lunes, junio 27, 2005

Firmas contra el concordato

Si hay un pensamiento mágico por antonomasia es la religión. Ya sea el cristianismo, el judaísmo, islamismo, hinduismo, o cualquier otro -ismo, no dejan de ser mitos acerca de seres mágicos, sobrenaturales, y si algo las diferencian de las hadas, gnomos, o fantasmas del más allá, es que es un pensamiento mágico que consiguió controlar el poder. Afortunadamente, en algunas partes del planeta ha conseguido perderlo. En otras en cambio, todavía queda mucho por hacer.

En España, allá por los tiempos de la transición, la iglesia se resistía a ceder todo el poder e influencia que tenía con el tío Paco. Finalmente, el gobierno llegó a unos acuerdos con la Santa Sede, por los que la Iglesia se aseguraba la financiación a costa de los presupuestos generales del estado, se le eximía de unos cuantos impuestos, y además se le permitía adoctrinar a los niños cuyos padres así lo decidieran en la escuela pública, a pesar de que en la Constitución se definió a España como un país laico.

Ya va siendo hora de dejar de financiar con dinero público este tipo de pensamiento mágico. Por tanto, les invito a que se pasen por www.concordato.org para apoyar una iniciativa para derogar este acuerdo.

Allí además pueden encontrar información acerca de los acuerdos suscritos:
Acerca de la enseñanza
Acerca de la financiación

miércoles, junio 22, 2005

La energía y su mal uso

Una de las armas de la pseudociencia es el uso de términos científicos para dar un halo de respetabilidad a sus afirmaciones. ¿Quién no ha oido hablar de energías que de repente, parecen explicar cualquier cosa por imposible que sea?

Es una palabra perfectamente definida en ciencia, con un significado claro y preciso. Sin embargo, la pseudociencia sólo usa el término, prescindiendo de su significado, o inventándose uno nuevo a conveniencia que se ajuste a lo que se quiere justificar. Y así, es habitual leer u oir esta palabra acompañada de ciertos adjetivos clave: energías desconocidas, positivas, negativas, inteligentes, pura, rojas, verdes, tutti frutti...

La energía como tal no es nada tangible, que se vea o se toque. No es más que una medida de la capacidad de un sistema para influir sobre otro. Es sólo un número que describe al sistema, y que sirve para traducir las propiedades de éste para poder compararlo con otro, y saber qué tipo de interacciones pueden darse.

Por así decirlo, y salvando las distancias, la energía es como el dinero, pero sin monedas. Si alguien tiene un coche, puede venderlo, y con el dinero, comprar una vaca. Si nos saltamos el paso de cobrar en moneda, y vamos directamente a la vieja costumbre del trueque, el coche se transforma en una vaca. Ambos valen el mismo dinero, dinero que no vemos ni tocamos en nigún momento, que sólo sirve para comparar el valor ambos artículos.

Igual ocurre con la energía: cuando una onda de luz eletromagnética pasa a través de una célula solar, la luz se transforma, se troca, por corriente eléctrica; dos sistemas distintos con una misma energía que en ningún momento se ve ni se toca.

La energía pues, no es más que una descripción que sirve para comparar sistemas, y que necesita un adjetivo: energía cinética (partículas en movimiento), energía potencial (energía acumulada que puede transformarse en cinética por estar en una posición determinada), energía electromagnética (una onda de luz), energía de ligadura (enlace entre dos partículas), y así unas cuantas más, entre ellas la más conocida, por la que la materia también se posee una energía (E=mc2).

Estas descripciones en base a un número nos permite comparar sistemas que en principio no tendrían nada que ver. Por ejemplo, un átomo de Uranio, posee unos protones y neutrones que por el hecho de estar enlazados entre ellos, acumulan una energía de ligadura. Cuando un neutrón choca con el átomo y lo rompe, se produce emisión de radiación (energía electromagnética), y los fragmentos salen despedidos a una velocidad (energía cinética) que antes no tenían. Estas energías provienen de la energía de ligadura. Se ha transformado un átomo pesado estático, por dos más ligeros en movimiento, y radiación.

En cambio, el uso que se da en pseudociencia a esta palabra es como si se tratara de algo real que se pudiera tocar con las manos. Se le atribuye una entidad, como si puderia recogerse en un cubo o darle patadas. Cuando se habla de emitir energía, un científico habla de emisión de luz o partículas que con esa energía, ya sea electromagnética o cinética. Sin embargo, para un astrólogo esa energía es algo real que se emite por los planetas, que absorben los humanos, pero que no son nada conocido. Para fotógrafos Kyrlian, o curanderos New Age, la energía es algo que nos envuelve, que emite el cuerpo, o que fluye por él, y que determina nuestro estado de salud.

