhaustivo como pedían los puntos 1 y 2.

Se ha intentado buscar patrones (punto 6), pero de nuevo, la poca cantidad de casos no permite buscar tales patrones. Se comenta que la mayoría de avistamientos ocurren durante el desarrollo de ejercicios, o actividad militar en marcha, (lo que podría ser un patrón, punto 6) pero se sospecha que es un sesgo.

Y por último, se señala que en 18 casos, los testigos afirman haber observado características de vuelo inusuales (punto 6, tecnología disruptiva), pero la falta de datos no permite validar tales afirmaciones.

Así que la idea principal de este bloque es: No tenemos información suficiente para un estudio concluyente.

Continua el informe asegurando sí que podrían cumplir con lo exigido:
Si pudiéramos mejorar la recolección de datos, podríamos identificar lo que son los UAPs.
El informe dice que creen que no hay una única explicación a los UAPs, sino que muy seguramente obedecen a diversas causas. Lo cual es de perogrullo. UAP (al igual que ovni) solo significa que no sabes lo que has visto. Por tanto puede ser cualquier cosa. Y afirman que de poder tener buenos datos, podrían llegar a clasificar las explicaciones en varios tipos:
  • a) «clutter» aéreo: pájaros, globos, drones recreativos, bolsas de plástico, o en general, cosas en el espacio aéreo que molestan o pueden interferir.
  • b) Fenómenos atmosféricos naturales: cristales de hielo, humedad, fluctuaciones térmicas, ...
  • c) Programas de desarrollo industriales o del gobierno de US, entre los que entrarían pruebas de prototipos, test clasificados. Señalan que de momento no han podido confirmar que algún caso haya tenido esta causa.
  • d) Sistemas adversarios extranjeros. Tecnología desarrollada por China, Rusia, otra nación o entidad no gubernamental.
  • e) Otros: Cajón de sastre donde meter lo que no cuadre en los demás sitios
¿Por qué esta clasificación y no otra? No dan justificación alguna en el texto. Tampoco están reconociendo que los UAPs registrados por el momento respondan a esas explicaciones, porque de hecho solo hay un caso resuelto. Lo que hacen es darle al Senado lo que pide. El Senado se interesa por la posiblidad de que la causa sea tecnología tan avanzada que les deje en inferioridad tecnológica (una preocupación legítima), y por tanto, se establecen explícitamente dos categorías [c) y d)] para meter ahí casos que entren en esa explicación.

El cajón a) puede ser simplemente porque ahí entra el único caso hasta ahora identificado, mientras que el b) es un cajón de respuestas obvias. No hay mención explícita a extraterrestres, ni esas otras hipótesis extrañas que nunca nadie es capaz de articular. Pero bien podría argüirse que entran en en cajón «otros», lo que también da una idea de cuales son las preocupaciones reales: tecnología disruptiva extranjera, sí. ETs, al cajón de sastre.

Aunque más allá de la clasificación exacta que se proponga, lo interesante es saber cuántos casos hay en cada cajón. De momento, solo el cajón a) tiene un (1) caso apuntado. Los demás están a cero (0), porque como ya se ha dicho, no disponen de datos suficientes para conclusiones firmes.

En resumen, la idea fuerza es: Podemos hacer el trabajo, podemos descubrir si está lo que más preocupa. Tenemos una idea de cómo hacerlo y buscarlo.

Lo siguiente en el informe es justificar por qué hay que investigar estos fenómenos.
No sabemos qué son los UAP, pero nos hemos vistos obligados a detener ejercicios y actividad militar en curso. Es una amenaza a la seguridad en vuelo y (a lo mejor) a la seguridad nacional.
Como ya nos han dicho más de una vez que no pueden analizar los casos porque los datos no son suficientes, no pueden hablar directamente de amenazas a la seguridad nacional. Pero en Defensa, al final todo va de eso, así que obviamente, no se puede ignorar una potencial amenaza a la seguridad nacional.

Lo que sí constantan es una amenaza a la seguridad en vuelo, ya que estos avistamientos de UAPs han provocado la interrupción de ejercicios. E incluso en 11 casos, ha habido «encuentros muy cercanos» (near misses).

