lunes, septiembre 10, 2007

Científicos y pseudociencia

Es un argumento muy manido: hay científicos que se acercaron al mundo paranormal, y lo investigaron.

Con este argumento se trata de dar dos visiones: la primera, que un científico de verdad investiga sin prejuicios. Lo cual es una perogrullada, pero que no deja de tener su falacia escondida tal y como se expone, ya que lo que se pretende decir es que hay que abandonar todo el conocimiento sobre la naturaleza ya obtenido, y partir de cero para afrontar el presunto hecho misterioso. Si un misterio puede ser solucionado con ciencia, entonces esa no es la solución.

Una cosa es estar abierto a cambiar teorías si los datos así lo indican, y otra muy distinta intentar que una teoría contradictoria con el conocimiento certero que ya se posee de la naturaleza sea válida, sólo porque a alguien le gustaría que así fuera. Las teorías no son perfectas; no son “la verdad absoluta”, ni pretenden serlo, como parecen creer algunos. Las teorías en cambio son “veraces”, son aproximaciones que describen la naturaleza dentro de unos límites de validez, suficiente para entender qué procesos ocurren, qué relaciones de causa-efecto existen, qué se puede esperar de un fenómeno, e incluso hacer predicciones que permiten diseñar máquinas y dispositivos, que van a trabajar de la forma que se necesita.

Por ejemplo, la gravitación universal de Newton fue un hito importante. La “verdad” que describe esta teoría es que los planetas y el Sol son un punto infinitamente pequeño donde acumulan toda su masa. ¿Pero acaso es así? Sabemos que no. Y sin embargo, hoy día sigue siendo muy útil para calcular órbitas de los planetas, para lanzar satélites al espacio, y que además lleguen y amarticen o alunicen, donde deben.

La gravitación universal de Newton funciona porque es “veraz”, es una descripción fiel de lo que ocurre en la naturaleza. Pero que tiene sus límites. Unos límites que explicó la teoría de la relatividad (cuando hay velocidades comparables a la de la luz, o cuando las masas son muy elevadas). La teoría de la relatividad es una descripción distinta del mismo fenómeno, pero más amplia: es capaz de describir lo mismo que la gravitación universal, y además, otras situaciones.

Es en este sentido en el que hay que tener una mente abierta a nuevos descubrimientos: nuevas teorías que corrijan los fallos de otras ya establecidas. Pero no teorías que contradigan abiertamente conocimientos ciertos. Una teoría de la relatividad que produjera resultados contrarios a la gravitación universal donde esta última es veraz, hubiera tenido casi imposible salir adelante. Las nuevas teorías se construyen apoyándose en conocimientos ya existentes; un científico se sube a hombros de gigantes para ver más lejos.

Más interesante es la otra intención con que se usa el argumento hay-científicos-que-estudian-misterios: las pseudociencias no son chorradas, porque hubo científicos que investigaron. Parece que si un científico investiga misterios paranormales, entonces se reconoce automáticamente que existe lo paranormal, cuando esto no tiene por qué ser así, sino que precisamente es eso lo que debe probar: que tal o cual fenómeno es paranormal.

Iker Jiménez, en su retorno a la caja tonta, nos deleitó con este argumento centrándose en la figura de Ramón y Cajal, quien parece ser que estudió a mediums y los poderes del cerebro, y nos amenaza con desvelarnos más inquietantes, espeluznantes y se-me-ponen-los-pelos-como-escarpias relaciones de grandes científicos con el ocultismo y lo paranormal en general.

Pero de lo que no quiere darse cuenta Iker, (o que no quiere contar a sus televidentes y radioyentes) es que lo menos importante es precisamente “quien” investigó lo misterioso, sino “qué” descubrimiento hizo. Qué contribución al conocimiento obtuvo referente a lo paranormal.

Santiago Ramón y Cajal fue premio Nobel por sus descubrimientos acerca de las neuronas. A Newton se le deben las tres leyes que llevan su nombre, la gravitación universal, y varios hallazgos más. Se les recuerda por sus logros. Son científicos cuya importancia no está en haber investigado el cerebro, o haber investigado la naturaleza, (muchos antes que ellos hicieron lo mismo y no se les recuerda, precisamente por no haber logrado lo que ellos sí consiguieron) como tampoco son recordados por haber investigado lo paranormal, lo oculto, o lo misterioso. Su relevancia está en haber hecho unas contribuciones específicas al conocimiento en esas áreas concretas.

Fueron excelentes científicos, pero ¿qué aportaron al conocimiento humano respecto al ocultismo o lo paranormal? No importa lo que investigaran, importan los resultados de esas investigaciones. Esa es la única pregunta relevante, y que Iker Jiménez va a dejar sin contestar cada vez que revele que tal o cual científico “investigó lo paranormal”.
Añadido
Luis Alfonso Gámez ya escribió hace tiempo sobre la relación entre Ramón y Cajal y el espiritismo. Por supuesto, esa relación no tiene nada que ver con la que Iker Jiménez daba a enteder en su programa.

7 comentarios:

Macías P. dijo...