Pero cuando se habla de energía desconocida en realidad, no se está diciendo nada. Es, una vez más, una definición en negativo, de la que es imposible hacer hipótesis, predicciones y experimentos. Estrictamente sólo significaría que no sabemos qué estamos estudiando. El hecho de saber por qué tipo de energía se describe un sistema, hace que sepamos cómo interacciona con otros sistemas. Sabemos cómo un fotón interacciona con una célula solar, y cómo su energía se transforma en energía eléctrica. Pero de una energía desconocida, no se puede saber (¡por definición!) qué sistema se está describiendo, ni cómo se puede transformar, y por tanto es imposible de saber siquiera si existe.

Lo que si hay en cambio, son las energías negativas y positivas. Pero no tienen nada que ver con lo que se postula en pseudociencia. Para ellos, estas energías equivalen a buenas o malas, que nos benefician, o nos perjudican. Y por supuesto, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Las situaciones interesantes en física se dan cuando hay un intercambio, una variación de la energía, sin importar su valor absoluto. El hecho de poner un signo + ó - delante, no altera para nada el concepto. Simplemente, es un número negativo o positivo. Así, los electrones dentro de un átomo se describen por una energía negativa, que representa una energía de ligadura, energía que hay que darles (con rayos X, un electrón con energía cinética suficiente, un campo eléctrico intenso...) para ser arrancados del núcleo. Cuando se le da suficiente energía al electrón, una primera parte (hasta que la energía del electrón varía hasta cero), se emplea en arrancarlo del núcleo. El resto se emplea en darle una energía cinética.

Nada que ver con la salud ni con poltergeists.

Aunque quizás haya que agradecer el mal uso de este término, porque así es bastante sencillo reconocer una pseudociencia en seguida. Y no es la única palabra. Algún día hablaremos de otras.

martes, junio 14, 2005

Preparándonos para un eclipse

Hoy vamos a hacer un descanso en esto de pelear contra el pensamiento mágico, y vamos a hablar de chapuzas caseras.

El próximo 3 de Octubre, en España vamos a tener la suerte de ver un eclipse solar anular. Lunes, a eso de las 11 de la mañana. Si habías quedado ya, desqueda.

Al que suscribe, que no ha vivido lo suficiente como para estar aburrido de ver estos fenómenos astronómicos, le gusta tener recuerdos de estos momentos. He aquí el tránsito de Venus del año pasado, proyectado con un catalejo.

Así que nos estamos preparando para poder fotografiar el suceso, y vamos a compartir la experiencia por si a alguien le parece interesante y se anima a hacer lo mismo o le da ideas para algo.

Podemos coger y hacerle una foto al sol directamente con la cámara. Pero la experiencia que tengo de fotografiar alguna puesta de sol, es obtener un disco rojo, sobre las siluetas de unas montañas... muy bonito, pero el sol se ve muy pequeño para mi gusto. A las 11 de la mañana, sospecho que quemaré la película, y no saldrá nada.

Uno no es rico, así que no tiene para comprarse objetivos y filtros especiales, que seguro que se venden. Y además, siempre da gusto el chapucearse uno mismo las cosas.

Así que hemos optado por fabricarnos una cámara oscura, (una "cámara de agujero"), pero usando una cámara reflex, a la que se puede quitar el objetivo, y ajustar tiempos de exposición. Y en su lugar colocar unos tubos de PVC, con una tapa a la que le hemos hecho un agujero de un milímetro en el centro, y sobre él, un trozo de papel de aluminio, donde se ha hecho un agujero con una aguja... así a ojo, es de unas 3 décimas de milímetro de diámetro. Cuanto más pequeño, más nítida es la imagen. Así, tenemos un tubo de unos 15 cm de longitud, con un agujero que forma una imagen, ampliada además, sobre la película. Simple, barato, y además, con la facilidad para manejar el carrete que da la cámara.

A quien le interese el funcionamiento de una cámara oscura, le remito a un enlace: un enlace , que lo explicará mejor que yo.

Normalmente, cuando se hacen fotos de objetos, personas, o paisajes con estas cámaras, se necesita bastante tiempo de exposición, porque la luz que entra es una fracción muy pequeña. Sin embargo, del Sol eso es precisamente lo que nos sobra, y aún con un agujero tan pequeño, el sol es brillante, (aunque no deslumbra) a través de la mirilla de la cámara. Así que con poco tiempo de exposición, con un carrete normal [ISO100, aunque quizás con uno menos sensible sería mejor (?)] es posible hacer una foto nítida.