Baśicamente es coger el punto 5 y usarlo como justificación de la conclusión por venir. No están informando sobre el peligro real y objetivo que suponen los UAPs. Están justificando el peligro (subjetivamente) percibido por el desconocimiento de los los UAPs. El hecho cierto y objetivo es que se ha tenido que interrumpir ejercicios. ¿Fue por un peligro real inherente al UAP? ¿O más bien por un peligro percibido, ante el desconocimiento del estímulo que lo causa, de una colisión, o agresión?

Que un globo o un UAV civil recreativo (típico cuadrucóptero) sobrevuelen una zona donde se realizan ejercicios militares es un peligro de seguridad en vuelo. Que se pruebe un prototipo secreto y interrumpa la realización otros ejercicios militares, es un peligro de seguridad en vuelo. Si no hay coordinación a la hora de programar ejercicios y al final se interfieren unos con otros, es un peligro de seguridad en vuelo que urge solventar. Pero sin saber la causa que hizo parar el ejercicio, hasta que no se puedan analizar correctamente los casos para hallar esa causa, no se puede dar respuesta a ese posible peligro real.

Así que, la idea que se transmite viene a ser: Percibimos que hay un peligro potencial de seguridad aérea, y tampoco descartamos que afecte a la seguridad nacional, lo que justifica que tengamos que investigar los UAPs para establecer si este peligro es real.

Y la conclusión final es:
Dadnos dinero.
Acaban de hablar de unos posibles peligros, y sobre la identificación las amenazas que preocupan. Se reincide una vez más en lo que se recomienda (punto 7) para poder cumplir con el cometido de identificarlas: estandarizar y centralizar la obtención de información, y de hecho ya se ha contactado con otros organismos (FAA, USAF) (punto 4). Se necesita expandir la colección de casos porque con 144 no da para buscar patrones y analizar apropiadamente la información (puntos 1,2 y 6). Pero claro, esto no es gratis, y alguien tiene que pagar la fiesta.

El esperado informe es un «ni sí, ni no».

Tanto la estructura del informe como el contenido no están puestos al azar y obedecen a dos cuestiones: la finalidad real de ODNI (pedir financiación), y justificarlo (que no informar) en base a los puntos que el Senado les había exigido que contuviera el informe. En todo momento, el lenguaje es ambiguo y evitando al máximo mojarse dejando todo abierto, aduciendo que los datos disponibles son de baja calidad, lo que evita llegar a conclusiones firmes. Como no puede ser de otra manera: si todo estuviera ya claro, no haría falta estudiarlo, y no se podría pedir financiación.

En resumen, la impresión que da es que han tenido durante varios lustros los casos metidos en un cajón, y solo ahora, por petición del Senado, los han desempolvado. No sé hasta donde habrán analizado, pero no parece que hayan hecho grandes esfuerzos. Ni siquiera se han molestado en listar los 144 casos como un anexo más al documento, por ejemplo, con una breve descripción. Con 11 meses de tiempo, al final el informe parece hecho deprisa y corriendo en apenas un par de semanas, intentando cubrir el expediente.

El informe no es un estudio científico/técnico de la casuística. No es un informe con conclusiones, sino un primer avance, o evaluación de lo que disponen y lo que habría que hacer para llegar a ese informe final en un plazo superior de tiempo. De ahí que solo unas horas después de hacerse público, el DoD sacara un comunicado anunciando que se habían dado las instrucciones oportunas para «formalizar la misión que actualmente desarrolla el UAPTF».

No hay que perder de vista toda la historia que hay detrás, con empresarios convenciendo a senadores de montar chiringuitos, y una serie de personajes que llevan desde los 70 en el epicentro de las incursiones del gobierno de EEUU en lo paranormal y ufológico.

Los mismos que pusieron al gobierno a mirar fijamente a las cabras (Proyecto Stargate), son los que quieren ponerles a mirar fíjamente manchurrones de píxeles.

Post data: me da la sensación de que si pongo esta entrada en un pdf, ocuparía más de 4 páginas :P