Esperaba un comentario de este estilo. Friker y otros llevan tiempo usando el argumento de "Tal o cual científico investigaron lo paranormal".

Es curioso que dicho argumento demuestra justo lo contrario:
Lo que debemos preguntarnos no es si Newton u otros investigaban estos temas, mas bién si tanto estudio consiguió el mas mínimo resultado. Estamos hablando de gente que sobresalió en sus estudios científicos. En cambio sus otros estudios aportaron nada. Es decir, que a pesar de ser científicos excelentes, no consiguieron una mierda de resultados. Toma prueba, Fríker.

Daniel dijo...

En tu post vienes a reflejar algo así como -o eso entendí yo-: "no hay que recordar que Ramón y Cajal estudiara esto, pq no descubrió nada".

Bueno, yo creo que es al revés: debemos recordarselo a estos vendemotos a cada momento, recordar que algunas de las mentes más brillantes de la humanidad dedicaron su curiosidad y su tiempo a estos temas. Y hay que recordar que, a pesar de lo precalaras que eran esas mentes no descubrieron NADA.

Lástima que ni a esas. Lástima que este tipo de personas que tanto abusan del principio de autoridad cuando les apetece, sean incapaces de usar ese mismo principio -tan falaz, por otra parte- cuando no conviene a sus interes.

Nosotros podemos soñar con superar a Cajal. Podemos hacer teorias más precisas que las de Newton, tal vez algun día la relatividad de Einstein se nos quede corta, pero me pregunto a hombros de qué gigante de lo paranormal se sube esta gente...

un saludo

Julio dijo...

Daniel,

No, no intentaba decir eso. Quería incidir en los resultados de tales investigaciones, cuyo producto han sido nada, como bien dice Macías.

Eso es lo que hay que recordar: que nadie ha hecho un sólo descubrimiento, o aportación al conocimiento respecto de fenómenos paranormales, incluyendo a científicos famosos. Fueron (o son) famosos por sus logros en ciencia, pero no por sus (nulos) logros en pseudociencia.

Ricardo Campo Pérez dijo...

Te dejo el enlace a una entrada que le dedicó Gámez a Cajal y el espiritismo:

http://blogs.elcorreodigital.com/index.php/magonia/2006/03/08/cajal_y_el_espiritismo

Esa tonta falacia del humorista que presenta 'Cuarto milenio' refleja algo que es clásico en lo paranormal: necesita que la ciencia lo sancione o le dé el visto bueno. Esto es paradójico respecto a otra cantinela paranormalista, la de que los científicos son cerrados de mente y no quieren estudiar "lo paranormal". Estas frases hechas dan idea de cuál es el nivel de razonamiento del aficionado medio a estas cosas, que seguramente no percibirá la paradoja; empleará una tontería u otra según le favorezca más en un contexto u otro.
Sí, hubo científicos que investigaron lo paranormal, en particular el espiritismo en el siglo XIX. Por ejemplo Michel Faraday, Willian Crockes, Robert Hare, Alfred Russel Wallace, etc. Faraday era escéptico, los demás creyentes; pero ninguno aportó pruebas de que existiera algo que se pueda etiquetar como paranormal. Todo era muy normal: ferviente deseo de creer, fraudes, engaños, trucos y toda la amplia gama de salvedades y excepciones que la retórica paranormal pone en juego cuando es incapaz de probar sus afirmaciones ante quien no se deja engañar ni necesita creer.
Todo esto es un fenómeno derivado de la relación entre ocultismo y ciencia, relación de amor-odio que el primero mantiene con la segunda. El Iker no es más que otro divulgador colocado en una posición infra-racional, televisiva, supongo que conscientemente, un cínico aprovechado al que le importa una mierda la sensatez de lo que plantea.

Julio dijo...

Gracias por la referencia Ricardo. La pondré en la entrada.

Sí, es la eterna relación amor-odio de la pseudociencia, que denosta a la ciencia tanto como la alaba para justificar sus tontunas.

Cuando se pide a "la ciencia" se meta a investigar el ocultismo y la paranormalogía, resulta que los resultados certeros que se obtienen son fraudes, engaños, o confusiones. Lo cual se contrasta con las eternas incertidumbres de las "teorías" esotéricas, y al continuo "hay que seguir investigando".

Esa es la respuesta que Iker Jiménez nunca va a dar: los únicos logros en pseudociencia (ya sean hechos por grandes científicos, o personas no tan famosas) es el descubrimento de fraudes y engaños.

Al final, la cosa es repetir mantras, a ver si cuela.

Neuromante dijo...

Gracias por la entrada, es muy buena. Lo malo es que quien la debiera de leer (adolescentes carne de ouija) ni siquiera saben que es el pensamiento crítico.

Gracias de nuevo.

Anónimo dijo...

Claramente, el que un científico famoso haya estudiado lo paranormal no implica que haya llegado a conclusiones sobre ello. Lo mismo lo dejó porque no vio nada, lo mismo no encontró nada y escribió que era un engaño, lo mismo sí que encontró algo... pero como no dejó constancia de ello, no nos podemos inventar o sugerir "que creía en ello o que descubrió cosas", no hay pruebas de ello.