Para quien no tenga cámara que se pueda acoplar, puede optar por la chapuza "B": añadir una segunda sección de tubo, con un extremo tapado con un papel pegado, pero mojado con aceite para que sea translúcido. El extremo del papel se coloca a continuación del "objetivo", y se mira por el otro extremo. Si miras directamente al Sol, verás un punto luminoso sobre el papel. Eso si muy pequeño, así que si quieres ver algo más llamativo, tendrás que aumentar con más tubería la distancia del agujero al papel. Ten en cuenta que la distancia mínima a la que enfoca un ojo son unos 15 cm forzándolo, asi que entre el papel y tu ojo debes dejar una distancia así para poder ver bien la imagen.

Como última curiosidad, con éste último "invento", si el día está nublado, pero es muy luminoso (al atardecer, con el sol tapado por nubes finas), podrás llegar a ver la imagen de las nubes, y la silueta del horizonte... eso sí, del revés.

Aquí, una foto que hice de la imagen que se forma sobre el papel con una cámara digital cutre en un atardecer nublado pero luminoso. Se ve el sol difuminado en las nubes, el horizonte y una farola que había en medio. Si tienes una cámara buena, que permita ajustar la sensibilidad y el tiempo de exposición, quizás las consigas mucho mejores. Tendrás que ajustar el brillo y contraste del monitor para llegar a ver algo, porque es muy oscura.
(La foto de la farola es otro día distinto, que ya estaba encendida)

Pues nada, cuando llegue el eclipse ya enseñaremos las fotos que se consigan, si quedan bonitas.

(Nota mental: Para el eclipse solar total del 12 de Agosto de 2026, a las 8.25 de la tarde, visible desde Burgos, hay que inventarse algo... tiempo hay.
Post data: 12 de Agosto de 2026 a las 8.25 de la tarde en Burgos... eso es una predicción y no la astrología)

lunes, mayo 23, 2005

El método pseudocientífico

¿Alguien se imagina a Newton dejando caer una manzana una y otra vez,... y nada más? Es poco probable que hubiera llegado a enunciar la Ley de Gravitación Universal de esta forma.

¿Alguien se imagina a Planck tomando espectros de cuerpos negros, una y otra vez,... y nada más? Es poco probable que hubiera llegado a la hipótesis del cuanto de energía.

¿Alguien se imagina a Einstein, repitiendo el experimento de Michelson y Morley, día tras día,... y nada más? Es poco probable que hubiera enunciado la teoría de la relatividad.

Pues esto mismo es lo que hacen los investigadores de pseudociencias: repetir sistemáticamente el mismo experimento, cuyas poco concluyentes conclusiones siempre son para ellos prueba indiscutible de la existencia del supuesto fenómeno que hipotéticamente estudian. Repiten una y otra vez un experimento encaminado a demostrar la existencia de algo, pero nunca dan el segundo paso: Una vez "demostrada" la existencia de ese algo, averiguar cómo se produce.

En líneas generales, el método científico es como sigue:

1 Observación de un fenómeno.
2 Formulación de una hipótesis, teniendo en cuenta los conocimientos actuales.
3 Desarrollo teórico de la hipótesis que permita hacer predicciones.
4 Experimentación controlando todas las variables que influyen en la predicción.
5 Comparación del resultado del experimento con la predicción.
6 Si en la comparación coinciden experimento y predicción, se publica el resultado, detallando minuciosamente teoría y experimento para que otras personas puedan reproducir el resultado, y volvemos al punto 2 para verificar otras predicciones de la hipótesis hasta encontrar una que no coincida.
7 Si la comparación no es buena, se publica el resultado negativo, para que otras personas puedan reproducir el resultado, y volvemos al punto 2 para modificar la teoría de forma que pueda explicar el fenómeno y además, siga siendo válida para los fenómenos que ya explicaba anteriormente.

Echemos una ojeada al método pseudocientífico:

1 Idear una hipótesis que nos guste. No importa que contradiga teorías archidemostradas.
2 Hacer un experimento.
3 Repetir el punto 2, y escribir un libro de vez en cuando.

Como se ve, es mucho más simple. Tanto, que se han olvidado las partes más importantes.

Observación de fenómenos

La observación de un fenómeno no es ir andando por la calle y observar algo que nos llame la atención. Se trata de una observación sistemática de un mismo fenómeno que se manifiesta sin ningún género de duda, siempre en las mismas condiciones, sin ser esquivo, o sujeto a interpretaciones de quien lo ve. Esto permite definir el objeto de estudio, y sus características principales. A veces no hay observación, sino que hay todo un estudio de otro fenómeno distinto que desemboca en la suposición de la existencia de una partícula, campo, o fenómeno, junto con sus características.

Compárese con el método pseudocientífico, que a partir de observaciones casuales, se imaginan hipótesis sin definir las características del objeto de estudio. Muy al contrario, se definen las propiedades que no tienen, una definición en negativo:

- Cuando tenemos una grabación que no ha sido producida por una voz en el micrófono, que no es una interferencia, ni un ruido que se confunde con palabras, eso es una psicofonía.
- Cuando tenemos una luz en el cielo que no se mueve como un avión, es una nave extraterrestre.
- Cuando una cara que sale en el cemento no es una mancha de humedad, ni la han pintado seres humanos, eso es una teleplastia.

En general, cuando ocurre algo que no se entiende a la primera, eso es paranormal. Ya sabemos lo que no es. Pero seguimos sin saber lo que es.

Y es que, mientras la observación del método científico es, por así decirlo, la definición en positivo de un fenómeno para poder estudiar su origen, qué lo causa y su mecanismo fundamental, la finalidad del método pseudocientífico es sólo demostrar que el objeto de estudio existe, sin determinar siquiera las características que tiene.

No es un matiz, es una gran diferencia. Sin saber sus propiedades, es imposible hacer una hipótesis que permita explicar su mecanismo fundamental, y que permita averiguar sus posibles causas.

La experimentación

Se parte de una hipótesis, y se desarrollan sus consecuencias. Se toman las propiedades del objeto de estudio, y se deducen una serie de predicciones y resultados, y cómo estos resultados varían al cambiar alguna de las propiedades. La experimentación consiste en pasar del papel a un aparato de medida estas predicciones. No es hacer un sólo experimento. Un sólo experimento nunca es representativo. Es necesario hacer varios, variando de forma controlada una de las propiedades, y comprobando si todos los resultados coinciden con lo previsto por la teoría desarrollada. Pero hacer varios tampoco significa repetirlos hasta el aburrimiento.

En pseudociencia, sin embargo, no hay definición de propiedades que permitan predecir un resultado. Así, experimentar significa hacer una y otra vez el mismo experimento sin un control de las variables, porque ni siquiera se conocen.

Pero el mayor lastre de no de tener una buena hipótesis es la imposibilidad de comparar experimento y teoría. Así, es normal que se saque cualquier conclusión, que por supuesto siempre es favorable a la tesis asumida.

Véase, por ejemplo, el caso de las psicofonías (con más detalle, aquí), en que supuestamente se pueden obtener los mismos resultados usando un micrófono, que sin usarlo. Es una evidencia clarísima de que las psicofonías existen... o de que el micrófono no es una variable importante, y nada tiene que ver con lo que está ocurriendo.

Es más, si existen varias hipótesis para el mismo fenómeno, ni siquiera hay forma de distinguir entre ellas. Si captamos una psicofonía, ¿cómo se distingue una voz del Más Allá, de una interferencia radiofónica, o de una emisión telepática del investigador?

O si una persona consigue acertar la colocación al azar de 25 cartas que un experimentador tiene en su mano, ¿ha sido una casualidad del azar? ¿Posee la capacidad de adivinación? ¿O ha sido por transmisión telepática?

¿Y cómo se distingue una mancha de humedad, de un dibujo hecho a mano sobre el cemento, o de una auténtica teleplastia?

En todo los casos, son causas y mecanismos muy distintos. Y sin embargo, dan resultados indistinguibles. Es indicativo de un mal diseño del experimento.

¿Y ahora, qué?

Un investigador ha hecho un experimento que, según sus conclusiones, demuestra la existencia de algún fenómeno paranormal. ¿Y ahora qué? Porque demostrar su existencia no es lo mismo que explicarlo, ni siquiera describirlo.

El método pseudocientífico exige que en este caso, lo apropiado es... repetir el experimento.

Es como si Newton, después de caerle encima la primera manzana, dejara caer él una segunda, una tercera, cuarta, quinta y así hasta aburrirse. O como si Planck, tras ver varios espectros de cuerpos negros, decidiera seguir coleccionando espectros. O como si Einstein, tras comprobar la validez del experimento de Michelson y Morley, decidiera volver a hacerlo todos los días.

Si existen las psicofonías entendidas como voces del Mas Allá, ¿cómo consiguen registrar su voz en una cinta? ¿Le hablan al micrófono? ¿manipulan magnéticamente la cinta? ¿Cómo consiguen interaccionar con el Más Acá? ¿Podemos nosotros interaccionar con el Más Allá también?. Estas preguntas no se responden poniendo una grabadora en un cementerio, y obteniendo una coleccion de 75.000 psicofonías.

Si existe la telepatía, ¿qué alcance tiene? ¿Qué parte del cerebro se ocupa de ella? ¿Es genético? ¿Cualquier animal la tiene? ¿Cómo se produce la transmisión? ¿Y la recepción? ¿Cuál es el medio de transmisión? ¿Son ondas electromagnéticas, de presión o gravitacionales? ¿A qué velocidad se transmiten? Estas preguntas no se responden pasando cartas delante de una persona para que las adivine.

Si existen las teleplastias, ¿existe una humedad mínima para que se formen? ¿Se forman más cuando hay más humedad ambiente? ¿Desaparecen más rápido con menor humedad? Respuestas que no se encuentran pasando una fregona por el suelo.

Afortunadamente para nosotros, Newton, Planck y Einstein prefirieron irse a casa a pensar y no repetir ad nauseam unos experimentos que sólo demostraban la existencia de unos fenómenos*.

Como curiosidad final, la comprobación de la Teoría Universal de Gravitación, no se hizo dejando caer objetos, sino con el experimento de la barra de torsión de Cavendish . La cuantización de energía no se comprobó tomando más espectros de cuerpo negro, sino con la explicación del efecto fotoeléctrico. Ni siquiera la teoría de la relatividad se comprobó repitiendo el experimento de Michelson - Morley, sino comprobando la desviación de la luz al pasar al lado del sol, tal y como predecía.

___________________________________
* Fenómenos que al menos existían, porque en pseudociencia, ni eso está demostrado.


Enlaces recomendados:

Ley de Gravitación Universal, y el experimento de Cavendish

La radiación del cuerpo negro de Planck

El experimento de Michelson y Morley

"Como un huevo a una castaña", sobre psicofonías en este mismo blog

Las Caras de Belmez

viernes, mayo 13, 2005

Mi ordenador es telépata

...O esa conclusión sacarían Marisol y José Antonio Roldán tras comprobar cómo unos resultados suyos obtenidos en un macro - experimento han sido reproducidos en los laboratorios secretos de Gluón con Leche, financiados por la CIA, el KGB y Protección Civil de Pardilla (Burgos).

En Noviembre de 2004, Roldán & Roldán decidieron llevar a cabo un macro - experimento (sic) de percepción extrasensorial aprovechando un certamen en Barcelona. En él, evaluaron en 1356 personas su capacidad telepática de azar con cartas Zener. Para aquellos despistados, decir que una baraja Zener está formada por 25 cartas, divididas en 5 grupos o palos (círculos, cuadrados, estrellas, ondas y cruces), y no tienen nada que ver con los (más útiles) diodos. La prueba consiste en barajar las cartas, para sacarlas de una en una sin que las vea el supuesto telépata. Éste debe adivinar qué palo ha salido, según las percepciones que reciba. Un número significativo de aciertos, mostraría (hipotéticamente) que esa persona tiene ciertas capacidades extrasensoriales.

En sus conclusiones, destacan que para su sorpresa, el 45% de la gente, fue capaz de acertar más cartas que lo esperado por puro azar. Y que de ellos, un 12% fue capaz de acertar un número muy alto de naipes.

En Gluón con Leche hemos ido más allá, y hemos decidido simular el experimento, con la ayuda de un ordenador y un pequeño programa, que debido a los nulos conocimientos de flash, los lectores de esta bitácora pueden bajarse gratis en C++ para compilarlo ellos mismos, y experimentar por su cuenta: PES.cpp.

Como una muestra de 1356 parecía pequeña, decidimos realizar la simulación un millón de veces, representando cada vez a una persona que se somete al experimento. En cada experimento simulado, barajamos las cartas generando aleatoriamente una lista de 25 cartas compuestas de 5 naipes de 5 palos distintos. Luego, aleatoriamente también se genera una lista de predicciones de 25 naipes, sin tener en cuenta el número de naipes por cada palo. Se ha hecho así bajo la suposición de que con un número alto de cartas (25), una persona no se va a preocupar de contar cuantas veces ha predicho ya tal o cual palo. Luego, se comparan ambas listas posición a posición, y se anota el número de coincidencias obtenidas, que se interpretan como aciertos.

Conviene señalar una vez más que en la simulación el proceso es aleatorio, y el ordenador no entra en trance, ni se concentra para adivinar carta alguna.

Corrido el programa, he aquí los resultados:

- El 38.3% de las personas, acierta más veces a lo esperado por azar (de 6 a 16, siendo 5 lo esperado)
- De ellos, el 12.2% acierta un número elevado de cartas (de 9 a 16 aciertos)

Resultados similares a los obtenidos por Roldán & Roldán. Pero, ¡oh, sorpresa!, estos resultados has sido generados por azar. El truco está en que Los Roldanes, o bien no saben nada de números, o muy al contrario, saben demasiado bien cómo presentarlos para que parezcan algo que no son.

Como una imagen vale más que mil palabras, representemos en un histograma el número de aciertos frente al porcentaje de veces que se han obtenido esos aciertos. Es decir, vamos a representar un histograma, o distribución de probabilidad.



(Pinchar para ver ampliado)

Como se puede comprobar, los mismos datos en una gráfica pierden la espectacularidad que parecían tener explicados de palabra.

Cualquier matemático, cualquier persona que haya experimentado mínimamente en un laboratorio, o cualquier persona con un mínimo conocimiento de estadística, reconoce la forma de esa distribución: en primera aproximación, es una Campana de Gauss, o Gaussiana, que aparece en cualquier tipo medida sistemática. Se caracteriza por tres valores:

- Valor medio: Al hacer muchas medidas de un mismo sistema, éstas se distribuyen en torno a un valor central o medio, que se toma como valor verdadero de la medida, mientras que el número de veces que salen otros valores es menor cuanto más lejos estemos de ese valor medio. Es un valor que depende principalmente de qué se va a medir, y en menor medida del sistema de medida (la capacidad telepática o probabilidad de acertar, con una baraja Zener)

- Anchura: También llamada desviación típica. Se relaciona con el rango de valores de una serie de medidas. Exactamente, determina entre qué rango de valores caería una medida 2 de cada 3 veces. Es un valor que depende principalmente del sistema de medida (una baraja con 5 palos de 5 naipes produce una anchura distinta que una baraja con 7 palos de 7 naipes)

- Área: Se relaciona con el número de veces que se lleva a cabo el experimento. Se sustituye a menudo por la Amplitud, que determina la probabilidad (máxima) de que al hacer una medida el resultado sea el valor medio. Cuando se usa la amplitud, la anchura se cambia por su mitad (la semianchura)

Aplicada esta receta a nuestra distribución, tenemos que el valor medio es de 5 aciertos (las "centésimas de acierto" no existen, por lo que se redondea al número entero más próximo), y que la probabilidad es del 19.9%, que, teniendo en cuenta el error estimado, está de acuerdo con lo que cualquiera calcula usando el popular método de "la cuenta de la vieja": 25 cartas con probabilidad de 1 entre 5 (20%), hacen un total de 5 aciertos. Cuya interpretación correcta según una gaussiana es que un 20% de las veces se acertarán 5 cartas, mientras que el 68% de las veces, una persona acertará de 3 a 7 cartas, debido a los 2 aciertos de semianchura.

Aquí hay que señalar que Roldán & Roldán dicen en su artículo que la media esperada por cuenta de la vieja, es de entre 6 y 7 aciertos. Esto hace pensar que o bien no conocen tal método, o que usan una baraja Zener distinta.

Respecto a la afirmación de que el 45% acierta por encima de la media, nos basta con ver como con nuestra distribución el 38.3% también acierta por encima de la media. Y estos resultados no son aciertos por encima de lo previsto por azar, sino precisamente ¡Los esperados por azar!

Por si a alguien le parece que del 45% a 38% hay una diferencia significativa, comentar que en el experimento simulado la muestra es muchísimo mayor, o cual siempre reduce las fluctuaciones estadísticas, que es la posible explicación al resultado de Los Roldanes. Como ejemplo, he aquí tres series de simulaciones con una muestra de 1356 personas:


(Pinchar para ver ampliado)

Cada barra corresponde a una serie, y los puntos a la media aritmética de las tres series. Una vez más, el valor medio y la probabilidad son las que tienen que ser. Si se fijan en las barras, verán que para un mismo número de aciertos (4 por ejemplo) el valor obtenido puede variar significativamente entre ellas. De igual forma, el porcentaje de aciertos mayor a la media también fluctúa.

¿Y qué hay de ese 12% que acierta un alto número de cartas? Este es el punto que hace pensar que sí saben de números para poder presentarlos de forma llamativa. Porque un 12% de un 45% es un mucho menos llamativo 5.4% del total. Para Roldán & Roldán estos aciertos altos son de 12 a 16 naipes. Para obtener resultados similares, junto con una media de 6 aciertos como ellos, se necesitarían 24 cartas en 4 palos de 6 naipes cada uno. Ante el desconocimiento de qué baraja exacta usaron, hemos tomado estos aciertos entre 9 y 16, obteniendo un 12.2%, que representan un insignificante 4.7% del total. Una vez más, datos similares obtenidos sólo con el azar, sin poner al ordenador en trance.

Un último punto, en su macro - experimento dicen que 14 personas se acercaron al 90% de aciertos. Dado que hasta ahora no se ha podido ver ningún dato que permita inducir algún tipo de percepción extrasensorial, antes de catalogar a estas 14 personas como interesantes para el estudio, es preferible intentar averiguar si de alguna forma eran capaces de ver, saber o que les chivaran qué carta tenía en su mano el experimentador.

Éste es en definitiva un ejemplo más de cómo no se diseña un experimento, y de cómo no se analizan los datos obtenidos. La simulación se puede leer de dos formas: como la descrita aquí (experimentar sobre un millón de personas) o también como una sola persona que se somete al experimento un millón de veces. Una sola persona haciendo el experimento una sola vez, no produce un resultado significativo (y esto incluye a los 14 del 90%). Es la repetición sistemática (y cuantas más veces mejor) la que establece las propiedades reales de esa persona, que si se limita a la adivinación por azar, resulta en una gráfica como las mostradas. Si el experimento quiere además no evaluar a una sola persona, sino a un conjunto de ellas, significa que a cada uno de los 1356 individuos habría que haberles realizado el test un elevado número de veces.

Por último mencionar que Los Roldanes son promotores de una iniciativa para que se cree un área de conocimiento sobre parapsicología, de forma que se pueda obtener una licenciatura o un grado de formación profesional que permita estudiar científicamente este tipo de materias. Visto lo visto, sólo decirles que para emplear el método y rigor científico lo único que necesitan es estudiar una carrera de ciencias de las ya existentes. Ahí pueden aprender qué son las distribuciones estadísticas, cómo diseñar experimentos y cómo analizar los datos. Y después aplicarlo a estudios como su macro - experimento, y evitar llegar a conclusiones que tienen más de "ganas de creer" que de análisis serio y riguroso.

Más info:

El macro - experimento
Cartas Zener
Distribuciones de probabilidad
La Campana de Gauss

jueves, mayo 05, 2005

Hágase su propio medidor de energía vital

A todos nos da pereza ir al médico para comprobar nuestro estado de salud. Por ello, los laboratorios secretos de Gluón con Leche se complacen en presentarles su última invención: el Medidor de Energía Vital (MEV), que le será de gran ayuda a la hora de comprobar su estado de salud, sin tener que esperar esas interminables listas de espera, normalmente pobladas de jubilados que simplemente van a echar la mañana, mientras usted espera pacientemente con sus 39 de fiebre.

La construcción de un MEV está al alcance de cualquier persona de mente abierta con cuatro perras para comprar los accesorios pertinentes. El montaje es como sigue:

1 Hágase usted con dos pilas de 1.5 V, y conéctelas una detrás de la otra.

2 Consiga un amperímetro.

3 Consiga dos cables: Uno lo conecta al amperímetro y a la pila por el polo negativo. El otro cable lo conecta usted al polo positivo del amperímetro, dejando suelto el otro extremo.

4 Ponga el amperímetro en la escala más pequeña que tenga... ¡y ya está listo para medir!.

Sólo ponga un dedo en el polo positivo de la pila, y coja el cable suelto con la otra mano, y ya puede medir su propia energía vital. no olvide cambiar el rótulo de Amperios por un que ponga Bioenergía, Energía Vital o cualquier otra memez del estilo.



Pero si lo que realmente quiere usted es impresionar, entonces meta el MEV en una caja de plástico, añada botones, pantallitas, lucecitas, y póngale un nombre con gancho, que llame la atención, que suene a tecnología de vanguardia integrada en pleno siglo XXI, algo así como BICOM 2000.



Pero, ¿por qué detenerse en el simple diagnóstico de enfermedades cuando ¡también podemos curarlas!? Nada, nada… añada al panfleto algo sobre ondas electromagnéticas y frecuencias, y ya está listo para comprobar y curar la salud de todas sus víct… eeeh… quería decir, pacientes.

martes, abril 26, 2005

Reflexiones sobre la incultura científica

Andamos celebrando este año el cuarto centenario de la publicación de "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha". ¿Qué pensaría usted lector, si le dijera que el 29.6% de los españoles (de 40 millones, un poco menos de 12) cree falso o no sabe que esta obra fue escrita por Miguel de Cervantes? Suena bastante preocupante, pero lo que sin duda terminaría por escandalizar sería añadir el dato de que el 38.2% cree que probablemente el Quijote fue escrito por Cervantes, mientras que sólo un 31.7% (no llega a los 13 millones) serían capaces de afirmarlo con rotundidad.

Pero que no cunda el pánico. Estos porcentajes no corresponden a preguntas por el Quijote, sino a las respuestas de una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) realizada en Febrero - Marzo de 2004 acerca de la "Opinión de los españoles sobre el medio ambiente", concretamente sobre la veracidad de la afirmación:

"Los seres humanos proceden de especies animales anteriores"

Pincha en la imagen para ampliarla

¿Quién dijo que no cunda el pánico? Casi el 30% de la población española no conoce o no cree en la evolución, y otro 38% solo cree que probablemente sea verdadera, casi 150 años después de la publicación de los descubrimientos y teorías de Darwin y Wallace, comprobadas y reforzadas cada vez que se encuentran nuevos fósiles.

Una encuesta con estos resultados sobre el Quijote habría puesto el grito en el cielo de los responsables de los Ministerios de Educación y Cultura. Sin embargo, cuando se trata de temas científicos, estos datos no causan el más mínimo rubor, ni nadie se preocupa por paliar esta situación de incultura científica, no ya solo con la evolución, sino con cualquier otra teoría.

Pero lo peor no es el desconocimiento en sí de la ciencia, sino la desconfianza que genera. Así, tanto en esta encuesta como en otra de Marzo - Abril de 2001, "Opiniones y actitudes de los españoles hacia la biotecnología" se encuentra que la gente opina que se da demasiada importancia a la ciencia, y no la suficiente a los sentimientos o la religión.

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Aunque este problema de incultura científica pueda tener varias causas, una a destacar es la falta de sentido crítico, la aceptación de cualquier afirmación sin detenerse a pensar si es razonable a la luz de los conocimientos actuales, y sobre todo, la ausencia de iniciativa en la búsqueda de información extra para obtener más datos con los que formarse una opinión. En pocas palabras, es falta de curiosidad, que se hace más grave ahora que existe Internet y que hace más fácil la búsqueda de información.

El desconocimiento, la falta de curiosidad y sentido crítico, hacen de caldo de cultivo perfecto para la aparición y permanencia de supersticiones como la religión, la astrología, los OVNIs, los fenómenos paranormales, las medicinas alternativas, las energías New Age, etc, que no hacen sino empobrecer culturalmente a la población, y que además se ven reforzadas por su difusión en programas de radio, televisión o en revistas en las que brillan por su ausencia análisis racionales con los conocimientos científicos actuales. Más aún, es normal apoyarse en palabrería que suena científica, sabiendo que los oyentes - creyentes lo van a dar por cierto, sin preguntarse si el pseudo-argumento tiene alguna base real: no van a tener la curiosidad de buscar por su cuenta lo que sus locutores/escritores favoritos les entregan ya masticado en sus programas o libros.

Así, perviven creencias o pseudo-argumentos que todos hemos oído alguna vez, como que dado que la Luna produce las mareas, y el hombre es 80% agua, la Luna influye en las personas. O dado que la mujer tiene la regla cada 28 días, igual que el período de la Luna, es evidente que hay una relación. También es normal oír justificaciones de cualquier cosa gracias a la misteriosa Mecánica Cuántica que todo lo explica, a la Relatividad que todo lo puede, o a las desconocidas energías positivas, negativas, verdes, rojas y tutti frutti que todo lo curan. Por su puesto, las pocas nociones sobre estas teorías o conceptos suelen ser bastante pobres o mal interpretados, debido sobre todo a que quien de esta manera argumenta, sólo está repitiendo como un loro las campanas que ha oído en alguna parte, y no se ha molestado en entenderlas.

Habrá quien diga que las pseudociencias son sólo un pasatiempo, otra forma de ver la vida, o que al fin y al cabo, uno es libre para elegir lo que prefiere creer y elegir en qué gastarse el dinero (aunque pueda ser perjudicial para la salud, como en el caso de las medicinas alternativas). Sin embargo, la falta de sentido crítico no es exclusiva de este campo, sino que se extiende a otros del "Más Acá": el cambio climático y el efecto invernadero, la energía nuclear, los alimentos transgénicos, las antenas de telefonía móvil, son temas que todos hemos oído o leído muchas veces, pero que realmente no conocemos en todo sus aspectos. Evidentemente, nadie puede saberlo todo sobre todo, pero quien tiene sentido crítico sabe hasta donde llega su conocimiento sobre el tema, y llegado el momento, sabe reconocer su ignorancia, callarse, oír, preguntar y aprender.

Realmente, la incultura científica más que el desconocimiento de las teorías que rigen la naturaleza, es el desconocimiento del método científico como método de obtención de conocimiento. El primer paso es buscar información, documentarse, comparar y realizar un análisis crítico. Es un paso que se puede dar sin necesidad de ser científico ni de estudiar ciencias, y que es útil en cualquier aspecto de la vida.

No es tan difícil. Sólo hace falta ser curioso y usar el menos común de los sentidos.

Referencias:
Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS): http://www.cis.es
CIS: Estudio Nº 2.557. "Opiniones de los españoles sobre el medio ambiente (Feb-Mar. 2004)"
CIS: Estudio Nº 2.412. "Opiniones y actitudes de los españoles hacia la biotecnología (Mar-Abr. 2001)"